{"id":11641,"date":"2016-10-21T08:59:25","date_gmt":"2016-10-21T06:59:25","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=11641"},"modified":"2016-10-19T10:23:32","modified_gmt":"2016-10-19T08:23:32","slug":"la-difusa-muerte-de-los-ninos-de-brandeburgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=11641","title":{"rendered":"La difusa muerte de los ni\u00f1os de Brandeburgo"},"content":{"rendered":"<h3>A \u00c1ngel Olgoso, escritor y amigo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more-->\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Encontr\u00e9 en una librer\u00eda de viejo de Buenos Aires unos infolios que me sedujeron al instante. Tras varias indagaciones fallidas y muchos a\u00f1os de olvido, consegu\u00ed averiguar que pertenec\u00edan a la Chr\u00f3nica Olgosiensis, que todos los bibli\u00f3filos daban por irremisiblemente perdida. El profesor Waldorf me envi\u00f3 la traducci\u00f3n anoche. Con su habitual sabidur\u00eda, ha revisado el torpe borrador que le envi\u00e9 y ha rellenado las lagunas que no supe afrontar, adem\u00e1s de a\u00f1adir muchas notas aclaratorias. El resultado, soberbio, me ha tenido fascinado toda la noche, pues narra prolijamente la historia de los dos ni\u00f1os muertos de Brandeburgo en los tiempos del margrave Rodericus, historia que todos los mit\u00f3logos han considerado siempre una leyenda incompleta y llena de variantes populares. He le\u00eddo el texto y me tiene intrigado hasta extremos impropios de alguien como yo, largamente avezado en este tipo de leyendas b\u00e1rbaras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al decir de la Chr\u00f3nica, Rosmunda era la hija de Marianne, la desgraciada hija menor del margrave. Cuando esta contaba con diecisiete a\u00f1os, qued\u00f3 pre\u00f1ada de un lacayo. El noble no se permiti\u00f3 la menor piedad y mand\u00f3 colgar al sirviente, en tanto que la muchacha fue apartada de la corte, desterrada a un ruinoso palacio en medio de la nada y maldita por su padre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Hija malhadada, parir\u00e1s una criatura aborrecible. Antes o despu\u00e9s tendr\u00e1s que matarla y sufrir\u00e1s el mismo dolor que yo sufro ahora con tu ignominia \u2013fueron la \u00faltimas palabras que la chica oy\u00f3 de Rodericus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La muchacha, acompa\u00f1ada por un breve s\u00e9quito, fue abandonada en la m\u00e1s boscosa zona del Imperio y all\u00ed, rodeada de soledad, en un inh\u00f3spito y solitario paraje, cri\u00f3 a la peque\u00f1a Rosmunda, que parec\u00eda haberse librado de la maldici\u00f3n de su abuelo, a quien no vio nunca. Marianne era feliz con su ni\u00f1a y buscaba con angustia alg\u00fan rasgo inquietante en sus gestos, en su sue\u00f1o, en su manera de jugar o comportarse, pero en todo parec\u00eda una ni\u00f1a normal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/10\/fotografc3ada-de-axel-hc3bctte.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7686\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/10\/fotografc3ada-de-axel-hc3bctte.jpg?w=560&#038;resize=504%2C352\" alt=\"Fotograf\u00eda de Axel H\u00fctte\" width=\"504\" height=\"352\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda de Axel H\u00fctte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la edad de ocho a\u00f1os, la chiquilla oy\u00f3 una voz que llegaba de la espesura y cantaba deliciosamente. Tambi\u00e9n la hab\u00eda o\u00eddo Marianne. Siguiendo la melod\u00eda, ambas se internaron en el bosque. Al aproximarse iban percibiendo aquel prodigio con toda nitidez. Era una voz cristalina, limpia, potente, y la madre, rota en llanto, crey\u00f3 o\u00edr un \u00e1ngel que hubiera venido del cielo a mitigar su soledad y a anunciarle el ansiado perd\u00f3n del viejo margrave. Pero solo se trataba de Otto, el hijo de una campesina, un ni\u00f1o dos a\u00f1os mayor que Rosmunda. Esta le pidi\u00f3 a su madre que se llevaran al ni\u00f1o al viejo palacio para poder o\u00edrlo cantar cada vez que quisieran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No le result\u00f3 dif\u00edcil a la madre conseguir que aquella otra pobre mujer y su hijo fueran a vivir a su casa. Otto y Rosmunda eran desde entonces amigos inseparables que compart\u00edan juegos, correr\u00edas y bromas. Cada uno necesitaba sentirse acompa\u00f1ado por el otro y encontraban en su mutua compa\u00f1\u00eda la perfecci\u00f3n de su cerrado universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero Otto empez\u00f3 a cambiar. Su cuerpo se estir\u00f3, apareci\u00f3 un extra\u00f1o vello en su rostro, su nuez se mostraba cada vez m\u00e1s prominente y su voz dej\u00f3 atr\u00e1s la perfecci\u00f3n. Rosmunda lloraba inconsolable y las dos mujeres buscaban un remedio. Fue entonces cuando pas\u00f3 por all\u00ed Oswald, que dijo ser un peregrino con destino a Santiago de Compostela. Su voz ronca, su aspecto feroz, que apenas dejaba ver unos sombr\u00edos ojos bajo la capucha frailuna, inquietaron a las mujeres y a sus hijos, pero no pudieron negarle su hospitalidad. Aquella noche, tras la cena, cuando todos miraban el fuego de la chimenea, el extra\u00f1o personaje hizo su proposici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Puedo hacer que su voz permanezca limpia para siempre. He visto y o\u00eddo a muchos <em>castrati<\/em> en las cortes de media Europa. Comprendo que exige un sacrificio, pero\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las dos mujeres se miraron estupefactas, pues no hab\u00edan mencionado ni la maravillosa voz del muchacho ni el cambio producido por la pubertad. La ni\u00f1a, al saber que Otto podr\u00eda mantener la calidad de su voz para siempre, aplaudi\u00f3 la idea sin saber muy bien de qu\u00e9 se trataba. Por su parte, Otto, con el semblante l\u00edvido, acept\u00f3 con generosidad la propuesta tras un m\u00ednimo instante de duda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -De nada me servir\u00eda mi voz si pierdo la alegr\u00eda de Rosmunda \u2013afirm\u00f3 solemne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Oswald llev\u00f3 a cabo la cirug\u00eda con mano diestra y se qued\u00f3 atendiendo a Otto hasta que se repuso. Fiebres, dolores, arcadas y v\u00f3mitos, y sobre todo una cierta tristeza, fueron conjuradas inmediatamente por el extra\u00f1o peregrino, que no parec\u00eda de este mundo. Una ma\u00f1ana, cuando se levantaron, hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La voz del muchacho hab\u00eda mejorado incluso y \u00e9l se sent\u00eda contento. Dedicaba muchas horas a perfeccionar su arte y las gentes que pasaban por los lejanos caminos se acercaban al semiderruido palacio para escuchar el prodigio. Al verlos tan desasistidos, le daban al cantor generosos donativos que \u00e9l agradec\u00eda sin saber para qu\u00e9 serv\u00eda aquella riqueza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rosmunda, a punto de hacerse mujer, atisb\u00f3\u00a0las dimensiones c\u00f3smicas de su ego\u00edsmo. No hab\u00eda previsto que en su cerrado mundo solamente pod\u00eda enamorarse de aquel muchacho, del que ya \u00fanicamente podr\u00eda obtener canciones. La p\u00faber ten\u00eda ahora otros apetitos y sus emociones le provocaban una gigantesca frustraci\u00f3n. Los esfuerzos canoros del muchacho no serv\u00edan para saciar sus nuevos afanes. Se dejaba abrazar por su amigo pero era como morir de sed junto a un manantial y lloraba sin cesar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -T\u00fa no tienes la culpa, Rosmunda. Fueron ellas. Yo quer\u00eda complacerte, pero nuestras madres deber\u00edan haber impedido lo que me hizo ese demonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Es cierto. Merecen morir. Nos han destrozado. Yo era una chiquilla caprichosa, ignorante de todo, pero ellas, que sab\u00edan de la vida, tendr\u00edan que haber evitado tu sacrificio. Se merecen morir\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ambos amigos, desbordados de rencor, empezaron a planear la muerte de sus dos madres, pero una de las criadas los oy\u00f3 y comunic\u00f3 a Marianne lo que las amenazaba. Aterrorizada, record\u00f3 la maldici\u00f3n paterna y mand\u00f3 una paloma mensajera a Oswald, quien parec\u00eda tener siempre una ins\u00f3lita soluci\u00f3n para todo. Al momento de partir la paloma, el extra\u00f1o peregrino apareci\u00f3 en la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ni\u00f1os se acercaron a saludarlo con cierta inquietud. Ambos sintieron un s\u00fabito escalofr\u00edo. Despu\u00e9s se alejaron barruntando una desgracia. El cielo se oscureci\u00f3 mucho antes de lo previsible y una negrura infernal circund\u00f3 el viejo palacio. Un extra\u00f1o silencio se instal\u00f3 en aquellas habitaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al amanecer, Marianne encontr\u00f3 al peregrino embalsamando los cad\u00e1veres de ambos ni\u00f1os. Rellenaba de paja aquellos cuerpos yertos y cos\u00eda la l\u00edvida piel con diab\u00f3lica maestr\u00eda. Les hab\u00eda implantado unos ojos de cristal que daban a sus miradas apagadas una sensaci\u00f3n agobiante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No os preocup\u00e9is, se\u00f1ora. Solo han muerto un poco, difusamente, se podr\u00eda decir. No ser\u00e1n ya un peligro para vuesa merced, de eso pod\u00e9is estar segura.<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/10\/imagen-de-george-krause.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7687\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/10\/imagen-de-george-krause.jpg?w=836&#038;h=597&#038;fit=836%2C597&#038;resize=560%2C398\" alt=\"Imagen de George Krause\" width=\"560\" height=\"398\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Imagen de George Krause<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un rato despu\u00e9s, los dos cad\u00e1veres estaban sentados en sendas sillas a la entrada de la casa, como si se tratara de dos objetos expuestos en un museo. Parec\u00edan vivos, sorprendentemente, aunque Marianne hab\u00eda visto sus cuerpos abiertos y eviscerados. No obstante, hab\u00eda desaparecido toda vida de sus semblantes, hier\u00e1ticos ahora, inexpresivos y est\u00e1ticos. Marianne y la otra mujer sintieron una intensa pena, pero tambi\u00e9n el alivio de saberse a salvo de las intenciones vengativas de aquellos dos mocosos. Pasaron muchas horas contemplando a los dos ni\u00f1os muertos, como desconfiando de los siniestros vaticinios del peregrino. Finalmente se acostaron, aunque sus sue\u00f1os estuvieron plagados de sobresaltos y presagios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la tercera noche, cuando ambas se sent\u00edan ya mucho m\u00e1s tranquilas, oyeron unas risas que les helaron el coraz\u00f3n. Despu\u00e9s, la voz de Otto \u2013no pod\u00eda ser otra- cant\u00f3 como nunca. Petrificadas de miedo, llegaron a la entrada. Los ni\u00f1os se besaban y acariciaban con una pasi\u00f3n nueva e imp\u00fadica y re\u00edan siniestramente al observar el estupor de sus madres. En noches sucesivas, el fen\u00f3meno se repiti\u00f3. La voz de Otto era ahora m\u00e1s hermosa que nunca y traspasaba lo intrincado del bosque, por lo que empezaron a llegar gentes que, tras maravillarse por lo ins\u00f3lito de la situaci\u00f3n, propalaron por todos los rincones del Imperio la difusa muerte y las extra\u00f1as habilidades de los dos ni\u00f1os muertos de Brandeburgo, que re\u00edan y cantaban. As\u00ed lleg\u00f3 la noticia al viejo margrave que record\u00f3 su maldici\u00f3n y se sinti\u00f3 el desencadenante de tanta desgracia y tanto misterio inexplicable. Llor\u00f3 por su hija y por su monstruosa nieta y decidi\u00f3 poner fin a aquella aberraci\u00f3n que se burlaba de las fronteras entre la vida y la muerte. Sus soldados quemaron una noche el viejo palacio entre los gritos de las dos mujeres, las risas siniestras de Rosmunda y el c\u00e1ntico m\u00e1s\u00a0hermoso que sali\u00f3 jam\u00e1s de la garganta de Otto, como si se tratara del m\u00edtico canto de un cisne antes de su muerte. Los dos ni\u00f1os muertos de Barandeburgo dejaron definitivamente este mundo para convertirse en una escalofriante leyenda que el profesor Waldorf ha puesto en mis manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El alba empieza a mostrarse y decido descansar. Al soltar los folios cae al suelo un breve papel de distinto color que no hab\u00eda visto en la transcripci\u00f3n de la Chr\u00f3nica Olgosiensis. Lo recojo. Se me eriza el cabello. En letras de un rojo de sangre, aclara que nadie puede conocer aquella vieja historia, destinada a permanecer oculta para siempre. En el \u00faltimo p\u00e1rrafo, la nota aclara: \u201cCualquiera que conozca la verdad morir\u00e1, pues la muerte no acepta bromas en sus dominios\u201d. Pese a ser racionalista, siento un miedo atroz y busco en internet informaci\u00f3n sobre el mito, sin encontrar absolutamente nada. Despu\u00e9s hago lo mismo con el profesor Waldorf. Tampoco aparece el m\u00e1s m\u00ednimo dato. Parece que solo yo he o\u00eddo hablar de \u00e9l, he cre\u00eddo en su existencia e incluso le he mandado fotocopias de los viejos infolios y mi aproximaci\u00f3n a su ex\u00e9gesis. Es m\u00e1s, he recibido respuesta de alguien que parece no existir, sino en mi mente. Ato cabos. Ese nombre, Waldorf\u2026 Oigo que llaman al timbre, pese a ser las cinco de la madrugada. Me dirijo a la puerta, presa del p\u00e1nico, con pasos lentos. S\u00e9 a qui\u00e9n voy a encontrar al otro lado y s\u00e9 mi tr\u00e1gico destino. Encontrar\u00e9 a Oswald, el siniestro personaje del mito, o tal vez ser\u00eda mejor decir al profesor Waldorf, que incluso sin existir, viene a matarme por conocer verdades que nadie debe siquiera vislumbrar. Mientras acerco mi mano al picaporte, oigo risas y la perfecci\u00f3n absoluta de una voz que canta un miserere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Granados<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/\">https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A \u00c1ngel Olgoso, escritor y amigo<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11642,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,12,186,44,15],"tags":[1073,3058],"class_list":["post-11641","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-cultura","category-instituciones","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-alberto-granados","tag-olgoso"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/olgoso-1.jpg?fit=806%2C541&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11641","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11641"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11641\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11643,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11641\/revisions\/11643"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11642"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11641"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11641"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11641"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}