TRANSICIÓN  por Juan Alfredo Bellón

TRANSICIÓN por Juan Alfredo Bellón

TRANSICIÓN por Juan Alfredo Bellón para EL MIRADOR DE ATARFE del domingo 08-07-2018

Lo he dicho tantas veces, que mis lectores van a acabar por creérselo: el tiempo corre que vuela y, antes de que cante el gallo, ya estamos en San Fermín, con todas las implicaciones que este año tiene en lo que linda con las Manadas (de hijos de sus madres, pobreticas nuestras) que por estas fechas acuden a desfilar por Pamplona a ver lo que pescan y por si cultivar el viejo oficio de estar al acecho hiciera que la flauta sonara por casualidad y tocara la Traviata.

Y es que, en efecto, San Fermín es un santo de transición que cae justo al otro lado de la divisoria entre el 2018 y el 19 y esa es ya fecha pasada para pergueñar los Presupuestos Generales del Estado si no se quiere dejarlos para ultimísima hora y luego que sean la excusa para embarullarlo todo y que, con el pasteleo de las potrimerías, le devuelvan a uno el toro al corral y el domicilio fiscal a Santa Pola, que es como decir al matadero, para abrirlo en canal por arte y gracia de los matarifes que son casi todos toreros arrepentidos ante las muchas dificultades que hoy entraña la profesión.

Pues eso, que san Fermín nos remite a las manadas y estas a los débitos de género (nos gustan los toros por tener el mismo gusto que las vacas) y somos falócratas y amantes del fútbol japonés, por pasarnos lo que a las mujeres, desde hace siglos (no nos importa casi nada el tamaño) y nos ocurre al respecto lo que a aquel sacristán jienense rijoso y bujarrón al que le gustaban todas: las largas, por lo que ahondan; las gordas, por lo que ensanchan y las chiquitinas, por lo que revolotea) y no obstante, nos rendimos a la evidencia corpórea de Lukaku y Afelainy pero envidiamos la velocidad desenvuelta y endiablada del combinado japonés a quien Dios confunda por no haber sido capaz de ganar a Bélgica cuando la tuvo a punto de mira y de caramelo.

Y ahora, pasados ya los días estrictos del triunfo fulgurante de la Operación Censura, se empieza a conocer el tomate que entrañan las cosas propiamente dichas: ahora nos enteramos de que Trump ha reclamado a Sánchez por carta la promesa de Rajoy de encargar al Tio Sam amplias y mayores remesas de armamento militar, y nosotros lo tenemos que saber por los periódicos y porque el gallego se ha marchado a Santa Pola con el séquito a otra parte. No somos nadie.

En cuanto al recién iniciado Congreso Nacional del PP, otro evento de transición, lo principal es felicitarlos por haber adoptado, por fin, el sistema de primarias, aunque sea a dos vueltas, y con el problema de confundir la evaluación y confrontación del voto directo con el de los futuros delegados al Congreso propiamente dicho. Pues una cosa es pedir el voto directo a los compañeros para ser Presidente del PP y otra muy diferente emitirlo en segunda instancia para elegir una candidatura y una línea política concreta y determinada que responda al sentido de las primarias. El resultado del jueves pasado ha sido una sorpresa porque Pablo Casado ha desplazado a Cospedal de la dupla presuntamente finalista y esto abre una posible alianza entre ellos para desplazar a Soraya Saez de Santamaría, lo que anularía el mandato de las primarias y dejaría a Sebastián Pérez en el limbo político granadino como lo está su partido en esa provincia al no haber sido capaz de reaccionar saludando la llegada del Legado Lorca a esta ciudad, con lo que se le llenaba la boca de Lorca cuando presidía la Diputación y gritaba “¡Lorca vive!” [¿!] y entrar en la nómina de los aludidos por Cernuda en 1956 refiriéndose a Dámaso Alonso en OTRA VEZ CON SENTIMIENTO: Y ahora, uno al que llaman poeta y crítico de la literatura nuestra contemporánea / te ha llamado “mi príncipe”. / ¿Príncipe tú de un sapo? / ¿No les basta a tus compatriotas haberte con asesinado? / Ahora, la estupidez sucede al crimen.

Y para estupideces, las que continúan profiriendo lo dirigentes “populares” para calentar lo que debería ser su Congreso Nacional, casi todas a propósito de las normas de funcionamiento y casi ninguna de autocrítica y de una renovada línea política que tanto necesitan. Pena-pernita-pena da ver la inconsistencia de las formaciones de derecha en Andalucía y en el resto de nuestro país donde casi no usan la cabeza más que para embestir. A ver si pronto la provechan para levantar su voz unida en plantear una alternativa real de gobierno y una autocrítica de su historia reciente.