{"id":36130,"date":"2019-12-20T11:11:00","date_gmt":"2019-12-20T10:11:00","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=36130"},"modified":"2020-06-26T13:12:56","modified_gmt":"2020-06-26T11:12:56","slug":"penumbras-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=36130","title":{"rendered":"\u00abPenumbras\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En\n mi casa familiar, mi ni\u00f1ez transcurri\u00f3 marcada por la rutina. Los d\u00edas \nno eran aburridos, pero se suced\u00edan iguales a los anteriores y, \nprevisiblemente, a los venideros, a un ritmo poco amigo de las \nnovedades, las improvisaciones, las sorpresas o de lo aleatorio. Sin \nembargo, la llegada del verano trastocaba todo ese orden inamovible, \ncomo si mis padres, austeros hasta lo calvinista, no supieran qu\u00e9 hacer \ncon semejante derroche de tiempo dedicado al ocio, al ir y venir \ncaprichoso e improductivo. <\/h4>\n\n\n\n<p>El\n verano de mi ni\u00f1ez fue siempre una estaci\u00f3n de contrastes y situaciones\n ins\u00f3litas. Sin duda, los que, como yo, os criarais en un pueblo de los \nde antes del gran desarrollo tecnol\u00f3gico recordar\u00e9is c\u00f3mo al llegar los \ncalores, en nuestras casas se limpiaba bien temprano la puerta, se \nbaldeaba concienzudamente la calle y el correspondiente trozo de acera y\n despu\u00e9s se bajaban las persianas sumiendo las casas en un ambiente de \npenumbra, con la intenci\u00f3n de conjurar las temperaturas t\u00f3rridas con que\n el verano andaluz nos regalaba en aquellos pueblos del interior de la \nprovincia de Ja\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre\n hab\u00edamos o\u00eddo a nuestros mayores celebrar la luminosidad de las casas. \nLa m\u00eda ten\u00eda una enorme cristalera, mil veces alabada por la luz y el \ncalorcillo del sol, que ahora se oscurec\u00eda para evitar <em>la solanera<\/em>\n y sus efectos demoledores. La casa era todo el verano un claustro \nmonacal, cerrado al mundo, donde nos macer\u00e1bamos en sudor, y nosotros \n\u00e9ramos un grupo sombras casi imperceptibles que nos mov\u00edamos de una \nhabitaci\u00f3n a otra mecidos por un ruido de abanicos que mi madre, mi \nabuela, mis t\u00edas y mis hermanas agitaban continuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis\n hermanos y yo, cinco en total, est\u00e1bamos f\u00e9rreamente controlados \ndurante todo el a\u00f1o, pero al llegar el verano, el calor, la desgana, se \ninstalaban en mis padres y la disciplina se relajaba bastante, de modo \nque era un continuo entrar y salir sin control, un sonar de timbre \nseguido de la presencia de alg\u00fan amigo que ven\u00eda a recogerme para jugar a\n nuestras anchas (ahora, gracias al verano, bastaba con plantearlo y \nobten\u00edamos la autorizaci\u00f3n sin el habitual interrogatorio de primer \ngrado), un telefonazo de alg\u00fan otro amigo para ir a nuestras excursiones\n o a aquellas guerrillas a pedradas con los de otro barrio, que sol\u00edan \nacabar con alg\u00fan descalabro y un castigo que despu\u00e9s el calor y la \nmodorra hac\u00edan olvidar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/xn--antoniomuozmolina-nxb.es\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Alcaudete-en-blanco-y-negro.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" height=\"211\" width=\"300\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/xn--antoniomuozmolina-nxb.es\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Alcaudete-en-blanco-y-negro-300x211.jpg?resize=300%2C211\" alt=\"Alcaudete, en los a\u00f1os sesenta. En primer t\u00e9rmino, mi casa y la tapia del huerto\" class=\"wp-image-2453\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Foto: Alcaudete, en los a\u00f1os sesenta. En primer t\u00e9rmino, mi casa y la tapia del huerto<\/p>\n\n\n\n<p>No\n es que nuestros padres nos abandonaran. Es que hab\u00edamos terminado la \nescuela, esa escuela en la que jam\u00e1s hab\u00eda deberes, pero sab\u00edamos de \ntodo, y no sab\u00edan muy bien c\u00f3mo controlarnos, as\u00ed que nos entreg\u00e1bamos a\n una vagancia s\u00f3lo marcada por el capricho, la cartelera del cine de \nverano (hab\u00eda que ir a la cancela de la iglesia a ver la catalogaci\u00f3n \nmoral de la pel\u00edcula), los paseos con los amigos por el parque y los \nba\u00f1os en alguna la alberca sin cloro, que compart\u00edamos con alguna \nculebra, muchas ranas y un abundante lecho de algas verdosas, que adem\u00e1s\n estaba muy lejos del pueblo y a la que \u00edbamos andando, pisando un \npolvoriento suelo de tierra con nuestras alpargatas de c\u00e1\u00f1amo, que \ndespu\u00e9s dejaban unas bien patentes huellas en los suelos reci\u00e9n \nfregados. Curiosamente, esa situaci\u00f3n no parec\u00eda tan grave como en el \ninvierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Al\n llegar a la adolescencia, otro factor se convirti\u00f3 en determinante de \nmis veranos llenos de penumbra: la vuelta de \u201clas forasteras\u201d, las \nchicas de las familias que hab\u00edan emigrado, especialmente a Catalu\u00f1a, y \nque tra\u00edan un aire m\u00e1s cosmopolita, m\u00e1s atrevidillo y mucho m\u00e1s lanzado \nque <em>las ni\u00f1as<\/em>\n de nuestra pandilla, que eran unas santas. Estas chicas, obligadas a \nromper con su vida anterior, volv\u00edan contando un anecdotario que, cierto\n o falso, nos parec\u00eda deslumbrante, un aut\u00e9ntico dominio de la \nsituaci\u00f3n, un envidiable <em>savoir faire<\/em>,\n que yo tard\u00e9 mucho en identificar con una dosis letal de desarraigo y \nun fr\u00e1gil sentido de revancha contra un pueblo que les hab\u00eda negado el \nbienestar. A veces, nos trataban como pueblerinos irredentos, pero en \notras ocasiones se produc\u00eda el milagro y consegu\u00edamos una intimidad, \nunas caricias furtivas, alg\u00fan beso en medio de un guateque, una promesa \nde futuros goces que nuestras hormonas agradec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s\n ellas volv\u00edan a su lucha en la emigraci\u00f3n y nosotros volv\u00edamos a \nnuestra rutina invernal, a las cosas de nuestro pueblo, que era todo el \nuniverso mundo que sab\u00edamos abarcar, esperando a que llegara aquel \nPreuniversitario en el que nuestros padres se iban a ver obligados a \nenviarnos fuera, normalmente a Granada o a Ja\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p>A  mediados de septiembre empez\u00e1bamos el curso, el calor iba remitiendo,  las persianas volv\u00edan a levantarse, la luz entraba a raudales en las  casas otra vez, el invierno se acercaba\u2026 Ahora la penumbra s\u00f3lo estaba  dentro de nosotros, acuciados por las ganas de volar y salir a hacerle  frente a la vida, angustiados por el miedo a lo que pudiera haber ah\u00ed  fuera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/antoniomu\u00f1ozmolina.es\/2011\/07\/2452\/\">http:\/\/antoniomu\u00f1ozmolina.es\/2011\/07\/2452\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>FOTO:<a href=\"https:\/\/www.lagacetadesalamanca.es\/hemeroteca\/divertian-ninos-anos-50-primera-parte-FSGS170036\"> https:\/\/www.lagacetadesalamanca.es\/hemeroteca\/divertian-ninos-anos-50-primera-parte-FSGS170036 <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mi casa familiar, mi ni\u00f1ez transcurri\u00f3 marcada por la rutina. 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