{"id":10553,"date":"2016-07-15T10:15:36","date_gmt":"2016-07-15T08:15:36","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=10553"},"modified":"2016-07-14T10:15:30","modified_gmt":"2016-07-14T08:15:30","slug":"tortilla-de-crepusculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=10553","title":{"rendered":"\u00abTortilla de crep\u00fasculo\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El periodista Jos\u00e9 Mora Guarnido, coet\u00e1neo, amigo personal y contertulio de Federico Garc\u00eda Lorca en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Caf%C3%A9_Alameda_%28Granada%29\">El Rinconcillo<\/a>, tal vez escap\u00f3 de correr la misma suerte que su amigo al exiliarse\u00a0en 1934 en Montevideo. Desde all\u00ed supo del cruel e injustificable final de muchos de sus amigos \u201crinconcillistas\u201d tras el alzamiento fascista de julio de 1936.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y all\u00ed, dejando posarse el odio, seleccionando recuerdos, reviviendo los afectos, fue escribiendo el delicioso libro \u201cFederico Garc\u00eda Lorca y su mundo\u201d (Editorial Losada, Buenos Aires, 1958), que la Caja de Ahorros de Granada reedit\u00f3 en facs\u00edmil en 1998 (a\u00f1o del centenario), con pr\u00f3logo de Mario Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entry-content\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/escanear0002.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7453\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/escanear0002.jpg?w=836&#038;h=1397&#038;fit=836%2C1397&#038;resize=560%2C942\" alt=\"Portada de le edici\u00f3n de Losada (1958)\" width=\"560\" height=\"942\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Portada de le edici\u00f3n de Losada (1958)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se trata de un libro escrito con memoria y afecto, por lo que no debe considerarse una fuente fiable para la documentaci\u00f3n historicista (el prologuista se\u00f1ala abundantes inexactitudes), pero en cambio ofrece tal visi\u00f3n de la Granada de su \u00e9poca y tan sustancioso anecdotario, que cumple sobradamente el prop\u00f3sito de recuperar la memoria m\u00e1s humana y tierna del poeta fusilado en V\u00edznar.<\/p>\n<p>Mora Guarnido, que conoci\u00f3 a toda la familia Lorca, echa mano de sus recuerdos y, desfigurados o no por el paso de los a\u00f1os, retrata a un Federico joven, directo,\u00a0brillante, vago en los estudios,\u00a0m\u00fasico y siempre\u00a0deslumbrante.<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/escanear0004.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7454\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/escanear0004.jpg?w=836&#038;h=1286&#038;fit=836%2C1286&#038;resize=560%2C866\" alt=\"Portada de la edici\u00f3n de Granada (1998)\" width=\"560\" height=\"866\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Portada de la edici\u00f3n de Granada (1998)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He le\u00eddo pasajes verdaderamente divertidos que dibujan el esp\u00edritu del <em>grana\u00edno<\/em> medio de entonces, que a\u00fan pervive en nuestras calles fuera del escaso formalismo que se guarda en esta ciudad. He seguido el despertar de la afici\u00f3n musical del joven Federico, el proceso mental que le hace cambiar a la escritura, sus escasas ganas de estudiar con seriedad las carreras de Filosof\u00eda y Letras y Derecho, el ambiente de su familia\u2026 Todo Federico aparece desde el enfoque de la evocaci\u00f3n, con una continua duda ante los datos que, como dice el autor, \u201ctal vez est\u00e9n en mi librer\u00eda granadina\u201d.<\/p>\n<p>De todo ese universo lorquiano, rescato un divertido texto del cap\u00edtulo VII, que habla de las relaciones familiares del poeta asesinado:<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/rincon.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7455\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/07\/rincon.jpg?w=560&#038;resize=254%2C176\" alt=\"Federico en su tertulia de &quot;El Rinconcillo&quot;\" width=\"254\" height=\"176\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Federico en su tertulia de \u201cEl Rinconcillo\u201d<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Grandes y peque\u00f1as escaramuzas se producen d\u00eda a d\u00eda en esta lucha en la que hay que reconocer que de las dos partes se mantiene generalmente una actitud razonable. Quebrar los h\u00e1bitos familiares que tienen a veces solidez y aparatosidad de liturgia, exige una t\u00e1ctica constante al acecho de la oportunidad. Por ejemplo, los horarios. \u00bfEn qu\u00e9 casa no ha sido un problema el obligar al adolescente a que se recoja a hora determinada, asista con puntualidad a las comidas? El poeta no se puede someter a esta puntualidad. Y ser\u00e1 muy dif\u00edcil convencer al resto de los mortales de que no es que no quiera, sino que sencillamente no puede. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para don Federico es algo sagrado la tradici\u00f3n patriarcal de la familia y una de sus m\u00e1s firmes expresiones la hora de sentarse a la mesa. \u00c9l est\u00e1 en su tertulia del Casino y cuando siente la leve puntada del hambre sabe que son exactamente las siete menos veinticinco minutos. En ese instante se levanta, y, como desde el Casino a su casa hay poco m\u00e1s o menos cincuenta metros, sabe que marchando despacio llegar\u00e1 a las siete menos cinco, con tiempo de lavarse las manos y sentarse a comer. A esa hora, toda la familia debe estar presente y dispuesta a la consagraci\u00f3n solemne del yantar, a menos que alguna causa justificada haya ocasionado la ausencia de alguno. Y esto ha ocurrido siempre hasta que el hijo mayor tiene diecisiete o dieciocho a\u00f1os. En esta saz\u00f3n ocurre que muchas tardes a esa hora solemne hay una silla vacante en la mesa. Si don Federico est\u00e1 de buen talante se distrae un poco esperando con bondadosa tolerancia que el atrasado se incorpore antes de que llegue la sopa; pero, s\u00ed por alguna causa su humor no anda muy asequible, empieza a arrugar la cara y emitir leves gru\u00f1iditos. Do\u00f1a Vicenta retiene un poco el instante de disponer que sirvan. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el ni\u00f1o? \u2014pregunta don Federico. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya vendr\u00e1 \u2014dice do\u00f1a V\u00edcenta\u2014. Se habr\u00e1 entretenido en alguna cosa y se le habr\u00e1 hecho tarde. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Generalmente, a los pocos minutos y jadeando por haber subido las escaleras de tres en tres, llegaba Federico, tiraba el negro sombrerito de fieltro sobre una silla sin tiempo para detenerse a colgarlo en el perchero, corr\u00eda al cuarto de ba\u00f1o, se zambull\u00eda y secaba r\u00e1pidamente y, con la cabeza chorreando como un p\u00e1jaro bajo la lluvia, entraba de puntillas en el comedor, se sentaba y observaba con disimulo hasta qu\u00e9 grado hab\u00eda subido la presi\u00f3n del enojo paterno. Se salvaba la situaci\u00f3n, y al poco rato, como s\u00ed no hubiera ocurrido nada. A veces, el enojo paterno persist\u00eda y el padre hac\u00eda alguna observaci\u00f3n un poco mortificante que el hijo desde\u00f1aba replicar. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00eda, sin embargo, el retraso del poeta ha sido excesivo; la misma do\u00f1a Vicenta est\u00e1, m\u00e1s que enojada, alarmada. \u00bfLe habr\u00e1 pasado algo? Federico llega, ve que ya est\u00e1n en el primer plato despu\u00e9s de la sopa, no dice nada. Don Federico estalla enojado. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ni\u00f1o, \u00bfes que te has cre\u00eddo que esta casa es una fonda? \u00a1Que sea la \u00faltima vez que llegas tarde a comer! \u2026 Desde ma\u00f1ana, el que no llegue a la hora, no se sienta a la mesa. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Federico se revuelve encrespado. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00a1Pues no me sentar\u00e9! \u2014dice\u2014. \u00a1No quiero encerrarme en la casa, a comer, a la hora del crep\u00fasculo! <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se produce un silencio cargado de presagios. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 don Federico? \u00bfQu\u00e9 contestar\u00e1 ante esta terminante expresi\u00f3n de rebeld\u00eda? Todos comen callados sin levantar los ojos del plato, en una tensi\u00f3n insostenible. Y de pronto rompe inocentemente esta tensi\u00f3n la cocinera, asom\u00e1ndose y preguntando: <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfDe qu\u00e9 quiere la tortilla el se\u00f1orito Federico? <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Antes de que el interpelado conteste, don Federico dice furioso: <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1De crisantemos!\u2026 \u00a1De violetas!\u2026 \u00a1De crep\u00fasculo!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estupor general. Nadie sabe qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 decir. Y Federico alza los brazos al techo lanzando una estrepitosa carcajada. Se le une la peque\u00f1a Isabelita; se contagian los otros hermanos\u2026 Do\u00f1a Vicenta no puede aguantar la risa tampoco\u2026 y al fin se r\u00ede tambi\u00e9n el propio don Federico que no puede persistir en su actitud enojada. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquella noche. Federico refiere en el \u201crinconcillo\u201d el gracioso triunfal episodio. Cuando despu\u00e9s los amigos nos cruzamos en la calle con el padre, nos sonre\u00edmos al saludarlo y \u00e9l nos dice gui\u00f1ando el ojo: <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya te habr\u00e1 contado la cosa ese granuja de mi hijo. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 F\u00f3rmula de pacificaci\u00f3n, pero prueba igualmente de una victoria decisiva. El poeta ha logrado imponer la respetabilidad del crep\u00fasculo frente a la aridez do los horarios tradicionales, la independencia y prioridad de las razones espirituales frente a las exigencias materiales y formalistas. En adelante, esa silla vac\u00eda se quedar\u00e1 as\u00ed muchas tardes y el padre derrotado salvar\u00e1 con un chiste tolerante el prestigio de su autoridad. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014El ni\u00f1o se estar\u00e1 comiendo su tortilla de crep\u00fasculo. Pues que le aproveche. \u00a1Nosotros nos la vamos a comer de jam\u00f3n! <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y do\u00f1a Vicenta y los hermanos se r\u00eden.<\/em><\/p>\n<p>Me ha parecido el pasaje de una biograf\u00eda com\u00fan m\u00e1s que de la de un ser excepcional, como fue Federico, seg\u00fan abundantes testimonios. Por eso lo paso a la modesta antolog\u00eda de este blog. Es fin de semana y merece la pena empezarlo con una sonrisa.<\/p>\n<h3>Alberto Granados<\/h3>\n<p><span class=\"sep\">Publicado por <span class=\"author vcard\"><a class=\"url fn n\" title=\"Ver todas las entradas de Alberto Granados\" href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/author\/albertogranados\/\">Alberto Granados<\/a><\/span>\u00a0<\/span> en <span class=\"entry-categories\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/category\/antologia\/\" rel=\"category tag\">Antolog\u00eda<\/a><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El periodista Jos\u00e9 Mora Guarnido, coet\u00e1neo, amigo personal y contertulio de Federico Garc\u00eda Lorca&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10554,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,12,44,15],"tags":[798,2876],"class_list":["post-10553","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-cultura","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-federico-ga-lorca","tag-rincocillo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/El-Rinconcillo1web.jpg?fit=1500%2C935&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10553"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10553\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10556,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10553\/revisions\/10556"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10554"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}