El PP no parece tener una estrategia muy clara

El PP no parece tener una estrategia muy clara

Sería importante saber qué es lo que piensa Casado, porque cualquier modificación del estado de alarma necesitaría, de nuevo, de su pronunciamiento, y es una modificación lo que algunas de sus comunidades reclaman

 Arrancamos la semana a la espera de los nuevos datos de la pandemia, que conoceremos esta tarde y que, por lo que han reportado ya algunas comunidades apuntan, de nuevo, a cifras de récord. El Gobierno mantiene que no contempla, por ahora, el confinamiento domiciliario, las comunidades endurecen las restricciones y algunas le piden al Gobierno un cambio en los márgenes para estas restricciones, algo que solo se puede hacer previa modificación del decreto estado de alarma.El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Hasta aquí lo fácil. A partir de aquí, lo incomprensible. El Gobierno de Castilla y León adelanta el estado de alarma a las 20:00, aun sabiendo que no lo puede hacer y, claro, el Gobierno central, recurre esta decisión. El Gobierno de Andalucía cierra perimetralmente provincias y algunos municipios, con una excepción, se puede mover por el territorio andaluz si va a esquiar o a cazar, esto mientras le pide al Gobierno de Sánchez un confinamiento domiciliario. El Gobierno de Madrid, el más laxo en cuanto a restricciones, sube el umbral establecido para los confinamientos, no vaya a ser que se tenga que confinar toda la comunidad, mientras critica al gobierno central por el plan de vacunación.

Las tres son comunidades gobernadas por el Partido Popular que, teniendo en cuanta la miscelánea de medidas que adoptan sus gobiernos, no parece tener una estrategia muy clara sobre lo que debería hacerse para frenar la pandemia. Se mueven entre la dureza de algunas comunidades, al viva la vida de la Comunidad de Madrid.

Sería importante saber qué es lo que piensa Casado, porque cualquier modificación del estado de alarma necesitaría, de nuevo, de su pronunciamiento, y es una modificación lo que algunas de sus comunidades reclaman.

Hay tanta confusión entre las medidas, los umbrales, las excepciones, qué competencia es de quien, que es lógico que el ciudadano acabe por no entender nada ni por saber a quién tiene que preguntar lo que no entiende.

Si esta era la cogobernanza, le falta litros de aceite para engrasarla o quizás es que la maquinaria estaba atrofiada desde el principio. La pésima evolución de la pandemia reclama que funcione casi a la perfección porque si no, es muy difícil que sean atendidas las continuas las apelaciones a las responsabilidad de los ciudadanos.

ANGELS BARCELÓ