{"id":33762,"date":"2019-09-13T10:47:31","date_gmt":"2019-09-13T08:47:31","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=33762"},"modified":"2019-09-12T12:51:44","modified_gmt":"2019-09-12T10:51:44","slug":"lecciones-para-la-ultima-etapa-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=33762","title":{"rendered":"Lecciones para la \u00faltima etapa de la vida"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Tener presente la muerte es la mejor forma de tomar en serio nuestra existencia<\/h4>\n\n\n\n<p>A\n quienes ya somos viejos, y a\u00fan no hemos perdido del todo la cabeza ni \nlas ilusiones, nos toca pensar a fondo la vejez. Eso significa no \nquedarnos en sus estereotipos o enga\u00f1ifas habituales, como tampoco en \nlos parciales enfoques sociol\u00f3gicos, econ\u00f3micos o de autoayuda \nacostumbrados. M\u00e1s todav\u00eda, tras examinar los rasgos de esta edad \npostrera, habremos de atrevernos a mirar de frente a lo que inmediata y \ndefinitivamente la sigue: la muerte. \u00bfAcaso no le tengo miedo? Imagino \nque como cualquiera. Pero uno supone que, antes de ser despojado de todo\n lo m\u00edo, deber\u00e9 hacer el esfuerzo de recuperarme a m\u00ed mismo. En v\u00edsperas\n de que me vaya, tendr\u00e9 que aprender a despedirme.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo\n lo que empieza tiene que acabar, de acuerdo. Pero admitiremos que, una \nvez que todo ha comenzado para nosotros (la vida), en cuanto alcanzamos \nalguna madurez el problema decisivo pasa a ser su final (la vejez y la \nmuerte). No fuimos sujetos de nuestro comienzo, pero s\u00ed podemos serlo de\n su t\u00e9rmino. Lejos de merecer tildarlo de enfermizo, ser\u00e1 incluso un \nsigno de buena salud. Por m\u00e1s que intentemos mirar para otro lado (o \nsea, <em>di-vertirnos<\/em>), llegar\u00e1 un momento en que ya no ser\u00e1 f\u00e1cil \nhacerlo. Esta es la cuesti\u00f3n: si ese recordatorio nos amargar\u00e1 cada \ninstante del \u00faltimo periodo o, por el contrario, le conceder\u00e1 todo su \nvalor.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Sobre la edad tard\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p>Seguramente el requisito adecuado para meditar y hablar de la vejez \ncon cierta solvencia sea prestar atenci\u00f3n al propio envejecimiento. \nNadie ignora que cada d\u00eda nos morimos un poco, aunque la convenci\u00f3n \nreinante prefiere creer que s\u00f3lo los mayores envejecen y mueren. Pero \nhabr\u00e1 que distinguir \u2014lo que olvid\u00f3 Epicuro en su famoso argumento\u2014 \nentre el proceso de <em>morir<\/em> y el momento de la <em>muerte<\/em>: \nmientras yo estoy, mi muerte no est\u00e1 presente, es verdad, pero me estoy \nmuriendo. Ese envejecimiento puede llamarse \u201cel oto\u00f1o de la vida\u201d, \naunque ser\u00eda m\u00e1s justo compararlo con su invierno, siempre que se acepte\n que esta vez no le seguir\u00e1 ninguna radiante primavera.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de dejar este valle de sonrisas y l\u00e1grimas, uno puede mantener que lo m\u00e1s decisivo se aprende al hacernos mayores<\/p>\n\n\n\n<p>Parece como si la vejez nos llegara sin advertencia previa, por m\u00e1s \ns\u00edntomas que nos hayan anunciado su acercamiento. Al final, brotar\u00e1 la \nsorpresa del <em>ah, \u00bfpero la vida era esto?<\/em> \u00bfY qui\u00e9n discutir\u00e1 que\n a la vejez le gusta ocultarse? Mientras le sea posible, el ya anciano \ntratar\u00e1 de esconder su verg\u00fcenza ante el propio deterioro, encubrir su \ncondena y retrasar en lo posible su seguro cumplimiento. Por eso mismo \nes un tiempo de eufemismos y disimulos. En lugar de llamarle anciano o \nviejo, preferimos denominarle una <em>persona de edad<\/em> o <em>de cierta edad<\/em>, como si todas las dem\u00e1s no lo fueran tambi\u00e9n. Los entrenamientos del cuerpo \u2014hoy tan en boga\u2014 invitan al <em>qu\u00e9 joven te veo<\/em>, pero nos ahorramos el masaje de las menos visibles arrugas del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>A poco que el anciano mire dentro de s\u00ed, no habr\u00e1 dolor o tristeza de\n los otros que le sean ajenos. Para \u00e9l sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n \nconforman esa gran comunidad de <em>morituri,<\/em> o sea, de los que van\n a morir y requieren su cuidado rec\u00edproco. Pero a esa misma a\u00f1ada \npertenecen tambi\u00e9n los viejos amargados que optan por encerrarse en su \nrinc\u00f3n y desentenderse de todos y de todo. Hasta de los muertos que los \nprecedieron, de quienes son sus deudores. Se dir\u00eda que, ante la amenaza \nque los aguarda, el m\u00e1ximo riesgo de muchos mayores es el de convertir \nsu vida restante en un periodo de espera desconsolada, en un tiempo \nvac\u00edo\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una provechosa meditaci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>Antes de abandonar este valle de sonrisas y l\u00e1grimas, uno est\u00e1 \ndispuesto a mantener que lo m\u00e1s decisivo en nuestra vida se aprende al \nhacernos mayores. Por eso no le asusta demasiado que, en mitad de una \nreuni\u00f3n de coet\u00e1neos, le cuelguen el sambenito de aguafiestas como se le\n ocurra introducir a la muerte en mitad de la charla. Replicar\u00e1 \nenseguida que siempre la llevamos con nosotros y nada hacemos sin contar\n con ella. Ser\u00e1 una nueva ocasi\u00f3n de escapar de la mediocridad del \nmont\u00f3n, de la entrega a los prejuicios de la mayor\u00eda. Al fin y al cabo, \nbien sabemos que cada cual se muere solo y no en grupo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte relativiza todo cuanto se compare con ella o se contemple \ndesde ella. El hombre mismo se ha definido como un ser relativo a la \nmuerte, el ser que siempre vive en relaci\u00f3n con ella. La muerte es su \ntrasfondo y su horizonte; ella pone a cada uno <em>en su sitio<\/em>. La \nmuerte nos hace peque\u00f1os y grandes a un tiempo. Peque\u00f1os, porque es la \nprueba incontestable de que nuestro destino inevitable es la nada. S\u00f3lo \nante ella palpamos nuestra limitaci\u00f3n esencial y la de nuestros \nproyectos m\u00e1s entusiastas. Pero tambi\u00e9n nos hace grandes al mismo \ntiempo. Y es que esta guerra perpetua acabar\u00e1 para cada cual en su \npropia derrota, pero tras unas cuantas victorias parciales que nos \nhonran. Somos lo que llegamos a ser contra la muerte y por su mediaci\u00f3n;\n a fin de cuentas, gracias a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tomar nuestra existencia en serio precisamente porque acaba; no van a ofrecernos una nueva oportunidad de ser<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, \u00bfno ser\u00e1 la reflexi\u00f3n sobre nuestra finitud \u2014al \ncontrario de lo que predica el t\u00f3pico\u2014 un considerable est\u00edmulo de la \nvida? \u00bfO no es su anticipaci\u00f3n mental el acicate negativo de cuanto \nhacemos y aspiramos? La conciencia del l\u00edmite que conlleva infunde \nurgencia a nuestros quehaceres y clasifica nuestros proyectos en m\u00e1s o \nmenos importantes para mejor distribuir ese tiempo tan escaso que se nos\n ha otorgado. S\u00f3lo la previsi\u00f3n y meditaci\u00f3n de nuestra fugacidad puede \ndotarla de su debido espesor; la muerte se encargar\u00e1 al final de \nencumbrar nuestra vida\u2026 o de certificar su pobreza. Andr\u00e9 Gide lo \ncomprendi\u00f3 a fondo: \u201cPor no pensar lo suficiente en la muerte, ni el m\u00e1s\n breve instante de tu vida ha sido lo suficientemente valioso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, dar su justo valor al presente requiere vivir la vida \ndesde ese futuro. Hay que tomar nuestra existencia en serio precisamente\n porque acaba, porque ya no podemos llegar a m\u00e1s ni van a ofrecernos \notra nueva oportunidad de ser. Por eso mismo puede proclamarse con toda \ncerteza que la muerte no est\u00e1 al final, sino en el centro mismo de la \nvida, seg\u00fan constata Ram\u00f3n Andr\u00e9s. Y repetir con Fernando Savater que \n\u201cla evidencia de la muerte no s\u00f3lo le deja a uno pensativo, sino que le \nvuelve a uno pensador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/aurelio_arteta\/a\">Aurelio Arteta<\/a>, autor de\u00a0<em>A fin de cuentas. Nuevo cuaderno de la vejez<\/em> (Taurus, 2018), ha sido catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Moral y Pol\u00edtica en la Universidad del Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/08\/10\/ciencia\/1533902185_734964.html\">https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/08\/10\/ciencia\/1533902185_734964.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>FOTO:  &#8216;Vida y muerte&#8217;, de Gustav Klimt (1862-1918).\u00a0   E. Lessing  (deagostini dea \/ getty)  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tener presente la muerte es la mejor forma de tomar en serio nuestra existencia A&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":33763,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,186,9,44,15],"tags":[506],"class_list":["post-33762","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-instituciones","category-medio-ambiente","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-jubilacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/1533902185_734964_1533902438_noticia_normal_recorte1.jpg?fit=1960%2C1067&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33762","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33762"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33762\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33764,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33762\/revisions\/33764"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/33763"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}