Cáncer de pulmón, diferencias de género

Cáncer de pulmón, diferencias de género

El cáncer de pulmón presenta diferencias de género. Ahora la mujer, sobre todo joven, se encuentra en el punto de mira. Y no es solo por el hábito de fumar, también existen otras implicaciones genéticas que hacen que la incidencia, por ejemplo, en población no fumadora afecte más a mujeres que a hombres

En Europa y en Estados Unidos, el cáncer de pulmón en mujeres ha adelantado al de mama en mortalidad.

“En España, todavía no es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres pero viendo la tendencia en otros países pensamos que puede ocurrir”, advierte la doctora Margarita Majem, oncóloga del Servicio de Oncología Médica del Hospital de la Santa Creu i Santa Pau de Barcelona y vicepresidenta de la Asociación ICAPEM (Investigación del Cáncer de Pulmón en Mujeres).

Los tumores de mama y colon adelantan en mortalidad a los de pulmón en mujeres, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), pero es significativo que la cifra de muertes por pulmón entre las féminas haya aumentado un 76% entre los años 2000 y 2014.

Además, la diferencia entre sexos también se va estrechando ya que el hábito tabáquico se está reduciendo en varones y, por tanto, ligeramente, también la incidencia y mortalidad por cáncer de pulmón, aunque sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer entre los hombres.

La mujer joven está en la diana. Un estudio publicado en la revista científica New England of Medicine el pasado mes de mayo constata ya una mayor incidencia de cáncer de pulmón en mujeres jóvenes que en varones jóvenes.

“Es necesario evitar el tabaquismo entre los jóvenes, pero también existen otras implicaciones genéticas en relación con el género”, explica la doctora.

Mujeres no fumadoras

cáncer de pulmón
Biomarcadores, como ALK, en cáncer de pulmón contra los que dirigir los tratamientos. Infografía MSD

Existen tumores de pulmón que están asociados a alteraciones genéticas, las más comunes son la mutación EGFR y la traslocación ALK , y son más frecuentes en mujeres no fumadoras que en varones. La razón de esta diferencia es motivo de estudio en los últimos años.

La mutación más común en la mujer es la del gen EGFR y la paciente típica no suele ser fumadora. En estos casos acaba desarrollando un cáncer de pulmón del tipo no microcítico del subtipo adenocarcinoma. Esta mutación también es más frecuente en la población asiática.

También la traslocación ALK se da más en la mujer, aunque no tanto como EGFR. En este caso, afecta en torno al 60% de mujeres, frente al 40% de varones y el porcentaje de fumadores que la presentan es mayor que la mutación EGFR.

“En general, se trata de un perfil de paciente entre 40 y 80 años, con alguna de esas mutaciones contra las que se dirigen los nuevos tratamientos diana que, actualmente, están consiguiendo supervivencias superiores a los 3, 4 ó 5 años”, señala la también vocal de la SEOM.

Que las traslocaciones ALK sean más frecuentes en población femenina no fumadora no presupone que se excluya a los fumadores y a los varones. Así, estas alteraciones genéticas aparecen aproximadamente en un 40% de fumadores y ex fumadores, frente al 60% de no fumadores, apunta la especialista.

Mujeres fumadoras

El hecho de que la mujer se incorporara más tarde que el hombre al hábito tabáquico hace que ahora, 20-30 años más tarde, “estemos ante casi una epidemia como la que hemos vivido con los varones”, advierte la doctora.

“Me dedico al cáncer de pulmón desde 2006 y si entonces 1 de cada 10 pacientes era mujer, ahora son más de la mitad”, señala la oncóloga médica Margarita Majem.

El perfil habitual es el de una mujer entre 50 y 60 años, bastante fumadora o ex fumadora. En estos casos no suelen presentar mutaciones del tipo EGFR o ALK, “pero sí pueden tener una sobreexpresión de la proteína PDL1”, una proteína de las células tumorales que impide que el propio sistema inmunológico luche contra ellas”, explica la experta.

Estos casos son susceptibles de tratamientos con inmunoterapia que actuarán contra ese freno y que pueden convertir a estas pacientes en largos supervivientes.

cáncer de pulmón
EFE/Harold Escalona

Una de las diferencias entre hombres y mujeres consumidores de cigarrillos radica en los mecanismos de reparación del ADN.

Está comprobado que el tabaco produce unas alteraciones en el ADN que el organismo está capacitado para reparar, pero se ha visto que los mecanismos de corrección en mujeres son menos eficaces que en varones.

“En principio, parece que la mujer puede ser más susceptible a los carcinógenos del tabaco precisamente por esa menor capacidad para reparar el daño del ADN”, explica la doctora.

Pero, apunta, esa deficiencia también puede tornarse en algo positivo ya que permite que la respuesta a los tratamientos de quimioterapia pueda ser más efectiva.

También los factores hormonales de la mujer puedan influir ante el cáncer de pulmón pero “los trabajos hasta ahora son algo contradictorios y todavía no hay una postura clara”, precisa Margarita Majem.

Otras diferencias en el cáncer de pulmón

Además de las diferencias biológicas y genéticas, el cáncer de pulmón también marca la disparidad entre hombres y mujeres en otros aspectos.

Uno de ellos es el diagnóstico. El hecho de que el cáncer de pulmón se haya asociado tradicionalmente a hombres mayores y fumadores hace que el diagnóstico de la enfermedad se pueda demorar al no relacionarlo con síntomas respiratorios que pueden presentar las mujeres, especialmente en las no fumadoras.

“Es importante que el diagnóstico no se retrase y por eso son importantes las campañas formativas para médicos de familia y de otras especialidades con el fin de concienciar del aumento del cáncer de pulmón en mujeres tanto por el tabaco, como por la predisposición genética”, subraya la doctora.

También hay diferencias en cuanto a la tolerancia al tratamiento: Algunos efectos secundarios de la quimioterapia, como las nauseas y los vómitos, son más frecuentes en mujeres. Pero también la respuesta a la quimioterapia puede ser superior por la peor reparación del ADN, como se ha señalado anteriormente.

Actitud ante la enfermedad: La actitud frente a la enfermedad depende de cada persona y del papel que ocupe en la familia. “La mujer suele tener un peso familiar importante, tradicionalmente ha sido ella la cuidadora, y cuando es ella la que sufre el cáncer de pulmón, todo puede cambiar”, indica la especialista.

Unas diferencias psico-sociales que también deben tenerse en cuenta para detener el avance del cáncer de pulmón en las mujeres.

EFE/ Andreu Dalmau