CUMBRES [OTOÑALES] BORRASCOSAS  por Juan Alfredo Bellón

CUMBRES [OTOÑALES] BORRASCOSAS por Juan Alfredo Bellón

CUMBRES [OTOÑALES] BORRASCOSAS por Juan Alfredo Bellón para  EL MIRADOR DE ATARFE del domingo 18-09-2016

Cuando en pleno septiembre, de pronto, después de tanto calor como el de hogaño, los meteorólogos tocan a rebato con que vienen las borrascas, hay que hacerles caso porque no se trata de una banalidad. Claro que solo hasta cierto punto porque, aunque parece cierto que están bajando y van a bajar sustancialmente las temperaturas, no lo es menos que la Península es un mosaico multiregional (hablando en el sentido continental: la Europa de las regiones y la España de las idem) al que no convienen las generalizaciones del tipo ya está aquí el otoño. Porque, aunque todos sabemos que se acerca inexorablemente el día de la Patrona y que pronto la Carrera de la Virgen y el centro histórico de Granada rebosarán de puestos de venta ambulante con mil y una clases de dádivas frutales del otoño y demás regalos vegetales del bosque, no por mucho madrugar amanece más temprano ni, por mucho que lo deseemos, se aceleran los pulsos del planeta ni las borrascas otoñales fluyen con mayor celeridad ahora que el calentamiento lo determina tanto todo.

Quiero decir con esto que ya está aquí el martes 13 se septiembre y ni ha llovido ni tiene pinta de llover en la Penibética, ni han bajado sustancialmente las temperaturas, ni Cristo que lo fundó y los medios de comunicación orales y escritos siguen vomitando partes meteorológicos y pronósticos del tiempo coincidiendo masiva y unánimemente en que ya está aquí el otoño. Y no digo yo lo contrario aunque no lo palpe con estas manitas ni lo vea con estos ojitos pecadores que se tienen que comer el fuego o los gusanos. Será verdad. Y por fin lo ha sido por la tarde, con lluvia y viento otoñales pero, no obstante, de forma desigual y se espera que aún más el miércoles 14.

Como también será cierto que acabe por resolver el atranque constituyente y constitucional que padecemos como país, más pronto que tarde, aunque por ahora no se le ve salida ni se sabe exactamente cuándo ni cómo. Aunque parece clara su relación con la pre-imputación de la senadora Barberá, a quien su propio partido le ha dado ya el ultimatum de 24 horas para que abandone el cargo a pesar de sus calorets. Y en la interminable procesión judicial, luego va Jaume Matas, ministro de Aznar y ex presidente balear, y Barcenas, y Soria y…Y, como a la hora de hacer pronósticos casi todos tendemos a hacer coincidir la realidad con nuestro deseo, somos muchos los que nos vamos aclarando y vemos al PP cada día más obligado por su relación radical con la corrupción y cada vez tenemos más claro lo que haremos, independientemente de lo que los demás piensen hacer. Yo, por ejemplo, estoy seguro además de disentir con Felipe González y basta con que él diga que hay que ir por aquí para que yo esté completamente seguro de que debo ir por el lado opuesto, además de quedarme pasmado al comprobar cómo se puede tener un sentido tan patrimonialista y tan mezquino lo que fue su partido en otros tiempos. Vaya un ejemplo que les está dando Felipe a sus antiguos compañeros. Y añadiré luego al coro de los opinantes sin vela en el entierro (Bono, Leguina, Guerra, Corcuera, etc.) que bien podrían acudir a sus agrupaciones de base territoriales o sectoriales, si es que todavía militan y cotizan, a dar en ellas su opinión y su respaldo en vez de andar enredando en tribunas mediáticas y cobrando bochornosamente por prestarla, y ofrecer respaldo a los enemigos de su causa cuando, como dice Iñaqui Gabilondo, el país al que aspiran a seguir mangoneando se ha convertido en una fosa séptica.

Pues eso, hojas del árbol caídas / juguetes del viento son; como vuestro antiguo instrumento político colectivo de transformación social, y el de Garzón, aunque ahora le cedan una portavocía, por un plato de lentejas y pueda alzar la voz en el hemiciclo creyéndose Pepito Grillo sin apenas serlo. Y eso, concediéndole demasiado, entre tanta borrasca otoñal:

Pues amarga la verdad

quiero echarla de la boca,

que, si al alma su hiel toca,

esconderla es necedad…

Y encima, con la anuencia de una gran parte del electorado que seguirá votándolos y exonerándolos… como en Valencia. ¡Qué susto! ¿Cuándo acabará por llegarles su san Martín?