PIMPINELAS, FORCADELLAS, JUNQUERAS Y PUIGDEMONES  por Juan Alfredo Bellón

PIMPINELAS, FORCADELLAS, JUNQUERAS Y PUIGDEMONES por Juan Alfredo Bellón

PIMPINELAS, FORCADELLAS, JUNQUERAS Y PUIGDEMONES por Juan Alfredo Bellón, para EL MIRADOR DE ATARFE, del domingo 05-11-2017

Pimpinela Escarlata fue un famoso personajes de los relatos de aventuras que surgieron en Francia en torno a la narrativa romántica decimonónica y posrevolucionaria.. Pimpinela destacaba pòr su movilidad y por la capacidad de aparecer y desaparecer inopinadamente a cualquier hora y en cualquier parte, de acuerdo siempre con las necesidades del guión trrazado por Dumas o calquier otro autor de mente romántica, exaltada y calenturienta, girando en torno a personajes aventureros, fanfarrones y enamoradizos. Pimpinela Escarlata guardaba relación Los Tres Mosqueteros y con el Fantasma de la Öpera, que también aparecía y desaparecía por entre las bamalinas y los pasajes secretos del viejo teatro donde guardaba sus inexpugnables y escondidos aposentos.

Y si el teatro de la Ópera fuera el Liceo y estuviera en las Ramblas, ya sabemos quién puede ser el protagonista actual de tales aventuras (hoy, en el Parque de la Ciudadela; mañana, en la plaza de San Jaime; pasado, en las callejuelas del Barrio gótico o en los aposentos contiguos al Parlament; el otro, en Gerona, preparando las artimañas para vencer al Real Madrid; y el otro, en Bruselas, intrigando con la abogacía amiga para salir huyendo de la quema legal que puede achicharrarle en cualquier momento. Pimpinela salta como los caballos del ajedrez y entra y sale de las estancias palagiegas de los nuevos almogávares, citando a la prensa para comparecencias fantasmas y posponiéndolas caprichosamente en función de las reglas de sus constantes huídas hacia adelante…, y hacia atrás, hacia oriente y occidente, hacia dentro y hacia fuera, hacia arriba y hacia abajo. Pimpinela Tocomocho, girando y saltando como un ventilador..

Pero no todas las Pimpinelas son de color escarlata. Las hay azul Falange, que no van a Bruselas sino a Ginebra, a abrir una cuenta bancaria a la niña, salida de lo afanado desde el despacho municipal granadino, Pimpinela Caga Recio, a costa de la Casa de Ágreda, del Palacio de Santa Inés y de los aprovechamientos urbanísticos de media ciudad, de parques y centros comerciales, de zonas deportivas y de esparcimiento, de zonas sanitarias y de uso social. Son Pimpinelas de color de carrascachús que nunca pierde, arco iris por la variedad cromática pero, a final de cuentas, pardas como las Juventudes Hitlerianas de las de Yo tenía un camarada y Montañas Nevadas, / banderas al viento... Y no te veas cómo se aprovechan, bricando de banco en banco, de caja en caja fuerte y de mostrador en mostrador, como la heroina de Tatuaje.

Hay también Pimpinelas portugueses que, como José Mouriño, reconocen su error y vienen a dar la cara; él, antaño tan merengón y ahora tan arrepentido y responsable de sus antiguas evasiones fiscales, ahora que Zidane se tambalea. Y el Barça por medio, apoyando a Puigdemones, Junqueras y Forcadeles, favoreciendo la colecta proindependentista y con el mazo culé dando para ganar la Liga defendiendo a los Jordis y a la Mesa del Parlament, cambiando los pedidos de urnas para el Referendum por los de caganets para el 21 de diciembre, a ver si la bolsa electoral sona y así Barselona acaba siendo bona (para ellos) de verdad.

Y Santi Vila se ha desmarcado por si hiciera falta un arrepentido de no haber matado a Bellido Dolfos por el módico precio de cincuenta mil euros de fianza y así todo queda en casa, que de eso se trata.