Creemos necesitar el omeprazol. Al menos es lo que se puede deducir del último Informe Anual del Sistema Nacional de Salud: representa nada menos que un 6,2% del total de fármacos vendidos en España. Se consume más incluso que el paracetamol y que el ibuprofeno, que están presentes en todos los botiquines de este país. Y no llevamos la delantera estadística en muchos ámbitos, pero sí en este: doblamos la media europea de consumo del medicamento. Viendo estos datos, no es de extrañar que la población lo considere prácticamente inocuo, sobre todo teniendo en cuenta que desde 2016 se puede comprar sin receta.

Quien por iniciativa propia decide consumir omeprazol sin formar parte de un grupo de riesgo, está asumiendo peligros innecesarios

Hay personas que lo consumen todos los días. Alguna con motivo, dado que para determinadas afecciones el omeprazol resultó ser un descubrimiento revolucionario: úlceras pépticas, reflujo gastroesofágico, infección por ‘Helicobacter pylori’ o para evitar la aparición de problemas de estómago en quienes consumen frecuentemente medicamentos agresivos con el sistema digestivo. Pero, como informan desde la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), en España “entre el 54% y el 69% de las prescripciones de IBP [inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol] son inadecuadas”. La imagen que tenemos de este medicamento y del resto de IBP como simples ‘protectores gástricos’ sin efectos secundarios “ha disparado su utilización, en muchos casos sin una indicación clara o por síntomas no asociados a una hipersecreción ácida”. El doctor Cristóbal de la Coba, especialista en aparato digestivo, explica la posición de la SEPD: “Se deben destinar esfuerzos a evitar la prescripción innecesaria”.

El uso de casi todos los medicamentos debería estar supervisado por un médico, pero desde 2016 este fármaco puede comprarse en cualquier farmacia sin receta. Esto, unido a una desinformación por parte del consumidor de su función y de cómo tomarlo, promueve un consumo irresponsable. Ingerirlo antes de una comida copiosa para aligerar la digestión o para prevenir la resaca que sigue a una noche de copas no nos beneficiará, dado que el medicamento necesita un consumo de varios días para empezar a hacer efecto; pero, además, nos expondrá a sus efectos secundarios. Como explica el doctor Marín de Argila, “la persona que por iniciativa propia decide consumir un fármaco IBP como protector gástrico sin formar parte de un grupo de riesgo está asumiendo peligros innecesarios“.

En España, entre el 54% y el 69% de las prescripciones de de omeprazol son inadecuadas

Estos efectos secundarios, aunque menos probables con un consumo esporádico, incluyen entre los más frecuentes (y de forma bastante irónica) problemas gastrointestinales como vómitos, diarrea o dolor gástrico, además de sarpullidos y dolor de cabeza. Algo menos comunes, pero mucho más serios, son los riesgos que asumen los pacientes con tratamientos prolongados, sobre todo los de edad más avanzada, dado que se ha vinculado este medicamento a un déficit de nutrientes esenciales, como la vitamina B12 y el magnesio. Además, últimamente han aparecido varios estudios, en concreto uno realizado por la Universidad de Hong Kong en colaboración con el University College de Londres, en los que se vincula el uso continuado con una mayor probabilidad de padecer cáncer de estómago.

FOTO: Omeprazol, el medicamento más consumido en España. (iStock)

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