¿Qué sabemos sobre el bajo deseo sexual?
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¿Qué sabemos sobre el bajo deseo sexual?

Aunque, tradicionalmente, se ha considerado que el bajo deseo sexual es cosa de mujeres, poco a poco, van surgiendo estudios que desmienten este hecho.

Cierto es que, según la concepción que ha tenido la mujer a lo largo de la historia, se establecían unas normas de conducta sexual en las que el hombre ya se establecía como el sujeto que desea y a la mujer como el sujeto deseado, sin mucho abanico para intercambiar los roles.

Pero, dejando a un lado esta concepción arcaica de la sexualidad y los roles que deben tener las mujeres y los hombres en el tema de la libido, el bajo deseo sexual es algo que afecta a una parte de la población. Es por ello fundamental que tengamos una información básica sobre este tema, para que podamos tratarlo como se merece.

¿Qué es el bajo deseo sexual?

El bajo deseo sexual es la falta de interés  sexual que conlleva  a la ausencia de actividad sexual, esto incluye falta de fantasías, apetencia por explorar actividades eróticas de cualquier tipo, masturbatorias o en pareja, por un periodo de tiempo prolongado y que si causa insatisfacción personal y consecuencias en la vida de pareja, se considera una disfunción. Lo que quiere decir que todos podemos en determinado momento de nuestra existencia tener épocas donde la actividad sexual baje e incluso el interés sexual, pensamientos eróticos, pero si esto no conlleva ningún problema no se trata de una disfunción. El deseo sexual puede variar mucho entre individuos y en un mismo individuo variar mucho durante toda su vida.

El deseo sexual se trabaja, tiene su origen y constructo en la percepción y es a nivel cerebral, es la única fase de la respuesta sexual que no tiene manifestación física, una vez que haya traducción física de un pensamiento o situación erótica esto se le conoce como fase de excitación.El bajo deseo sexual puede ser primario o de toda la vida, situacional o selectivo a una circunstancia, persona o actividad particular y secundario. Si causa insatisfacción y problemas se ha de consultar.

Es un mito que las mujeres tengan menos deseo que los hombres, está demostrado que las mujeres manifiestan distinto el deseo sexual y el manejo de la erótica entre hombres y mujeres hace que el interés y las actividades sexuales tengan diferentes preferencias, pero el deseo sexual es común para ambos sexos, quizá la percepción de la sexualidad femenina por la sociedad es que tengan menos deseo, que además se silencia para cumplir cánones sociales, que poco a poco se van desmontando. Entonces las mujeres tienen deseo pero son más propensas a tenerlo disminuido por múltiples factores biológicos (puerperio, menopausia) y sobre todo psicosociales como leeremos más adelante.

Vida personal y en pareja: soluciones

Es cierto que, al margen de concepciones tradicionales, el bajo deseo sexual afecta más a mujeres que a hombres. Aunque la disminución o ausencia de libido es uno de los problemas sexuales que más está surgiendo, actualmente, entre los hombres.

Dicho esto, el bajo deseo sexual puede presentarse de diversas formas. Hay personas que, a pesar de la ausencia de apetito, son capaces de tener relaciones e, incluso, en ocasiones, excitarse y alcanzar el orgasmo. Por otro lado, ciertos sujetos, además de carecer de deseo, rechazan por completo cualquier tipo de actividad sexual. A veces, estas personas mantienen relaciones sexuales tan solo por mantener a su pareja satisfecha. Esto puede conllevar una serie de consecuencias negativas.

Cómo se vive el bajo deseo sexual en pareja

Cuando tu pareja tiene poco deseo, puedes reaccionar de diversas formas. Hay quien lo entiende como algo normal (sobre todo, los hombres cuya pareja es mujer, por esa concepción tradicional), aunque lo habitual es tener sentimientos de frustración. Muchas veces, quien tiene una pareja que no desea mantener relaciones sexuales comienza por culparse a sí mismo, cuestionando sus capacidades en el ámbito íntimo. También es usual encontrar a personas que sienten, incluso, culpabilidad por sentir deseo sexual y no estar satisfechas con el resto de aspectos de su relación, a causa de este motivo.

Lo importante, ante esta situación, es ser conscientes de que existe un problema y acudir en busca de ayuda profesional. Además de tratar el tema con la importancia que debe tener, naturalidad y confianza. Porque, en muchas más ocasiones de las que puedas pensar, este problema se debe a causas psicológicas y no a las fisiológicas.

Conviene, por tanto, para contribuir a solucionar y prevenir la ausencia de deseo sexual, replantearse la concepción que se tiene sobre el sexo, huir de las rutinas y buscar siempre la innovación. Comunicarse, hablar sin tapujos (pero con respeto) y ser conscientes de que nuestra sexualidad, cuando tenemos una relación, debe ser simétrica y sincrónica desde ambas direcciones.

Por último, cabe destacar que el deseo sexual inhibido tan solo debe considerarse problemático cuando no se trata de una decisión voluntaria y supone un problema para quien lo sufre.

Causas más comunes y novedades en su tratamiento

Entre las causas del bajo deseo sexual, queremos destacar las siguientes:

– Trastornos depresivos o de ansiedad: cuando una persona sufre depresión o ansiedad, el apetito sexual disminuye. También, para la presencia del deseo, se ven implicados otros factores, como la autoestima; e, incluso, el hecho de estar tomando antidepresivos influye mucho, en este aspecto.

– Salud física y dolores: cuando una persona tiene una enfermedad y, en especial, si conlleva molestias y dolores, el deseo sexual disminuye. Es normal que la pareja lo note cuando la enfermedad y el malestar derivado de esta perduran en el tiempo.

– Afectividad y compenetración con la pareja: estos dos puntos importan y mucho. Ya hemos hablado de ello en el anterior apartado. Pero no nos importa repetirnos en esto. Cuando una relación de pareja no se encuentra en su mejor momento, esto se ve reflejado inevitablemente en el sexo. Además, también importan las dotes amatorias que tenga la persona con la que compartimos nuestra intimidad, ya que de ello dependerá, en gran medida, nuestra satisfacción sexual.

– Las mujeres, además, suelen tener ciclos hormonales cambiantes. Y ello conlleva algunos inconvenientes, como la bajada del apetito. También deben tenerse en cuenta ciertos factores, como la sequedad vaginal, que influye negativamente en el deseo sexual, ya que lo que podría ser un rato estupendo en pareja acaba convirtiéndose en una experiencia incómoda e, incluso, dolorosa.

Para finalizar, queremos hablar brevemente de un tratamiento aprobado recientemente por la FDA y que ha causado algo de revuelo y polémica. Se trata de la flibanserina, un compuesto químico que, hasta ahora, se ha utilizado como tratamiento para la depresión. Ahora se pretende comercializarlo para las mujeres que desean aumentar su apetito sexual. Para los que la comparan con la viagra, debemos aclarar  que nada tiene que ver con esta.

Por otro lado, los defensores del feminismo tildan su uso como una forma más de sometimiento de las mujeres y reivindican la posibilidad de que la mujer pueda vivir su sexualidad conforme a sus preferencias. Para nosotras es una oportunidad de ver que la investigación en sexualidad femenina se está aperturando y que más allá de la lectura feminista, a los científicos permitirá poder estudiar otras vías y otras posibilidades en el campo de la medicina sexual. Creemos que cualquier individuo, no solo las mujeres deben vivir su sexualidad de acuerdo a sus preferencias, incluso si la ausencia de deseo sexual es una de ellas.

PUBLICADO EN : GetMine

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