Un billete de vuelta para el talento, por favor

Un billete de vuelta para el talento, por favor

Los últimos datos del INE señalan que el saldo migratorio español es positivo por primera vez en una década. Es decir, vuelve más gente de la que se va y la fuga de cerebros parece haber quedado atrás

Triste y precaria podrían ser dos de las palabras que mejor definen la situación de los científicos e investigadores españoles que han decidido quedarse en España. Por eso muchos, durante los años más duros de la crisis económica, decidieron hacer la maleta y marcharse, escapando de un sistema que no les ofrecía recursos para realizar sus investigaciones. “La necesidad de que existan intercambios no debe ser excusa para disfrazar de proyecto de movilidad internacional una insostenible falta de oportunidades laborales” sostiene en una tribuna Hugo Gutiérrez, vicepresidente de la Red de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior (RAICEX) y que nos acompaña en el estudio.

La pasada semana en una entrevista publicada en EL PAÍS, el Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque anunciaba que el Gobierno estaría trabajando en un nuevo paquete de medidas urgentes para la ciencia y afirmaba: “Dame 700 millones y te diré cuántos científicos pueden regresar a España”. En la misma entrevista, y preguntado por qué les diría a los jóvenes científicos españoles acerca del futuro, el ministro, reconocía que los presupuestos para ciencia se deberían incrementar a un ritmo mayor. Sin embargo, veía difícil ponerle solución a corto plazo debido “al poco diálogo que está instalado en el Poder Legislativo”.

Con todo, parece que el clima comienza a ser un poco más positivo. Hemos pasado de hablar de “fuga de cerebros” a buscar fórmulas y hacer planes para el retorno del talento. Un talento que se cifra en torno a un millón de personas que emigraron desde 2009 y que supone un fracaso como país. Afortunadamente, los datos más recientes del INE señalan que el saldo migratorio español es positivo por primera vez en una década. Es decir, vuelven más de los que se van.

Hugo reside actualmente en Suecia, donde trabaja como investigador en la Universidad de Uppsala y aunque no se plantea regresar por el momento, es consciente de lo que es necesario para que el talento regrese: “Si tú quieres traer a los profesionales cualificados de vuelta necesitas un laboratorio, un espacio, unos medios etc… no sólo es el sueldo del investigador. Además, urge la creación de una agencia estatal de evaluación de proyectos de investigación que sea realmente independiente, no sólo en el papel.”

Por su parte, Fernando Josa, presidente de la Asociación de Científicos Retornados a España (CRE), señala que ese retorno no se debe a que hayan mejorado las condiciones laborales y de medios en España, sino que, según las encuestas realizadas por CRE, “un gran porcentaje de ellos regresan por razones personales y familiares, no por motivos laborales”. Además, considera que el dinero no es necesariamente lo más importante sino que “hay que hacer hincapié en cambiar el sistema de educación científica que tenemos. Es decir, empezar por la base: la eficiencia y la gestión de las carreras científicas”.

Los científicos han entrado, por fin, en el Congreso, gracias a la creación de una oficina científica que asesorará a los diputados en políticas públicas. Seguro que desde allí, serán capaces de hacer entender a los decisores públicos, la importancia de tener un sistema de ciencia que sea atractivo para el talento, y que no lo expulse como antaño.