El móvil ya es clave para el desarrollo

El móvil ya es clave para el desarrollo

Christopher Fabian ha pasado fugazmente por Barcelona, con el tiempo justo para lanzar el mensaje de lo importante que es aunar innovación y desarrollo para mejorar la calidad de vida de millones de personas en los países del Sur. El mismo martes, tras participar en una mesa redonda en el Mobile World Congress, voló a Ginebra y la semana que viene aterrizará en Islamabad para explorar cómo convencer a la población de la necesidad de vacunar a los niños contra la polio. Las autoridades de Pakistán han detenido a cerca de 500 padres que se han negado a inmunizar a sus hijos influenciados por los mensajes lanzados por algunos clérigos en nombre del islam.

Fabian comenta que una de las claves para solucionar este y otros problemas es «hacer llegar a los padres información en tiempo real, a través de teléfonos móviles, sobre los beneficios de la vacuna». Este licenciado en Filosofía y en Medios de Comunicación de 34 años creció en Egipto y vivió en Tanzania y Líbano antes de regresar a su Nueva York natal, en 2006, para crear, junto a Erika Kochi, el área de Innovación de Unicef, que actualmente dirigen. Ambos fueron incluidos en 2013 en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo que elabora la revista Time.

El objetivo de su departamento, con cuartel general en Nueva York y con laboratorios en doce países, es «identificar los problemas que sufren los niños y buscar soluciones innovadoras que compartimos globalmente, como el U-Report, una idea que surgió en Uganda y que ahora se aplica en 19 países con un millón de usuarios». Se trata de un sistema de mensajería móvil, gratuito, que utilizan los jóvenes para informar y opinar sobre lo que pasa en sus comunidades. A través de esta plataforma, sus usuarios participan en encuestas para hacer una radiografía sobre cuestiones como las bodas forzadas y la mutilación genital femenina en sus pueblos; también para elaborar un mapa sobre el grado de afectación en el país de una plaga que mata a los plataneros.

El resultado de las encuestas, que llegan semanalmente vía SMS se dan a conocer en programas de radio y artículos de prensa elaborados por los jóvenes. Con todos los datos en la mano sobre las diferentes cuestiones planteadas se puede concienciar a los líderes de las comunidades y a los políticos .

Fabian explica que el uso del móvil está muy extendido en África y que, por ejemplo, «en Tanzania, se usa de manera mucho más sofisticada que en Estados Unidos». Este neoyorquino trotamundos cuenta que los tanzanos hacen transferencias con su teléfono como aquí se saca dinero de un cajero automático. «La cobertura del móvil en África es muy superior a la electricidad; en Liberia, un 52% de la población dispone de teléfono y en Burundi solo con que en un pueblo lo tenga una persona ya es suficiente», añade Fabian. En Liberia se ha involucrado a los jóvenes en la crisis del ébola por medio del U-Report. Un grupo de chicos de Monrovia contesta vía SMS las preguntas que les formula Unicef y así se obtienen más datos sobre cómo evoluciona la enfermedad.

Fabian insiste en que la telefonía móvil es la herramienta ideal para llegar a las poblaciones más remotas y aisladas, aunque sus recursos económicos sean escasos y el porcentaje de personas alfabetizadas sea bajo. «La gente renuncia a comida para tener un móvil. Son muy inteligentes, cuando se dan cuenta que el móvil es muy útil aprenden a leer y a escribir, porque enviar mensajes les sale gratis y una llamada no. Esto lo pudimos comprobar con un grupo de mujeres de Senegal analfabetas, que accedieron al programa U-Report».

Cada territorio plantea sus necesidades y globalmente, con la ayuda de universidades y empresas de todo el mundo, se plantean soluciones. Actualmente, se están desarrollando 360 proyectos en las áreas de educación, energía, salud… La condición es que tras el empujón inicial sean autosuficientes.

Fabian destaca el caso de Nigeria, donde gracias a los SMS actualmente ya se reportan la mayoría de nacimientos en tiempo real. Desde 2010 se han notificado la llegada al mundo de 19 millones de bebés. O el de cómo alfabetizar a niños desplazados por guerras. O cómo conseguir energía limpia y barata pedaleando una suerte de bicicletas estáticas. Es la nueva era del desarrollo.