Deducciones, hipotecas y regalos para ricos

Deducciones, hipotecas y regalos para ricos

La deducción fiscal por pago de intereses en hipotecas es una de esas ideas que parecen estar en todas partes.

Gobiernos de todo el mundo tienen esta medida en su impuesto sobre la renta, en teoría para promover el bien común de aumentar el número de personas que compran una vivienda. Aunque todo apunta que promover la vivienda en propiedad es ya de por sí una mala idea (hemos escrito unos cuántos artículos al respecto), la existencia de una substancial deducción fiscal seguramente hace que haya más gente comprando casas ahí fuera. Al fin y al cabo, fue parte de mis cálculos cuando decidimos comprar una casa hace un par de años.

Un artículo estupendo de Jonathan Gruber, Amalie Jensen y Henrik Kleven, sin embargo, sugiere que la deducción hipotecaria tiene un efecto nulo en el número de personas que tienen su vivienda en propiedad, tanto a corto como a largo plazo. Los autores utilizan datos del mercado inmobiliario de Dinamarca, aprovechando una reforma fiscal de 1987 que limitó el valor de la deducción para rentas altas y lo aumentó para rentas bajas. Eso les permite comparar la compra de vivienda antes y después del cambio, analizando si hay un cambio significativo de la demanda en ambos extremos de la distribución.

Los autores llegan a tres conclusiones principales. Primero, la deducción hipotecaria no tiene ningún efecto en el número de gente que compra casas. Dar un montón de dinero a las clases medias para que compren no aumenta el número de personas que compran viviendas. Segundo, la deducción hipotecaria sí que tiene efectos en el tipo de viviendas adquiridas por compradores. Dar una deducción hace que la gente compre casas más caras. Tercero, la deducción hipotecaria tiene el efecto de aumentar el nivel de endeudamiento de los hogares, ya que su existencia hace que pidan hipotecas mayores.

Si los resultados del estudio son ciertos, esto tiene implicaciones muy claras en política fiscal. Primero, vale la pena recordar que la deducción hipotecaria en España es tremendamente regresiva. Aunque afortunadamente ya no está en vigor para compras posteriores al 2013,  es una medida que nos sigue costando más de €1.200 millones al año. Eliminarla fue una de las mejores medidas de los gobiernos de Zapatero. El PP de vez en cuando flirtea con la idea de recuperarla.

Segundo, es probable que muchas deducciones similares en el sistema fiscal sean en el fondo igual de estúpidas. Estoy pensando, en el caso español, en los planes de pensiones, un agujero fiscal igual o más regresivo que es probable que sirva de bien poco. Nadie abrirá un plan de pensiones para obtener la deducción, pero su existencia sólo consigue que aquellos que se abren uno (y seguramente lo necesiten menos) reciban una mayor subvención a sus ahorros. La broma, sin embargo, nos cuesta €900 millones al año*, en dinero que estaría mucho mejor empleado reforzando el sistema público de pensiones.

Esta clase de deducciones, por cierto, son muy habituales en Estados Unidos, hasta el punto que estoy utilizando seis ahora mismo: hipoteca, cuenta de ahorro para gastos médicos, cuenta de ahorro para cuidado de dependientes (guardería, vamos), deducción fiscal por pago de intereses en préstamos para ir la universidad (mi mujer), cuenta de ahorro para ir la universidad (para mi hija), y planes de pensiones. Es un sistema fiscal que favorece descaradamente a las clases medias y altas**, y que si este estudio es cierto, además no hace nada más que tirar dinero a paladas a gente que haría exactamente lo mismo sin la subvención.

Siempre se dice que a la hora de hacer redistribución, es mejor hacerla mediante el gasto que utilizando ingeniería fiscal y deducciones. Este artículo refuerza aún más esta idea.

El informe de beneficios fiscales (es decir, dinero no recaudado por el estado debido a deducciones y exenciones variadas), por cierto, debería se estudiado con lupa por cualquier político de izquierdas buscando recursos para aumentar el gasto público. El capítulo del IVA, especialmente (€19.000 millones en exenciones), dada la afición de algunos por pedir tipo reducidos para todo. Es un documento estupendo, por mucho que el tipo que lo ha formateado parece odiar profundamente a sus lectores.

**: Que este carro de deducciones recibidas no os haga pensar que gano mucho dinero. Vivo en Connecticut, un estado muy rico, así que los sueldos son comparativamente más altos. Además, donde trabajo hacemos análisis de política fiscal, así que estoy mucho más al tanto de todas estas deducciones que el contribuyente medio. El ahorro total es bastante modesto, ya que no podemos ahorrar tanto como me gustaría. Confieso que es la primera vez que hago una lista de todos los pufos fiscales que utilizamos, y da un poco de grima.

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