«Daniela Castillo Ávila y Seré Ingeniera» Una atarfeña en la ciencia por Maria Serra

«Daniela Castillo Ávila y Seré Ingeniera» Una atarfeña en la ciencia por Maria Serra

Con 14 años, ha tenido la oportunidad de participar durante 7 días en Seré Ingeniera y asegura que el campus le ha ayudado a darse cuenta de que le gustaría estudiar algo relacionado con lo que ha tratado en el programa formativo.

Seré Ingeniera es un proyecto organizado por la Universidad de Granada orientado a chicas preuniversitarias. Es un programa formativo en el que abordan, durante 7 días, ámbitos relacionados con la tecnología. El objetivo de dicho proyecto es incentivar la vocación de las jóvenes por carreras en las áreas CTIM ( Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Desde los comienzos, la ciencia y los números han sido tradicionalmente asignados a los hombres. Los grandes referentes que tenemos desde pequeños son hombres científicos, matemáticos e ingenieros (Euler, Gauss, Newton, Turing…). La invisibilidad de la mujer es una evidencia cada vez más intolerable.

Sin embargo, para aquellos que piensen que no existen referencias femeninas porque en aquella época las mujeres no tenían oportunidades, han de saber que existen numerosas mujeres pioneras de lo que ahora conocemos: Desde Hipatia en el siglo IV, Elena Cornaro, Sophie Germain hasta Emmy Noether, “el genio matemático creativo más importante desde que comenzó la educación de las mujeres”. Pero ¿por qué no las conocemos? Una gran asignatura pendiente de la educación.

Este tipo de proyectos lucha por un cambio en la mentalidad y una mayor participación de las nuevas generaciones en este tipo de campos. Desde su primera edición, han pasado por este programa numerosas chicas preuniversitarias. La atarfeña Daniela Castillo Ávila es uno de los ejemplos más cercanos que tenemos.
Con 14 años, ha tenido la oportunidad de participar durante 7 días en Seré Ingeniera y asegura que el campus le ha ayudado a darse cuenta de que le gustaría estudiar algo relacionado con lo que ha tratado en el programa formativo. “He llegado a la conclusión de que llegar a ser ingeniera no es fácil pero tampoco imposible y que las mujeres son iguales de capaces que los hombres para hacer una ingeniería”, confiesa Daniela.
Este tipo de pensamientos son básicos y muy importantes para nuestras jóvenes. Las nuevas generaciones son las que formarán el nuevo futuro y de nada sirve lamentarse del pasado si no intentamos cambiar el presente. Las chicas deben saber que son igual de validas que sus compañeros para ser ingenieras, matemáticas o lo que quieran ser. La ciencia nunca ha tendido ni tendrá género.

Daniela nos cuenta que a pesar de que siempre se ha pensado que este tipo de carreras es para hombres, no ve difícil el acceso de las mujeres a este ámbito. Y lo cierto es que no lo es, al menos en cierta medida. Las universidades cada vez brindan mas oportunidades que apuestan por la diversidad y la innovación. Sin embargo, el acceso no es el único problema. Saliendo del ámbito científico y generalizando al resto de campos profesionales, la exigencia siempre ha sido mayor para una mujer así como el trato (brecha salarial, despidos…) y la visibilidad.

Por ello y todo lo que ya sabemos de antemano, es necesaria una educación feminista que sea capaz de cambiar las ideas tradicionales que limitan constantemente las ambiciones de las más jóvenes (y no tan jóvenes). Hacer saber a nuestras hijas, hermanas, amigas, madres y abuelas que somos igual de capaces que esos hombres que  alguna vez estudiamos en el colegio y que, quizás, nunca nos sentimos identificadas por creer que era un mundo de hombres.