No es lo mismo ser refugiado en Alemania que en España

No es lo mismo ser refugiado en Alemania que en España

Pedir asilo político en Alemania no es lo mismo que hacerlo en España. El mero hecho de poder presentar la solicitud es mucho más difícil en unos países que en otros. ¿Por qué Alemania recibe tantas peticiones y España tan pocas? En el mayor éxodo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, hacemos un recorrido por los principales países europeos para comprobar las semejanzas y diferencias a la hora de poder solicitar asilo político.

España es uno de los países europeos donde es más difícil solicitar asilo político. El blindaje de las fronteras, especialmente en Ceuta y Melilla, ha provocado que muy pocas personas puedan presentar la solicitud de asilo político. De hecho, España ocupaba el puesto 26 de los 27 países de la UE en el año 2013, tan sólo por encima de Estonia.

Sin embargo, esta situación ha mejorado desde que en marzo de este año se han abierto dos oficinas de asilo en los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla. En lo que va de 2015, en Melilla ya se ha presentado más de 4.000 solicitudes.

Pero las cifras de España distan mucho de las de nuestros socios europeos. El año pasado, nuestro país sólo atendió a 5.947 solicitudes, lo que representa el 0,95% del total de las que se presentan en toda la UE. De todas ellas, el Ministerio del Interior concedió la protección internacional a 1.585 personas y denegó el 56% de las peticiones, según un informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

También es cierto que, tradicionalmente, España es un país de destino de inmigrantes económicos (que se desplazan para mejorar sus condiciones de vida), más que de refugiados políticos (que huyen de la guerra o de la persecución política en sus países). Por ejemplo, ecuatorianos o argentinos prefieren emigrar a España por los lazos culturales y lingüísticos, mientras que los sirios escogen Alemania por las redes familiares, ya que allí hay asentada una gran colonia kurda de origen sirio.

Una vez que el refugiado logra llegar al puesto fronterizo y presenta su solicitud, la Administración tiene un plazo de cuatro días para admitirla a trámite o no. Si la respuesta es positiva, el solicitante de asilo comienza a residir en pisos gestionados por ONG o en centros de acogida. Éste es uno de los problemas que presenta España, ya que, por ejemplo, el CETI de Melilla está diseñado para acoger a inmigrantes, pero no para solicitantes de asilo, que tienen unas características diferentes. Por ejemplo, este centro no está preparado para que exista vida familiar y, por tanto, hombres y mujeres duermen separados.

Durante seis meses, el solicitante de asilo tiene garantizada la manutención y el alojamiento. Además, recibe clases de español dos o tres veces por semana y puede contar con una ayuda de 50 euros mensuales para el transporte. Pasado ese periodo de tiempo, comienzan los problemas, ya que, salvo los casos más vulnerables, la mayoría de los refugiados acaba en la calle y con pocas posibilidades de integración.

Alemania, ‘el Dorado’ de los refugiados

Pese a su fama de insolidaria, Alemania es el país de la UE que más solicitudes de asilo recibe y el que más ayudas proporciona para la integración de los refugiados. El Gobierno de Ángela Merkel espera recibir este año más de 800.000 solicitudes.

Cadena de voluntarios para dar comida a los refugiados en Frankfurt. | EFE

Además de proporcionarles techo, manutención, servicios sanitarios y ropa, los refugiados que llegan a Alemania reciben 143 euros mensuales en metálico para sus gastos. Esta situación, que garantiza la Ley de Asilo, se prolonga durante tres meses, tras los cuales se les proporciona aprendizaje de la lengua alemana y formación profesional que les permita integrarse en el mercado laboral.

Durante este segundo periodo y hasta que se independizan del Estado germano, pasan a estar bajo protección de otra ley, la conocida como Hartz IV, y reciben mensualmente entre 287 y 359 euros por persona dependiendo de la situación de cada uno, además de 84 euros mensuales por hijo y el coste del alojamiento, medicinas y otros bienes de primera necesidad, incluida la calefacción, hasta que empiecen a trabajar y valerse por sus propios medios.

Estos gastos, sumados a los costes extraordinarios de personal para los trámites burocráticos, los programas activos de búsqueda de empleo y los costes de la seguridad de los albergues, debido a que están aumentando los ataques violentos, sumarán una cantidad hasta diciembre de 10.000 millones de euros en un año, casi medio rescate a Grecia. Además, el Gobierno alemán acaba de aumentar los presupuestos en 3.000 millones de euros, (que se suman a los 10.000), para reforzar la acogida y crear 150.000 plazas nuevas.

Suecia, el otro paraíso

Después de Alemania, Suecia es el país de la UE que más solicitudes recibe. En 2014, (todavía no hay datos oficiales de 2015) Suecia recibió 75.095 solicitudes, de las que concedió 33.025.

Estas peticiones se tramitan en las oficinas de la Agencia de Migración Sueca, normalmente de las grandes ciudades (Estocolmo, Gotemburgo y Malmö). Allí el refugiado debe presentarse y explicar cómo ha llegado hasta Suecia, y dejar las huellas dactilares. Entonces, se evalúa si es Suecia quien debe tramitar la solicitud de acuerdo al Convenio de Dublín, que exige que se debe presentar la petición en el país por el que ha entrado en Europa. En caso positivo, se le proporciona ayuda legal y un traductor sin cargo.

Refugiados sirios en una autopista de Dinamarca, camino de Suecia. | AFP

Mientras dura el proceso, la Agencia de Migración le proporciona alojamiento, que bien puede ser en casas, apartamentos o en centros de recepción. En casos de flujos excepcionales, la agencia alquila cámpings y hoteles como centros temporales.

Durante ese tiempo también tiene permitido trabajar, siempre que su solicitud se esté considerando en Suecia, ésta sea legítima y haya ayudado a probar su identidad. El Servicio Público de Empleo ayuda en la búsqueda de trabajo. Si no se tiene ningún empleo ni tampoco se dispone de dinero propio puede recibir una compensación económica suficiente para cubrir alimentación, ropa y gastos personales. También tiene acceso a la sanidad pública: basta con mostrar la tarjeta y pagar unos cinco euros. Si la refugiada está embarazada tiene cubierto sin cargo la ayuda médica y los menores de 18 años no pagan.

Si se concede el asilo se obtiene (normalmente) el permiso permanente de residencia y trabajo en Suecia; por tanto, hay que registrarse en la Agencia Tributaria sueca. El periodo de espera en los trámites normalmente tardaba unos tres o cuatro meses. Sin embargo, han sido tantas las peticiones en el último año que el proceso ahora supera los seis meses. El pasado verano se anunció la contratación de personal para agilizar los trámites.

Una vez obtenido el permiso, el refugiado puede o vivir por su cuenta o aceptar la municipalidad a la que el servicio de inmigración le envíe; en ese caso le proporcionan una vivienda, así como ayuda económica y orientación en su vida en Suecia.

Italia, desbordada

Italia es otro de los países que más peticiones de asilo recibe, una situación que se ha multiplicado en 2015 con el dramático incremento de las entradas. Los recién llegados que puedan acreditar que corren el riesgo de sufrir violencia o persecución en su país de origen deben presentar una petición formal a la Policía de frontera o en la oficina de inmigración de la Jefatura de Policía.

Inmigrantes rescatados en Lampedusa. | ALBERTO DI LOLLI

La resolución de los casos suele durar más de un año, según explica el abogado Salvatore Fachile, miembro de la Asociación por los Estudios Jurídicos sobre Inmigración (ASGI, en sus siglas en italiano). Este lapso de tiempo genera una situación de incertidumbre y ansiedad total en los refugiados, ya que viven con el corazón en un puño sin saber qué será de su futuro.

Durante la espera, el Gobierno italiano aloja a los inmigrantes en los denominados centros de acogida y solicitud de asilo. En total existen 14 en todo el país. Pero ante la llegada masiva de inmigrantes en el país, el Ejecutivo empezó a habilitar otras instalaciones de forma «extraordinaria» para alojarles.

Ahora se pueden encontrar refugiados hasta en asilos -compartiendo espacios con ancianos-, o en dependencias que dejan mucho que desear. Existen 1.657 centros de acogida extraordinaria en Italia, según datos del Ministerio de Interior. Es decir, la mayoría de solicitantes de asilo se encuentran en estos «centros extraordinarios», que reciben dinero del Gobierno, a cambio de, en teoría, ofrecer una serie de servicios al refugiado.

«El Gobierno paga 35 euros al día por inmigrante a los ayuntamientos que cuentan con centros de acogida para extranjeros en su municipio, o a las asociaciones que los gestionan. Pero no controla dónde va a parar realmente ese dinero», lamenta Fachile. Eso hace que, según relata, muchos centros no ofrezcan un buen servicio a los refugiados. «No les facilitan asistencia legal ni apoyo psicológico, y la comida que les sirven también daría mucho que hablar», afirma.

El solicitante de asilo puede trabajar a partir de los seis meses mientras espera la resolución de su caso. ¿Pero dónde? Ése es otro problema. Si finalmente su petición de asilo es denegada, se le dictará una orden de expulsión. Otra cosa es que se haga efectiva. La mayoría se queda en un limbo total, en Italia o en otro país, en situación ilegal.

Reino Unido, de la mano dura a aceptar más

En los últimos meses, el primer ministro británico, David Cameron, ha pasado de tener mano dura y negarse a aceptar más refugiados a ceder a la presión y admitir que acogerá a más solicitantes de asilo.

Refugiados en Bruselas esperando a dar el salto al Reino Unido.

El Gobierno recomienda hacer la petición nada más llegar al país para tener más garantías de ser aceptado. A quienes tienen ya familia en el país, el Ejecutivo les proporciona un visado temporal de estancia como «miembro de una familia establecida».

La agencia responsable del proceso es la UK Border Agency. Nada más pedir el asilo, el aspirante mantiene una primera entrevista personal con un agente de inmigración (en un fase llamada «screening») que hace un primer examen de su caso. Superada la prueba, se mantiene una nueva «entrevista de asilo» con un trabajador social especializado que emite su veredicto sobre el caso.

Las peticiones tardan en resolverse seis meses. Mientras dura el proceso, el Ministerio de Exteriores facilita alojamiento en hoteles y hostales. En casos urgentes, que pueden tramitarse hasta en nueve días, los solicitantes son «retenidos» en el Harmondsworth Immigration Removal Center o el en el Yarls Wood Removal Center. El Gobierno británico condena con penas de hasta dos años de cárcel a quien haya facilitado información falsa sobre su condición para intentar conseguir el asilo.

Desde hace dos años, el Gobierno británico ha puesto en marcha el programa de relocalización de personas vulnerables, que hasta ahora había servido para acoger en el Reino Unido a 216 refugiados sirios y garantizarles «protección humanitaria» durante 5 años. Los niños huérfanos, los mayores, los discapacitados y las mujeres que hayan sufrido abusos sexuales tienen prioridad en este programa, que se extenderá a otros segmentos «vulnerables» de la población siria, incluidas las familias con niños pequeños.

Francia, a favor de cuotas obligatorias

El presidente francés, François Hollande, ha encabezado junto con la canciller alemana, Ángela Merkel, la batalla para que los países de la UE acepten las cuotas obligatorias de refugiados para que haya un reparto más equitativo.

Campamento de La Jungla en Calais.

En Francia, el refugiado se beneficia de un estatus de protegido y se le reconocen derechos especialmente sociales. La persona que recibe el estatus de refugiado tiene tres meses para convertirse en «refugiado reconocido» y, a partir de ese momento, recibe una carta de residencia válida durante diez años. Esta tarjeta de residencia es renovable, lo que otorga al refugiado un estatus de protección muy elevado. Al llegar, el refugiado firma un contrato de acogida e integración y su estatus puede cambiar en el caso de no respetar las condiciones del contrato.

El tiempo de respuesta de la solicitud varía en función de la urgencia de cada caso. En situaciones extremas se obtiene una respuesta en 15 días. En casos de menos urgencia puede haber un margen de hasta seis meses.

El derecho de reunificación familiar está abierto y se recibe ayuda a la hora de encontrar una vivienda. Además, en los casos de especial vulnerabilidad, se ayuda al refugiado a acceder a centros de acogida provisionales. En Francia, los solicitantes de asilo también tienen derecho a alojamiento. Desde enero de 2015, la ayuda establecida es de 11,40 euros al día por adulto (79,80 por semana).

Al refugiado reconocido se le facilita el acceso a la nacionalidad francesa. De hecho, pueden beneficiarse de los mismos derechos que los ciudadanos franceses. Asimismo, los refugiados siguen una formación cívica y lingüística, además de recibir una sesión informativa sobre la vida en Francia. Estas personas pueden acceder al mercado de trabajo en cuanto obtienen la mención de «refugiado reconocido».

*Este reportaje ha sido elaborado con informaciones de Rosalía Sánchez (Alemania), María Fluxá (Suecia), Mónica Bernabé (Italia), Carlos Fresneda (Reino Unido) y Daniel Puchol (Francia).