» SIERRA ELVIRA» por Merche S. Calle / J. E. Gómez

» SIERRA ELVIRA» por Merche S. Calle / J. E. Gómez

Sierra Elvira se encuentra al noroeste de la ciudad de Granada y pertenece a los términos municipales de Albolote, Atarfe y Pinos Puente. Situada a unos 10 Km de la ciudad de Granada, limita al sur con la C.N.432 y al norte y oeste con el río Cubillas.

Sierra Elvira tiene unos 18 Km2 de superficie y está ubicada en el interior de la Vega de Granada.La toponimia del lugar muchas veces hace referencia a la existencia de terremotos, como lo demuestran los topónimos «Raja Santa», «Hundidero», «Barranco caído», «Bancal roto», etc. 

Podemos considerar a Sierra Elvira dividida en dos zonas, la parte este o también Sierra de Atarfe con una serie de picachos de una altura media de 800 metros: Castillejo (Ermita de los Tres Juanes, 861 m.), Tajo Colorado (876 m, Atalaya (886 m. y Repetidor de Telefónica (865 m. Y la parte oeste o Sierra Elvira propiamente dicha, formada por tres coyados con más de 1.000 metros cada uno. En esta zona se encuentra la sima de la Raja Santa. La Raja Santa, se puede considerar parte constituyente del conjunto del Kars, ocupando una extensión de 10 Km2 y que conforma un pequeño acuífero cuyos recursos hídricos son de unos 5,3 Hm3/ año, siendo sus aguas termales (de 25 a 35o que es aprovechada para el balneario) y una facies hidroquímica sulfatada cálcica. La alimentación del sistema proviene de la infiltración del agua de lluvia.

El origen de esta sima es de tipo estructural, de tal forma que la actuación de una serie de fracturas, son las responsables de la aparición de estas cavidades. El interior e la sima es un lugar donde abundan los sifones, conductos subterráneos y lagos. Existen otras cuevas de menor categoría que la descrita, como son la Sima del Aguila y Santa Irene.

Historia:

El hombre primitivo ya tuvo su hogar en estas tierras, como después lo poseerían los romanos y árabes, que darían nombre, ubicación y urbanismo actual. Según parece, fue en esta zona donde se ubicó la antigua ciudad de Granada (la Iliberri romana o Elvira) que se encontraba junto a Sierra Elvira y donde se celebró un Concilio que marcó un célebre acontecimiento para el cristianismo.

También son bastantes los historiadores que defienden la teoría de que Atarfe fue la sede de la primera Granada árabe, allá por el siglo X, siendo incluso capital de la cora o provincia, de nombre Ilbira y destruida en el año 1010 por los bereberes. En la época nazarí adquirió su máximo esplendor y fueron muy famosas sus batallas contra los cristianos, sobresaliendo de todas ellas aquella que recibió el nombre de la «Higueruela», en el año 1431.

Más adelante, tuvo que capitular ante la potencia militar y política de los Reyes Católicos, poco antes de la definitiva toma de Granada. Un punto de crucial importancia militar lo constituye la Atalaya árabe, ya que representaba una vigía que alertaba del movimiento enemigo, mediante mensajes con humo, fuego o con espejos a otras atalayas fronterizas. Eran torreones cilíndricos con una puerta a mayor altura que el suelo y que comunicaban con las medinas amuralladas.

La presencia de temblores terrestres tiene también su historia. Cuentan los lugareños más antiguos, que existe una leyenda en la que se indica que los fenicios y después los romanos se instalaron en la falda de la montaña (la ciudad romana de Kastiliya) y que un enorme terremoto destruyó su ciudad, por lo que sus habitantes se tuvieron que trasladar a otro emplazamiento más retirado de aquel lugar dándole un nuevo nombre (Tinar o Tíjolas), para pasar a ser dominada por los árabes (alquería mozárabe de Al-Kansas). Pero que al cabo del tiempo se produjo un nuevo temblor que hizo desaparecer esta esplenderosa ciudad, donde quedaron sepultadas sus enormes riquezas y tuvieron que desplazarse a otro terreno, que corresponde con el actual Albolote.

En este sentido son muy interesantes las manifestaciones religiosas que el pueblo de Albolote exalta a través de sus procesiones. Como quiera que la presencia de temblores de tierra es una caracteríatica peculiar de esta zona, las gentes de Albolote sacan en procesión todos los años al Cristo de la Salud el día 26 de diciembre, en acción de gracias por haber protegido al pueblo que asoló a la provincia de Granada en el año 1884. También es conveniente resaltar la rogativa que se lleva a cabo el 19 de abril de cada año, cuando los alboloteños sacan a hombros el santo de la iglesia y lo llevan hasta el lugar donde murieron tres personas en el terremoto del 1956.

Han sido numerosos los hallazgos de piezas arqueológicas, que son el testimonio más ferviente de la rica historia de esta región. Son dignas de destacar: «El plato del caballo», «Candil de pico» y «Botella de las liebres», de los siglos X-XI. Proceden de Medina Elvira (Atarfe).

restos    caballo

 

La «Ermita de los Tres Juanes» tiene evidentemente su historia. El nombre de «Castillejo» que también recibe, hace mención a que fue un enclave logístico muy importante, ya que su situación estratégica hacía que la visión desde ese punto fuese priviligiada para la observación de todo lo que acontecía en la vega granadina. Precisamente, la «Ermita de los Tres Juanes» se halla construida sobre los restos del antiguo castillo árabe, del que se conserva aún parte de sus murallas. Como demostración de su importancia, en el escudo de Atarfe figura esta sierra con su ermita.

La construción de la «Ermita de los Tres Juanes», se debe al esfuerzo del atarfeño Juan de Dios Sánchez Pozo que quiso levantar en su vida un templo en honor a los tres santos juanes más insignes de la cristiandad: San Juan Evangelista, San Juan el Bautista y San Juan de Dios. Sánchez Pozo no vio acabada su obra, pues murió a los 53 años en el 1949, por lo que quedó inconclusa hasta que recientemente, el ayuntamiento ha logrado acabarla aunque con un destino distinto al que se había pensado.

ermita

También existe una leyenda que está relacionada con el topónimo «Raja Santa». Parece tener su origen alrededor del año 1780, cuando se comprobó de la presencia de un extraño personaje en aquel paraje, que vivía en el interior de la oquedad. Al cabo del tiempo se observó que había un hermoso rosal todo floreciente en pleno invierno en la entrada del lugar. Se descubrió con asombro que su inquilino estaba muerto apoyándose en la raiz de la planta. Después de indagar en su origen, se vio que pertenecía al cuerpo de una mujer de la vida pública que arrepintiéndose de sus acciones, se retiró a la cueva con la idea de hacer vida contemplativa. Este hecho se consideró como milagroso y desde aquel entonces se le dio el nombre de «Raja Santa».

publicado en : http://waste.ideal.es/elvira.htm