Mitos que nos seguimos creyendo, Parte 1

Mitos que nos seguimos creyendo, Parte 1

Es cierto que las leyendas urbanas alcanzan más difusión gracias a internet, pero gracias a internet también es más fácil desmentirlas

En internet se difunden a toda velocidad rumores, mitos y leyendas urbanas. Pero también es un medio idóneo para desmentirlos. Snopes lo hace desde 1995. No están solos: el año pasado Information is Beautiful elaboró una infografía con 52 de los mitos más difundidos y Mental Floss publica habitualmente videos desmintiendo mitos y creencias populares, como este dedicado a la ciencia. Recogemos otros 58 ejemplos en este artículo, con enlaces que amplían (e incluso matizan) la información en muchos de los medios y webs que se dedican a recordarnos que, a menudo, nos equivocamos.

Cuerpo humano

1. Sólo usamos el 10% de nuestro cerebro. Un mito que se resiste a morir y que es incluso el punto de partidas de películas recientes como Lucy. The Guardian lo llama “el mayor mito sobre el cerebro de la historia”: un 48% de los profesores británicos lo cree. Según Snopes, ni siquiera está claro su origen. Lo cierto es que usamos todas las áreas de nuestro cerebro, incluso cuando estamos descansando. Es verdad que el cerebro es muy plástico (podemos vivir con medio) y que no usamos todo a la vez, ya que algunas zonas están especializadas: cuando caminamos, por ejemplo, las partes centradas en la actividad motora son más activas que otras. Pero no hay una parte del cerebro que no haga nada y que esté esperando a que la activemos para tener superpoderes.

2. Las neuronas no se pueden regenerar. Desde los años 90 hay pruebas de que el cerebro tiene capacidad de regeneración, al menos en algunos casos e incluso después de un infarto cerebral, gracias a la neurogénesis.

3. Uno de los hemisferios del cerebro es dominante y eso determina si somos más artísticos o más racionales. Sí que es cierto que hay zonas del cerebro que están especializadas: el lenguaje se procesa en el hemisferio izquierdo, por ejemplo. Pero no es cierto que uno de los hemisferios domine sobre el otro, con independencia de lo bueno que sea uno con las palabras. En este vídeo hay otros cinco mitos más sobre el cerebro:

4. Las partes de la lengua están especializadas en diferentes sabores. Aunque es algo que muchos aprendimos de niños, los receptores de sabor están distribuidos por toda la lengua. Como recoge el New York Times, sí podría haber diferencias en cómo hombres y mujeres detectamos los sabores amargos, salados y ácidos. Además de eso, hay un quinto sabor, umami, que significa “sabroso” y que está presente en las proteínas.

5. El alcohol te mantiene caliente. Los licores dan sensación de calor, pero el alcohol baja la temperatura del cuerpo, con lo que realmente es peligroso beber alcohol cuando hace mucho frío. Lo mismo pasa con el café, según Mental Floss.

6. Y mata neuronas. Aunque algunas mañanas parezca que los gintonics de la noche anterior hayan arrasado nuestro cerebro, el alcohol no llega a matar neuronas. Eso sí, el consumo excesivo durante mucho tiempo puede dañar las conexiones entre estas células y causar atrofia y degeneración (reversibles).

7. El frío causa resfriados. Los resfriados vienen provocados por un virus que viaja por vía aérea “a través de las gotitas originadas al hablar, toser o estornudar”, no por el frío en sí. Como añade la OCU, cuando hace frío, pasamos más tiempo en espacios cerrados y en zonas comunes (colegios y oficinas). Además, en las regiones con poca humedad, las fosas nasales se secan más fácilmente. Todo esto contribuye a que sea más fácil contagiarse. (Además y como nos avisan en Twitter, el frío puede debilitar el sistema inmune, lo que facilitaría los resfriados).

8. Y la vitamina C los previene. No hay ninguna prueba que confirme esta relación, si bien es cierto que una alimentación sana nos ayuda a mantenernos sanos y una alimentación sana incluye fruta y vitamina C. Si es cierto que esta vitamina podría ayudar a reducir el tiempo que dura la enfermedad, según algunos estudios.

9. Las uñas y el pelo siguen creciendo después de muertos. Un cadáver no puede producir nuevas células. BBC explica que la piel que rodea las uñas se deshidrata y por eso parecen más largas. Lo mismo ocurre con la piel de la barbilla, lo que lleva a que parezca que la barba crece. Da miedo igual.

10. Crujir los dedos causa artritis. Ese ruido en los nudillos se forma por burbujas de gas que se acumulan en las articulaciones de los dedos y no tiene efectos nocivos.

11. Si te tragas un chicle, tardas siete años en digerirlo. Esta advertencia que todos oímos de niños es falsa: los chicles no se quedan pegados al estómago o a los intestinos, ni tardan más en ser eliminados, a pesar de que, como recuerda Snopes, “llegan al otro lado sin cambios sustanciales”.

12. Tenemos cinco sentidos. Aparte de los cinco sentidos tradicionales que ya catalogó Aristóteles, tenemos unos cuantos más: entre 9 y 20, dependiendo de la definición que usemos. Estos incluyen la propiocepción, que nos permite saber dónde están las diferentes partes de nuestro cuerpo, los sensores de temperatura (termocepción), del dolor (nocicepción) e incluso el sentido del equilibrio. Algunos apuntan que lo más fácil es dividirlos en tres grupos: mecánicos (tacto, oído y propiocepción), químicos (gusto, olfato y los sentidos internos) y la luz.

13. Cortarse el pelo (y afeitarlo) lo hace más fuerte. Aunque lo parece por un tiempo, ya que cada cabello acaba en punta y cuando lo cortamos o afeitamos, lo hacemos por el tallo.

14. “Rápido, orina en esa picadura de medusa”. El vinagre y la orina no son buenas ideas para calmar el dolor de una de estas picaduras.

15. El estrés hace que se te vuelva el pelo blanco. No exactamente: el estrés provoca que se te caiga el pelo y el cabello con pigmento es más débil, por lo que estos se caen y las canas se quedan. Es decir, si ya tienes canas, el estrés te dejará sólo con ellas. Si no tienes canas, corres el riesgo de quedarte calvo.

Animales

16. Los avestruces esconden la cabeza bajo tierra. Bajan la cabeza a ras de suelo para pasar desapercibidos y parecer un arbusto, aunque es más normal que corran.

17. Los lemmings se suicidan en masa. Como explica Io9, estos roedores del ártico pasan por ciclos de población en los que se multiplican por 100 o incluso por 1.000, para luego descender hasta casi la extinción, ya que dependen de climas muy fríos para reproducirse. En los picos de población, muchos grupos de lemmings se ven obligados a emigrar y, ocasionalmente, caen por acantilados. Pero por accidente. No se arrojan al vacío. Estos ciclos de poblaci´n tan bruscos llevaron a varias leyendas, incluida la de que se arrojaban al mar. Un documental de Disney (sí, Disney) de 1958 dio esta leyenda por cierta y los autores decidieron comprar un camión lleno de lemmings y empujarlos por un barranco para simular lo que en su opinión la naturaleza hubiera hecho de todas formas. Este vídeo recoge el aterrador fragmento.

18. Según la física, el abejorro no podría volar. La abeja era el insecto de la historia original, que se habría originado en la Alemania de los años 30 (fíate tú). Como recogía en su blog Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, “en movimiento, la abeja crea una serie de turbulencias que explican sus sustentabilidad”. Aunque no se trata de un proceso sencillo, ningún científico -ni cualquier otra persona sobria, añado- ha dudado jamás de que un abejorro pueda volar, ya que todos han visto a alguno volando.

19. Los tiburones no enferman de cáncer. Pues sí, y de todo tipo. Así que conviene no fiarse de los productos hechos con cartílago de tiburón que aseguran prevenir esta enfermedad.

20. La memoria de los peces dorados dura sólo unos segundos. Estos peces pueden aprender, retener información y usarla posteriormente, como muestra un experimento en el que tras unas semanas dejando comida en el mismo sitio, el pez se acercaba a ese lugar antes de ver la comida y cuando le tocaba. También pueden aprender a distinguir y recordar música. Lo explica Mental Floss.

21. Los perros sudan salivando. Regulan la temperatura sobre todo con la respiración, jadeando con la boca abierta. La mayor parte de sus glándulas sudoríparas están en las plantas de sus patas.

22. Los toros no ven el color rojo. Es cierto que el toro embiste por el brillo y el movimiento del capote. Pero estos animales sí distinguen el color rojo, si bien es cierto que no les enfada. En el programa de televisión Mythbusters sometieron este mito a prueba.

23. Los patos no hacen eco. Sus graznidos tienen eco, aunque el espectro de este sonido es difícil de percibir por el oído humano, como explica Quo.

24. Los murciélagos son ciegos. Ven casi tan bien como los humanos. Se orientan gracias a sus ojos, al sónar de ultrasonidos, que les ayuda a cazar insectos en la oscuridad, y a una brújula interna.

25. Las moscas viven 24 horas. Las moscas comunes viven entre 15 y 25 días.