ATARFE: Terremotos de Julio de 1431 en Atarfe y Granada (Parte 1)

ATARFE: Terremotos de Julio de 1431 en Atarfe y Granada (Parte 1)

A lo largo del curso de la Historia la vida más o menos agitada de las poblaciones se ha visto perturbada de una manera repentina por las fuerzas de la naturaleza que han actuado escapando a todo control, arrasando campos, destruyendo ciudades y matando a las gentes sin remedio posible.

Algunos de estos acontecimientos han llegado a marcar el desarrollo de algunas comunidades, de algunos entornos urbanos de importancia e incluso de ciertas civilizaciones. Este fue el caso de Pompeya y Herculano convertidas en ruinas por el Vesubio durante el imperio de Nerón. Otras veces los terremotos podemos decir que han podido cambiar la Historia, por ejemplo los ocurridos en 1431 posiblemente retrasaron la toma de Granada en más de sesenta años. Estos terremotos se sintieron en una amplia zona que, por lo que deducimos de los documentos y crónicas, al menos afectaron desde Granada al Sur de Francia, dejaron rastro de su actuación en las crónicas y memorias de aquellos años en una amplia zona de la geografía peninsular.

Sobre la Sismicidad Histórica de la zona de Atarfe estamos por el momento bien informados. Estamos hablando de dos sucesos diferentes. El primero tuvo lugar en abril de 1431 y se situó probablemente cerca de la localidad de Atarfe. La segunda, que probablemente fue mucho más grande, ocurrió a principios de Julio del mismo año. La del mes de abril será motivo de estudio en otra ocasión puesto que ahora nos centraremos en exponer la que más directamente afectó a esta localidad y a sus alrededores, sin olvidar la ciudad de Granada, donde se produjeron la mayor parte de los destrozos que nos describen los cronistas musulmanes y los cristianos.

Ideas de los musulmanes y cristianos sobre los fenómenos sísmicos de la Edad Media

El miedo ante la incertidumbre y las catástrofes naturales, no controladas por ellos y sin explicaciones racionales, han supuesto en la mayoría de los casos que no solo los individuos aisladamente sino las colectividades y las civilizaciones se hayan visto embarcadas en un diálogo permanente con éste. La seguridad es símbolo de la vida mientras que la inseguridad es de la muerte. Todo se puede afrontar con el auxilio de Dios, la Virgen, los santos. Las reliquias, oraciones, rogativas, procesiones,… se han utilizado durante mucho tiempo como medio para lograr escapar y preservarse de los sismos.

En el Antiguo Testamento se consideraban los terremotos como signos de la cólera divina. La Iglesia medieval continua la idea de castigo divino por salirse los hombres de la obediencia. Cuando los hombres estaban al margen de las normas proclamadas o establecidas atraen sobre sus tierras el castigo divino mediante carestías, pestes y terremotos. En el mundo árabe los escribas y funcionarios de los emires y califas registraron los sucesos ocurridos y entre ellos los terremotos, suponiendo que anuncian el fin del mundo y vendrán acompañados de cambios en las estructuras hidráulicas, los mares provocaran tsunamis sobre las poblaciones, naufragios, vientos, volcanes, etc.

Entre los autores árabes al-Suyuti, llevado de sus ideas religiosas y el papel de Dios con los hombres, defiende en sus escritos que el sismo o terremoto se produce cuando Dios quiere y por eso hace temblar un lugar determinado o una región. Los terremotos según este autor pueden venir ocasionados por Dios, el arcángel Gabriel, Satán, la tierra y las montañas. Dios, el Profeta y algún escogido puede paralizar el sismo y controlar el terremoto pues es una prerrogativa divina que Dios concede a los escogidos. Con el terremoto Dios puede ayudar, advertir y castigar. Otros teólogos musulmanes cuando hablan de tipo de faltas y de las sanciones que merecen citan la guerra civil entre musulmanes o entre naciones de esta religión; en este caso Dios los castigará con un sismo. No hay que olvidar que en aquellos precisos instantes en el Reino de Granada estaban enfrentados por el trono Muhammad IX el Izquierdo y Yusuf IV ibn al-Mawl. En aquellos desafortunados días de 1431 unas comarcas siguen a uno de los pretendientes y otras a otro. Las consecuencias de estos enfrentamientos fueron el castigo divino por lo que los terremotos hicieron su aparición, consecuencia directa del enfado divino por haberse enfrentado unos musulmanes a otros.

http://iagpds.ugr.es/pages/informacion_divulgacion/terremotos_julio_1431