Parecidos razonables entre las primarias del PP, el PSOE, Podemos y Ciudadanos

Parecidos razonables entre las primarias del PP, el PSOE, Podemos y Ciudadanos

Los populares, que estrenan el sistema, han imitado comportamientos que criticaron cuando eran otros partidos quienes elegían a su líder

Durante años, renegaron del sistema de primarias y se burlaron de la bronca interna que generaban en el PSOE o Podemos. “Está muy bien para las películas” -decía el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando-, pero en la vida real “acaban a guantazo limpio”. “No vamos a copiar lo que otros hacen mal”, insistía Fernando Martínez-Maillo, coordinador general. Mariano Rajoy lo llamó “el Pentecostés” de los socialistas. José Manuel García-Margallo, uno de los candidatos, “guerra civil”. Pero aquí están. Los populares estrenan primarias, un sistema híbrido, a doble vuelta, donde los compromisarios (fundamentalmente, cargos de las direcciones generales) tienen la última palabra. Y han terminado replicando a sus adversarios. Estas son algunas similitudes entre los procesos del PP, el PSOE, Podemos y Ciudadanos para elegir a su líder.

EL CENSO

Primera parada en todo proceso de primarias, en el caso del PP, sirvió para desmontar el espejismo de los más de 800.000 afiliados, una de las banderas del partido, recordada en cada mitin. El censo para elegir al sucesor de Mariano Rajoy quedó finalmente reducido a 66.706 personas. En el caso del PSOE, fueron 187.951 los convocados, aunque durante años su cifra de afiliados también estuvo inflada. José Blanco, secretario de organización entre 2000 y 2008 los rebajó de los casi medio millón a cerca de 280.000 tras un proceso de depuración que obligaba a domiciliar el pago de cuotas en una cuenta bancaria. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón también se enfrentaron por el censo cuando se batieron en primarias en 2017: el primero quería cerrarlo un mes antes y el segundo prolongar ese periodo para inscribir a más gente. Los rivales de Albert Rivera, dos afiliados de base prácticamente desconocidos, Juan Carlos Bermejo y Diego de los Santos, también expresaron sus dudas sobre el sistema de voto, telemático. Rivera ganó con un 87,3% y solo había votado el 34,3% de su censo, es decir, 6.874 militantes.

LA BRONCA

Otra de las grandes banderas del PP ha sido la unidad, la disciplina de su partido, frente a los “guantazos” que se daban en el PSOE, reconocidos por ellos mismos -“Nos estamos matando entre nosotros”, lamentó en su momento el candidato Patxi López-. Sin embargo, los populares han terminado bajando también al cuerpo a cuerpo en sus primarias. Margallo prometió hacer “todo lo posible” para que Soraya Sáenz de Santamaría no fuera candidata. Posteriormente, se refirió a sus contrincantes como “las dos viudas y el hijo adoptivo de Rajoy”. “Esto es una discusión de ideas, no un Miss América”, declaró.

María Dolores de Cospedal lanzó reproches poco velados a la exvicepresidenta: “Los militantes prefieren a alguien que dé la cara, en lugar de a quienes se esconden”, manifestó durante la campaña. “A mí me hubiera gustado aplicar el 155 antes. Me habría gustado que esta TV3 hubiera sido intervenida y no fuera un aparato de propaganda”, añadió, en otro dardo para la mujer a la que Rajoy encargó la estrategia ante el desafío independentista en Cataluña.

Pablo Casado habló directamente de “zancadillas” y “presiones”. “Mi campaña no es la que presiona a nadie”, replicó Cospedal, sin nombrarlo, retándole a que las denunciara. Ambos se enzarzaron también en una cuestión generacional. Casado se presentó como el candidato joven para “regenerar” el PP : “La política no es una maratón. Es una carrera de relevos. Pertenezco a una generación que ya está al frente de otros partidos, está presidiendo cinco gobiernos en la UE o al frente de Canadá y Colombia”, dijo. Cospedal le respondió que juventud “no supone regeneración”, sino “menos experiencia”.

El intercambio de puñales del PP, no obstante, todavía no ha llegado al nivel del PSOE, ni al de Podemos, quizá el que más abiertamente expresa sus diferencias. Luis Alegre, confundador del partido, habló en su momento de “los conspiradores” que pretendían “destruir el proyecto”. Santiago Alba Rico, integrante de la lista de Errejón, aseguró que el partido llegaba al congreso de Vistalegre “roto” después de “triquiñuelas procedimentales, plebiscitos fraudulentos, chantajes políticos y prácticas criminalizadoras absolutamente inaceptables entre compañeros”.  Por ser un terreno en el que se movían con soltura, trasladaron la guerra a Twitter: la campaña #asinoiñigo poco antes de que Errejón perdiera ante Iglesias fue una muestra.

RENEGANDO DEL APARATO

Otro clásico de los procesos de primarias es el distanciamiento público del famoso “aparato”, esto es, la estructura de poder en el partido. En las del PSOE, Pedro Sánchez se presentó como “el candidato de la militancia”. El popular Pablo Casado hizo lo mismo, con otras palabras: “Quiero ser el candidato de las bases, no de los notables. De la calle no de los despachos”. También Soraya Sáenz de Santamaría quiso aclararlo: “Yo no he estado en el aparato del partido”

¿AZNAR? ¿QUÉ AZNAR?

El pasado suele ser punto de fricción. En las primarias del PSOE, mientras Susana Díaz se rodeaba de la vieja guardia (Felipe González, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba…), Sánchez proclamaba que la España de hacía 35 años no es la de hoy y “las soluciones de entonces no valen ni para España ni para el PSOE”. Entre los populares, Cospedal, convencida de que José María Aznar ahora resta puntos, señaló que el expresidente estaba detrás de la campaña de Casado. Este replicó: “Me sorprende que personas que llevan 30 años haciendo política con Aznar digan que soy el candidato de Aznar”.

EL TALISMÁN

En las primarias también suele haber una figura con los que todos los candidatos quieren hacerse una foto. En las del PP, ha sido Alberto Núñez Feijóo, quien se bajó a última hora de la carrera sucesoria y recibió en procesión a los aspirantes desde Galicia. En las primarias socialistas de 2015, por ejemplo, fue Eduardo Madina quien se llevó la imagen con Alfonso Guerra, veterano del socialismo andaluz, uno de los grandes caladeros de afiliados. Una tarde dieron varios largos por los pasillos del Congreso para dejarse fotografiar juntos.

LA CAMPAÑA

Se rieron mucho de la web en la que el actual presidente del Gobierno se presentaba como “Pdro Snchz”. También del “ZP” de Zapatero. Ahora, la candidatura de la exvicepresidenta la encabeza un “soraYA”. También se burlaron del “cojo mi coche para recorrer España” de Sánchez. Pero en los últimos días todos los candidatos a presidir el PP han presumido de los kilómetros recorridos en campaña: “La natación es nuestro congreso para ir entrando en calor, después tenemos que coger la bicicleta para ganar las próximas elecciones municipales y autonómicas. Y una vez que hagamos la bici, iremos a ganarle el maratón a Pedro Sánchez y sacarle del Gobierno”, decía Sáenz de Santamaría.

Mucho que coser también en el PP a partir de ahora.

https://politica.elpais.com/politica/2018/07/05/actualidad/1530813291_826591.html