CON PANDEMIA Y SIN PANDEMIA, FRENTE A LA VIOLENCIA, NI SUMISAS NI CALLADAS, FUERTES Y ORGANIZADAS.

CON PANDEMIA Y SIN PANDEMIA, FRENTE A LA VIOLENCIA, NI SUMISAS NI CALLADAS, FUERTES Y ORGANIZADAS.

Este 25 de noviembre de 2020, volvemos a gritar ¡Basta ya de violencias machistas!

La crisis económica y social provocada por la pandemia nos está golpeando duramente, en particular, a las mujeres. Somos mayoría en los sectores esenciales precarizados, estamos más expuestas al riesgo de contagio y soportamos casi todo el peso de los cuidados. Aumenta nuestra precariedad y la pérdida de empleo y de ingresos.Esta realidad no es ajena a quienes sufrimos violencia de género. Una violencia vigente en todas sus expresiones: asesinatos y maltrato en las relaciones de pareja y expareja, extensible a nuestras hijas e hijos para dañarnos; agresiones sexuales, mutilación genital, matrimonios forzados, trata con fines de prostitución; acoso sexual y por razón de género; vulneración de derechos sexuales y reproductivos, entre otras.

Violencias de género cuyo afrontamiento es aún más difícil para quienes habitamos situaciones de discriminación o vulnerabilidad: paro o precariedad laboral, como es el caso de las empleadas de hogar; prostitución, irregularidad administrativa; familias monomarentales; trata y esclavitud; diversidad funcional o por tener un determinado color de la piel o pertenencia étnica, es el caso de las gitanas, entre otras; o una determinada orientación o identidad sexual.

Durante la pandemia, se han incrementado las dificultades para afrontar la violencia de género como consecuencia del aislamiento social, los retrasos judiciales y administrativos y la insuficiencia y demora de las medidas adoptadas. Tampoco han servido de ayuda los recortes del gobierno andaluz en políticas y recursos de igualdad, que venimos denunciando públicamente, ni el negacionismo de la violencia de género de sus socios.

Sólo acabaremos con estas violencias, antes de que sucedan, si instituciones y sociedad civil nos comprometemos en su prevención. Para ello, debemos cuestionar las estructuras patriarcales e ideas machistas que las sustentan: las jerarquías, roles y estereotipos de género que actúan como limitadores de derechos, opciones, expectativas y oportunidades y generadores de desigualdad. Una prevención que cultive valores esenciales como la igualdad, la libertad, el cuidado y autocuidado, la autonomía, la corresponsabilidad, la solidaridad y la implicación ciudadana y promocione la construcción de relaciones libres e igualitarias, aporte herramientas de afrontamiento y ayude a detectar las señales de alarma de padecer o ejercer violencia de género.

Una vez más, REIVINDICAMOS:

 

  1. Inclusión y extensión en todas las etapas del sistema educativo de una educación afectivo- sexual que fomente relaciones basadas en la igualdad y el respeto de los derechos humanos, muestre la diversidad de formas de vivir la identidad de género y contribuya al desarrollo de una sexualidad satisfactoria, sustentada en el libre consentimiento de las personas implicadas.
  2. – Transparencia y control de los fondos destinados al Pacto de Estado. Evaluación externa del impacto y utilidad de los recursos puestos en marcha para detectar áreas de mejora.
  3. – Refuerzo de los recursos destinados a prevención y apoyo a las víctimas (inserción laboral, vivienda, atención psicológica), poniendo en primer plano a los colectivos en situación de mayor vulnerabilidad y a nuestras hijas e hijos. Intervención con los victimarios, más allá del cumplimiento de sus penas, con el objetivo de que reconozcan su responsabilidad en la violencia ejercida y el daño causado y se comprometan al cambio de su comportamiento.
  4. – Reforzamiento y formación con perspectiva de género del personal de los servicios sanitarios, sociales, jurídicos, de valoración psicosocial y del riesgo, de inspección de trabajo y de los cuerpos de seguridad que evitar prejuicios, arbitrariedades y victimizaciones secundarias. Eliminación del uso del falso Síndrome de Alienación Parental como herramienta torticera contra las mujeres que denuncian.
  5. – Derechos laborales y de extranjería para que ninguna mujer, vivamos en zona rural o urbana, en situación de precariedad laboral o irregularidad administrativa, tengamos que afrontar la violencia de género en situaciones de vulnerabilidad.
  6. – Cumplimiento de las Resoluciones de organismos internacionales (Consejo de Europa, Naciones Unidas, CEDAW, etc.) en los servicios de salud para evitar la vulneración de los derechos de las mujeres en los procesos sexuales y reproductivos.
  7. – En definitiva, REIVINDICAMOS que se cumpla el derecho a una vida libre de violencia que nos asiste a las víctimas de violencia machista, nuestras hijas e hijos, recogido en la legislación nacional y autonómica y en las recomendaciones de las organizaciones internacionales para la ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LAS NIÑAS.

PLATAFORMA 25N

MOVIMIENTOI FEMINISTA DE GRANADA

«Aunque estemos confinadas, este 25N nadie nos amedrenta»

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