LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL  Por JUAN ALFREDO BELLÖN

LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Por JUAN ALFREDO BELLÖN

LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Por JUAN ALFREDO BELLÖN para  MIRADOR DE ATARFE del domingo 02-09-2018

Cuande se estudie esta etapa de nuestra historia habrá quien diga comparativamente que se ha caracterizado por la volatilidad y poco asentamiento de la firmeza institucional puesto que de una u otra forma se han puesto en cuestión muchos de los principios en que se basaba tácita o explícitamente nuestra convivencia, incluyendo en ellos la legitimidad institucional que sustenta nuestra forma de estado (Monarquía parlamentaria democrática) y la articulación en partes de ese territorio (nacionalidades y regiones o regionacionalidades que forman parte en primera instancia del Estado Español que es un conjunto articulado en regiones y naciones y por tanto multiregionacional) en cuyo consenso podría basarse un buen acuerdo para una convivencia que terminara con el pleito del separatismo soberanista e independentista y alumbrara una España auténticamente vertebrada que hegemonizara un proceso de construcción multinacional en el que todos estaríamos inmersos desde nuestro propio lugar para acabar coincidiendo así todos en una y diecisiete consultas democráticas que compondrían un diseño igualitario de la expresión explícita de los pueblos de España basada en el lema de uno para todos y todos para uno.

Pues bien, dejamos este verano, a principio de agosto, esta crónica periodística en el atranque de la catalanidad y volvemos en septiembre con las mismas cuestiones (los lazos amarillos de quita y pon o viceversa, el atranque del qué hacer del Valle de Cuelgamuros, incluyendo la incógnita de los restos de Franco sobre los que ayer se atrevieron a hacer un chiste malísimo en Telecinco: la punta del pié, / la rodilla, la pantorrilla y el peroné… / te juro Juana que tengo / ganas de verte / la punta del pie). Y una serie infinita de variaciones sobre el mismo tema. -Niño, deja ya de lado los huesos del Caudillo.

Han aparecido, eso si, noticias sobre tímidos desencuentros en el interior de las huestes socialistas seguidas de los consiguientes desmentidos y la promesa reiterada de que se hacen ímprobos esfuerzos para reconducir la situación y por último han entrado en escena los asuntos internos dela Curia Vaticana: mares como montañas que atentan contra la pureza democrática del mismísimo papa Bertoglio y su táctica de despejar balones en el espinosísimo asunto de la pederastia eclesial por lo que se ha formulado una petición explícita de dimisión papal como si se ignorara que una de las funciones papales es apagar los fuegos eclesiales haciéndose el longi sobre la avalancha de denuncias de corrupción en el seno de la Iglesia Católica.

Y luego está la obcecación de Trump por restaurar una policía galáctica que haga las veces de gendarme internacional con la ilusión de controlar nuestro espacio exterior aunque esto sea una quimera supercateta.

Y por lo demás, nada nuevo. Ya está aquí la Liga con el flamante liderazgo de Rubiales JR y la pretensión de generalizar la retrasmisión de todos los partidos de “la mejor liga del mundo”. Dios nos coja confesados porque falta nos va a hacer en la reentré escolar, deportiva, civil y militar, económica política y social.

Y para no ir más lejos, qué revueltas van las cosas en el Balneario de Lanjarón donde mi amigo Luis Espínola lidia toros victorinos transpirenaicos de la Camargue, donde ahora se corren las más acreditadas fieras cornúpetas en las plazas residuales del viejo Languedoc ¡Vive la Fiesta et aussi la France!

De modo que allí, en Lanjarón, estaremos este fin de semana primero de septiembre tus amigos poetas y demás artistas invitados apoyándote solidariamente y luchando contra esos molinos que tratan de escarmentarnos en tu ejemplo, esparciendo como esparces desde hace más de una década, un estilo alternativo empresarial desde la cátedra de tu Balneario con el que participas, de entrada, en el combate de esta vida en que participas como víctima aunque puedes acabar de salida como ganador.

Suerte y gracias, amigo.