ADIÓS, TELESFORA, ADIÓS  Por Juan Alfredo Bellón

ADIÓS, TELESFORA, ADIÓS Por Juan Alfredo Bellón

ADIÓS, TELESFORA, ADIÓS  Por Juan Alfredo Bellón  DESDE EL MIRADOR Nº59 del domingo 21-06-2015

                 Aunque es verdad que lo bueno dura poco en la casa del pobre, hay veces en que lo bueno, aunque breve, puede resultar dos veces eso, como en el caso de la casi defenestración de la concejal de Movilidad Ciudadana del Ayuntamiento granadino a quien el alcalde se ha visto obligado a correr desde sus anteriores competencias hacia la de Medio Ambiente por la presión unánime del vecindario y mayormente del más perjudicado por su administración ocurrente de los recursos relacionados con el acceso a sus domicilios en el extrarradio incluyendo en tal concepto al Albaicín, Haza Grande y Sacromonte donde para salir y para entrar en vehículo con o sin motor y público o privado hay ahora que rodear el periplo de sus respectivos territorios subiendo intrincadas cuestas y circulando en sentido contrario a como se ha venido haciendo desde época inmemorial.

                Y eso para no hablar del alargamiento del tiempo de acceso por la obligación de transbordar de la LAC a la subred de líneas de barrio casi desmantelada y complicada hasta la saciedad por la re-denominación innecesaria de sus efectivos. Tan flagrante ha sido la desorganización tozuda de la movilidad urbana, que ha afectado a todos los usuarios individuales y colectivos que se ven obligados a usarla consiguiendo el rechazo unánime para con las medidas municipales y siendo clamorosa la exigencia de cambiar a su máxima responsable.

                Pero claro, el viejo alcalde se ha tenido que tragar la exigencia de ese cambio a pesar de haber logrado a ultimísima hora sujetar con alfileres la condicional prolongación de su mandato con tal de aceptar el traslado de doña Telesférica y el fin del propio mandato por relevo antes de 2016. La fórmula consensuada con Ciudadanos y especialmente con su portavoz, ha sido un apaño vergonzoso para salir de Herodes y entrar en Franco, teniendo por tal al derrotado ex-Presidente de la Diputación Provincial que espero no se sienta menospreciado por compararlo (solo aproximativa y metafóricamente) con el general de quien él debe guardar tan buen recuerdo por su empecinamiento en obstaculizar las reivindicaciones del movimiento memorialístico y los vínculos que parece le unen a la Dictadura.

                Ojalá que ahora se pueda (re)instaurar un talante distinto en la Diputación y la Provincia de Granada haga valer sus derechos e inquietudes con la (re)implantación de un talante más democrático en la política de su nuevo equipo de gobierno. Y ojalá la nueva gobernanza de Atarfe consiga descongestionar el modus gobernandi de tan señalada localidad con la entrada de sangre política nueva en su Ayuntamiento y la participación de sus vecinos en la administración de sus recursos materiales e inmateriales. De la consolidación de ese talante depende la consecución de unos objetivos tan viejos como evidentes que son en gran medida compartidos por una amplia mayoría ciudadana y conectan con la de los tiempos nuevos que corren por la provincia.