Científicos constatan la pérdida de nieve en Sierra Nevada por el aumento de las temperaturas

Científicos constatan la pérdida de nieve en Sierra Nevada por el aumento de las temperaturas

Un estudio demuestra la subida generalizada de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones en los últimos 50 años en la sierra granadina, lo que ha provocado que la capa de nieve cada vez dure menos.

Un estudio científico ha constatado que Sierra Nevada «está perdiendo paulatinamente su carácter alpino debido, en gran parte, a un aumento generalizado en las temperaturas».

Así lo revela este trabajo, denominado ‘Señales del cambio global en el sitio LTER-Sierra Nevada’, publicado en la revista científica ‘Ecosistemas’, de la Asociación Española de Ecología Terrestre, que presenta algunos de los resultados de los impactos del cambio global sobre los ecosistemas nevadenses obtenidos tras varios años de investigación.

Los cambios, observados a través de mapas climáticos, muestran cómo Sierra Nevada ha sufrido un descenso generalizado en la precipitación, que parece más intenso en la zona occidental del macizo, más expuesta a los frentes procedentes del Atlántico.

«Hemos realizado un análisis de la evolución temporal de las principales variables climáticas (precipitación anual, medias anuales de las temperaturas mínimas y máximas) desde el periodo 1960 hasta la actualidad», indica el estudio, realizado por un equipo científico integrado por investigadores de la UGR y técnicos de la Junta, integrados en el Observatorio de Cambio Global en Sierra Nevada.

Sobre todo, a partir de los 80

Los resultados obtenidos muestran un aumento de la temperatura máxima en la mayor parte de la superficie de los mapas climáticos de Sierra Nevada y una subida aún más acusada en las temperaturas mínimas, «sobre todo a partir de la década de los 80».

Estos resultados coinciden con otros estudios realizados anteriormente, dicen los científicos, y muestran «un patrón generalizado de aumento de las tempraturas en la segunda mitad del siglo XX».

Además, el trabajo muestra un descenso generalizado en las precipitaciones, de manera más acusada en la parte más occidental de Sierra Nevada.

Más temperatura y menos precipitación «tienen un impacto claro e inmediato en la disponibilidad de nieve».

Esta tendencia se hace más acusada conforme asciende la altura, lo que explica la reducción observada en la duración de la cubierta de nieve en altas cumbres, a partir de los 3.000 metros, la cual se ha visto reducida en una media de tres días en los últimos 14 años. También se observa un retraso en la fecha de las primeras nevadas y un adelanto en el periodo en que se produce la fusión de la nieve.

Laguna Altera, en la Cañada de Siete Lagunas, junto al Mulhacén, a 3.150 metros, una de las más altas de Sierra Nevada, en una imagen tomada en junio de 2006, que fue un año seco. Conocetusfuentes.com

Laguna Altera, totalmente seca, en agosto de este año. IndeGranada

«En definitiva, en Sierra Nevada se ha observado una tendencia al aumento de la temperatura (máxima y mínima) en los últimos 50 años, tendencia que es más acusada desde los años 80 sobre todo para la temperatura mínima (aumento promedio de 1.02 ºC para toda Sierra Nevada). También en los últimos 50 años se observa una reducción de la precipitación (disminución promedio de 3 mm anual para toda Sierra Nevada), que parece más intensa en la zona occidental del macizo, lo que puede explicar la tendencia observada de reducción de la duración de la cubierta de nieve desde 2000 hasta 2014. Estos resultados son compatibles con el declive significativo de la cubierta de nieve descrito para otras montañas de Europa», dice el estudio.

La investigación constata también cómo los cambios en el clima y en el uso del suelo están produciendo variaciones en la distribución y productividad de especies vegetales y animales de montaña.

En el uso del suelo, uno de los cambios más significativos detectados mediante la interpretación de fotografías antiguas a escala de Sierra Nevada, ha sido la recolonización de campos de cultivo abandonados por la expansión general de matorral y piornos de media y alta montaña, unido al aumento de la superficie arbolada y, en menor medida, una densificación de los bosques de encinas y robles.

Según comentan los autores de este trabajo, «en las últimas décadas Sierra Nevada ha recuperado parte de su cobertura arbórea y arbustiva como consecuencia del abandono agrícola y ganadero, y gracias a una mejora significativa en la gestión ambiental».

Sierra Nevada, un laboratorio natural para el seguimiento del cambio global

Las condiciones del macizo montañoso granadino, que engloba altitudes desde los 860 a los 3.482 metros, la mayor cota de la Península, con una gran variedad y riqueza ecológica,  lo convierten en un lugar privilegiado por seguir los efectos del cambio climático.

Por ejemplo, alberga 2.100 especies de plantas, el 25% de la flora española y el 20% de la europea, con una alta presencia de especie endémicas, exclusivas de la sierra (cerca de 80 especies). Sierra Nevada contiene 27 hábitats tipo incluidos en la Directiva Hábitats, 28 especies de aves del Anexo I de la Directiva Aves y 15 especies de animales incluidas en el Anexo II de la Directiva Hábitats (1 reptil, 2 anfibios, 7 mamíferos y 5 invertebrados).

Todo ello hace que esté considerada como uno de los hotspots (puntos calientes) de biodiversidad más importantes en la Región Mediterránea.