Amnistía Internacional advierte de los riesgos del coche eléctrico

Denuncian abusos contra los Derechos Humanos

La obtención de materiales viola normas ambientales

La ONG Amnistía Internacional ha puesto de relieve la falta de ética y el riesgo medioambiental que suponen los coches eléctricos con motivo de la Cumbre de Vehículos Eléctricos Nórdicos que se está celebrando en Oslo, Noruega.

La tendencia actual en la industria automotriz es el paso de los motores movidos por combustibles fósiles al uso de energías más limpias, con el coche eléctrico como centro del progreso en ese camino que parece imparable, y en el que la práctica totalidad de fabricantes están invirtiendo para su investigación, desarrollo e implementación, con productos ya presentes en el mercado. Sin embargo, para Amnistía Internacional, estos vehículos no son todo lo limpios que en principio parece.

Porque es cierto que los vehículos eléctricos tienen cero emisiones, pero el trabajo necesario para producir su componente más importante, esto es, el paquete de baterías, es según la ONG de todo menos limpio. Amnistía Internacional ha realizado esta advertencia con motivo de la Cumbre de Vehículos Eléctricos Nórdicos que se celebra en Oslo, centrándose en los riesgos ambientales y humanos que plantea la fabricación de baterías de iones de litio, y desafiando a los líderes de la industria para que se centren en construir la primera batería completamente ética del mundo dentro de cinco años.

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«Los vehículos eléctricos son clave para alejar a la industria del motor de los combustibles fósiles, pero en la actualidad no son tan éticos como algunos minoristas quieren que creamos», dice la organización en un comunicado. Sin embargo, las baterías de iones de litio «están vinculadas a abusos contra los derechos humanos, incluido el trabajo infantil en la República Democrática del Congo, y los riesgos ambientales que podrían socavar su potencial ecológico».

Esta afirmación la realizan tras un extenso proceso de documentación y estudio de las graves violaciones a los derechos humanos relacionadas con la extracción de los minerales utilizados en las baterías de iones de litio, especialmente en la República Democrática del Congo, país en el que se encuentran más de la mitad de las reservas mundiales de cobalto, material indispensable para la producción de estas baterías. En 2016, la ONG encontró que niños y adultos en el sur del país trabajaban en minas de cobalto excavadas a mano, enfrentándose a  graves riesgos de salud, que preocupan a la organización.

Y no sólo eso, sino que también han detectado fuertes violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas que viven cerca de las minas de litio en Argentina. En dichas tierras se están desarrollando proyectos mineros en tierras que son el hábitat de estas comunidades indígenas, y se está haciendo sin el consentimiento de las mismas, y tampoco con la debida información de los riesgos a los que se ven expuestos, especialmente en la posible intoxicación del agua de la que se sirven para vivir.

Otro de los problemas para Amnistía Internacional es el modo de fabricación de las baterías, cuya producción se centra en China, Corea del Sur y Japón, países en los que la electricidad se produce por medios fuertemente contaminantes nada respetuosos con el medio ambiente, por lo que se está logrando un efecto inverso en el objetivo de reducir las emisiones: un coche eléctrico no las produce, pero su producción las genera en abundancia. Por ejemplo, y además de en la producción de energía, en la búsqueda de minerales como el cobalto, el manganeso y el litio ha provocado un aumento del interés en la minería de aguas profundas, que tiene graves e irreversibles impactos en la biodiversidad.

«Con la creciente demanda de baterías, ahora es el momento de una revisión drástica de nuestras fuentes de energía que prioriza la protección de los derechos humanos y el medio ambiente», dijo Kumi Naidoo, secretaria general de Amnistía Internacional.

El último problema, que no el menos importante, reside en la forma de deshacerse de las baterías usadas, ya que se están desechando de manera irregular. La ONG pide así a las empresas que «se aseguren de que las baterías se desechen de manera responsable». Una eliminación irresponsable provoca contaminación al suelo, el agua y el aire, además de que los residuos contienen materiales peligrosos para la salud. Por todo ello, Amnistía Internacional, que considera el coche eléctrico como el futuro, pone sobre la mesa el modo irregular en el que se está enfocando su desarrollo, con un aumento de los problemas medioambientales, de salud y de derechos humanos, en el que la conclusión es que no todo es tan limpio como parece.