La historia de «Hipómenes» y «Atalanta», el león y la leona que custodian el Congreso

La historia de «Hipómenes» y «Atalanta», el león y la leona que custodian el Congreso

Un canal de televisión propuso en 2012 sufragar los gastos para añadir los testículos a uno de los leones, sin saber que representaba a una «leona» de un famoso mito griego

El Canal Historia inició en 2012 una campaña para dotar de testículos a una de las esculturas felinas que se encuentran a las puertas del Congreso de los Diputados. Entendía el canal de televisión, erroneamente, que el escultor Ponciano Ponzano y Gascón había olvidado en 1851 esculpir el sexo de uno de los animales que, sin lugar a duda, mostraba las características de un león macho. No en vano, el Gobierno de España denegó la petición del Canal de Historia que se comprometía a correr con los gastos de restauración, puesto que el Ministerio de Cultura desaconsejaba añadir elementos externos a una figura con más de un siglo y medio de existencia.

Pocos se percataron entonces, ni siquiera el Ministerio de Cultura, de que Ponciano Ponzano y Gascón no había cometido fallo alguno. Los dos felinos representan a Hipómenes y Atalanta, un héroe y una heroína de la mitología griega que fueron convertidos en leones. Y al ser uno de los dos una heroína convertida en león, carece de testículos.

Según la tradición griega, Atalanta era una joven reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza y por estar consagrada en vida a la diosa Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse siempre virgen. Por ello, para evitar cualquier pretendiente, y pensando que nadie podría ganarla en velocidad, anunció que su esposo sería sólo aquél que lograra vencerla en una carrera. Pero el hermoso Hipómenes consiguió obtener la victoria y la mano de Atalanta a través de una estratagema dispuesta por Afrodita.

Tiempo después, dando rienda suelta a su amor, la pareja entró en uno de los santuarios de Cibeles donde gozaron de su amor. Cibeles montó en cólera ante el sacrilegio y los transformó en dos leones machos. No en vano, los leones del Congreso de los Diputados son los mismos que tiran del carro de la diosa Cibeles en la Fuente de la Cibeles de Madrid.

Conocidos como Daoíz y Velarde

Tras varios intentos fallidos en yeso y en piedra, la actual versión de los leones del Congreso fueron fundidos en Sevilla en 1866 a partir de los cañones capturados en África durante la Batalla de Wad-Ras. Con el transcurso de los años, los dos felinos fueron bautizados por los madrileños con los nombres de los héroes de la Guerra de Independencia Daoíz y Velarde.