YA EMPEZAMOS  por JUAN ALFREDO BELLÓN
GRAF5124 MADRID, 18/9/2018.- El expresidente del Gobierno José María Aznar, acompañado por el presidente del Partido Popular, Pablo Casado,iz., poco antes de su comparecencia ante la comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal del Partido Popular hoy en el Congreso. EFE/Juan Carlos Hidalgo

YA EMPEZAMOS por JUAN ALFREDO BELLÓN

YA EMPEZAMOS por JUAN ALFREDO BELLÓN para y EL MIRADOR DE ATARFE, del domingo 13-01-2019 que publicamos hoy lunes.

Tal como están las cosas en España, no nos hacían falta muchas complicaciones para que empezaran a empeorar solo con que pusieran de su parte las idem en disputa tras las Elecciones Andaluzas del día dos de diciembre próximo pasado que nos sobresaltaron a todos con la emergencia de Vox en número de doce escaños y ese video ecuestre que convertía las colinas andaluzas en campo de batalla surcado por los jinetes vencedores de los sarracenos de Al-Ándalus, no ya por el caudillismo astur-leonés de don Pelayo, sino por la iniciativa castellana vieja de don Rodrigo Díaz de Vivar en el papel de Santiago y cierra España como vencedor de la morisma filo-marxista.

Y así las cosas, a los andaluces nos ha tocado bailar con la más fea mientras los desbravábamos o nos desbravaban, lo que implica que tenemos fama de vagos y fuleros pero, a la hora de la verdad, somos nosotros quienes hemos tenido que acabar batiéndonos el cobre y cardando la lana para que otros se lleven la fama de haberlo hecho. Y vuelta a empezar…

Mientras tanto se van aclarando los detalles de la votación y sabiendo que la causa principal de la debacle electoral de la izquierda y de buena parte de la derecha ha sido su abstención cobarde y masiva y la desunión que ha permitido a Vox entrar en el electorado como a un cuchillo caliente en un bloque de mantequilla y así, cuando reclama más subvenciones para la fiesta de los toros y las ganaderías bravas, consigue separar reivindicaciones transversales y ponernos de acuerdo a favor de la tauromaquia a quienes la defendemos como una opción cultural compatible con lo que luego fue la izquierda (desde Goya a Picasso) y la derecha (desde muchos costumbristas y cronistas taurinos o toreros como Francisco Rivera o Enrique Ponce). Y estas posiciones son asuntos muy novedosos en el cuerpo electoral como en su día lo fueron muchas posiciones cristianas y católicas que proclamaron su compatibilidad con posiciones políticas originariamente de izquierdas como las demócratas y los socialistas y comunistas.

Esos desajustes, que en ocasiones comenzaron siendo antagónicos, acabaron siendo a veces superados y hasta desaparecieron con el tiempo, porque no solo se mueven las ideas sino también el electorado en su conjunto y los grupos sociales que lo forman lo que no es óbice para que otras muchas contradicciones se ahonden y radicalicen, como ocurre con Vox y los grupos auténticamente demócratas. Y esto será cada vez más o menos patente con el peso del tiempo y de los acontecimientos que empiedran granadina mente hablando la ancha calzada de la Historia de modo que, con el paso del tiempo, no sabemos dónde acabarán Podemos y los movimientos políticos afines.

Mientras tanto, los acontecimientos se siguen acumulando tras de las cosas y estas, ocurriendo también con nuevos matices y oportunidades que las renuevan y transforman hasta que acaban por influir con otros sentidos en las personas que las adoptan y en las cosas que las reflejan en un devenir dialéctico y dinámico en que nos ocurren los acontecimientos históricos y así les ocurrimos nosotros a ellos y cuando la Historia avanza, es positivo y cuando retrocede, el proceso será negativo, como igualmente ocurrirá cuando se anulen o limiten los derechos más justos de las mujeres u otras minorías o de los pueblos y sus grupos políticos que preconicen esas iniciativas y/o libertades. Por eso, ahora los grupos neonazis y de la nueva y rancia extrema derecha intentan negociar las palabras y proponen sustituir eufemísticamente pero no inocentemente “violencia de género (masculino)” por “violencia intrafamiliar” y “ley de la memoria histórica” por “ley de la cociliación” y así sucesiva pero no inocentemente.