Castilia-Medina Elvira, ¿origen de Castilla?

Castilia-Medina Elvira, ¿origen de Castilla?

Un fascinante reportaje del investigador Gabriel Pozo Felguera que apunta a la antigua ciudad mozárabe de Medina-Elvira, en la actual Atarfe, como origen de la palabra Castilla, que tanto marcó el destino de lo que luego sería España.
Los mozárabes emigrados desde Granada hasta el norte de Burgos, en el siglo VIII, llevaron el nombre de su ciudad –Castilia- a la comarca Vardulia
  • Las migraciones de cristianos andalusíes huidos al Norte entre los siglos VIII y X exportaron arquitectura, toponimia, antroponimia, agricultura, escritura y arte a la naciente Castilla
  • Incluso los mozárabes de Elvira se llevaron el topónimo de su ciudad granadina hasta el Condado de Castilla, apellido que más abunda actualmente
La palabra Castilla aparece escrita por vez primera, en lengua romance, en el año 800. Lo hace para nombrar una pequeña comarca al Sur de la Cornisa Cantábrica llamada Vardulia, en tierras del actual Burgos, coincidente con Las Merindades. El origen de la palabra Castilla continúa siendo un misterio al día de hoy; hay varias teorías al respecto, ninguna de ellas totalmente triunfante sobre las otras. La más reciente apunta que Castilla es el nombre de la ciudad de Castilia, llevado hasta allí por las primeras migraciones de mozárabes granadinos, expatriados de Medina Elvira a partir de su arabización inmediata a 711. Castilia-Medina Elvira fue la capital de la zona granadina entre los siglos VIII y XI. Sus restos duermen enterrados al lado de la actual Atarfe.

En época hispano-romana y visigoda convivieron tres grandes urbes en lo que hoy es la Vega  de Granada: Iliberri-Florentia en el actual Albayzín; Garnata Al-Yehud o Granada de los Judíos, a la izquierda del Darro, zona del Realejo; y Castilia al noroeste de Atarfe. La última es la que más me interesa en esta ocasión.

En época hispano-romana y visigoda convivieron tres grandes urbes en lo que hoy es la Vega  de Granada: Iliberri-Florentia en el actual Albayzín; Garnata Al-Yehud o Granada de los Judíos, a la izquierda del Darro, zona del Realejo; y Castilia al noroeste de Atarfe

No sólo se la conoció como Castilia, también hay referencias a que la llamaron Castala, Cazala, Gazela, Castana, Castella, Castaula, Castanula, Castilla, Kastiliya, Qastiliya, Qastiliyo, etc. Debió tratarse de una ciudad bastante poblada, al menos si nos atenemos a la gran extensión de su solar arqueológico (333 hectáreas). Con una población próxima a los 20.000-30.000  habitantes; pujante en lo económico; cabecera de multitud de alquerías repartidas por la frondosa Vega. Muy posiblemente ostentó mayor preponderancia que las viejas y semiabandonadas Florentia y Garnatha al Jehud. Quizás ésas fuesen las causas de que, en 711, tras sucesivas oleadas de tribus árabes y bereberes, Castilia fue elegida por el emir cordobés como capital de la cora o provincia granadina. También residencia del gobernador o comes, centro administrativo de un amplio territorio.

No me voy a extender en justificar la gran importancia que tenía la vieja Castilia a comienzos del siglo VIII. Su magnificencia comenzó a salir a la luz ya a principios del siglo XIX con infinidad de necrópolis y restos de edificaciones repartidas por los pagos de Marugán, Las Monjas, aldea de Sierra Elvira, etc. Aquella ciudad ibero-romana y visigoda cristiana continúa desvelando  restos de todas las civilizaciones que la ocuparon. En épocas emiral y califal musulmanas, Castilia pasó a llamarse Elvira o Medina Elvira (o quizás la parte elevada se llamase Castilia y la baja Elvira). Hasta que sus habitantes se trasladaron a un lugar mejor fortificado, Iliberri-Florentia, y quedase destruida por el abandono, la guerra y el fuego, a finales del siglo XI.

Solar de Castilia-Medina Elvira. Entre los siglos VIII y XI, esta ciudad fue capital de la provincia de Granada. Situada al Oeste de Atarfe, abarcaba una superficie de unos 3×2 kilómetros, unas 333 hectáreas. Es probable que el barrio más alto fuese llamado Castilia y la zona llana, Elvira. Estaba situada mayormente en el llano, a los pies de Sierra Elvira. No estuvo amurallada. Dispuso de varias barriadas en sus alrededores; se han hallado restos en los cerros del Castillejo, Cigarrón y Sombrerete, que debieron actuar a modo de castilletes. La Castilia hispano-goda también llevó por nombre Medina Elvira; en el 864 fue acabada de construir su mezquita mayor (de unos 4.000 metros cuadrados de extensión). En 1009 se establecieron en ella los guerreros sinhaya llegados de Córdoba, tras la descomposición del Califato; en 1011 decidieron, por consenso, abandonarla y refundar Granada con una fuerte muralla. Su población y sus restos fueron trasladados a Iliberri-Florentia, donde nació la dinastía Zirí (1013-1091). -. Poco después, la ciudad pereció incendiada a manos del infante navarro Don Ramiro, en 1076. En 1492 todavía eran visibles las ruinas de lo que se llamó “Granada la Vieja”. En siglos posteriores, sobre los restos de la ciudad fue plantado un olivar, algunas industrias y abiertas múltiples canteras; su memoria estuvo perdida desde el siglo XVI hasta el XIX. Elvira ha continuado existiendo como una cortijada -Sierra Elvira-. A mediados del XIX empezaron a aparecer restos arqueológicos iberos, romanos e islámicos. En 2004, la Junta la declaró BIC-Zona Arqueológica. La mayor parte de las piezas halladas desde 1839 están guardadas en el Museo Arqueológico de Granada y en la Alhambra. Fotomontaje de Saúl  Meral.

foto:Zona arqueológica de Castilia-Elvira, de 333 hectáreas (marcada en rojo), según BOJA de septiembre 2004. La ciudad y sus arrabales ocupaban el doble de terreno que la actual Atarfe (19.000 habitantes).

Comienzan las migraciones de mozárabes

Tras la llegada de los pueblos islámicos a la Península, se fue conformando un poder fuerte y dominante con capital en Córdoba. Sucedió Al-Andalus a lo que fue la Hispania romana y goda, donde se conformaron la mayoría de grandes ciudades entre los siglos VIII y X: Córdoba superaba los 100.000 habitantes, le seguían Sevilla (83.000), Toledo (37.000), Almería (27.000), Granada (26.000), Palma de Mallorca (25.000), Zaragoza (17.000), Málaga (16.000), Badajoz (26.000), Valencia (15.500), Jerez (16.000), Écija (18.000)… además de infinidad menores a 10.000 habitantes. Como se aprecia, la mayoría estaban ubicadas en la antigua provincia Bética hispano-romana y el litoral mediterráneo, que eran los territorios más poblados.

En cambio, la zona Norte estaba todavía muy ruralizada. La mayoría de pueblos repartidos en territorios cantábricos eran comunidades de pastores y ganaderos en los que la romanización no había calado tanto; apenas contaban con ciudades de importancia. Incluso el reino visigodo de Toledo tampoco les había llegado a integrar en su administración y cultura. La cristianización no había sido muy profunda en la zona montañesa.

La primera gran migración de mozárabes de Castilia-Elvira tuvo lugar en 758 como consecuencia de la fuerte carga de impuestos ordenada por Abderramán I al incorporar esta provincia a su Emirato cordobés; este gravoso impuesto a Castilia consistió en “pagar anualmente diez mil onzas de oro, diez mil libras de plata, diez mil cabezas de los mejores caballos y otros tantos mulos, con más de mil armaduras, mil cascos de hierro y otras tantas lanzas, por espacio de un quinquenio

Aquella sociedad multiplural en lo racial, religioso y cultural de los cuatro primeros siglos de Al-Andalus al menos convivió, se soportó, si bien bajo el predominio de la administración musulmana y con la consiguiente desigualdad impositiva. La primera gran migración de mozárabes de Castilia-Elvira tuvo lugar en 758 como consecuencia de la fuerte carga de impuestos ordenada por Abderramán I al incorporar esta provincia a su Emirato cordobés; este gravoso impuesto a Castilia consistió en “pagar anualmente diez mil onzas de oro, diez mil libras de plata, diez mil cabezas de los mejores caballos y otros tantos mulos, con más de mil armaduras, mil cascos de hierro y otras tantas lanzas, por espacio de un quinquenio”. Esa cantidad nos da idea de la potencia que debía tener la ciudad de Castiella al comienzo del Emirato omeya.

En aquel siglo VIII hubo periodos de tolerancia y de verdaderas guerras, tanto entre las distintas culturas como entre las etnias islámicas; después llegaría el levantamiento de Ibn Hafsum en Bobastro, que empeoró la situación de los cristianos; esta guerra interna de musulmanes andaluces fue aprovechada por Ordoño I (850-66) y Alfonso III (866-910) para atraer repobladores mozárabes a sus nuevas conquistas hacia las llanuras del Duero. Las consecuencias fueron continuas oleadas de migrantes mozárabes y judíos.

Están documentadas continuas migraciones masivas a las tierras del Norte de la Península en tiempos del rey Alfonso I de Asturias (739-757), que continuarían incluso hasta el desmoronamiento del Califato a comienzos del siglo XI. Al principio fueron migraciones de mozárabes béticos, extremeños y toledanos que todavía no habían sido plenamente arabizados, debido al poco tiempo que llevaban bajo la cultura islámica. Pero más tarde, los mozárabes que marcharon hacia el Norte ya llevaron consigo buena parte del acervo cultural del que se habían impregnado en las ciudades sureñas. La última gran migración mozárabe desde Granada-Córdoba ocurrió en 1126 hacia Aragón, llevados por lo que se llamó “Hueste de Hispania”, capitaneada por Alfonso I del Batallador.

Aquellas hornadas de mozárabes andalusíes (cristianos criados bajo la cultura islámica) buscaron establecerse en los territorios semillermos o poco poblados de la vertiente Sur de la Cornisa Cantábrica (presuras), las tierras conquistadas por Fruela I y Alfonso III en sus ofensivas a partir de 757, hasta conseguir poner la frontera del Reino Astur-Leonesa en la ribera del Duero.

Los mozárabes andalusíes repoblaron las nuevas comarcas cristianas de Primorias, Liébana, Trasmiera, Sopuerta, Carranza… y Vardulia. Hasta aquí trajeron una cultura urbana infinitamente más avanzada que la oriunda de las tribus montañesas; empezaron a fundar monasterios, pueblos y ciudades. En muchos casos, los nuevos pobladores procedentes del Sur fueron clérigos y sus familias, que buscaron vivir su religión fuera del influjo islámico.

En estos dos mapas se explica la formación del Reino Astur-Leonés y la posterior “segregación” del Condado de Castilla, con origen en la comarca de Vardulia. Esta zona es la primera que llevó el nombre de Castilla a partir del año 800.

De Castilia a Vardulia-Castilla

El mito de la convivencia entre las tres culturas se nos viene abajo cuando leemos las “Memorias” de Albdalá, último rey zirí de Granada destronado en 1091 por los almorávides. Relata este monarca que la vida en Medina Elvira (la antigua Castilia) se caracterizaba por el odio entre sus habitantes: todos se hacían oratorios y baños en sus casas por no compartir oración ni agua con los vecinos; había puertas en los barrios para aislarse por las noches, etc. En aquel ambiente es comprensible que los mozárabes de Castilia decidiesen emigrar hacia las despobladas tierras por encima del Duero y del Ebro.

Una parte de aquellos mozárabes granadinos de Castilia-Medina Elvira ya recalaron, hacia 759, en una comarca llamada Vardulia (o Bardulia). Se trataba de tierras escasamente pobladas, situadas en la cara Sur de la Cornisa Cantábrica, al Este del reino Astur-Leonés. Las tierras de los várdulos prerromanos de pronto empezaron a conocerse como Castella o Castilla; concretamente fue  en el año 800, en un diploma de San Millán de la Cogolla; un abad llamado Vitulo había repoblado parte de la Vardulia.

Una parte de aquellos mozárabes granadinos de Castilia-Medina Elvira ya recalaron, hacia 759, en una comarca llamada Vardulia (o Bardulia). Se trataba de tierras escasamente pobladas, situadas en la cara Sur de la Cornisa Cantábrica, al Este del reino Astur-Leonés

¿Por qué este cambio de Vardulia a Castilla? ¿Quién lo propició? El origen de la palabra Castilla continúa siendo todo un misterio. De dar nombre a un pequeño territorio coincidente con la actual zona Espinosa de los Monteros, fue extendiéndose en el siglo IX a toda la Vardulia; después apareció como Condado de Castilla, con cierta independencia del Reino Astur-Leonés, para crecer hasta abarcar todos los territorios al Sur de Navarra y al Oeste de Aragón. Castilla, como reino independiente de León, no surgiría hasta bien entrado el siglo XI.

La teoría más abundante para explicar el origen de la palabra Castilla se basa en que significa “tierra de castillos”; otros defienden que es evolución del castrum=castelum=castillo. El historiador Sánchez Albornoz defendió que venía del árabe Al-Quibla (que significaría los castillos); otra teoría, también arabesca, derivaría de Castal-la (tierra de castillos); el historiador Jaime Oliver Asín dijo que tomó el nombre bereber de Castilla (una ciudad de Túnez); una más, ésta de origen ibérico, nos llevaría a derivarla de Kastella (edificación en piedra o en alto).

La última –la que a mí me parece más lógica- es la que defiende Francisco de Borja García Duarte: sería simplemente la traslación toponímica de la Castilia-Elvira llevada a la Vardulia por los mozárabes granadinos en su exilio de 758. Habría ocurrido exactamente el camino inverso a los nombres de muchas poblaciones de Andalucía, traídos después por los cristianos del Norte en sus conquistas a partir del siglo XIV. García Duarte ha venido investigando el tema de las migraciones mozárabes de Sur a Norte, a partir del siglo VIII. Su última publicación presenta una tesis muy bien armada para explicar, y demostrar, que la palabra Castilla fue dada por mozárabes granadinos a la comarca de Vardulia en el siglo VIII… por los cristianos huidos de Castilia-Medina Elvira precisamente.

El libro de García Duarte se llama “Mozárabes en el origen de los reinos cristianos” (Ed. Almuzara. 2017). Voy a esbozar a continuación algunas de sus argumentaciones.

Puerta de San Esteban de la Mezquita de Córdoba, arriba, construida por Abderrán I en el siglo VIII. Debajo, arco interior de la Iglesia de Santiago, en Peñalba (León), construido hacia 937. Resulta evidente que es una copia exacta por algún mozárabe cordobés emigrado.

Arquitectura. Ya en el siglo XIX, el erudito granadino Manuel Gómez Moreno demostró la más que notable influencia de la arquitectura andalusí en el prerrománico castellano. Lo dejó más que explicado en su preciosa publicación “Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX a XI” (1919). La profusa expansión del arco de herradura (mejor llamarlo mozárabe) al Norte, a partir de su adopción por los musulmanes andalusíes, sólo se explica porque lo llevaron clérigos o artistas emigrados de tierras béticas. Hay casos clamorosos de copias de portadas, alfices, arcos superpuestos o ventanas geminadas, tomados de la Mezquita de Córdoba,  trasladados a pequeñas iglesias de poblaciones burgalesas, palentinas y leonesas.

Iglesias y Santos. Uno de los empeños de cristianos mozárabes emigrados al Norte fue llevarse consigo las denominaciones de sus iglesias y las reliquias de sus propios obispos y santos. San Vicente, San Esteban y San Juan Bautista fueron nombres de iglesias cristianas existentes en Castilia, que después se repiten en poblaciones de la naciente Castilla. Las santas sevillanas Justa y Rufina van a dar sus nombres a iglesias de Liébana; igual ocurre con San Acisclo de Córdoba y muchos de los mártires cordobeses. Los huesos de San Isidoro de Sevilla van a ir a parar a León; los de San Indalecio de Almería acabarán, tras varios tumbos, en el monasterio de San Juan de la Peña; San Torcuato de Guadix acabará con sus huesos en tierras Gallegas; San Zoilo fue llevado a Carrión, etc, etc.

Uno de los empeños de cristianos mozárabes emigrados al Norte fue llevarse consigo las denominaciones de sus iglesias y las reliquias de sus propios obispos y santos

Existen casos concretos donde el fundador de una iglesia dejó escrito su nombre y procedencia: Adefonsus de Córdoba hizo la iglesia de San Miguel de la Escalada; Martinus de Córdoba, la de San Martín de Castañeda; Juan y Pelayo de Córdoba, las de Sahagún y San Pelayo, etc.

La mayor salida de mozárabes se registró entre 850 y 859, a raíz de lo que se llamó “martirio cordobés”. Los emires Abderramán II y Mohammed I emprendieron una dura persecución de cristianos residentes en Córdoba, Sevilla y Castilia-Elvira, que acabó con la vida de 48 clérigos residentes en sus tierras. Los huesos de algunos acabaron en Oviedo.

Toponimia y antroponimia. Buena parte de nombres de lugares de tierras de León, Palencia y Burgos tienen raíces del árabe: Villacidaler (de Villa de Ziti Halhaire); Villatima (de Villa Hateme); Castro Mudarra (de Mutarraf); Aboleizar, Pazadurama, Valle de Zuleimán, Abolmondar, Mafhomate, Sarracino, Maurellez, Hapaz, etc. Muchos de los libros y beatos, escritos en latín gótico-bético, están repletos de anotaciones en árabe; esto demostraría que quienes los llevaron allí fueron cristianos biparlantes, conocedores del latín y de la lengua árabe. Incluso muchas de las firmas y nombres de diplomas de propiedad están escritos en una mezcla de árabe, latín y romance primitivo. Algunos nombres adoptaron la costumbre de los gentilicios musulmanes (ben o beni): Ben Garcés (hijo de Garcés), Conde Beni Gómez.

Caballo y azor andalusíes representados en un plato (ataifor) fabricado en Medina Elvira. Debajo, parte de la aljuba cristiana conservada en Oña, que sirvió de mortaja de un conde de Vardulia-Castilla Vetula. La inspiración de la tela en la cerámica granadina es más que patente.

Vestido y gastronomía. Existen abundantes referencias a que los Comes (posteriores Condes) y magnates castellanos vestían “a lo musulmán”. La fabricación de telas de Al-Andalus fue común en los primitivos monasterios castellanos, donde las monjas de afanaban por reproducir las ricas telas y la ornamentación de las ciudades cordobesas. La aljuba del Monasterio de Oña es uno de los mejores ejemplos; fue utilizada como mortaja del Conde Sancho García. Han llegado a nuestros días varios fragmentos de su bordado, donde se ve bien a las claras que su caballo y su azor es una descarada copia de los platos de Medina Elvira.

Los mozárabes del Sur también llevaron las primeras vides al Norte. Y muy posiblemente el cultivo del trigo y las hortalizas

Los mozárabes del Sur también llevaron las primeras vides al Norte. Y muy posiblemente el cultivo del trigo y las hortalizas. La gastronomía de las tribus cantábricas se resumía a recolección de frutas silvestres, caza, grasas animales, pesca y ganadería. En cambio, el vino, las hortalizas y el trigo eran habituales en la Bética desde época romana.

Las ilustraciones hechas por monjes en los beatos, Biblias o libros del siglo X dejan muy a las claras que representan paisajes urbanos y rurales que no pertenecen a aquella zona, sino que debieron ser recuerdos de sus añoradas Córdoba, Écija, Badajoz, Toledo, Castilia-Medina Elvira… pues aparecen palmeras y edificios andalusíes de almenas escalonadas que todavía no existían en la Castilla Vetula (primitiva Castilla).

La administración. La primitiva administración del Condado de Castilla surgió por iniciativa del rey Ordoño I de Asturias, quien concedió a Rodrigo (850-73) la categoría de Conde, con un territorio que ya llegaba por el sur hasta Amaya. La figura del Conde era la traslación del Comes o gobernador Hispano-romano y godo. Esta figura se mantuvo también en Al-Andalus, tanto en calidad de gobernador general o de provincia/cora. El primer Comes andalusí con la dominación islámica fue dado a Ardabastro, hijo de Witiza, último rey godo.

El Comes godo-musulmán dio paso a los Comités castellanos. Eran algo así como Condes encargados del gobierno y la protección de la comarca. Los Condes trasladaron hasta tierras del Condado de Castilla la demarcación administrativa llamada alfoz, una palabra de origen andalusí (al-hawz, distrito rural); en Al-Andalus, el término alfoz definía la zona de vega y alquerías que circundaban una población. En la Castilla Vetula continuó siendo prácticamente lo mismo, una subdivisión de los condados.

Apellido Elvira. Una muestra más, demostrativa del destino de los mozárabes de Castilia-Elvira, fue que también se llevaron la denominación islámica de su ciudad –Elvira- para utilizarla como apellido de uso común. La zona próxima a Las Merindades (el epicentro del Condado de Castilla) continúa siendo aún hoy, más de un milenio después, la tierra de España donde existe un mayor porcentaje relativo de personas que portan el topónimo Elvira como apellido (En algunos casos con las variantes Elbira y Elbir). Según consta en el Instituto Nacional de Estadística, la zona de Burgos-Soria es la que acumula un mayor ratio de apellidos Elvira por cada 1.000 habitantes: Burgos,  (0,667 en caso del primer apellido; 0,835 si se trata del segundo; y 0,131 si se trata de los dos juntos). Soria tiene un porcentaje incluso más alto que Burgos: (0,934 y 0,832). Les sigue La Rioja (0,365 y 0,250), Salamanca, Guadalajara, Toledo, Cuenca… Curiosamente, el apellido Elvira no abunda demasiado en el lugar originario del topónimo, Granada, donde se dan ratios de 0,216 y 0,183.

CURIOSIDADES DE MOZÁRABES ANDALUSÍES

Pérdida de Hispania y Reconquista. Esta idea fue llevada al Reino Astur-Leonés por mozárabes desplazados de Al-Andalus a partir del reinado de Alfonso II (791-840). Clérigos y obispos cordobeses convencieron a este rey de que era sucesor de los reyes visigodos y debía iniciar la reconquista de la Hispania arrebatada. La población hispano-goda había pactado y aceptado, en principio, la supresión de unos magnates por otros. Asturias no llegó a formar parte del Reino godo de Toledo.

El mito de Pelayo. No está atestiguado que Pelayo existiera realmente, fuese conde ni pariente de los reyes visigodos. Si existió un tal Pelayo, de origen cordobés, que se refugió en Asturias.

Tumba del Apóstol. En el tiempo de Alfonso III (866-911) tuvo lugar la aparición de la tumba del Apóstol Santiago. Fue utilizado como patrono de la cruzada.

Muchos mozárabes, pocos árabes. Durante los primeros decenios tras el 711, los mozárabes continuaron siendo inmensa mayoría en el Sur. Las progresivas conversiones al Islam y las leyes coránicas que favorecían a los musulmanes fueron cambiando la situación. La mayoría musulmana no consiguió imponerse en número hasta el siglo X.

Casi todos a Asturias-León. Las migraciones de mozárabes del Sur se encaminaron mayoritariamente al Reino de León y Condado de Castilla. Apenas hubo migraciones a tierras de Pamplona, Aragón, Sobrarbe y condados catalanes, por entonces reducidos a las zonas montañosas pirenaicas

Procedencia urbana, llevaron su toponimia. Los mozárabes salidos del Sur provenían de grandes núcleos de población. No sólo se llevaron el nombre de Castilia, también dieron nombres a ciudades como Cordovilla (Salamanca y Palencia), Cordoviella (León), Malaquita (Burgos), Toldanos, etc.

Monumentos. Gómez Moreno menciona infinidad de iglesias y edificios fundados por los mozárabes andalusíes en el Reino de León: San Miguel de Escalada (León), San Adriano de Boñar (León), San Martín de Castañeda (León), San Cebrián de Mazote (Valladolid), San Román de Hornija (Valladolid), Santa María de Bamba (Valladolid), Sahagún (León), San Pedro de Eslonza (León), San Salvador de Tábara (Zamora), San Pedro de Montes (León), Santo Tomás de las Ollas (León) y Santiago de Peñalba (León), San Salvador de Palaz de Rey en León, San Martín de Villamoros (León), Santa María de Villarmún (León). De su expansión por el condado de Castilla se aducen los testimonios de Santa María de Lebeña (Cantabria), San Román de Moroso (Cantabria), San Juan de Socueva (Cantabria) y San Baudelio de Berlanga (Soria). Incluso también San Millán de la Cogolla (reino de Pamplona). Se trata de arte hispano-visigodo trasplantado a las nuevas tierras del flamante Reino Astur-Leonés.

Cultura Gabriel Pozo Felguera

TOTO PRINCIPAL: FUENTE: DE LA TESIS DE SAÚL MERAL
Reconstrucción ideal de la ciudad de Castilia-Medina Elvira (S.VIII-XI).
Para ampliar información:

-“Mozárabes en el origen de los reinos cristianos”, de Francisco de Borja García Duarte. Ed. Almuzara, 2017.

-“Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX a XI”, de Manuel Gómez Moreno. Centro de Estudios Históricos. 1919.

-“Medina Elvira. Ciudad para la arqueología granadina”, de Manuel Espinar. 2016. Ed. Universidad de Granada.

http://www.elindependientedegranada.es/cultura/castilia-medina-elvira-origen-castilla