La violencia machista se traslada al WhatsApp y las redes sociales

La violencia machista se traslada al WhatsApp y las redes sociales

Policía y Guardia Civil en Granada destacan los avances en prevención, pese a la dificultad de sacar a la luz los nuevos casos de violencia de género digital entre jóvenes-

«Si me quieres, si no tienes nada que ocultar, me tienes que dar las claves de tus redes sociales». «Como me dejes, tus padres y todo el pueblo van a ver tus fotos». Agresores que anotan las horas en las que el teléfono móvil de su pareja está en línea para verificar con quién habla o exigir que conteste inmediatamente… Ejemplos como éstos son nuevas formas de maltrato que han surgido al calor de las nuevas tecnologías, de las redes sociales o de internet y que se engloban bajo la denominación de violencia de género digital.

Los expertos tanto de la Policía Nacional como de la Guardia Civil que la combaten alertan sobre el aumento de las conductas de ciberviolencia entre los jóvenes y adolescentes, los que más usan las tecnologías, y subrayan la necesidad de detectar y sacar a la luz estas nuevas caras de la vieja lacra.

«Si tu pareja no te deja salir de casa identificas más fácil la violencia que si te pide las claves para vigilar tus redes. Ésta es una desigualdad y una violencia de nueva ola que nos preocupa mucho», explica el teniente Lucas Barrientos, responsable de Igualdad y Comunicación de la Comandancia de la Guardia Civil de Grana.

Al igual que hoy es más probable que te roben dinero través de internet que mediante un tirón del bolso en la calle, también la violencia machista se está trasladando al whatsapp y a las redes sociales. «Todos los delitos están fluctuando hacia la ciberdelincuencia y la violencia de género no es ajena a esta realidad», esgrime el experto.

«Las nuevas tecnologías son un instrumento nuevo para hacer daño a las mujeres. sobre todo entre los más jóvenes», constata la jefa de la Unidad contra la violencia de la Mujer de la Subdelegación del Gobierno, Monserrat Muñoz. El acoso y el control a través del móvil es un primer signo de alarma que, en muchos casos, puede desembocar en la violencia física.

«Algunos indicadores no son por si solos violencia, pero la suma sí tiene que hacer alertar. Las jóvenes tienen que saber diferenciar que el control no es amor, los círculos de la violencia son muy genéricos y lo primero no es una bofetada, este tipo de agresor suele escalar», argumenta, en la misma línea, el inspector Miguel Nestares, jefe de la unidad UFAM de la Policía Nacional en Granada, especializada en la atención integral a las víctimas de violencia doméstica, de género y sexual.

Las extorsiones para que no se rompa una relación bajo la amenaza de publicar fotos íntimas en internet o hacer circular por WhatsApp vídeos sexuales que se grabaron en un ámbito privado; la insistencia en el envío de mensajes o las peticiones recurrentes como fórmula para acosar a la víctima son formas de violencia que están a la orden del día, según estos profesionales.

En canal privado

En lo que coinciden los dos expertos de la Guardia Civil y la Policía Nacional consultados es en que se está trabajando para combatir la violencia de género con más herramientas que nunca, más especialización, más disponibilidad de recursos en tiempo real y más coordinación entre instituciones y cuerpos de seguridad, incluida la colaboración clave de las policías locales. Unos protocolos perfectamente definidos que están dando «excelentes resultados» a la hora de prevenir y sacar a la luz casos de violencia de género y activar mecanismos de protección a la víctima, incluso aunque no haya formulado una denuncia.

Sin embargo, cuando la violencia navega a través de internet de forma sibilina y oculta encuentran más dificultades para llegar hasta las víctimas. «Cuando esta violencia se realiza en un canal privado, por ejemplo WhatsApp o teléfonos móviles solo entre agresor y víctima, es muy difícil de detectarla si no se denuncia», esgrime el teniente Barrientos.

Esta nueva forma de ejercer violencia de género golpea particularmente a colectivos vulnerables como el de la adolescencia por lo que es fundamental el trabajo preventivo que se realiza en los centros educativos. Una tarea en la que se emplea a fondo la Guardia Civil, según explica Belén Otero, experta en prevención de violencia de género dentro de la oficina Periférica de Comunicación de la Guardia Civil, que programa más de cuatrocientas charlas cada año en colegios e institutos. Y esta lluvia fina, en materia de concienciación, está calando en la sociedad desde la base, según Otero.

No es amor

«Trabajamos mucho para identificar comportamientos que son violencia de género y no amor y todo lo que bajo ningún concepto se puede permitir», subraya. No es fácil que las chicas más jóvenes den el paso de pedir ayuda. «Tienen muchísimo miedo ante la presión de que van a publicar sus fotos y no quieren denunciar porque se va a enterar todo el mundo, es muy importante que tengan claro que no es su culpa», esgrime la experta de la Guardia Civil. Cortar de raíz relaciones en las que aparecen indicios de esta violencia y evitar compartir fotos íntimas o cualquier elemento con el que te puedan hacer daño son premisas básicas sobre las que conciencian.

También la familia desempeña un papel fundamental para detectar la violencia psicológica. «Hay signos que nos deben alertar. Si empiezan a cambiar, a aislarse, a ser más retraídas hay que hablar con ellas», advierte.

La obtención de la prueba digital, preservarla y conseguir que tenga validez en un procedimiento judicial es una dificultad añadida en estos casos, según subraya el teniente Barrientos de la Guardia Civil. Sin embargo cada vez están más especializados en conseguirlo. En esa idea insiste el inspector Nestares de la Policía Nacional: «Jamás una víctima tiene que justificarse, ni pensar que no le va a servir de nada denunciar porque no tiene pruebas. Ése es trabajo del investigador, encontrarlas y sabemos como hacerlo».

MERCEDES NAVARRETE

https://www.ideal.es/granada/violencia-machista-traslada-20211125192312-nt.html

foto: FREE PIK