EL GORDO, EL NIÑO Y EL CAGANET  por JUAN ALFREDO BELLÓN

EL GORDO, EL NIÑO Y EL CAGANET por JUAN ALFREDO BELLÓN

EL GORDO, EL NIÑO Y EL CAGANET por JUAN ALFREDO BELLÓN para  EL MIRADOR DE ATARFE,del domingo 24-12-2017

En nuestra cultura popular hay una serie de personajes entrañables que cíclica y anualmente se renuevan en las celebraciones que se corresponden con el interés de la ciudadanía. Así El Gordo o Premio Gordo y El Niño de la Lotería Nacional, que se sortean el 22 de diciembre y el 6 de enero respectivamente y El Caganet, personaje burlesco y excretor de los belenes o nacimientos catalanes que se presenta en cuclillas y vuelto para atrás mostrando sus posaderas al respetable mientras depone … su actitud a modo de presente navideño.

De los tres, los dos primeros son partes de las galerías pascuales relacionadas con la Fortuna y el otro se inserta en las de lo escatológico que también se identifica con el azar, la aceptación y el triunfo, como pasa entre los actores y autores dramáticos y los comediantes que se desean mutuamente mierda, mucha mierda, para referirse al éxito en su trabajo ante la cámara o sobre las tablas.

Por eso, cuando el domingo día 24 salga a la luz esta columna en la prensa digital, haré bien en haberles deseado mucha suerte y mucha mierda a los lectores en su vida privada, en sus negocios y aficiones y en sus empeños sociopolíticos. Y hoy, jueves 21 de diciembre, cuando empiezo el artículo, está todo por ocurrir aunque la suerte está ya echada. Habra que recordar ahora, a la vista de unos resultados electorales que casi no han cambiado nada respecto del mapa electoral anterior que la historia se repite y el Laberinto Catalán nos recuerda el famoso título del libro con el que Gerald Brenan (El Laberinto Español) profetizó en 1932 la Guerra Civil española de 1936-39. Y no es que, cuando se avanza sin memoria se esté necesariamente abocado al retroceso, sino que, cuando no se avanza recordando, se está fracasando de antemano y se entra de lleno en el territorio del maldito Caganet quien, como su propio nombre indica, nos ha cagado las entendederas políticas y nos ha dado una dolorosa lección de historia con la que los catalanes independentistas han dejado a Rajoy y a su Vicepresidenta primera fuera de lugar e incluso ha dejado tocados y cagados por el tío del felpudo en la cabeza al resto de las fuerzas políticas españolistas comprometidas por el apoyo al artículo 155 de nuestra Constitución.

Total que, a final de la noche, ya estaba todo el pescado post-electoralmente vendido al continuismo puigdemontiano y esta mañana, al despertar, ya había bajado la bolsa y salido el segundo premio de la lotería nacional y andaba la cosa entre las máximas expectativas y la pedrea, Y en resumidas cuentas, aunque hay más probabilidades de salir agraciado en política que en la Lotería, Y si no, que se o pregunten a Inés Arrimadas que, a pesar de su triunfo, la aritmética electoral la ha dejado con tres palmos de narices y la CUT, con un apoyo en número de votos equivalente a integrar el grupo mixto, puede ser decisivo para otorgar la mayoría gubernamental a Puigdemont y, aunque los que salgan perdiendo con estas triquiñuelas no lo entenderán nunca, como el PP, esa es la pura legalidad y a ella hay que atenerse: el Gordo puede tocarte en segunda instancia y no hay nada más que hablar.

Y por fin nos falta el sorteo de El Niño, que tiene fama de dar mejores premios que el otro, aunque el de la fama-fama es el del dia 22 de diciembre y eso que ahora lo juegas casi a medias con Montoro, que es el que siempre va a lo seguro y comparte contigo las ganancias sin rascarse el bolsillo lo más mínimo porque siempre juega a lo seguro y tú siempre sales apaleado y te quedas con ese sentimiento de melancolía, bilis negra, ya sabes, como decían los griegos, que a veces te invade y te deja el Ayuntamiento de tu ciudad abollado, los bolsillos exhaustos, el ánimo para el arrastre, como los pablosromero tras la faena, tras el último resoplido y encima el tío de los pelos colgando alrededor se te ha cagado encima, tan ricamente, y bota y rebota como el Enano Saltarín, digo Jordi Pujol, cantado y bailando al rededor de una hoguera ancestral: Mañana tendré yo al fin / un príncipe que me sirva; / del uno al otro confín / nadie sabrá que me llaman / el Enano Saltarín y que soy quien designó a Artur Más, el Muñeco Diabólico…