{"id":11712,"date":"2016-10-21T10:10:02","date_gmt":"2016-10-21T08:10:02","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=11712"},"modified":"2016-10-21T10:05:20","modified_gmt":"2016-10-21T08:05:20","slug":"impromptu-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=11712","title":{"rendered":"\u00abImpromptu\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<div id=\"body-container\">\n<div id=\"menu-secondary\" class=\"menu-container\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<span class=\"sep\">Publicado por <span class=\"author vcard\"><a class=\"url fn n\" title=\"Ver todas las entradas de Alberto Granados\" href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/author\/albertogranados\/\">Alberto Granados<\/a><\/span> el <\/span> <span class=\"entry-date\"><a title=\"9:11\" href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2015\/11\/11\/impromptu\/\" rel=\"bookmark\">11 noviembre, 2015<\/a><\/span> en <span class=\"entry-categories\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/category\/relatos-mucho-cuento\/\" rel=\"category tag\">Relatos (Mucho cuento)<\/a><\/span><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mario abri\u00f3 la puerta y me avis\u00f3 de que ven\u00eda con alguien:<\/p>\n<div class=\"comment-head comment-author vcard\">\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, mira a quien he encontrado por ah\u00ed \u2013lo dec\u00eda en ese tono jovial e inocente del que ignora que est\u00e1 a punto de remover todo mi pasado, toda mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00e9 de vigilar el arroz y me asom\u00e9 para ver la sorpresa, en zapatillas y con el delantal puesto. Y menos mal que acababa de ducharme y vestirme. Hubiera sido imperdonable que \u00e9l me viera en camis\u00f3n y bata de casa. Sent\u00ed no haberme maquillado un poco, lo justo, pero era domingo y no esper\u00e1bamos a nadie. Se trataba s\u00f3lo de un d\u00eda para descansar tranquilamente en casa, sin prisas, sin estr\u00e9s, sin sobresaltos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos segundos para reconocer esas facciones que no encajaban del todo con el recuerdo de entonces, un vuelco en el coraz\u00f3n, un intento de dominar mis emociones y la plena conciencia de que mi marido era imb\u00e9cil. Muy buen marido, de eso no cab\u00eda duda, pero irremediablemente imb\u00e9cil: me tra\u00eda, y al parecer muy contento, al hombre de quien estuve enamorada hasta la locura cuarenta a\u00f1os antes. Y lo hac\u00eda deshecho en sonrisas de celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ha sido verlo y lo he reconocido de momento, \u00bfverdad? \u2013se volvi\u00f3 hacia su acompa\u00f1ante buscando su corroboraci\u00f3n- y aqu\u00ed lo traigo. \u00bfA que es estupendo? Pasa, por favor \u2013Mario invitaba a aquel hombre elegantemente vestido, cuyas pupilas se contrajeron un segundo al verme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Don Javier! Me alegro de verlo\u2026 Pase, pase\u2026 \u2013y le solt\u00e9 dos cast\u00edsimos besos en la mejilla, ahora fl\u00e1ccida, que conservaba el aroma de la misma loci\u00f3n de 1973, cuando\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, por favor, h\u00e1blame de t\u00fa. Deja que te vea\u2026 \u2013y un nuevo comerme con los ojos, como entonces-. Est\u00e1s estupenda, chica. En cambio yo\u2026, m\u00edrame: hecho una ruina. Me alegro mucho de verte, aunque no son horas de presentarse en casa de nadie, pero tu marido ha insistido y\u2026 y me apetec\u00eda volver a verte, la verdad. Disculpa lo inoportuno de mi visita\u2026 \u2013ha soltado todo el largo parlamento como atropellado y confuso. Yo creo que he dicho un par de estupideces similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Perdonadme, se me quema el arroz \u2013y me he vuelto a mi mundo, la cocina. Ha sido un pretexto para huir de all\u00ed, para no desmoronarme en presencia de los dos hombres de mi vida. Hubiera sido chocante y Mario les hubiera dicho esta noche a nuestros hijos que estoy muy rara. O no habr\u00eda dicho nada y mantendr\u00eda uno de esos silencios acusadores, pero lo cierto es que ha sido \u00e9l quien lo ha encontrado, lo ha forzado a venir y para colmo, lo ha invitado a compartir la paella. Me he quedado paralizada oyendo las excusas de Javier y la insistencia de mi marido, sin saber si al\u00e9grame o preocuparme cuando Mario me ha dicho:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, pongo un plato m\u00e1s, que Javier se queda a comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He salido de la cocina con una bandeja: cerveza para Mario y un <em>martini<\/em> para \u00e9l. Unas breves tapas mientras el arroz termina de cocerse. Me ha mirado con una de esas sonrisas que s\u00f3lo se adivinan en los ojos y con mucha complicidad, como dici\u00e9ndome <em>A\u00fan te acuerdas de que beb\u00eda Martini <\/em>y yo he estado un rato entrando y saliendo del sal\u00f3n a la cocina, con un tinto de verano en la mano y atendiendo la conversaci\u00f3n entre ellos, el punto de la paella y mi propio estado de \u00e1nimo, lleno de contradicciones e impulsos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"embed-youtube\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QDVJkxGz_Tc?version=3&amp;rel=1&amp;fs=1&amp;autohide=2&amp;showsearch=0&amp;showinfo=1&amp;iv_load_policy=1&amp;wmode=transparent\" width=\"560\" height=\"345\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" data-mce-fragment=\"1\"><\/iframe><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00bfPor qu\u00e9 el pasado es capaz de revivir con tanta intensidad cuarenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s? Mi relaci\u00f3n con Javier fue muy hermosa y muy triste. Reconozco que fui yo quien la provoc\u00f3, que \u00e9l siempre estuvo en su sitio y todo surgi\u00f3 por iniciativa m\u00eda, que tal vez fuera una adolescente tontorrona, incapaz de adivinar las consecuencias de mi inconsciencia. Despu\u00e9s tuve que asumir que aquello era imposible y casi logr\u00e9 olvidarlo. O tal vez no. Fue demasiado hermoso, demasiado intenso como para olvidar aquella locura. M\u00e1s tarde hubo otros, el \u00faltimo de ellos este buenazo de Mario, con el que me cas\u00e9 y hasta cierto punto he sido feliz. \u00bfPor qu\u00e9 me lo ha tra\u00eddo hoy? No creo en el destino, pero \u00bfqu\u00e9 significa exactamente que cuarenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s haya estado de nuevo junto a m\u00ed, dispuesto a compartir mi paella, como si se tratara de un vecino o un pariente reci\u00e9n venido de Granada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l ten\u00eda entonces veintid\u00f3s a\u00f1os y yo dieciocho. \u00c9l estaba terminando su carrera de piano y yo dudaba si quer\u00eda entrar a la Facultad de Derecho. \u00c9l era hijo de una familia distinguida y poderosa y yo la hija de la pobre mujer viuda que llevaba sirviendo en aquella casa casi desde que era una ni\u00f1a, al igual que antes lo hab\u00eda hecho mi abuela. Yo les ten\u00eda aprecio y a la vez una cierta repulsi\u00f3n, tal vez complejo de inferioridad o un sentimiento de verme excluida de aquel mundo en el que recib\u00eda mil atenciones que parec\u00edan humillarme. Cada vez que hablaba con Julia, su hermana de mi misma edad, encontraba una absoluta correcci\u00f3n, a veces incluso cierta complicidad de chicas que hablan de lo que las chicas habl\u00e1bamos entonces, incluso un vago afecto rec\u00edproco, pero yo sab\u00eda que pertenec\u00edamos a mundos estancos y que de all\u00ed yo no pod\u00eda sacar m\u00e1s que la dureza de la realidad. Lo sab\u00eda, pero aun as\u00ed\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las dos y media justas he servido la paella. Le he pedido a Mario que hoy nos deje o\u00edr m\u00fasica en vez de ver la televisi\u00f3n. A \u00e9l le interesan los comentarios sobre el Atl\u00e9tico de Madrid, que hoy juega en casa. He dudado entre las Variaciones Goldberg y algo de Chopin, pero al final he puesto el Impromptu n\u00famero 4, op. 90, de Schubert. L\u00f3gicamente, en la versi\u00f3n de Javier. Me ha mirado, al tercer comp\u00e1s, con cierto agradecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfTienes este disco? Me result\u00f3 muy dif\u00edcil esa grabaci\u00f3n. Schubert y yo no nos llevamos demasiado bien, pero al final sali\u00f3 una versi\u00f3n dign\u00edsima\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Don Javier\u2026, perd\u00f3n, Javier, tengo todos tus discos y los conozco de memoria\u2026 \u2013y he tenido que mirar para otro lado porque las l\u00e1grimas me iban a traicionar-. Primero los tuve en casetes y despu\u00e9s volv\u00ed a comprarlos en CD. Los mejores, para m\u00ed, aunque mi opini\u00f3n de profana no cuente demasiado, los <em>Nocturnos<\/em> de Chopin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Vaya con Marga! \u2013dice sonriendo con absoluta franqueza-. Resulta que eres una experta en mi carrera pian\u00edstica. No te figuras c\u00f3mo te lo agradezco\u2026 Significa mucho para m\u00ed, sobre todo ahora que todo me da igual\u2026 Fama, prestigio entre los music\u00f3logos, conciertos, dinero\u2026 Ahora todo eso me parece una frusler\u00eda. Ya s\u00f3lo me llenan las clases que imparto a los futuros pianistas\u2026 \u2013se queda ensimismado un instante-. \u00bfSabes a lo que he venido a Madrid? Mi hermana muri\u00f3 hace unos meses\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1No sabe usted cu\u00e1nto lo siento! Pobre Julia\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-S\u00ed, no ha tenido suerte, no ha superado el c\u00e1ncer\u2026 Ahora soy su heredero, pues no tuvo hijos y el marido muri\u00f3 hace cinco a\u00f1os. He llegado esta ma\u00f1ana para solucionar las cosas de la herencia y volver\u00e9 a Salzburgo para seguir con mi trabajo tan pronto como pueda\u2026 y, por favor, no me hables m\u00e1s de usted. Ya estamos muy viejos para que importen la tradici\u00f3n familiar, el clasismo, las convenciones\u2026 De verdad: me he alegrado mucho de volver a verte. Todo lo dem\u00e1s no importa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y yo\u00a0 he pensado mientras lo o\u00eda que no le importar\u00eda a \u00e9l, pero que a m\u00ed s\u00ed. Aquel verano de hace cuarenta y dos a\u00f1os, mi madre se baj\u00f3 a la playa con ellos. <em>La se\u00f1ora<\/em>, es decir, su madre, hab\u00eda pasado por una complicada operaci\u00f3n quir\u00fargica y no estaba bien, por eso yo me qued\u00e9 sola en Granada, con la obligaci\u00f3n de atender <em>al se\u00f1orito Javier<\/em>, que era como yo deb\u00eda llamarlo<em>.<\/em> Hacerle algo de comer y limpiar las habitaciones que \u00e9l utilizara, lavar y planchar su ropa, hacer la compra\u2026 Ya no era cuesti\u00f3n de dinero, sino de la lealtad que mi madre sent\u00eda por aquella familia. Fue cuando lo o\u00ed tocar por primera vez. Me qued\u00e9 extasiada, pues jam\u00e1s hab\u00eda o\u00eddo aquel tipo de m\u00fasica ni aquel virtuosismo. Lo dese\u00e9 con una fuerza que no he vuelto a sentir jam\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando yo llegaba por la ma\u00f1ana, \u00e9l casi siempre estaba acostado. Empezaba a recoger las cosas, pon\u00eda la lavadora, planchaba la ropa\u2026 \u00c9l s\u00f3lo aparec\u00eda un rato despu\u00e9s, me saludaba sin reparar demasiado en mi insignificancia y desayunaba. A veces me ofrec\u00eda caf\u00e9 y hasta un cigarrillo. Yo los aceptaba y me sentaba al otro lado de la mesa de la cocina. Le sorprend\u00eda alguna mirada a mi escote o a mis caderas, y me sent\u00eda halagada por su deseo. Despu\u00e9s se iba al sal\u00f3n y le\u00eda unas partituras junto al piano. A veces tarareaba la melod\u00eda o hac\u00eda escalas y diabluras en el teclado. Y s\u00fabitamente, empezaba el prodigio: la m\u00fasica plena, perfecta, virtuosa, llenaba aquella vast\u00edsima estancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo segu\u00eda con mis tareas, que interrump\u00eda cuando empezaba a tocar\u00a0en serio. Lo espiaba, entonces. Su cara se transfiguraba, como mi esp\u00edritu. M\u00e1s de una vez termin\u00e9 llorando escondida, apoyada en el palo de la fregona y conmocionada por tanta belleza. Lo ve\u00eda pulsar las teclas con una intensidad suave, buscando el matiz exacto, irradiando una fuerza que ten\u00eda que ser la de alguien muy especial, la de un genio. No me atrev\u00eda a interrumpirlo para preguntarle qu\u00e9 estaba tocando, pero yo sab\u00eda qu\u00e9 partituras hab\u00eda junto al piano y empec\u00e9 a conocer y entender la m\u00fasica cl\u00e1sica. Y a enamorarme rendidamente de \u00e9l, que hubiera podido hacer conmigo lo que hubiera deseado. Lo malo era que parec\u00eda no desear hacer nada, pues me ve\u00eda como si estuviera pintada en la pared. S\u00f3lo cuando cerraba el piano y yo le acercaba un <em>martini<\/em> parec\u00eda comerme con los ojos, hasta el punto de que aunque yo estaba decidida a todo, me ruborizaba con su mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2015\/11\/imagen-tomada-del-blog-desmotivaciones-punto-es.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6916\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2015\/11\/imagen-tomada-del-blog-desmotivaciones-punto-es.jpg?w=840&#038;h=689&#038;fit=840%2C689&#038;resize=560%2C459\" alt=\"Imagen tomada del blog Desmotivaciones punto es\" width=\"560\" height=\"459\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Imagen tomada del blog desmotivaci\u00f3n.es<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0No se daba cuenta siquiera del calor que hac\u00eda en aquel sal\u00f3n expuesto al sol, con las mejores vistas albayzineras de la ciudad, la Alhambra y la Sierra. M\u00e1s de una vez le hab\u00eda propuesto encender la luz y bajar los toldos, pero dec\u00eda siempre que prefer\u00eda ver aquel paisaje mientras tocaba. Una de aquellas ma\u00f1anas hac\u00eda mucho calor y sudaba copiosamente mientras tocaba algo m\u00e1gico. En una breve pausa para hacer una anotaci\u00f3n en su cuaderno, avanc\u00e9 hasta la terraza para cerrar y bajar el toldo. Me volv\u00ed buscando su aprobaci\u00f3n. Encontr\u00e9 una mirada de deseo que nunca le hab\u00eda visto. Comprend\u00ed que me estaba mirando a contraluz y que debajo de mi bata de trabajo iba casi desnuda. Me excit\u00f3 su deseo y me acerqu\u00e9 a \u00e9l, consciente de que iba a actuar m\u00e1s como hembra irracional que como mujer adulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Tocas muy bien, \u00bfsabes? \u2013lo tute\u00e9 deliberadamente, imitando a las mujeres fatales que ve\u00eda en las funciones de los cines baratos-. A veces me dan ganas de aplaudirte o de preguntarte qu\u00e9 es lo que est\u00e1s tocando, pero\u2026 Y otras veces me emociona tu m\u00fasica hasta el punto de que empiezo a llorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me mir\u00f3 muy extra\u00f1ado y me dio las gracias. La mirada cambi\u00f3 a c\u00f3mplice y deseosa, a cosa hecha. Me sonri\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Llevas raz\u00f3n, Marga. Hace un calor insoportable. Vamos a la piscina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pero no me he tra\u00eddo ba\u00f1ador y\u2026 \u2013me cogi\u00f3 de la mano y tir\u00f3 de m\u00ed hacia el jard\u00edn de aquel lujoso carmen, recoleto y oculto a las miradas de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No lo necesitamos \u2013me respondi\u00f3 mientras se quedaba desnudo y se tiraba al agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde abajo me hizo se\u00f1as para que me uniera a \u00e9l y no lo dud\u00e9: sus ojos me deseaban casi tanto como yo a \u00e9l. En el agua nos abrazamos y empez\u00f3 todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La siesta fue para m\u00ed una iniciaci\u00f3n, la m\u00e1s deliciosa que una mujer podr\u00eda desear. Y el resto del verano fue una incomparable luna de miel que se prolong\u00f3 despu\u00e9s, en un piso de estudiantes en que \u00e9l hab\u00eda reservado una habitaci\u00f3n para nuestros encuentros clandestinos. M\u00e1s de una vez, al verme pasar, me llamaba a su taburete y all\u00ed me besaba y me acariciaba. Una vez me dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, t\u00fa suenas as\u00ed \u2013y sobre la marcha tecle\u00f3 una melod\u00eda alegre y a la vez solemne, vitalista y firme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEsa soy yo, Javier? Me gusta. Y me gustas t\u00fa. Deja el piano y t\u00f3cala de nuevo, pero en mi cuerpo \u2013y me ech\u00e9 desnuda sobre el teclado para que interpretara mi melod\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Esto se llama <em>impromptu<\/em>, Marga \u2013me explic\u00f3 en una ocasi\u00f3n-. Una improvisaci\u00f3n. La historia de la m\u00fasica est\u00e1 llena de impromptus que s\u00f3lo tienen de improvisado el nombre, pues algunos son piezas realmente elaboradas y muy complicadas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo lo hice callar con mis besos\u2026 Aquel per\u00edodo fue una locura deliciosa, inolvidable para m\u00ed, que todav\u00eda me escalofr\u00edo cuando lo recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese oto\u00f1o empec\u00e9 la carrera de Derecho, m\u00e1s por la insistencia de mi madre, que quer\u00eda sacrificarse a\u00fan m\u00e1s por m\u00ed, que por convicci\u00f3n. En la vieja facultad apenas hab\u00eda chicas y las que hab\u00eda eran hijas de prestigiosos abogados de la ciudad o de los ricachones de los pueblos de la vega. Me sent\u00eda extra\u00f1a y pensaba que all\u00ed no pintaba nada, pero las clases serv\u00edan para justificar mis ausencias de la casa y para acostarme con Javier.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, como si se tratara de una de esas malas rachas que la vida reparte caprichosamente, le dieron una beca de ampliaci\u00f3n de estudios y, casi al mismo tiempo, mi madre muri\u00f3 de un infarto mientras serv\u00eda la comida a los se\u00f1ores. \u00c9l se fue a Salzburgo y yo supe que estaba embarazada. No tuve demasiado tiempo de sentir la pena de su ausencia ni la preocupaci\u00f3n por mi problema. Ahora era una mujer de veinte a\u00f1os, libre, sin tener que dar explicaciones a nadie ni justificar mis decisiones ante mi madre. Adem\u00e1s, sab\u00eda que jam\u00e1s recuperar\u00eda la dicha de ese tiempo y que Javier no volver\u00eda nunca, absorbido por su piano y su curso. Recib\u00ed una respetable suma de dinero de parte de los padres de Javier, que tal vez sospecharan algo y desearan verme lejos. Cobr\u00e9 lo que me correspond\u00eda por la p\u00f3liza de seguro que mi madre hab\u00eda firmado a\u00f1os antes, vend\u00ed mi humilde casa y me vine a Madrid, tras abortar en Londres. Aqu\u00ed termin\u00e9 Derecho, saqu\u00e9 unas oposiciones, me compr\u00e9 este piso y un modesto coche y empec\u00e9 una nueva vida. S\u00f3lo llamaba a los se\u00f1ores por navidades o por alg\u00fan cumplea\u00f1os y nunca mencionaron la carrera de Javier.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo buscaba afanosamente en la prensa noticias sobre \u00e9l, que ya era un reputado pianista de prestigio internacional. Cada vez que sacaba una nueva grabaci\u00f3n la compraba y hasta comenc\u00e9 a estudiar por mi cuenta historia de la m\u00fasica y solfeo, tratando de saber el significado profundo de lo que tocaba el amor de mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 un momento en que comprend\u00ed que yo tambi\u00e9n ten\u00eda que vivir, como sin duda estaba haciendo \u00e9l. Fue la \u00e9poca de la movida madrile\u00f1a y conoc\u00ed muchos locales de copas, mucha gente estrafalaria y mucha m\u00fasica de \u00ednfima calidad, pero desinhibida y libre, que era la que yo necesitaba. Hubo alg\u00fan breve romance, pero siempre surg\u00eda el recuerdo de lo vivido con Javier, que para m\u00ed era insuperable. Con todo, cuando conoc\u00ed a Mario, me result\u00f3 un tipo divertido, era tierno y detallista conmigo, un buen amante y explotaba siempre un divertido sentido del humor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, te siento a mi lado \u2013me telefoneaba al despacho, cuando estaba m\u00e1s ocupada-. Aunque cada uno estamos en una punta de Madrid, es como si estuvieras aqu\u00ed, junto a m\u00ed. <em>Sementalmente<\/em>, se entiende \u2013y yo estallaba en tales carcajadas, que toda la oficina me miraba y hac\u00eda gestos divertidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo era consciente de que jam\u00e1s experimentar\u00eda una pasi\u00f3n como la vivida con Javier, pero como me sent\u00eda muy bien con Mario, acept\u00e9 su proposici\u00f3n de matrimonio. Casi treinta a\u00f1os ya, dos hijos ingenieros en Canad\u00e1, una posici\u00f3n econ\u00f3mica holgada, una confortable estabilidad\u2026 y siempre un vac\u00edo en el alma. En alguna ocasi\u00f3n Javier ha tocado en Madrid y hemos ido los dos a o\u00edrlo e incluso a saludarlo tras la actuaci\u00f3n, aunque \u00e9l estaba muy liado con mil compromisos y casi no ha podido atendernos. Por eso mi marido lo ha reconocido esta ma\u00f1ana. Todo normal\u2026, hasta este mediod\u00eda, en que el pasado ha vuelto a mi sal\u00f3n a tomarse un <em>martini<\/em> y comer paella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2015\/11\/piano_man.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6917\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2015\/11\/piano_man.jpg?w=560&#038;resize=400%2C299\" alt=\"piano_man\" width=\"400\" height=\"299\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imagen de origen desconocido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tras el caf\u00e9, Mario ha hecho lo que yo tem\u00eda y esperaba: sacar su chaquet\u00f3n de ir al Manzanares, su bufanda del Atleti y su gorra de la maldita pe\u00f1a. Normalmente no les presto mucha atenci\u00f3n a esas grotescas costumbres, pero hoy ha sido distinto porque estaba delante Javier. He sentido verg\u00fcenza, pero al mismo tiempo he sabido que el dichoso partido me proporcionar\u00eda una magn\u00edfica ocasi\u00f3n para revivir el amor de mi m\u00fasico prodigioso, el que dec\u00eda que mi cuerpo era su clave bien temperado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos hemos despedido y los dos hombres se han marchado. Ha sido un abrazo intenso y largo, seguido de una \u00faltima mirada densa, intencionada, llena de complicidad. En el lavadero he encendido un cigarrillo y he abierto un par de cent\u00edmetros la celos\u00eda met\u00e1lica del tendedero. En la parada estaban los dos, posiblemente hablando de generalidades, y finalmente mi marido ha cogido el autob\u00fas. Javier ha agitado su mano en una \u00faltima despedida y ha simulado alejarse de casa. Un instante despu\u00e9s he o\u00eddo sus pasos acerc\u00e1ndose por el pasillo. No ha tenido que llamar, pues la puerta estaba abierta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo nos hemos amado con lo que queda de nuestra belleza, gastada por la edad. De nuevo he vuelto a ser la chica del servicio, joven y lanzada, la que gozaba en sus brazos. Ambos cuerpos menos el\u00e1sticos ya, con algo de sobrepeso, pero con las mismas ganas. Ha vuelto a tocar sobre el teclado imaginario de mi cuerpo una melod\u00eda que susurraba en mi o\u00eddo. De nuevo me ha hecho sentir toda una orquesta sinf\u00f3nica, con coros incluidos, en el cl\u00edmax de una sinfon\u00eda coral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, abrazados a\u00fan, me ha mirado a los ojos. He adivinado su preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No tienes que preocuparte por m\u00ed, Javier. Hace cuarenta y dos a\u00f1os pas\u00f3 lo que yo quise que pasara. Hoy tambi\u00e9n. No te sientas responsable de nada porque no ha pasado nada. Nada nuevo, quiero decir. T\u00fa volver\u00e1s a Salzburgo y yo me quedar\u00e9 con Mario. Igual que antes, t\u00fa ser\u00e1s un m\u00fasico brillante y yo una intachable ama de casa, madre de dos hijos. Todo sigue igual. Esto ha sido un impromptu de la vida, una improvisaci\u00f3n de esas que t\u00fa hac\u00edas para m\u00ed. \u00bfSabes\u2026? Cuando estudi\u00e9 m\u00fasica, las transcrib\u00ed y conservo las partituras, con la fecha en que me las cantabas y tecleabas en mi vientre. Tengo buena memoria musical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Marga, qu\u00e9 delicia de mujer eres. Tal vez tendr\u00edamos que haber\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le he tapado la boca con la m\u00eda. No he querido o\u00edrlo hablar de lo que pudiera haber sucedido, pero no sucedi\u00f3. \u00bfPara qu\u00e9? He preferido que volviera a amarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un rato se ha ido, tal vez para siempre. Yo espero la llegada de Mario oyendo m\u00fasica, precisamente un CD en que Javier toca dos impromptus de Chopin, y simulando que leo un libro en el que la nostalgia no me deja centrarme. Me ha dado por pensar en muchas mujeres que desean ordenar sus vidas con implacable rigor matem\u00e1tico, sin dejar nada al descontrol del azar. Yo siempre he preferido sentir la vida como un eterno impromptu, como algo a la merced de los mil impulsos que siempre me han sembrado de contradicciones y caos. No me quejo. Soy as\u00ed y me acepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando entre Mario, encontrar\u00e1 a su mujercita hecha un primor de decencia y sumisi\u00f3n. Una mujer honesta, que es lo que soy: honesta conmigo misma. No se merece el sufrimiento de saber la dolorosa verdad. Dolorosa para \u00e9l, claro est\u00e1. Yo no me juzgo. \u00bfPara qu\u00e9? La vida es como es y no tengo ni ganas ni fuerzas para cambiarla. Le preguntar\u00e9 por el f\u00fatbol, llamaremos a los hijos y Mario les contar\u00e1 <em>la parte \u00e9pica<\/em> del partido, despu\u00e9s cenaremos, tal vez le apetezca hacer el amor\u2026 Y para alejar alguna eventual sospecha, ser\u00e9 yo quien le recrimine en el momento oportuno que no me haya avisado esta ma\u00f1ana de que ven\u00eda con un extra\u00f1o\u2026 \u00a1Un extra\u00f1o, Javier! \u00a1Qu\u00e9 cosas te obliga la vida\u00a0 a hacer y decir para sobrevivir al pasado!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alberto Granados:\u00a0 https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2015\/11\/11\/impromptu\/<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside id=\"calendar-3\" class=\"widget widget_calendar\">\n<div id=\"calendar_wrap\" class=\"calendar_wrap\">\n<table id=\"wp-calendar\">\n<caption>\u00a0<\/caption>\n<thead>\n<tr>\n<th title=\"Lunes\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"Martes\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"Mi\u00e9rcoles\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"Jueves\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"Viernes\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"S\u00e1bado\" scope=\"col\"><\/th>\n<th title=\"Domingo\" scope=\"col\"><\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tfoot>\n<tr>\n<td id=\"prev\" colspan=\"3\"><\/td>\n<td class=\"pad\"><\/td>\n<td id=\"next\" colspan=\"3\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tfoot>\n<tbody>\n<tr>\n<td class=\"pad\" colspan=\"6\"><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td class=\"pad\" colspan=\"6\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<\/aside>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Publicado por Alberto Granados el 11 noviembre, 2015 en Relatos (Mucho cuento)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11714,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,44,15],"tags":[19],"class_list":["post-11712","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-mujeres"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Mujer-so%C3%B1adora.jpg?fit=500%2C375&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11712","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11712"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11712\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11715,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11712\/revisions\/11715"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11712"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11712"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11712"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}