LA QUE HABITA EN SU CARRERApor Juan Alfredo Bellón

LA QUE HABITA EN SU CARRERApor Juan Alfredo Bellón

LA QUE HABITA EN SU CARRERA por Juan Alfredo Bellón para EL MIRADOR DE ATARFE del domingo 29-09-2019

En Granada todo es posible y más en septiembre, cuando florecen de segundas muchas flores y los taxistas siguen haciendo colas a la espera del AVE. Qué sería de esta ciudad y de sus taxistas si Ávalos no hubiera hecho una medio faena de aliño para medio terminar el AVE y así contentarlos que es como decir medio taparles la boca para que dejen por un momento de llorar por los sus ojos y de berrear por la su boca añorando aquellos tiempos cuando septiembre era septiembre y había vírgenes y arcángeles por las calles y el otoño se cebaba con Granada secando el aire para el tabaco y perjumándolo para la proseción y además la Virgen era la patrona de los regaores.

Y Nuestra Señora de las Angustias se reprimía un año más las fatiguitas que le tienen sentenciadas los sevillanos cuando se les pone el cuerpo para gomitar, arrojar o echar la pota, como se dice por estas tierras sur-orientales cuando a una (hombre o mujer de Unidas Podemos) se le pone el cuerpo malísimo y le entran unas ganas locas de devolver las primeras papillas que le dio su madre a esta tierra bendita de la Virgen María sólo que muy aumentadas en su volumen y agreadas en su sabor.

Pero cómo van a ser iguales los sabores y los olores primaverales de la sevillana Virgen de los Reyes (con todo su ringo-rango oficialista y tan próximo a la Feria de abril) que los sabores y los olores terrenales de Esta que Habita en su Carrera del Entre-Otoño granadino, con aromas de bosque y maderas orientales de las que se destilan los perjúmenes más preciados de todo el mundo mundial.

Aunque también tendremos que conceder que tampoco fueron iguales jamás de los jamases los olores de los restos de una vomitona etílica nocturna que los de otra infantil y láctea, por haberse pasado levemente de dosis su autor o autora…

Y otra cosa que hacemos al renovar nuestras devociones marianas otoñales es acordarnos de nuestra Santa Madre en este segundo Mes de María que es septiembre cuando en cada pueblo se celebran las fiestas de la Patrona bajo una diferente advocación empezando por Cataluña y su dadivosa Virgen de La Merced, que buena falta les va a hacer a los catalanes ahora que parece que en el seno del independentismo surgen otra vez las semillas terroristas y los laboratorios de las armas cainitas que rompen el autoproclamado pacifismo de los soberanistas y para aportación favorable a los valores autóctonos, el entronque de los valores patrios con la fiesta de la Virgen de la Merced, orden mediterránea donde las haya, intermediarias por naturaleza pero también bastante antiislamista y un poquillo racista aunque no mucho para la época en que se fundó.

En Granada, la Carrera de la Virgen ha sido el tontódromo y es como en Barcelona Las Ramblas y una rambla es como una calle que desemboca en el mar cuando al cielo le da por llover mucho de pronto, de ahí el verbo arramblar con algo con y sin agua y de ahí también el verbo intermedio popular arrumblar, que vale por ‘arrastrar’ como las tormentas arrumblan con todo lo que encuentran a su paso, como hace la Historia con lo que le sobra y le molesta, así los ultraconservadores en épocas progresistas, sic algunas creencias ultramontanas y archirreligiosas como la Iglesia de El Palmar de Troya, en Utrera, de donde era Enrique Montoya el cantaor o la devoción a Franco en su tumba (parece que provisional gracias al Tribunal Supremo) de El Valle de los Caídos.

En Granada, la gente religiosa y muy de aquí venera mucho a su Patrona (pero no la llaman jamás Matrona, que es sinónimo de partera) y en la dictadura del general Franco, los Alféreces Provisionales costearon un manto de La Virgen con un lucero por cada caído (de ellos, se entiende) porque los de los otros no hubieran cabido en un manto que además suele ser más chiquito y recatado que los de las vírgenes sevillanas, que arrastran una barbaridad.

Otra curiosidad de la devoción a la Patrona son los mercadillos con frutos de otoño, como majoletas y algarrobas y las famosas tortas de la Virgen, rellenas de crema o cabello de ángel o simplemente viudas, porque aquí en Graná hay una especialidad repostera popular para cada santo o época del año y de eso viven los panaderos, que si no, trabajarían mucho menos y ganarían menos también y nosotros seríamos mucho menos galgos y menos gastosos y por eso no comprendo por qué le dicen a Graná la tierra del chavico, con lo que nos gastamos en pollas ca dos por tres o a ca momento.