«ATARFE: 1956» por José Enrique Granados

«ATARFE: 1956» por José Enrique Granados

El 2 de mayo de 1956 tuvo lugar la inauguración del Pantano del Cubillas. Tras la visita de Franco a Albolote y Atarfe para visitar los daños ocasionados por el terremoto del pasado 19 de abril, el Caudillo a las 7,35 de la tarde partió de Atarfe en automóvil rumbo al pantano. En aquel lugar le aguardaban el ministro de Obras Públicas, Conde de Vallellano, además de autoridades y personalidades.

Una vez allí y tras examinar los planos, volvieron al automóvil para dirigirse al cortijo Mitagalán de los señores Romero Barrales, donde por consejo del Ministerio de Agricultura y bajo la dirección del Servicio de Conservación del suelo del Instituto de Colonización, se están cultivando 500 hectáreas en curvas y terrazas, para evitar la erosión y por consiguiente los arrastres que perjudicarían al pantano. Una vez que el Ministro de Agricultura le mostró las obras realizadas para estos cultivos, el Jefe del Estado volvió a subir al automóvil y marchó por la misma carretera de Jaén hasta el cortijo de San Rafael donde examinó os tractores que se han empleado para la construcción de esas terrazas en el cortijo mencionado anteriormente.

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Terminada esa visita y ya de regreso a Granada, a las 8,20 de la tarde el automóvil se detuvo de nuevo en el Pantano del Cubillas, dirigiéndose la comitiva a la casa de administración del pantano y subió a la terraza que domina la presa, sobre la que pasa la carretera de Granada a Madrid. En este punto se habían congregado millares de personas de los pueblos limítrofes, que aclamaron con entusiasmo al Jefe del Estado, contestando el Caudillo a las muestras de fervor, agitando la mano.

Esta crónica la podemos leer en el ABC del 3 de mayo de 1956.

(En la fotografía cortesía de Rafael Castellón podemos ver la torre de la presa en construcción.)

Como ya hemos hecho alusión en anteriores gacetillas, desde la proyección del pantano del Cubillas al inicio de la década de los treinta del siglo pasado hasta la inauguración del mismo en 1956, pasaron más de veinte años con bastante incertidumbre sobre el futuro de las obras.

En los periódicos de la época, podemos leer la importancia que tenía esta infraestructura y para ello se movilizaron los representantes de las corporaciones, entidades económicas y mercantiles y Sindicatos obreros de los municipios que constituían la Comunidad de Regantes de la Vega alta de Granada y cuyos terrenos han de regar las aguas de este pantano. Reuniones, escritos al ministro de Obras Públicas, manifiestos, etc., fueron algunas de las medidas llevadas a cabo por las fuerzas vivas de estos municipios.

En una de las instancias dirigida al ministro, se dice que “dichas obras tienen una excepcional importancia y pueden ser un excelente reparo y un g r a n alivio de la crisis de trabajo del campo que actualmente existe y que ha de agudizarse cada día más con caracteres alarmantes; significa un futuro seguro de riqueza y prosperidad para una extensa zona de terreno hoy pobre y casi estéril por la falta de agua par a su riego, y además obedece a un plan concienzudamente estudiado, proyectado de acuerdo con las vigentes normas sobre legislación hidráulica y tramitado siguiendo al detalle todos los requisitos legales necesarios para que las obras hubieran llegado a su término sin que la inevitable y españolísima t r a b a burocrática surgiera”.

En la instancia se aducen dos razones de g r a n importancia. Una es la riqueza que e s t a gran obra hidráulica ha de reportar a numerosos pueblos, que hoy, por la falta de agua, atraviesan una situación angustiosa; otra razón se basa en el remedio que p a r a mitigar el paro obrero, que en Granada, como en tantos otros sitios, deja sentir sus efectos.

En la fotografía, cortesía de Rafael Castellón, obras de la presa.

Curiosidades elvirenses.

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