{"id":31015,"date":"2019-04-27T09:11:32","date_gmt":"2019-04-27T07:11:32","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=31015"},"modified":"2019-04-14T10:48:00","modified_gmt":"2019-04-14T08:48:00","slug":"la-uberizacion-de-los-cuidados-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=31015","title":{"rendered":"La &#8216;uberizaci\u00f3n&#8217; de los cuidados en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\nMujer, asimilada, 48 horas a la semana por 1.88 euros la hora: As\u00ed es  la uberizaci\u00f3n de los cuidados en Espa\u00f1a.\n\n<\/h4>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, como consecuencia de la crisis econ\u00f3mica, del uso masivo de las nuevas tecnolog\u00edas y de la <strong>globalizaci\u00f3n de bienes y capitales<\/strong>,\n se est\u00e1 dando un cambio de paradigma en los modelos empresariales \ntradicionales caracterizado por la irrupci\u00f3n de nuevas empresas que \noperando en internet se hacen llamar \u201ccolaborativas\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos modelos productivos de esta supuesta econom\u00eda colaborativa se basan \nen utilizar la tecnolog\u00eda en provecho propio, ya que gracias a ella, los\n denominados \u201cusuarios\u201d se pueden organizar para lograr un beneficio \necon\u00f3mico, productivo o cognitivo. Concretamente, las <strong><a href=\"https:\/\/www.camaracivica.com\/analisis-politico\/economia-colaborativa-y-la-batalla-por-el-trono-de-hierro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">empresas de la econom\u00eda colaborativa<\/a><\/strong> se definen como plataformas digitales innovadoras de intermediaci\u00f3n entre personas (Uber, 2017).\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nSin embargo, la <strong>colaboraci\u00f3n en las relaciones de mercado no es para nada un concepto nuevo<\/strong>\n o innovador. Como rese\u00f1a Belk (2009) las personas en todas las \u00e9pocas \nhist\u00f3ricas han compartido y han sobrevivido gracias a la repartici\u00f3n de \nbienes y cuidados y a la ayuda mutua. Antropol\u00f3gicamente hablando, \ncompartir consigue reproducir las relaciones sociales y solidificar las \npr\u00e1cticas culturales (Belk, 2009: 721). Ejemplo de tal situaci\u00f3n es la \nvivida desde el inicio de la revoluci\u00f3n industrial y que ha ido en \naumento por las clases trabajadoras, las clases empobrecidas y las \ncomunidades m\u00e1s racializadas, que han visto y ven en la solidaridad y en\n la colaboraci\u00f3n la \u00fanica manera de sobrevivir a la cada vez m\u00e1s \ncreciente atrocidad de los mercados y del capital.&nbsp; Sin embargo, el \nactual modelo de \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d entre personas atiende a patrones \ndiferentes a los que siempre se han dado.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nA diferencia de la <strong><a href=\"https:\/\/www.camaracivica.com\/comunicacion-politica\/sociedad-sectorial-y-populismo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">solidaridad de clase<\/a><\/strong>\n que se daba entre personas conocidas y pertenecientes a una misma red \nsocial \u2013formada principalmente por vecinxs, amigxs, compa\u00f1erxs y \nfamiliares\u2013, los modelos de supuesta colaboraci\u00f3n impulsados por \nempresas de la \u201c\u00f3rbita Uber\u201d facilitan la conexi\u00f3n entre personas \ndesconocidas entre s\u00ed, y sin ninguna conexi\u00f3n en com\u00fan. Tal y como \nrese\u00f1an las soci\u00f3logas Frenken y Schor (2017) \u201clas plataformas digitales\n pueden hacer que la compartici\u00f3n entre personas extra\u00f1as sea menos \narriesgada y m\u00e1s atractiva debido a la obtenci\u00f3n de informaci\u00f3n sobre \nlos usuarios mediante el uso de calificaciones y reputaciones\u201d (Frenken y\n Schor, 2017: 3). Asimismo, gracias al <strong>halo de ingenuidad y optimismo<\/strong> que rodea al concepto de cooperaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s empresas pujan por entrar dentro de la \u00f3rbita de la econom\u00eda colaborativa.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nAl comienzo del surgimiento de estos \u201cnuevos\u201d modelos lucrativos los \nbienes a compartir a cambio de una prestaci\u00f3n econ\u00f3mica fueron \nprincipalmente los <strong>veh\u00edculos <\/strong>y las <strong>casas<\/strong>. Por ello, \nactualmente m\u00faltiples empresas \u2013v\u00e9ase Blablacar, Uber, Cabify, AirBnB o \nHomeAway entre otras\u2013 simplemente conectando a unas personas due\u00f1as de \ncasas y coches con otras demandantes de dichos bienes, consiguen \nfacturar a lo largo del a\u00f1o m\u00e1s de mil millones de Euros en todo el \nmundo (Owyang, 2018). Actualmente, tras 7 a\u00f1os desde la llegada a Espa\u00f1a\n de este tipo de empresas, el rango de bienes a \u201ccompartir\u201d ha aumentado\n de manera exponencial, y hoy en d\u00eda adem\u00e1s de alquilar viviendas o \ncoches, podemos alquilar <strong>materiales <\/strong>\u2013v\u00e9ase Relendo\u2013, <strong>gu\u00edas locales<\/strong> sin licencia \u2013v\u00e9ase Trip4Real\u2013, <strong>barcos<\/strong> \u2013v\u00e9ase Nautal\u2013, <strong>reputaci\u00f3n <\/strong>\u2013v\u00e9ase\n Traity\u2013 o incluso las pedaladas de un joven precarizado que nos trae en\n menos de diez minutos una pizza a casa \u2013v\u00e9ase Uber Eats, Deliveroo o \nGlovo entre otras\u2013.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn principio los <strong>valores a\u00f1adidos de este tipo de empresas son m\u00faltiples<\/strong>\n ya que pueden conseguir frenar el consumismo masivo de bienes (Benkler,\n 2004), reducir el impacto medioambiental generado por el transporte \nprivado (Schor et al., 2016), potenciar el contacto social entre \ndesconocidos o aportar un dinero extra a aquellas personas dispuestas a \ncompartir sus bienes y su tiempo. Asimismo, al poner una serie de \nservicios a disposici\u00f3n de aquellas personas que voluntariamente quieran\n compartirlos, consigue generar una especie de esp\u00edritu aut\u00f3nomo y \nfacultativo que favorece el consumo libre (Frenken y Schor, 2017: 4-5).\n\nNo obstante, debido al fuerte impacto de la crisis, en m\u00faltiples casos <strong>este tipo de relaciones supuestamente libres y voluntariosas se ven truncadas<\/strong>\n por la necesidad de muchas personas empobrecidas dispuestas a trabajar \npor unos salarios realmente bajos (Schor y Attwood\u2010Charles, 2017:5) . <\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que <strong>las\n libertades y las capacidades de decisi\u00f3n de las personas vienen \ndeterminadas por los derechos, pero sobre todo por la posici\u00f3n adquirida\n en la estructura social<\/strong> y por la capacidad de hacer frente a \nsituaciones adversas. Por ello, el grado de libertad de un joven \nprecarizado que se ve obligado a darse de alta de aut\u00f3nomo por menos de 5\n Euros la hora pedaleando m\u00e1s de 15 kil\u00f3metros, no es el mismo que el \ndel joven con solvencia econ\u00f3mica que decide utilizar un servicio de \nentrega a domicilio por menos de 3 Euros para poder comer \u201cjapo\u201d esa \nnoche sin moverse del sof\u00e1. Tampoco comparten el mismo grado de \nemancipaci\u00f3n el se\u00f1or de 50 a\u00f1os que tras pasar un largo tiempo en la \ncola del paro se ve compelido a ponerse una corbata, subirse a su coche y\n realizar turnos de 12 horas recorriendo la ciudad, que el hombre de \nmediana edad, con estudios universitarios y un salario m\u00e1s que digno que\n quiere que le ofrezcan agua y un servicio personalizado mientras \nrealiza un trayecto en veh\u00edculo privado a un restaurante caro de la \nciudad. Asimismo, <strong>tampoco podemos hablar de trabajo \u201ca libre disposici\u00f3n\u201d <\/strong>si\n existe la obligaci\u00f3n de estar unas determinadas horas del d\u00eda dando un \nservicio determinado sin ni siquiera un salario m\u00ednimo establecido.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPor otro lado, cabe recordar que las empresas basadas en la \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d consiguen <strong>enmascarar una relaci\u00f3n laboral entre empresarios y trabajadores<\/strong>,\n convirtiendo las plataformas de compartici\u00f3n en el \u00fanico medio de \nsubsistencia para muchas personas y creando una situaci\u00f3n de dependencia\n absoluta. Utilizando triqui\u00f1uelas legales, un l\u00e9xico innovador \u2013Ryder \nen vez de repartidor, usuario en vez de taxista o inquilino en vez de \nhotelero\u2013 y obras de ingenier\u00eda laboral, consiguen que los costes de \nproducci\u00f3n de determinados servicios, que ya exist\u00edan previamente, se \nreduzcan dr\u00e1sticamente. De esta manera, adem\u00e1s de mermar las condiciones\n de ocupaciones tradicionales evadiendo impuestos y bajando radicalmente\n los salarios, consiguen hacer creer que son una herramienta necesaria \npara muchas personas que de otra manera no podr\u00edan acceder a \ndeterminados tipos de servicios.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEjemplo de tal situaci\u00f3n, pero a\u00fan m\u00e1s invisibilizada que el de las \nempresas de movilidad, de reparto a domicilio o de alquiler de \nviviendas, es el que se est\u00e1 dando en el <strong>sector de los cuidados<\/strong>. \nSi bien estos cl\u00e1sicamente hab\u00edan sido provistos por familiares, \nprofesionales y amistades \u2013mayoritariamente mujeres en los tres casos\u2013, \nactualmente, y al igual que en los casos antes nombrados, se est\u00e1 \nconsiguiendo pasar a una \u00f3rbita en la que personas desconocidas entre s\u00ed\n consiguen formalizar una relaci\u00f3n de colaboraci\u00f3n. Ejemplo de ellas son\n empresas como Aiudo, Family, Qida o Wayalia. Empresas que capitaneadas \nen su mayor\u00eda por unos pocos hombres blancos con un alto nivel educativo\n (Frenken y Schor, 2017) consiguen, sin tener a ninguna persona \ncuidadora en plantilla, <strong>saltarse las pocas e insuficientes leyes que protegen la situaci\u00f3n laboral <\/strong>de\n muchas y muchos trabajadores alcanzando beneficios econ\u00f3micos \ninimaginables hace menos de una d\u00e9cada. Alegando que ellos no son los \nque prestan los servicios, sino que su \u00fanica labor consiste en poner en \ncontacto a unas personas demandantes de servicios con otras ofertantes \nde los mismos, <strong>consiguen precarizar, sexualizar y racializar a\u00fan m\u00e1s el sector<\/strong> mientras se llevan una comisi\u00f3n.\n\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"143\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?resize=640%2C143&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-31016\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?resize=1024%2C228&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?resize=300%2C67&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?resize=768%2C171&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?resize=600%2C134&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?w=1455&amp;ssl=1 1455w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/image.png?w=1280&amp;ssl=1 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cabe recordar que <strong>en Espa\u00f1a es ilegal racializar o sexualizar las ofertas de trabajo<\/strong>\n demandando \u00fanicamente a hombres o mujeres para cubrir una vacante. No \nobstante, este tipo de empresas excus\u00e1ndose en que no son ellas, sino \nlas personas particulares las que eligen a los trabajadores, tienen \nlicencia total para publicar ofertas en las que demandan mujeres \nmigradas con unas capacidades \u2013como la cocina tradicional espa\u00f1ola\u2013 que \ndenotan claramente el origen deseado. Asimismo, argumentando que ellos \nno deciden las condiciones salariales y contractuales propuestas por las\n familias demandantes de servicios de cuidados, no tienen el m\u00e1s m\u00ednimo \npudor de publicar <strong>ofertas de trabajo que exceden las 40 horas semanales y sin alcanzar siquiera el Salario M\u00ednimo Interprofesional<\/strong>.\n Arguyendo que ellas no seleccionan para su empresa sino para \nparticulares (personas f\u00edsicas) que no est\u00e1n sujetos a las mismas \nrestricciones que las empresas en los procesos de selecci\u00f3n, consiguen \nabrir la veda y saltarse cualquier protecci\u00f3n legal, por m\u00ednima que sea.\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn definitiva, al igual que empresas como AirBnB que surgieron como \nalternativa a una oferta hotelera de precios desorbitados a\u00f1adiendo el \nfactor social a la experiencia de consumo,<strong> las plataformas de cuidadorxs <\/strong>que surgieron para facilitar el acceso a los cuidados, se han visto corrompidas por <strong>grandes fondos<\/strong>, han <strong>acaparado\n la oferta y han ajustado sus precios y tarifas a las del \u201clibre \nmercado\u201d eliminando el factor social de intercambio y precarizando a\u00fan \nm\u00e1s el sector<\/strong>. Sin duda, lo m\u00e1s lacerante y desgarrador no es tanto \nel giro radical, previsible en cualquier estructura capitalista, sino el\n discurso que dichas plataformas siguen manteniendo a d\u00eda de hoy, \nsimulando que contribuyen a la mejora de las personas mayores y \ndependientes y haci\u00e9ndonos creer que forman parte de la econom\u00eda social y\n cooperativa donde la calidad de vida y la dignidad de las personas \ntrabajadoras se antepone al lucro econ\u00f3mico.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">REFERENCIAS<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><\/li><li> Belk, R., (2009) Sharing. J. Consum. Res. 36, 715\u2013734 <\/li><li> Benkler, Y., (2004) \u201cSharing Nicely: on shareable goods and the  emergence of sharing as a modality of economic production\u201d. Yale Law J.  114, 273\u2013358 <\/li><li> Chakravarthi N., Purushottam P., Baojun J., Praveen K. K., Paul R. M.,  Sridhar M., Davide P., Upender S., Chunhua W., Ting Z. (2018) \u201cSharing  Economy: Review of Current Research and Future Directions\u201d Customer  Needs and Solutions (1-2) \u00a0 <\/li><li> <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1016\/j.eist.2017.01.003\" target=\"_blank\">Frenken, K., Schor, J., (2017) \u201cPutting the sharing economy into perspective. Environ. Innovation Soc. Transitions\u201d\u00a0<\/a><\/li><li><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.web-strategist.com\/blog\/\" target=\"_blank\">Web Strategy Blog de Jeremiah Owyiang\u00a0<\/a><\/li><li> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/soc4.12493\">Schor, J.,  Fitzmaurice, C., Attwood-Charles, W., Carfagna, L., Poteat, E., (2016)  \u201cParadoxes of openness and distinction in the sharing economy\u201d. Poetics  54, 66\u201381.Schor y Attwood\u2010Charles (2017) \u201cThe \u201csharing\u201d economy: labor,  inequality, and social connection on for\u2010profit platforms\u201d. Sociology  Compass. 11:e12493<\/a>.\u00a0<\/li><li> <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.uber.com\/es-ES\/about\/how-does-uber-work\/\" target=\"_blank\">UBER (2017) \u00bfC\u00f3mo funciona Uber?<\/a> <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/camara-civica\/la-uberizacion-de-los-cuidados-en-espana\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/camara-civica\/la-uberizacion-de-los-cuidados-en-espana<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujer, asimilada, 48 horas a la semana por 1.88 euros la hora: As\u00ed es la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":31017,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,186,9,44,15],"tags":[1750,19,147],"class_list":["post-31015","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-instituciones","category-medio-ambiente","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-cuidados","tag-mujeres","tag-sueldos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/wayalia.jpg?fit=1500%2C849&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31015","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31015"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31015\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31019,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31015\/revisions\/31019"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31017"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31015"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31015"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31015"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}