CINCO por Juan Alfredo Bellón

CINCO por Juan Alfredo Bellón

CINCO por Juan Alfredo Bellón DESDE EL MIRADOR Nº41 para el domingo 08-03-15

Cuando me da por pensar en los números –a pesar de que yo soy de letras– se me abren las entendederas y columbro que el universo y sus habitantes (nosotros, por ahora) estamos regidos por el continente instrumental que abrió Pitágoras con los griegos y luego los sabios árabes y hebreos, que dieron lugar al álgebra y a las tablas exponenciales que, con sus posteriores desarrollos, tanto nos han enseñado a pensar.

Así que, más en lo concreto, siempre me ha interesado el modo de ser y de operar del número cinco: el guarismo primo, divisible sin restos solo por sí mismo y que genera series multupicandas y dividendas en las que se opera con la mayor facilidad (cinco, diez, quince, veinte, etc.) El cinco es además uno de los números bíblicos por excelencia: tras el siete evangélico de las setenta y siete veces siete y el tres de las veces que Pedro negó a su maestro cuando cantó el gallo; tres son las personas del Verbo y tres más las hijas de Elena, tan triangulares como pitagóricas.

Pues, como decía, a mi me gusta mucho más el cinco porque es el número taurino por excelencia (no hay quinto malo…) y por lo que enseña y nos ayuda a aprender (… ni Papa bueno) y así, de los Diez Mandamientos, el quinto es mi favorito, que no hay nada más justo en este perro mundo que defender a ultranza la vida, no solo la de los nascituri, como proclama don Antonio Rouco Varela con intransigencia digna de ser derrochada en otras lides, sino también y sobre todo, de las personas humanas de verdad, de las de carne y hueso, que sufren hambre y sed de alimento y de justicia; de ayuda, de cariño y de amor; de solidaridad y de igualdad frente a la rapiña de las sanguijuelas y de los avarientos y avarientas, como diría mi amiga Paqui Fuillerat, a quien tanto admiro y que ayer sábado recibió con toda justicia en Córdoba, el Premio Clara Campoamor como adalid de la Igualdad de géneros, de manos de la Presidenta de La Junta de Andalucía, contra viento y marea, a pesar de la sinrazón pseudo humorística de Monago, que en vez de reconocer la deuda impagable de su tierra extremeña con Andalucía, como aquí se reconoce la nuestra con Extremadura, y de hablar de gran Sur, incluyéndose, habla de dos Sures y dice ser el bueno y se viene dedicando a hacer chanza muy zafia de nosotros y se niega a devolver el respeto que nos faltó como el dinero de los viajes que malversó, yéndose de juergas y cuchufletas a donde no debía. Ay, si Zurbarán levantara la cabeza…

Y como las personas somos las criaturas de la Creación que más veces tropezamos en la misma piedra, las gentes principales del PP, las de Ciudadanos y algunas otras más de quienes no quiero acordarme, siguen bajando todos los fines de semana a visitarnos y a insultarnos en nuestras propias narices ofreciéndonos sin ninguna clase de discernimiento, ni vergüenza, ni rubor, toda clase de aparejos de pescar, como si aquí no lleváramos pescando cuatro o cinco mil años y aún más, ahora que se han encontrado en Etiopía unos restos humanos de seres (ya nacidos) con más de 2’8 millones de años.

Así que habrá que mandar una vez más a la quinta puñeta a tanto y tanta paracaidista llegado desde el quinto pino (esta palabra me viene muy bien, porque es común al género) y aprovechar para seguir reivindicando el peso de Andalucía en España (donde representa mucho más de aritmética quinta parte) Europa y el resto de la Humanidad. Y para muestra, no hay más que ver que todo el mundo español, europeo y mundial está pendiente de nosotros y de nuestras urnas que, cuando digan aquí estamos nosotras, va a arder Troya por los cuatro (o cinco) costados y eso se le va a colar a todo quisque por los cinco sentidos mientras aquí se celebra con los cinco dedos de la mamo cerrados en puño rebelde lanzado al cielo, en señal de victoria reivindicativa.

No es la primera vez que tenemos mucho que decir y lo decimos y lo hacemos. A ver si aprenden.

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