{"id":16467,"date":"2017-05-15T11:15:42","date_gmt":"2017-05-15T09:15:42","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=16467"},"modified":"2019-12-28T12:45:11","modified_gmt":"2019-12-28T11:45:11","slug":"otro-aliento-de-pedro-ruiz-cabello-por-jose-enrique-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=16467","title":{"rendered":"\u00abOTRO ALIENTO DE PEDRO RUIZ-CABELLO\u00bb por Jos\u00e9 Enrique Granados"},"content":{"rendered":"<div dir=\"auto\">Traemos a la gacetilla de hoy un relato in\u00e9dito de Pedro Ruiz-Cabello Fern\u00e1ndez preparado para ser publicado en un especial de las fiestas de IDEAL de 2009, que nunca se public\u00f3. Se titula \u201cOtro Aliento\u201d.<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">En la imagen, obra presentada al concurso de pintura al aire libre del a\u00f1o 2004.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">No hay nadie que hall\u00e1ndose en estas soledades deje de conmoverse y sentir que en el hombre<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">existe algo m\u00e1s que el mero aliento material de su cuerpo.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Charles Darwin, Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Era la vida, Se\u00f1or, la vida que de manera totalmente gratuita T\u00fa me regalabas. La vida en su estado m\u00e1s puro, sin sombras ni asechanzas de dolor, sin los l\u00edmites insidiosos que impone siempre el tiempo, el paso inexorable de las horas con el que todo se vuelve m\u00e1s perentorio. Eran los rincones maravillosos de la infancia, donde el temor se disipa ante el empuje irresistible del misterio; los patios empedrados donde crecen en la primavera mechones de hierbas y de ortigas, bordeados de poyetes de musgo sobre los que se alinean tiestos de geranios y de alhel\u00edes; las cuadras abandonadas de los corrales, en las que rezuman la humedad y el silencio, bajo una luz que se presenta difusa, muy semejante a la que flota en las bodegas desportilladas y oscuras de un viejo nav\u00edo. Eran los caminos de la vega, festoneados de margaritas y de jaramagos; las besanas de tierra rojiza, en torno a las que se alza la hirsuta pelambrera de linderos y de balates; los trigales moteados de amapolas, sobre los que se ciernen de vez en cuando bandadas de palomas torcaces; las sombr\u00edas alamedas, parecidas a vastas catedrales en las que un coro jubiloso de p\u00e1jaros entona su plegaria desde los sitiales y p\u00falpitos ocultos entre las ramas; la imponente fachada de la sierra, sobre la que cuelgan en los meses de invierno blancos y refulgentes mantones. Eran los olivares de plata, las monta\u00f1as de cobre y de ceniza sobre el cielo violeta de la tarde, los roquedales de arrugada faz, los cerros de sugestivo perfil. Eran los partidos de f\u00fatbol en las eras, en espacios de terreno de diversas dimensiones que se suceden a las afueras del pueblo; las voces de unos colegiales que juegan en una plazoleta, en un fr\u00edo anochecer de oto\u00f1o, mientras los \u00faltimos restos del ocaso se apagan en el horizonte. Era la paz azul de los d\u00edas, el aliento lejano de un secreto, la pregunta que se insin\u00faa tras una conversaci\u00f3n que no se entiende, la voz del pasado que se eleva de nuevo, enigm\u00e1tica y profunda\u2026 La eterna canci\u00f3n de la lluvia, cuyas notas de agua aparecen esbozadas por un instante tras el cristal de las ventanas; un ruido familiar, al que el o\u00eddo pronto se acostumbra y que llega desde la habitaci\u00f3n de al lado, desde el corredor que se pierde hacia el interior de la casa, un rumor sordo de objetos que se desplazan o que tintinean al son de un ritmo diario, un eco persistente de pasos que se alejan en el silencio de la madrugada\u2026<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Era la vida, manifestada en su forma m\u00e1s hermosa, aquella que en los recuerdos aparece te\u00f1ida por el color oto\u00f1al de la nostalgia. Ahora, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, el tiempo recupera aquellas emociones, rescatadas de pronto del desv\u00e1n de la memoria gracias a alg\u00fan extra\u00f1o mecanismo que la raz\u00f3n desconoce. La existencia, sin ellas, ser\u00eda muy pobre, como tambi\u00e9n lo es si carece de otro componente esencial que no me resisto a ponderar ahora, sin el cual nada de lo que hagamos tendr\u00eda verdadero sentido. Lo que trato de decir quiz\u00e1 no lo comprendan algunos, imbuidos de otros conceptos y metas que los alejan ciertamente de aquel ideal. La experiencia me dicta, en efecto, que hay muy pocas cosas que merezcan la pena en este mundo, por m\u00e1s que con frecuencia s\u00f3lo se valore aquello que proporciona un beneficio \u00a0inmediato. Lo que digo no tendr\u00eda explicaci\u00f3n, por otro lado, si no lo confirmo con alguna an\u00e9cdota o circunstancia concreta. Intentar\u00e9 referir, por tanto, algo que a m\u00ed me haya sucedido, un ejemplo que de alguna manera ilustre esta peque\u00f1a reflexi\u00f3n con la que ahora me entretengo. Me gustar\u00eda que lo que a continuaci\u00f3n voy a decir tuviera la fuerza suficiente para que impactara en una mayor\u00eda, aunque no s\u00e9 si las palabras pueden resultar en alg\u00fan caso sorprendentes. Me limitar\u00e9 a contar, con estas prevenciones, lo que a m\u00ed me ha pasado, o m\u00e1s bien lo que he visto que les ocurr\u00eda a otros, sin los cuales ser\u00eda muy dif\u00edcil que yo pensara de este modo.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Si digo que todo es vanidad o que nada llega a ser como desea uno, parecer\u00e1 quiz\u00e1 exagerado. Pero es as\u00ed. Lo he comprobado yo mismo, despu\u00e9s de haber desaprovechado no pocas ocasiones de cumplir lo que dentro de m\u00ed tal vez estaba determinado. Fueron los rostros de los que m\u00e1s me necesitaban los que en \u00faltimo t\u00e9rmino me lo ense\u00f1aron, rostros cuarteados \u00a0de arrugas o macerados por la pesadumbre, de ojos vidriosos, cegados a veces por las l\u00e1grimas; los rostros de los mendigos que vinieron a pedir a mi puerta y que agradecieron la m\u00edsera limosna con la que cre\u00eda paliar un poco su desesperanza; los rostros de los indigentes y desarrapados con los que alg\u00fan d\u00eda me cruc\u00e9 por la calle y a los que no quise volver la espalda; los rostros de los marginados, de los seres sin suerte a los que mucha gente trata con cruel indiferencia, como si nada de ellos pudiera interesarle; los rostros de los enfermos y desvalidos, a los que alguna vez ofrec\u00ed por casualidad mi ayuda y con los que casi me sent\u00ed identificado al hacerlo, porque me vi entonces en ellos representado, confundido con su desgracia.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Hay, efectivamente, una vida material que se agota y que por eso acaba siendo muy fr\u00e1gil y vulnerable, a la cual se enaltece y se llena de soberbios triunfos cuando no se repara en sus l\u00edmites. Pero hay otra vida que no termina y que crece de forma incesante, ya que se nutre de las cosas que no perecen, de los gozos con que exulta el esp\u00edritu, producidos por la inefable manifestaci\u00f3n de la belleza o por el efecto que en \u00e9l causa la culminaci\u00f3n de una obra amorosa.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">\u00c9sta es, en fin, la vida que T\u00fa, Se\u00f1or, me regalabas, la que me sigues regalando a pesar de los dolores y sufrimientos que hay que padecer por nuestra propia condici\u00f3n mortal. La que se barrunta acaso en un largo atardecer de verano, en una calle atestada de casetas y de puestos ambulantes, sobre los que cuelga el alumbrado de unas fiestas. La que se percibe desde los ojos inquisitivos de un ni\u00f1o, que asiste asombrado a todo lo que a su alrededor sucede, a cada nueva transformaci\u00f3n de la naturaleza con la que su imaginaci\u00f3n otra vez se excita\u2026<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Curiosidades elvirenses.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traemos a la gacetilla de hoy un relato in\u00e9dito de Pedro Ruiz-Cabello Fern\u00e1ndez preparado para&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16468,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[2,1161,38,44,15],"tags":[81],"class_list":["post-16467","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-atarfe","category-ciudadania","category-opinion-de-jose-enrique-granados","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-atarfe"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/FB_IMG_1493994553043_copy.jpg?fit=713%2C870&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16467"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16467\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36424,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16467\/revisions\/36424"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16468"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}