“EL RECLUTAMIENTO EN EL SIGLO XVIII” por Jose Enrique Granados

“EL RECLUTAMIENTO EN EL SIGLO XVIII” por Jose Enrique Granados

El servicio militar duraba tres años y el destino más probable eran las colonias de ultramar

Hasta el siglo XVIII el reclutamiento en nuestro país se realizaba a través de enganches pagados y levas de vagos, de mendigos y gente marginada, hasta qué con la llegada de los Borbones, se copió el modelo francés que introdujo el reclutamiento de “quintas”, llamado así porque se elegía a uno de cada cinco mozos en edad militar, mediante sorteo. Sin embargo, las Cortes de Cádiz intentaron crear un modelo de ejército nacional acorde con las ideas de una nueva época permitiendo la exención por donativo que, con posterioridad, se llamó “redención en metálico”. La justificación que se dio a esta medida fue puramente económica y por la necesidad de atender al vestuario y sustento de los ejércitos. Los exentos, que debían abonar la cantidad de 15.000 reales, no tenían por qué ser sustituidos, su número no debería superar el de treinta hombres cada mil y la exención era sólo por tres años.


La “sustitución”, por su parte, consistía en obtener el concurso de un sustituto para realizar el servicio militar mediante el abono de una determinada cantidad de dinero. En 1878 sólo se permitió a parientes hasta de cuarto grado y, a partir de 1882, únicamente entre hermanos. Para los destinados en ultramar esta limitación no se aplicaba. En Navarra y el País Vasco no existió reclutamiento forzoso hasta que se promulgó la Constitución de 1876 generalizándose para toda España el alistamiento obligado, aunque subsistieron los privilegios del pago de cuotas y la sustitución, a los que tan solo podían acogerse aquellos que poseían medios.

En esas fechas, el servicio militar duraba tres años y el destino más probable eran las colonias de ultramar (Cuba y Filipinas). Se hacía el llamamiento a todos los varones de 19 años y en el acto del tallaje se alegaban las situaciones que permitían librarse del servicio militar: baja estatura, enfermedad, defecto físico, hijo de viuda o padre impedido………
Raro era el que no alegara.

En la fotografía, grupo de soldados de principios de siglo XX en donde se encuentra algún atarfeño (Cortesía María Contreras).

Curiosidades elvirenses.