La Cuarta Revolución Industrial o el imperio de la automatización

La Cuarta Revolución Industrial o el imperio de la automatización

El uso de drones para el reparto de mercancías, prótesis creadas con impresoras 3D, empresas conectadas por 5G y digitalización de la sociedad y la economía representan solo algunos de los cambios profundos que conlleva la cuarta revolución industrial. Pero en estos procesos también se producen caídas porque la transformación implica riesgos y adaptación.

Hay que tener en cuenta que solo desde el año 2000, más de la mitad de las empresas de la lista Fortune 500, según el CEO de Accenture Pierre Nanterme, han desaparecido por su incapacidad para asimilar el fenómeno de la digitalización. Asimismo, según The World Economic Forum, la automatización significará la pérdida de 5 millones de puestos de trabajo en el 2020. Por supuesto, las ventajas serán superiores.

 La automatización significará la pérdida de 5 millones de puestos de trabajo en el 2020

En línea con las consecuencias de este proceso en materia laboral, la evolución de las sucesivas revoluciones industriales a lo largo de la historia ha desplazado la fuerza de la mano de obra, adaptando sus labores, como es el caso del paso del campo a la industria. Sin embargo, esta cuarta revolución conlleva una transformación que va más allá. Los nuevos puestos de trabajo requerirán otras habilidades de ámbito creativo y tecnológico, obtenidas mediante un nuevo proceso de formación y educación que lo alimente y que inculque una mentalidad abierta. Es decir, pasaremos a un escenario donde el trabajo será menos intensivo y más relacionado con la economía del conocimiento.

Todo indica que un escenario híbrido entre la tecnología y el factor humano adaptado a la nueva realidad sería el equilibrio más estable y realista en muchas de las áreas mencionadas, siempre con el denominador común de la formación continua y la capacidad de adaptación.

Las revoluciones industriales anteriores transformaron los distintos sectores productivos, realizándose procesos migratorios desde el campo a las ciudades y a las industrias, sustituyendo en muchas ocasiones el trabajo manual por el trabajo a través de máquinas. Ahora existe un componente que avanza imparable: la tecnología.

La tormenta perfecta

La automatización no es un fenómeno nuevo. De hecho, las industrias de la automoción como Tesla y de logística y almacenaje como Amazon han alcanzado un grado de automatización alto desde hace tiempo.

Las nuevas tecnologías como los robots, la inteligencia artificial, el machine learning, los dispositivos inteligentes, el IoT, las impresoras 3D y 4D y los drones, entre otros, van a moldear este fenómeno dando un paso más cuyo efecto impactará en todos sectores. La pregunta no es cuándo y con qué calado, dado que hoy en día ya se está produciendo y dependerá de las curvas de adopción de las economías y sus necesidades, sino si la sociedad está preparada.

Gracias al avance de la tecnología, el proceso de automatización alcanza día a día nuevas cotas. Se ha pasado de las actividades rutinarias y repetitivas a las actividades cognitivas y emocionales, tales como sentir y hacer juicios. Esto provocará que los robots tengan una mayor interacción con el ser humano y tengan capacidad de aprendizaje. Hanson Robotics, la compañía de robótica e inteligencia artificial de David Hanson que crea máquinas de apariencia humana capaces de interactuar y pensar, es un ejemplo de ello. No solo estarán en las industrias o fábricas, sino que robots autómatas inteligentes ayudarán en el día a día, en las tareas domésticas, en el trabajo, en los hospitales, en las escuelas y en las actividades de ocio, siendo parte de la rutina.

 Su implementación no será suficiente a medio y largo plazo si no se complementa con nuevos modelos productivos necesarios donde se recojan medidas adicionales

Una de las consecuencias de la automatización incidirá en lamejora en la productividad a corto plazo. Esto conllevará que se puedan optimizar los procesos de producción, con más calidad y menor tiempo y costes. Pero a día de hoy la realidad es que muy pocas profesiones pueden estar completamente automatizadas. En cambio, casi todas las profesiones pueden ser automatizadas parcialmente.

El ritmo y el grado de calado, en un entorno de aceptación social cada vez más mayoritario, dependerá del binomio entre la optimización de costes en la implantación de la tecnología para mejorar la productividad y los beneficios esperados. Aun así, su implementación durará décadas y a pesar de que impactará a corto plazo en la mejora del PIB no será suficiente a medio y largo plazo si no se complementa con nuevos modelos productivosnecesarios donde se recojan medidas adicionales.

Se pueden dibujar dos escenarios. Por un lado, uno en el que la automatización sea extensiva, en el cual la pérdida de puestos de trabajo será impactante. Y otro en el que haya una complementariedad basada en el envejecimiento de la población mundial, pero en el que se requieran nuevas habilidades y conocimientos. En cualquier caso, los modelos productivos de las economías y los modelos de negocio de las empresas cambiarán completamente y deberán adaptarse.

A pesar de ser un fenómeno global, EE.UU, China, la India y Japón serán las economías en las que la automatización tendrá un mayor protagonismo. Por economías, podemos hacer las siguientes diferenciaciones:

Las economías avanzadas (EE.UU, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Australia y Japón), donde el envejecimiento poblacional es alto y, por tanto, afecta a la fuerza laboral y la automatización es una oportunidad para su crecimiento económico.

Las economías emergentes, distinguiendo entre las que tienen envejecimiento poblacional (China, Rusia y Brasil) y las que tienen poblaciones jóvenes (México, Nigeria, Turquía e Indonesia). Las primeras pueden mantener su crecimiento con una adopción rápida de la automatización, pero necesitarán complementarla con medidas adicionales. Las segundas, si adoptan la automatización pueden conseguir crecimientos objetivos cuya base continua vendrá dada por el impulso poblacional.

Esta cuarta revolución industrial configura de alguna manera una tormenta perfecta

El trabajo intensivo irá dejando paso a la automatización. Será una automatización inteligente, a diferencia de las automatizaciones que se habían producido en las anteriores revoluciones. Ello significa que, inevitablemente, se requerirá menos mano de obra.

Del trabajo monótono y mecánico se pasará a trabajos más cualificados y relacionados con la economía del conocimiento y de la tecnología

Una de las consecuencias de lo anterior es que, en el futuro, el ser humano va a trabajar menos horas y, en el contexto de la polarización de mercados que se está produciendo, su salario se verá afectado.

Del mismo modo que hubo un trasvase de la gente del campo a la industria y a la ciudad, cuando la gente pasó de trabajar 100 horas en el campo a trabajar 40 horas en la industria, esta nueva revolución industrial hará que trabajemos menos horas.

Del trabajo monótono y mecánico se pasará a trabajos más cualificados y relacionados con la economía del conocimiento y de la tecnología. Hablamos, en muchos casos, de puestos de trabajo que hoy en día no tienen nombre que los defina y clasifique. Las profesiones futuras en estas áreas tendrán un componente claro en IT (tecnología de la información) y en el desarrollo de software y de sistemas ciberfísicos (CPS).

Trabajos en riesgo

Un estudio de The World Economic Forum dice que la automatización significará una pérdida de puestos de trabajo de 5 millones en el año 2020.

En un principio, la mayoría de los trabajos en riesgo se corresponde con las industrias manufactureras y los call centers, donde los trabajos repetitivos y automáticos serán los primeros en ser reemplazados. Pero el riesgo es aún mayor, ya que puede afectar a trabajos de mayor cualificación, como los que se dan en los sectores de la medicina y la salud, donde los ordenadores podrán dar un diagnóstico a los pacientes y recetar. Del mismo modo, en el ámbito del transporte, los vehículos sin conductor ganarán terreno, en el sector financiero contaremos con herramientas tecnológicas que nos podrán recomendar inversiones y en los medios de información se generarán productos informativos de manera inteligente.

Un informe del World Bank Development indica que en los países miembros de la OCDE el 57% de los trabajos están en riesgo. En EE.UU ese porcentaje es del 47%, en Reino Unido es del 35% y en China del 77%.

Muy probablemente, dentro de 20 años trabajaremos 30 horas semanales en lugar de 40, pero en puestos más especializados, más cualificados y fuertemente relacionados con la economía del conocimiento.

La reubicación de la mano de obra, la formación continua, la educación STEM (ciencias, tecnologías, ingeniería y matemáticas), la adaptación y colaboración público privada serán los grandes desafíos para afrontar la automatización. Son factores claves que a día de hoy están sin resolver y las consecuencias de este escenario realista que viene serán devastadoras si no hay profesionales adecuados para ocupar los nuevos puestos de trabajo que todavía no tienen nombre. Lo que está claro es que, más allá de las consecuencias altamente positivas, si lo países no se preparan, el desempleo mundial aumentará de una manera significativa.

Christian Manrique  @ManriqueValdor  bez@bez.es