{"id":31046,"date":"2019-04-26T11:40:33","date_gmt":"2019-04-26T09:40:33","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=31046"},"modified":"2019-04-14T10:52:35","modified_gmt":"2019-04-14T08:52:35","slug":"tus-pasos-en-la-escalera-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=31046","title":{"rendered":"\u201cTus pasos en la escalera\u201d por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un a\u00f1o despu\u00e9s de&nbsp;<em>Un andar solitario entre la gente<\/em>&nbsp;reaparece Antonio Mu\u00f1oz Molina con&nbsp;<em>Tus pasos en la escalera<\/em>&nbsp;(Barcelona Seix Barral \u2013Editorial Planeta-, 12 de febrero de 2019, 320 p\u00e1ginas), una densa novela sobre la espera que yo he devorado en pocas horas.<\/h3>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tus pasos en la escalera<\/em>&nbsp;es, ante todo, una trama sobre la espera de la mujer amada, un tema literario sobre el que Mu\u00f1oz Molina ya hab\u00eda incidido anteriormente: me parecen insoslayables las referencias a su relato&nbsp;<em>Si t\u00fa me dices ven<\/em>, o a su novela por entregas&nbsp;<em>En ausencia de Blanca<\/em>, pero en el nuevo t\u00edtulo mu\u00f1ozmoliniano todo es mucho m\u00e1s complejo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para empezar, el autor plantea una interesante mezcla de elementos biogr\u00e1ficos y un doble plano narrativo. Ha cultivado la&nbsp;<em>autoficci\u00f3n<\/em>&nbsp;en t\u00edtulos como&nbsp;<em>El jinete polaco<\/em>,&nbsp;<em>El viento de la luna<\/em>,&nbsp;<em>Ardor guerrero<\/em>,&nbsp;<em>Como la sombra que se va<\/em>&nbsp;o el mencionado&nbsp;<em>Un andar solitario entre la gente&nbsp;<\/em>y en esta novela aparecen muchos elementos que parecen tomados directamente de su propia vida real: el traslado de Nueva York a Lisboa, el sill\u00f3n de lectura, su necesidad de pasear la ciudad como un&nbsp;<em>Robinson urbano<\/em>\u2026 Y salvando esos aspectos, que son meramente circunstanciales respecto a la trama novel\u00edstica, el autor nos sumerge en un juego de realidades en que el discurso narrativo del protagonista-narrador se desdobla en dos planos: la&nbsp;<em>realidad real<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>la realidad ficticia<\/em>, por parad\u00f3jico que pueda parecer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El juego empieza con los dos domicilios de la pareja: el que han ocupado en Nueva York y el que tienen en Lisboa, ya preparado por el protagonista en todos sus detalles dom\u00e9sticos, mientras llega Cecilia, su pareja, una neurocient\u00edfica que est\u00e1 a la espera de terminar una comunicaci\u00f3n para un congreso. Ambos compartir\u00e1n este nuevo espacio, muy similar al anterior, ahora ocupado solamente por \u00e9l hasta que llegue el ansiado momento de escuchar sus pasos en la escalera. En el primer tercio de la novela, todo resulta id\u00edlico. El protagonista-narrador afronta la reforma de la nueva vivienda, la distribuci\u00f3n de los enseres y muebles llegados de su vida anterior, la distribuci\u00f3n de libros, m\u00fasica, adornos y regalos que la pareja se ha intercambiado durante a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2019\/03\/portada-de-tus-pasos-en-la-escalera.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2019\/03\/portada-de-tus-pasos-en-la-escalera.jpg?w=640\" alt=\"\" class=\"wp-image-8193\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Portada de&nbsp;<em>Tus pasos en la escalera<\/em>&nbsp;(Antonio Palmerini)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n se describe a s\u00ed mismo como un fingidor nato: siempre ha sabido menos de lo que aparentaba en sus estudios o en su trabajo, ha asentido a postulados y re\u00eddo bromas de los que ni siquiera se ha enterado por dificultades idiom\u00e1ticas, ha simulado un entusiasmo laboral que era ficticio, lo que le ha valido una prejubilaci\u00f3n forzosa. El libro se inicia con una cita de Montaigne que asegura:&nbsp;<em>Hay que esconder su vida<\/em>. Este fingidor est\u00e1 ahora en la tierra de Pessoa, el que dec\u00eda:&nbsp;<em>El poeta es fingidor.\/ Finge tan completamente \/ que hasta finge que es dolor \/ el dolor que en verdad siente<\/em>. Y algo de esto hay en la novela, seg\u00fan el lector avanza por sus p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bruno (solo se sabr\u00e1 su nombre al final) pasa sus d\u00edas pendiente del orden de la casa, de los paseos con su perra, de correr grandes caminatas junto al Tajo, bajo el puente. Hace lo mismo que hac\u00eda en su anterior enclave y los dos \u00e1mbitos llegan a confundirse, pues Mu\u00f1oz Molina ha elegido dos ciudades que tienen en com\u00fan un r\u00edo, un puente, una casa muy parecida, el continuo tr\u00e1fico de aviones que se acercan al aeropuerto o se alejan de \u00e9l y que siempre le recuerdan los aviones del 11S. Mu\u00f1oz Molina acrecienta ese paralelismo mezclando espacios y tiempos, creando as\u00ed una confusa mezcla de realidades.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero todo cambia cuando aparece \u201cel silencio\u201d, pesado como una losa. El lector intuye que&nbsp;la relaci\u00f3n entre ellos no es exactamente la que \u00e9l trata de reflejar y surge la duda de si Cecilia vendr\u00e1 alguna vez, en tanto que el protagonista empieza a mostrar evidentes indicios de neurosis e inestabilidad emocional. Piensa que deber\u00eda anotar todo pues se le olvidan cosas importantes; se convence de que no necesita nada material, solamente, el regreso de su mujer; acapara cuanto puede para ir cortando el v\u00ednculo con la realidad cotidiana\u2026 A estas alturas, el lector se pregunta, a\u00fan con la duda, qu\u00e9 ha pasado con Cecilia, si est\u00e1 viva, si va a abandonar Nueva York alguna vez\u2026 y surge el deseo de encontrar las respuestas a todas sus preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el protagonista va desmoron\u00e1ndose poco a poco a los ojos del lector: esa confusi\u00f3n espacio-temporal entre las realidades neoyorquina y lisboeta, esa soledad buscada, esas referencias constantes al fin del mundo (el 11-S, incendios forestales, calentamiento global y sus efectos, desecaci\u00f3n de r\u00edos antes caudalosos, aparici\u00f3n de nuevos predadores, la pol\u00edtica de Trump, las migraciones\u2026), ese distanciamiento progresivo de la realidad, nos hacen comprender que la mente de Bruno es un hervidero de contradicciones, carencias y autoenga\u00f1os. Pero a\u00fan queda desvelar algunas de las preguntas que han ido surgiendo durante la lectura, un gran acierto del autor, que mantiene un alto nivel de inter\u00e9s por conocer la realidad dentro de la ficci\u00f3n, lo que ha sucedido de verdad y lo que es pura fabulaci\u00f3n de la mente enferma del personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cecilia supone la clarificaci\u00f3n del protagonista, el enfoque cient\u00edfico de sus procesos sensoriales y mentales. Le ha ido ense\u00f1ando los entresijos de la memoria, de las sensaciones visuales y auditivas, de los mecanismos de defensa, de conceptos relacionados con el trabajo de su laboratorio, especialmente, la intervenci\u00f3n de la am\u00edgdala cerebral, el hipocampo o el hipot\u00e1lamo en conductas que intentan aprovechar positivamente el miedo, las experiencias traum\u00e1ticas, el sufrimiento. Resiliencia, en definitiva. Cecilia lo ha experimentado con ratas de laboratorio y parece que Bruno repite la pauta resiliente frente a los efectos de su cataclismo interior, como una m\u00e1s de las ratas que su mujer pone en un laberinto de cart\u00f3n para medir sus reacciones ante est\u00edmulos tales como descargas el\u00e9ctricas o dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras espera la llegada de Cecilia lee las memorias del almirante Byrd (que pas\u00f3 seis meses aislado en una caba\u00f1a subterr\u00e1nea en la Ant\u00e1rtida a varias decenas de grados bajo cero, en medio de una noche eterna y acab\u00f3 desquiciado), y el lector comprende la progresiva similitud entre ambos procesos de aislamiento. A estas alturas, ese lector necesita saber definitivamente qu\u00e9 hay de realidad en lo que ha ido contando el \u00fanico narrador, qu\u00e9 hay de ocultamiento o de fingimiento y, especialmente, qu\u00e9 ha sido de Cecilia, tal es la intensidad del suspense creado por el autor de \u00dabeda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una prosa amen\u00edsima, un personaje alucinado y alucinante que nos pone en contacto con otros personajes inciertos, un juego de espejos entre la realidad de la ficci\u00f3n y la ficci\u00f3n de la realidad. Todo esto aparece en esta \u00faltima y excelente entrega de Antonio Mu\u00f1oz Molina, al que hay que agradecerle este nuevo hallazgo y pedirle que pronto nos regale otro. El final, que me reservo, es la gran apoteosis que pone orden en el caos o tal vez lo desordene definitivamente, como si fuera el fin del mundo del que tanto habla el protagonista. Y el lector se queda con ganas de m\u00e1s, al menos, mientras suenen (o no) los pasos de Cecilia en la escalera.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Alberto Granados<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-link is-provider-alberto-granados\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"vKN3tIMqRT\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2019\/03\/20\/tus-pasos-en-la-escalera\/\">Tus pasos en la&nbsp;escalera<\/a><\/blockquote><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abTus pasos en la&nbsp;escalera\u00bb \u2014 Alberto Granados\" src=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2019\/03\/20\/tus-pasos-en-la-escalera\/embed\/#?secret=Fwq7y8rrHl#?secret=vKN3tIMqRT\" data-secret=\"vKN3tIMqRT\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un a\u00f1o despu\u00e9s de&nbsp;Un andar solitario entre la gente&nbsp;reaparece Antonio Mu\u00f1oz Molina con&nbsp;Tus pasos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":31047,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,12,186,44,15],"tags":[5940,90,198],"class_list":["post-31046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-cultura","category-instituciones","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-actualidad","tag-cultura","tag-literatura"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/18CB686D-37B9-4B8D-B9B1-D55A14D45652.jpeg?fit=835%2C400&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31048,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31046\/revisions\/31048"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}