{"id":1389,"date":"2015-04-27T08:59:44","date_gmt":"2015-04-27T06:59:44","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=1389"},"modified":"2020-06-26T13:08:36","modified_gmt":"2020-06-26T11:08:36","slug":"articulo-titulado-don-alvaro-de-tarfe-por-jose-enrique-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=1389","title":{"rendered":"\u201cDon \u00c1lvaro de Tarfe\u201d por Jos\u00e9 Enrique Granados"},"content":{"rendered":"<p>[checklist][\/checklist]<\/p>\n<div class=\"_5pbx userContent\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">\n<p>El 23 de abril, d\u00eda del libro, la Gacetilla se suma al homenaje que cada a\u00f1o se le hace al Quijote, una de las obras m\u00e1s destacadas de la literatura espa\u00f1ola. Representa la primera obra literaria que se puede clasificar como novela moderna y ejerci\u00f3 un influjo abrumador en toda la narrativa europea posterior. Y para ello transcribimos el art\u00edculo titulado <strong>\u201cDon \u00c1lvaro de Tarfe\u201d<\/strong> escrito por Antonio Rodr\u00edguez G\u00f3mez y publicado en el especial de las fiestas de Atarfe de 1998.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\u201cDe los personajes literarios que han llevado el nombre de Atarfe, ninguno tan ilustre como don \u00c1lvaro, que tiene la fortuna de aparecer nada menos que en el Quijote.<\/p>\n<p>Como es sabido, tras el \u00e9xito de la novela (en 1614 exist\u00edan ya al menos ocho reediciones espa\u00f1olas, m\u00e1s las traducciones al \u00edngl\u00e9s y al franc\u00e9s), Alonso de Avellaneda escribi\u00f3 una continuaci\u00f3n de inferior calidad. En esta obra aparece, por primera vez, <em>el caballero atarfe\u00f1o don \u00c1lvaro,<\/em> personaje que recupera Cervantes en la Segunda Parte precisamente para demoler al falso Quijote, como veremos. Pero Cervantes, que residi\u00f3 en Granada de septiembre a noviembre de 1594 como recaudador de impuestos, adem\u00e1s aprovecha esta ocasi\u00f3n para, en la persona de don \u00c1lvaro, dar un testimonio de la dignidad de los moriscos granadinos, cuya expulsi\u00f3n tanto le doli\u00f3; y de la belleza, tambi\u00e9n repetidamente expresada, de Granada y su Vega.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n fue, en la ficci\u00f3n de Avellaneda y Cervantes, este personaje?<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Cervantes, en las \u00faltimas l\u00edneas de la Primera Parte del Quijote (1605), dejaba abierta la posibilidad de una continuaci\u00f3n, al concluir: \u00abel autor de esta historia, puesto que con curiosidad y diligencia ha buscado los hechos que don Quijote hizo en su tercera salida, no ha podido hallar noticias de ellas (&#8230;); s\u00f3lo la fama ha guardado, en las memorias de la Mancha, que don Quijote, la tercera vez que sali\u00f3 de su casa, fue a Zaragoza, donde se hall\u00f3 en unas famosas justas que en aquella ciudad se hicieron\u00bb. Y termina casi lanzando una invitaci\u00f3n a que sea otra pluma quien lo haga, adivinando que \u00abquiz\u00e1 otro cantar\u00e1 con mejor plectro\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, en 1614 aparici\u00f3 el Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, firmado por un autor desconocido que dec\u00eda llamarse Alonso Fern\u00e1ndez de Avellaneda y que contin\u00faa las l\u00edneas argumentales esbozadas por Cervantes. Al principio de esta continuaci\u00f3n ap\u00f3crifa llegan a la aldea de don Quijote cuatro caballeros granadinos, \u00abcon sus criados y pajes, y doce lacayos que tra\u00edan doce caballos del diestro ricamente enjaezados\u00bb que se dirigen a unas justas que van a realizarse en Zaragoza. Uno de ellos, \u00abque parec\u00eda ser el m\u00e1s principal\u00bb, se hospeda en casa de don Quijote; se trata de <strong>don \u00c1lvaro de Tarfe,<\/strong> un cristiano nuevo, que descend\u00eda del antiguo linaje de los moros Tarfes de Granada, deudos cercanos de sus reyes, y valerosos por sus personas, como se lee en las historias de los reyes de aquel reino, de los Abencerrajes, Cegr\u00edes, Gomeles y Mazas, que fueron cristianos despu\u00e9s que el cat\u00f3lico rey Fernando gan\u00f3 la insigne ciudad de Granada. Despu\u00e9s de que se vayan los caballeros, don Quijote y Sancho Panza tambi\u00e9n acuden a Zaragoza, donde vuelven a encontrarse con el caballero de Atarfe. \u00c9l es el verdadero motor de la novela. En todo momento aparece como un deslumbrante y admirado caballero cortesano. Frente a \u00e9l, don Quijote es un loco objeto de burlas por sus chocarrer\u00edas y sandeces. El hidalgo pobre, viejo y bufonesco queda percudido ante el esplendor de don \u00c1lvaro. Al final de la novela de Avellaneda, don Quijote queda encerrado en la Casa del Nuncio, manicomio de Toledo.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1615, el propio Cervantes saca a la luz la aut\u00e9ntica Segunda parte del Quijote. Indudablemente agraviado por la caricaturizaci\u00f3n sufrida por su personaje, Cervantes aprovecha al personaje de <strong>don \u00c1lvaro de Tarfe<\/strong> para que reconozca, definitivamente y para siempre, a su don Quijote como el \u00fanico aut\u00e9ntico, y as\u00ed desmentir y desacreditar la versi\u00f3n espuria aparecida el a\u00f1o anterior. Le gana la partida a Avellaneda con sus mismas cartas. Se trata de una de las sorprendentes trampas que el escritor se saca de la manga para estupefacci\u00f3n del lector.<br \/>\nLa debilidad del Quijote de Avellaneda queda de manifiesto al carecer de identidad propia, tiene que supeditarse a un aut\u00e9ntico caballero como es don \u00c1lvaro. En cambio, don Quijote, no s\u00f3lo es aut\u00f3nomo, protagonista por s\u00ed mismo y due\u00f1o de su destino, sino que despierta la admiraci\u00f3n de caballeros como don \u00c1lvaro, don Diego de Miranda, los duques, etc.<\/p>\n<p>Cervantes respeta el esplendor del personaje granadino cuando lo hace aparecer en su libro; de esta forma le da m\u00e1s verosimilitud a la certificaci\u00f3n que hace de la identidad de don Quijote. La figura del caballero granadino, como es el caso de don \u00c1lvaro, ejerc\u00eda en la literatura del siglo de Oro la fascinaci\u00f3n de la riqueza y el misterio y se prolongar\u00e1 hasta el siglo XIX. Hist\u00f3ricamene, sabemos que los nobles nazar\u00edes que quisieron convertirse al cristianismo siguieron disfrutando de sus bienes. Como don \u00c1lvaro, pose\u00edan casas solariegas en la capital y fincas en los alrededores y emparentaron con los conquistadores. Para los hidalgos castellanos arruinados, Granada supon\u00eda una especie de Eldorado, y no s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n desde el cultural.<\/p>\n<p>En Cervantes, un espa\u00f1ol l\u00facido, heterodoxo y desencantado con la \u00e9poca en que vive, se observa la aparente paradoja de conceder el aut\u00e9ntico linaje caballeresco a un noble morisco; en cambio, desprecia a los arribistas que configuran la clase privilegiada en la Espa\u00f1a inquisitorial del XVII, una lacra despreciable, pues no hay ning\u00fan g\u00e9nero de oficio destos de mayor cuant\u00eda que no se granjee en alguna suerte de cohecho. En esta cr\u00edtica moral y social radica la importancia simb\u00f3lica y revolucionaria del personaje de don \u00c1lvaro, a pesar de la brevedad de su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>La escena transcurre un d\u00eda de calor insoportable. Don \u00c1lvaro, seguido por sus criados, se para a comer en una venta. All\u00ed reposar\u00edan y se refrescar\u00edan hasta pasar la hora de la siesta.<\/p>\n<p>Entraron al patio, donde un caballero depart\u00eda con quien deb\u00eda de ser su escudero. Don \u00c1lvaro se sinti\u00f3 observado y se limit\u00f3 a un saludo cort\u00e9s, pero esquivo. Se ape\u00f3 y, mientras sus criados acud\u00edan a guardar las monturas y a refrescarse, la hu\u00e9speda le ense\u00f1\u00f3 su habitaci\u00f3n. Estaba en la sala baja y parec\u00eda limpia. La pared estaba enjaezada con unas sargas pintadas con motivos mitol\u00f3gicos. Don \u00c1lvaro evoc\u00f3 los guadamec\u00edes cordobeses que adornaban su alquer\u00eda de Atarfe. Tambi\u00e9n ten\u00edan motivos mitol\u00f3gi\u00accos, adem\u00e1s de otros referentes a la conquista de Granada. Agradeci\u00f3 a la posadera sus atenciones y pidi\u00f3 que le sirviera la comida una hora despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se despoj\u00f3 de las ropas de camino, las gruesas calzas de cuero, la capa polvorienta, la caperuza que le proteg\u00eda del sol y el pa\u00f1uelo de gasa que le apretaba el cuello y la boca. Se ase\u00f3 en la jofaina del cuarto, se visti\u00f3 con ropa fina de verano y sali\u00f3 a refrescarse al portal del mes\u00f3n, que era espacioso y fresco. Vio pasear al otro hu\u00e9sped.<\/p>\n<p>Era un hombre viejo y enturbiaba su noble porte una leve aflicci\u00f3n. Lament\u00f3 que antes le pudiera haber parecido desde\u00f1oso. Le extra\u00f1\u00f3 observar unas contusiones antiguas en sus sienes blanque\u00accinas. No sospechaba en qu\u00e9 disputa pod\u00eda hab\u00e9rselas producido. Sinti\u00f3 curiosidad y le dirigi\u00f3 un afable saludo:<br \/>\n-Ad\u00f3nde bueno camina vuestra merced, se\u00f1or gentilhombre?<br \/>\n-A una aldea que est\u00e1 aqu\u00ed cerca, de donde soy natural. Y vuestra merced, d\u00f3nde camina?- le respondi\u00f3 con voz tenue y ronca. En su pregunta hab\u00eda m\u00e1s que cortes\u00eda. Admiti\u00f3 como aut\u00e9ntico su inter\u00e9s. No le molest\u00f3.<br \/>\n-Yo, se\u00f1or, voy a Granada, que es mi patria.<br \/>\n&#8211; Y buena patria!-. Don \u00c1lvaro se sinti\u00f3 orgulloso de aquel elogio, que parec\u00eda sincero.<\/p>\n<p>Iba a preguntarle si conoc\u00eda la ciudad, cuando el anciano caballero se le acerc\u00f3 y con sigilo y ansiedad le pregunt\u00f3 su nombre.<\/p>\n<p>-Mi nombre es <strong>don \u00c1lvaro Tarfe.<\/strong><\/p>\n<p>-Sin duda alguna pienso que vuestra merced debe de ser aquel don \u00c1lvaro Tarfe que anda impreso en el Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha, reci\u00e9n impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno.<\/p>\n<p>-El mismo soy.- respondi\u00f3, extra\u00f1ado porque con tanta rapidez fuera conocido el libro.<\/p>\n<p>Mientras hablaban, se les hab\u00eda acercado el escudero y, ante su estupor, declar\u00f3, sin impertinencia:<\/p>\n<p>-Pues sepa Vuestra Merced que el verdadero Sancho Panza soy yo; y el verdadero don Quijote de la Mancha, el famoso, el valiente y el discreto, el enamorado, el desfacedor de agravios, el tutor de pupilos y hu\u00e9rfanos, el amparo de viudas, el matador de doncellas -aqu\u00ed el caballero se ruboriz\u00f3; el escudero segu\u00eda su retah\u00edla lleno de fatuidad-, el que tiene por \u00fanica se\u00f1ora a la sin par Dulcinea del Toboso -don \u00c1lvaro record\u00f3 con repugnancia a B\u00e1rbara, \u00abla Acuchillada\u00bb, la nauseabunda compa\u00f1era del Quijote que \u00e9l hab\u00eda conocido-, es este se\u00f1or que est\u00e1 presente, que es mi amo; todo cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burler\u00eda y cosa de sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Don \u00c1lvaro qued\u00f3 mudo y confundido. Tard\u00f3 en reaccionar y recomponer los hechos. Como dec\u00eda Sancho (ah, \u00e9ste, qu\u00e9 sensato!) parec\u00eda \u00abcosa de sue\u00f1o\u00bb. A quien hab\u00eda conocido en Zaragoza era un usurpador que se hab\u00eda aprovechado de la fama que la novela de Cervantes hab\u00eda dado a Don Quijote y la turba de admiradores que hab\u00eda generado. Era necesario desenmascararlo inmediatamente; mas, c\u00f3mo hacerlo? Don Quijote propuso:<\/p>\n<p>-Se\u00f1or <strong>don \u00c1lvaro Tarfe<\/strong>, a vuestra merced suplico sea servido de hacer una declaraci\u00f3n ante el alcalde deste lugar, de que vuestra merced no me ha visto en todos los d\u00edas de su vida hasta agora, y de que yo no soy el don Quijote impreso en la Segunda Parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoci\u00f3.<\/p>\n<p>Don \u00c1lvaro no dud\u00f3 en aceptar su propuesta, pero ya dudaba de lo que era real y le\u00eddo: hab\u00eda conocido a dos Quijotes, y s\u00f3lo uno era real, precisamente aquel que era personaje de una novela. En cambio, ten\u00eda que desmentir haber visto lo que hab\u00eda visto. Ahora parec\u00eda \u00e9l el encantado. Respondi\u00f3 a la oferta de don Quijote.<\/p>\n<p>-Eso har\u00e9 yo de muy buena gana, y vuelvo a decir que no ha pasado por m\u00ed lo que ha pasado, y as\u00ed lo dir\u00e9 ante toda persona.- dijo misteriosamente.<\/p>\n<p>Don \u00c1lvaro dispuso a su criado que se acercara inmediatamente al pueblo cercano e hiciera venir al alcalde y a un escribiente para tomar fe de un testimonio que hab\u00eda de hacerse p\u00fablico.<\/p>\n<p>Como la hu\u00e9speda avisara a don \u00c1lvaro de que ya estaba dispuesto su almuerzo, \u00e9l insisti\u00f3 en que don Quijote compartiera su mesa. Era poco el tiempo de que dispon\u00eda y ansiaba escuchar sus palabras. Accedi\u00f3 don Quijote y compartieron la sopa de ajo, unas salchichas y bacalao seco, acompa\u00f1ado con refrescante vino. All\u00ed le cont\u00f3 c\u00f3mo nunca hab\u00eda estado en Zaragoza y de su apacible estancia en la hospitalaria Barcelona.<\/p>\n<p>Estaban terminando la comida cuando llegaron el alcalde y el escribano con las artes de su oficio, y tom\u00f3 testimonio de la declaraci\u00f3n del caballero atarfe\u00f1o:<\/p>\n<p>\u00abYo, <strong>don Alvaro Tarfe,<\/strong> caballero al servicio de Su Majestad el Rey Felipe II y se\u00f1or de la villa de Tarfe, declaro ante el alcalde que nunca antes hab\u00eda entrado conocimiento con el caballero don Quijote de la Mancha, asimismo presente y que no es la persona estampada en la historia intitulada Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, compuesta por un tal de Avellaneda, natural de Tordesillas, cuya traza corresponde a otra persona que tal se hace llamar y que yo, don \u00c1lvaro Tarfe, declaro haber dejado metido en la casa del Nuncio, en Toledo, para que le curen, y es persona otra del que agora remanece\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando el alcalde y el escribano cumplieron su cometido, abandonaron la posada y a ellos siguieron los dos caballeros con sus criados, pues el tiempo apremiaba. Anduvieron juntos media legua hasta donde el camino se bifurcaba. All\u00ed se abrazaron y despidieron: don Quijote hasta su lugar manchego, muy pr\u00f3ximo de all\u00ed; don \u00c1lvaro hasta Atarfe. Desde luego, el viaje finalmente hab\u00eda merecido la pena.<\/p>\n<p>Este pasaje es una par\u00e1frasis libre del cap\u00edtulo LXXII de la Segunda Parte del Quijote, de Miguel de Cervantes. Sirva tambi\u00e9n de homenaje al cervantista granadino Francisco Ayala. Es s\u00f3lo una peque\u00f1a muestra de las innumerables propuestas de min\u00fasculas sorpresas que despliega la obra y que nos invita a su continua relectura\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<div data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;H&quot;}\">\n<div class=\"mtm\">\n<div class=\"_5cq3\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;E&quot;}\">\n<div id=\"u_0_r\" class=\"uiScaledImageContainer _4-ep\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"scaledImageFitHeight img\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fbcdn-sphotos-c-a.akamaihd.net\/hphotos-ak-xpa1\/v\/t1.0-9\/s526x395\/22709_814343241985026_1185789116963648123_n.jpg?resize=362%2C394&#038;ssl=1\" alt=\"Foto de Gacetilla y curiosidades elvirenses.\" width=\"362\" height=\"394\" \/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"u_0_v\">\n<form id=\"u_0_s\" class=\"commentable_item autoexpand_mode\" action=\"\/ajax\/ufi\/modify.php\" method=\"post\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;]&quot;}\">\n<div class=\"clearfix\">\n<div class=\"_4bl7 _4bl8\">\n<div id=\"u_0_w\" class=\"_mq0\">\n<div class=\"_6vi _6a _6b\" data-hover=\"tooltip\" data-reactid=\".0.1\">\n<div class=\"uiPopover _6a _6b\" data-reactid=\".0.1.0\"><a class=\"_p _55pi _5vto _55_p _2agf _p _55pi _5vto _55_p _4jy0 _4jy3 _517h _51sy _59pe _42ft\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/permalink.php?story_fbid=814343531984997&amp;id=732817910137560&amp;substory_index=0#\" data-reactid=\".0.1.0.$=10:0\"><span class=\"_55pe\" data-reactid=\".0.1.0.$=10:0.1\"><span data-reactid=\".0.1.0.$=10:0.1.1\">\u00a0<\/span><\/span><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/form>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[checklist][\/checklist] El 23 de abril, d\u00eda del libro, la Gacetilla se suma al homenaje que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1390,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[2,1225,38,44,6539,15],"tags":[81,90,510],"class_list":["post-1389","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-atarfe","category-ha-de-atarfe","category-opinion-de-jose-enrique-granados","category-noticias-de-hoy","category-personajes-de-ataref","category-ultimas-noticias","tag-atarfe","tag-cultura","tag-quijote"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/22709_814343241985026_1185789116963648123_n.jpg?fit=362%2C395&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1389"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1389\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36479,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1389\/revisions\/36479"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}