“NAVIDAD 2017: PELILLOS A LA MAR”  por JUAN ALFREDO BELLÓN

“NAVIDAD 2017: PELILLOS A LA MAR” por JUAN ALFREDO BELLÓN

NAVIDAD 2017: PELILLOS A LA MAR por JUAN ALFREDO BELLÓN para EL MIRADOR DE ATARFE del domingo 17-12-2017

Qué difícil es decir algo original sobre un asunto de actualidad sin repetir los tópicos que se han ido forjando en toda clase de medios comunicativos. Un poner, a quién no se le ha ocurrido a propósito de la actualidad hablar de la Manada de violadores que utilizaron los Sanfermines para someter sexualmente en contra de su voluntad a una joven en Pamplona recientemente y quién no ha hilado el protagonismo independentista del depuesto ptresident de la Generalitat catalana disfrazándolo o describiéndolo como ese popular personaje de los belenes catalanes apodado Caganet, como lo han hecho lo Morancos de Triana al componer un villacico satírico al respeto.

Otrosí tenemos el término meteorológico de moda, la ciclogénesis explosiva que nos aqueja y hasta amenaza nuestra integridad con tejas, cristales, aleros y macetas y otrosí aún más, el asunto de los bienes culturales del convento de Sijena que fueron irregularmente vendidos al Museo de Lérida y ahora devueltos a su Aragón originario por orden judicial con el consiguiente traumatismo victimista del independentismo y el INRI de ser socialistas ambos equipos municipales en litigio y no haber podido sellar las paces con una buena botella de cava catalán.

Y de nuevo el tema también recurrente del turismo masivo prenavideño que ha dejado Granada hecha unos zorros en esta semana post-puente constitucional y, cómo no, el recuerdo imborrable del día de la Inmaculada que durante el Franquismo los estudiantes celebrábamos en El Triunfo dándoles a los policías antidisturbios (que entonces les decíamos los grises) unas corridas horrorosas con nosotros delante y ellos detrás, echando los bofes y resoplando como bisontes.

Y ya estamos como en el Caribe, llamando a las perturbaciones atmosféricas con nombres de persona, de mujer si es borrasca o tormenta, como la nuestra actual, Ana, y de hombre si son palabras mayores, hasta para esto somos machistas, tornado o ciclón, que van cambiando cada año, Carlos, Wenceslao, etc.y se suceden según el orden de aparición dando lugar a sucesivas devastaciones y a daños en las propiedades públicas y privadas. En Granada, por ahora, Ana parece que la ha tomado con las rotondas y afortunadamente con las pistas esquiables de Sierra Nevada y. como el PP, ha cogido entre ceja y ceja los sueldos de los altos cargos de Cetursa.

Y luego viene Iceta quien, por su cosa en la prensa homófoba y por su iniciativa de proposición de político con voluntad mediadora entre las partes catalanas en conflicto, recibe todas las hostias en la misma boca, a propósito de sus esfínteres poner la amnistía para los independentistas arrepentidos. Iceta tiene mucho que decir en un proceso tan complicado como el catalán y su participación en el ciclo electoral del 21-D puede dar más de una sorpresa porque su imagen suma actualidad y gana legitimidad en varios sentidos del máximo interés y emergencia, cosa que no ocurre con los expresidentes andaluces Chaves y Griñán y varios de sus principales colaboradores (Magdalenma Álvarez y Gaspar Zarrías) que padecen sentencia de cruz en un banquillo hecho a medida de Poncio Pilatos y la jueza Alaya, sin haber metido la mano en el caldero de los denarios y verse empitonados en caso de los ERE de modo tan discutible como injusto por lo que puede decirse que al Belén de nuestra autonomía también se le discrimina incluso más que al catalán y no sólo desde fuera de Andalucía, sino también desde dentro como compruebo escuchando las quejas del victimismo granadino por boca de mi amigo El Curica, albaycinero granadino muy de pro que se me queja amargamente de lo que él cree la rapiña sevillana en la letra de una pieza folclórica navideña tradicional donde se decía primitivamente Caravana de gitanos / caminito de Belén / todos le llevan al Niño / y yo le llevo también. / Na nay ná, na nay ná / todavia se canta en Granada / ay. ay. señora Santana y que acabó tornándose por imposición sevillana que los granainos estiman atropeyo en “… todavía se canta en Triana…”. Cosas de la vida y del corazón y de las cuestiones intra andaluzas que atañen incluso a la Navidad 2017 y parecen, solo parecen, cuestiones de celos y de honor. No somos nadie; pelillos a la mar de la Navidad…