{"id":1935,"date":"2015-05-30T09:44:48","date_gmt":"2015-05-30T09:44:48","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=1935"},"modified":"2015-05-31T09:04:56","modified_gmt":"2015-05-31T09:04:56","slug":"de-la-soledad-y-las-costumbres-de-victor-rajoy-por-jose-enrique-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=1935","title":{"rendered":"\u201cDe la soledad y las costumbres\u201d de Victor Rajoy por Jos\u00e9 Enrique Granados"},"content":{"rendered":"<div class=\"_5pbx userContent\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">\n<p>Hoy en la Gacetilla tiene cabida la prosa de un atarfe\u00f1o, al cual desde aqu\u00ed le invito a seguir escribiendo, ya que goza de unas magn\u00edficas maneras y formas para plasmar con su pluma hermosos sentimientos. Para ello transcribo el texto de V\u00edctor M. Rajoy, llamado \u201cDe la soledad y las costumbres\u201d publicado en el especial de las fiestas de IDEAL del a\u00f1o 2000. Disfruten.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi estrategia es que un d\u00eda cualquiera no se como ni s\u00e9 con que pretexto por fin me necesites (Mario Benedetti)<br \/>\nAOmar<\/p>\n<p>\u201dQuiero un amor, pero no el amor de los otros: el amor de cama, con dos entreg\u00e1ndose sin protegerse: el amor donde cada uno respira su aire. No, no quiero ese amor. No quiero el amor de costumbres, sin enigmas y con besos repetidos donde se queme todo en una noche, no quiero mentiras. Tan solo quiero amor, amor donde juntemos las soledades y fabriquemos nostalgias que quedar\u00e1n ma\u00f1ana, amor con muchas noches y sin recompensas. Tan solo amor con sexo a veces y tambi\u00e9n s\u00e1banas y lunes. Amor al fin y al cabo que duela\u201d<\/p>\n<p>Nadie se conmovi\u00f3 al escuchar estos versos. Apenas diez o doce personas prestaron atenci\u00f3n a este poema que pon\u00eda fin a la asamblea. Entre tanto, los dem\u00e1s ya sal\u00edan y charlaban o jugueteaban con el cierre de la cartera. Raquel sin embargo, no atino sino a sentarse y romper a llorar mientras se iba quedando sola, mientras desaparec\u00edan de a poquito, toda aquella muchedumbre que la hab\u00eda escuchado hablar durante m\u00e1s de dos horas, sobre la soledad de fin de siglo. Mientras todos se marchaban, fueron lleg\u00e1ndole desde el coraz\u00f3n, tantos recuerdos y nostalgias, tantos besos que dio y que no dio, que le fue imposible dejar de llorar. Record\u00f3 de pronto el bosque del pueblo, la casa donde vivi\u00f3, su primera entrega al sexo, todos los fantasmas que nunca la abandonaron y aquel banco del parque donde mordi\u00f3 el nombre de un poeta.<br \/>\nRaquel naci\u00f3 en San Fuegos, un pueblo de Colombia, hac\u00eda 29 a\u00f1os y vivi\u00f3 all\u00ed hasta los 25, en que decidi\u00f3 ir a Espa\u00f1a a terminar sus estudios de sicolog\u00eda. Era la menor de tres hermanas que murieron en un terrible ataque terrorista y que dej\u00f3 al pueblo en tan solo ochenta habitantes. Ninguna familia qued\u00f3 entera, es m\u00e1s, la mayor\u00eda quedaron solos al perder a padres y hermanos o hijos y esposos. Enterraron a los muertos juntos al otro d\u00eda, y se encerraron a lloran cada uno su soledad y su pena, como si se hubiesen independizado del mundo en un instante, como si en un instante se olvidaran de sus creencias y sus dioses igual que ellos se hab\u00edan olvidado de su pueblo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n perdi\u00f3 a su madre, con lo que qued\u00f3 sola con su padre al que apenas ve\u00eda ya que se pasaba las horas trabajando en el campo, sal\u00eda al amanecer y volv\u00eda para cenar y dormir, muy entrada la noche. Asist\u00eda Raquel a la escuela del pueblo, a la vez que ejerc\u00eda de ama de casa. Fueron tiempos dif\u00edciles donde el pueblo se volvi\u00f3 puro silencio y su gente pura nostalgia y l\u00e1grima. Nadie conversaba en las calles ni en el mercado y apenas se escuchaban murmullos en el bar, mientras se cerraban tratos o se vend\u00eda alguna tierra.<\/p>\n<p>Raquel sin amigas y asumiendo el silencio del pueblo, no dedicaba su vida sino a su padre y al colegio y en el tiempo que ten\u00eda libre encontr\u00f3 en la biblioteca su lugar sagrado. All\u00ed pasaba Raquel lasa horas leyendo toda la clase de libros que ca\u00edan en sus manos. Le\u00eda a cl\u00e1sicos, y se emocionaba crey\u00e9ndose Dulcinea, Julieta o Justine. Tambi\u00e9n devor\u00f3 las novelas de Julio Verne y las leyendas de Becquer, pero sobre todo, si algo le entusiasmaba y admiraba hondamente era la poes\u00eda. La poes\u00eda de Rimbaud, de Lope, de Dar\u00edo, daba igual. Cualquier obra en verso que encontraba la devoraba, la sent\u00eda, la lloraba hasta dejarla casi in\u00fatil para otra lectura. La poes\u00eda la vio crecer y hacerse mayor. Y vio como su cuerpo cambiaba y sus ganas de vivir cambiaban.<br \/>\nAl entrar un d\u00eda a la biblioteca vio que no estaba como de costumbre sola sino que hab\u00eda alguien m\u00e1s que la acompa\u00f1aba. Al fondo, en la \u00faltima hilera de sillas, estaba sentado un hombre que ella conoc\u00eda, pero que le resultaba extra\u00f1o encontrar all\u00ed. Era Esteban Salgado, un joven que al perder a sus padres qued\u00f3 solo a muy temprana edad y desde entonces se ganaba la vida llevando recados y encargos a la ciudad. Raquel no supo al principio que hacer, primero porque estaba sentado donde ella sol\u00eda sentarse, despu\u00e9s porque le\u00eda el mismo libro que ella dej\u00f3 casi para terminar la tarde antes. Y adem\u00e1s qu\u00e9 hac\u00eda ella sola con un hombre en una biblioteca. A pesar de todo se acerc\u00f3 hasta \u00e9l y le pregunto para cuanto ten\u00eda con el libro. \u00c9l levant\u00f3 la cabeza, dejo el libro en la mesa y se fue a coger otro libro de la estanter\u00eda, lo agarr\u00f3 y se volvi\u00f3 a sentar pero ahora unas hileras m\u00e1s adelante. Sorprendida, Raquel tambi\u00e9n se sent\u00f3 y sin poder concentrarse intento acabar de leer la novela.<\/p>\n<p>Ese fue el primer encuentro de Raquel con Esteban, a partir de ese d\u00eda se encontraron cada tarde en la biblioteca y como era irremediable, una tarde comenzaron a hablar, y otra tarde ya se sentaban juntos y otra tarde se acercaron las manos y se las encontraron y los labios y los cuerpos y convirtieron la biblioteca en su cama. All\u00ed se entregaban cada tarde al placer de leerse versos y comentarse novelas e inventarse personajes de teatro, que al final terminaban con ella por el suelo, desnuda y sin rubores, y \u00e9l, tambi\u00e9n desnudo, preocupado con aprenderse de memoria el cuerpo de su amante.<\/p>\n<p>As\u00ed transcurrieron los a\u00f1os y Esteban encontr\u00f3 un trabajo en una tienda y Raquel estaba a punto de terminar sus estudios en la ciudad. Ya no se encontraban en la biblioteca, pero al terminar de trabajar, \u00e9l se acercaba hasta el pisito de ella y all\u00ed volv\u00edan a repetir su escena de amor con la misma pasi\u00f3n que la primera vez.<br \/>\nRaquel sigue llorando en la gran sala. Ahora ya no queda nadie. Mira a la ventana y reconoce entre las l\u00e1grimas la lluvia que cae y reconoce esa ausencia de gente en la calle y tambi\u00e9n a ese coche que la espera con Esteban dentro. Volver\u00e1 a casa, como ha vuelto los \u00faltimos a\u00f1os y se encontrar\u00e1 con \u00e9l a solas, pero ya no hay escenas de amor, ni versos al o\u00eddo, ni poemas como el que a\u00fan le zumba en el coraz\u00f3n. Porque todo se acaba y nada es eterno, dicen los mayores. Porque en los \u00faltimos a\u00f1os entre ellos solo hay soledad y costumbre, y a partir de hoy algunos amantes.<\/p>\n<p>La ilustraci\u00f3n es un grabado de Miguel Carini y se titula \u201cAmantes entre lib\u00e9lulas\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<div data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;H&quot;}\">\n<div class=\"mtm\">\n<div class=\"_5cq3\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;E&quot;}\">\n<div id=\"u_0_10\" class=\"uiScaledImageContainer _4-ep\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"u_0_14\">\n<form id=\"u_0_11\" class=\"commentable_item autoexpand_mode\" action=\"\/ajax\/ufi\/modify.php\" method=\"post\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;]&quot;}\">\n<div class=\"UFICommentContentBlock\" data-reactid=\".6.1:4:1:$comment822743381145012_823167921102558:0.0.$right.0.$left.0\">\n<div id=\"stream_pagelet\" class=\"_4bl7 _4bl8\" data-referrer=\"stream_pagelet\">\n<div id=\"substream_pagelet\" data-referrer=\"substream_pagelet\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/form>\n<\/div>\n<div id=\"bottomContent\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy en la Gacetilla tiene cabida la prosa de un atarfe\u00f1o, al cual desde aqu\u00ed&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1936,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[2,12,38,15],"tags":[413],"class_list":["post-1935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-atarfe","category-cultura","category-opinion-de-jose-enrique-granados","category-ultimas-noticias","tag-amor"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/11229843_822743381145012_3922001845007535730_n.jpg?fit=700%2C695&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1935"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1937,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1935\/revisions\/1937"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1936"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}