{"id":20649,"date":"2018-01-08T13:30:02","date_gmt":"2018-01-08T12:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=20649"},"modified":"2018-01-08T12:50:03","modified_gmt":"2018-01-08T11:50:03","slug":"cuento-triste-de-navidad-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=20649","title":{"rendered":"Cuento (triste) de Navidad por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<article class=\"entry clearfix\">Con la d\u00e9bil luz de una linterna, Jos\u00e9 iluminaba los riscos, buscando el modo m\u00e1s id\u00f3neo de acercar la barca a la playa. A su lado, una Mar\u00eda abatida, exhausta y atemorizada, lo miraba con sus ojos desorbitados por el miedo. Un instante despu\u00e9s, la barca toc\u00f3 en una piedra y produjo un ruido seco. Jos\u00e9 se tir\u00f3 al agua, sujet\u00f3 como pudo los vaivenes de la embarcaci\u00f3n y Mar\u00eda se baj\u00f3 sujet\u00e1ndose su abultado vientre.<!--more-->-\u00bfEst\u00e1s bien?<\/p>\n<p>-\u00a1S\u00ed! \u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>Ambos se dejaron caer abrazados en la arena. Jos\u00e9 trataba de calentar el cuerpo aterido de Mar\u00eda con caricias en\u00e9rgicas, pero llenas de ternura. Ella, helada de fr\u00edo, busc\u00f3 las manos del compa\u00f1ero. Se procuraron el cobijo de unas rocas, cambiaron la ropa h\u00fameda por otra y se dispusieron a comer lo poco que les quedaba en las mochilas. Mar\u00eda empez\u00f3 a sentirse mal y, un momento despu\u00e9s, se retorci\u00f3 en un espasmo de dolor.<\/p>\n<p>-Creo que he roto aguas.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 sinti\u00f3 el m\u00e1s absoluto p\u00e1nico. Un miedo mucho m\u00e1s terrible que cuando hab\u00edan dejado atr\u00e1s la costa de Marruecos, que cuando se hab\u00edan internado en la inmensa oscuridad de la noche, que cuando hab\u00edan estado a punto de zozobrar en medio del mar. No sab\u00eda c\u00f3mo superar su desconcierto, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Nunca se las hab\u00eda visto en un parto. Le parec\u00eda algo tan fuera de su control, que s\u00f3lo pudo reaccionar a trav\u00e9s del miedo, como la mayor\u00eda de los hombres.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 la mano de Mar\u00eda, le baj\u00f3 la ropa, le ayud\u00f3 a colocar las piernas, la tap\u00f3 con lo que pudo y empez\u00f3 a musitar junto a su o\u00eddo las frases m\u00e1s tiernas, m\u00e1s cari\u00f1osas, m\u00e1s llenas de amor, \u00e9sas que nunca se hubiera cre\u00eddo capaz de decir. Sinti\u00f3 un inmenso amor por aquella mujer, por la criatura que iba a nacer, a la que decidi\u00f3 aceptar como hijo suyo.<\/p>\n<p>Mientras Mar\u00eda se enfrentaba a uno de los eternos milagros de la naturaleza, Jos\u00e9 intentaba calmar sus dolores con muestras de amor. Era lo \u00fanico que sab\u00eda hacer. Eso, y recordar c\u00f3mo la conoci\u00f3, junto a la frontera de Melilla, donde llevaban varios meses a la espera de dar el salto. Hab\u00edan compartido muchas experiencias.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, por la que se sinti\u00f3 irremediablemente atra\u00eddo en cuanto la vio, era una mujer senegalesa que hab\u00eda salido de su pueblo llena de sue\u00f1os. Con alg\u00fan dinero reunido entre los de su familia, consigui\u00f3 llegar, hac\u00eda casi a\u00f1o y medio, al norte de Marruecos. All\u00ed, cuando se acabaron sus exiguos ahorros, tuvo que prostituirse para sobrevivir. Le quedaba un consuelo: siempre hab\u00eda vendido su hermoso cuerpo, pero su alma estaba intacta, pura e inocente, como si fuera una ni\u00f1a, sin que la sordidez de un mundo tan injusto hubiera podido salpicarla ni quebrantar sus inmensas ganas de encontrar la felicidad y el respeto.<\/p>\n<p>Por su parte, Jos\u00e9 hab\u00eda llegado de Chad hac\u00eda casi un a\u00f1o. Conoci\u00f3 a Mar\u00eda. La dese\u00f3, se le meti\u00f3 en el alma y le pidi\u00f3 que dejara la prostituci\u00f3n. Le ofreci\u00f3 el escaso dinero que \u00e9l mismo ten\u00eda para pasar a Espa\u00f1a. Ambos vivieron juntos los \u00faltimos meses, en constantes intentos de localizar una patera que los trajera a la tierra de promisi\u00f3n. El hijo que estaba a punto de nacer de Mar\u00eda pod\u00eda ser suyo, pero tambi\u00e9n pod\u00eda no serlo. Le daba igual. Lo importante era la peripecia vital que ambos estaban corriendo juntos, el amor que sent\u00edan\u2026<\/p>\n<p>Un llanto interrumpi\u00f3 sus cavilaciones. Era un ni\u00f1o. Se llamar\u00eda Jes\u00fas. Un momento despu\u00e9s, al o\u00edr el llanto inconsolable del reci\u00e9n nacido, empezaron a llegar otros africanos, inmigrantes ilegales que viv\u00edan en los invernaderos pr\u00f3ximos. Les llevaban amuletos y comida. Una luz intensa, casi morada, recorri\u00f3 el cielo por encima de los acantilados. Un momento despu\u00e9s, tres hombres, dos blancos y un negro, se les acercaron. El primero, vestido de verde, salud\u00f3 llev\u00e1ndose la mano extendida a la sien y les trajo mantas; el segundo les dio agua y alimentos. El tercero, que hablaba sus lenguas, los tranquiliz\u00f3.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, las luces del acantilado ten\u00edan nuevos fulgores y el reci\u00e9n nacido y su madre eran trasladados en ambulancia al hospital, mientras Jos\u00e9 ve\u00eda cumplido parte de su sue\u00f1o. A \u00e9l lo repatriar\u00edan, pero Mar\u00eda era madre de un ciudadano espa\u00f1ol. Tal vez no la volver\u00eda a ver nunca. Ni a ella ni a su hijo, pero el sue\u00f1o estaba casi cumplido.<\/p>\n<p>En la playa, alrededor de una hoguera, los africanos tocaban los tambores y ejecutaban m\u00fasicas y danzas milenarias a la salud del reci\u00e9n nacido. Uno de los agentes de la Guardia Civil, se acerc\u00f3 a Jos\u00e9 con el int\u00e9rprete:<\/p>\n<p>-Feliz Nochebuena. Tu mujer y tu hijo est\u00e1n bien. Enhorabuena -le tradujo el int\u00e9rprete, mientras Jos\u00e9 notaba en sus mejillas el calor de las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/antoniomu\u00f1ozmolina.es\/2012\/01\/cuento-triste-de-navidad-por-alberto-granados\/\">http:\/\/antoniomu\u00f1ozmolina.es\/2012\/01\/cuento-triste-de-navidad-por-alberto-granados\/<\/a><\/p>\n<p>FOTO:<strong>Ignacio Camacho<\/strong><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la d\u00e9bil luz de una linterna, Jos\u00e9 iluminaba los riscos, buscando el modo m\u00e1s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20650,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,12,1161,186,44,15],"tags":[911,1826],"class_list":["post-20649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-cultura","category-ciudadania","category-instituciones","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-cuentos","tag-navidad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/images-3.jpg?fit=318%2C159&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20649"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20649\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20652,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20649\/revisions\/20652"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/20650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}