{"id":37080,"date":"2020-02-02T09:51:58","date_gmt":"2020-02-02T08:51:58","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=37080"},"modified":"2020-01-16T17:58:35","modified_gmt":"2020-01-16T16:58:35","slug":"a-la-revolucion-feminista-vestidas-de-muneca-de-porcelana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=37080","title":{"rendered":"\u00a1A la revoluci\u00f3n feminista, vestidas de mu\u00f1eca de porcelana!"},"content":{"rendered":"<div id=\"articulo-introduccion\" class=\"articulo-introduccion\">\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A cada ola de conquistas feministas le sigue una contraola de clich\u00e9s hiperfemeninos. La que estamos viviendo actualmente coincide con escaparates llenos de tules, volantes, rosa chicle y mangas abullonadas.<\/h4>\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"compartir-social\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p style=\"text-align: justify;\">PERO VAMOS A ver, si esto es <a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2018\/11\/07\/actualidad\/1541616264_498265.html\">la revoluci\u00f3n<\/a>, \u00bfqu\u00e9 hago yo vestida de mu\u00f1eca de porcelana? Y no soy yo sola. De un tiempo a esta parte, en las tiendas de moda de gama media domina el exceso, la hiperfeminidad, el barroco. Campan a sus anchas las mangas abullonadas y de farol, los vestidos con siete capas de tul, los plisados, brocados, metalizados; los pendientes candelabro que desplazan el centro de gravedad. Los jers\u00e9is de lana y otras prendas funcionales siguen por aqu\u00ed, s\u00ed, pero cuajados de lentejuelas y pedrer\u00eda, ornamentos que adem\u00e1s han hecho met\u00e1stasis hacia p\u00e1rpados y u\u00f1as acr\u00edlicas. Estamos viendo vol\u00famenes y tornasolados olvidados desde los tiempos de la Espa\u00f1a del pelotazo, la horquilla de inspiraci\u00f3n va desde Imelda Marcos en los actos oficiales hasta la portada de <em>Bandido<\/em> de las Az\u00facar Moreno, y todo en plena ebullici\u00f3n planetaria del movimiento feminista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tengo nada en contra del maximalismo, al contrario, hay que reconocer que rebozarse en <a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/11\/22\/ideas\/1574452567_521860.html\">los clich\u00e9s de la feminidad can\u00f3nica<\/a> de vez en cuando es muy divertido. No tengo inconveniente en pasarme 10 minutos intentando embutir una manga versallesca dentro del abrigo antes de salir de casa, no es eso. Lo que resulta sospechoso es la distorsi\u00f3n entre tanta fantas\u00eda palaciega en los escaparates y tanta agitaci\u00f3n en las calles y en las redes. Cualquiera dir\u00eda que andamos forjando el camino de la revoluci\u00f3n hacia la igualdad real envueltas en volantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que \u201cse lleva\u201d nunca es banal, pocas manifestaciones creativas est\u00e1n tan ligadas a lo cotidiano y a la vez tan atravesadas por la pol\u00edtica, la econom\u00eda y la identidad como la moda comercial. En las tendencias hay mucho m\u00e1s de gesti\u00f3n que de arrebato, se trata de identificar los ingredientes rentables del sentir popular, engullirlos, retractilarlos, ponerlos en las estanter\u00edas a 19,95 euros y volver a empezar cuando el ciclo se agote. Un buen ejemplo reciente de estos procesos por los que el mercado lo engulle todo es el de las camisetas con mensajes feministas producidas con medios poco o nada feministas. Esa no nos la vuelven a colar. Pero me temo que el nexo entre las diademas acolchadas de terciopelo, las faldas de princesa y la cuarta ola del feminismo es m\u00e1s complejo y m\u00e1s perverso, la ventaja es que contamos con antecedentes para desentra\u00f1arlo.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html derecha\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<h4 class=\"texto_grande\">La vuelta de la cursiler\u00eda es <br \/>\nmuy \u00fatil para reforzar la vuelta <br \/>\ndel machote desacomplejado<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la moda se hiperfeminiza o se hipersexualiza, hay que desconfiar. Ya sucedi\u00f3 en los ochenta con el cors\u00e9. Justo en un momento de liberaci\u00f3n sexual (siempre en unos m\u00e1rgenes de disciplina) y de plena incorporaci\u00f3n en el mercado laboral de las mujeres (sin desatender jam\u00e1s las cargas dom\u00e9sticas), despu\u00e9s de una larga etapa de explotaci\u00f3n del feminismo desde la publicidad y las revistas (\u00bfles suena esto?) reaparece el corpi\u00f1o con ballenas. En desfiles, escaparates y torsos de estrellas del pop regresa triunfante el dispositivo que m\u00e1s ha estrujado literal y figuradamente a las mujeres para hacerlas encajar en el canon. No se trata de un complot, sino de una especie de acto reflejo de rechazo al cambio, la arcada del sistema cuando le hacemos tragar demasiadas novedades de golpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA cada una de las etapas en las que las mujeres han conquistado derechos le ha seguido una respuesta reaccionaria. La reacci\u00f3n no tiene eje de mando ni estrategias pensadas; lo pol\u00edtico, lo econ\u00f3mico y la cultura de masas se movilizan a la vez reivindicando la masculinidad tradicional, lo que implica restaurar una feminidad que la sostenga\u201d, dice Mar\u00eda \u00c1vila Bravo-Villasante, doctora en estudios interdisciplinares de g\u00e9nero y autora del libro <em>La m\u00e1quina reaccionaria. La lucha declarada a los feminismos<\/em> (Tirant lo Blanch). El empuj\u00f3n para forzar el retroceso es recurrente a lo largo de la historia y siempre ha ido acompa\u00f1ado de sus prendas estrella. Otro ejemplo, adem\u00e1s del regreso del cors\u00e9, es la silueta <em>new look<\/em> que se pone de moda en los a\u00f1os cincuenta. Las mujeres que se incorporaron a la vida p\u00fablica durante la II Guerra Mundial vuelven al hogar, la crianza y los fogones en los cincuenta de la mano de una campa\u00f1a propagand\u00edstica que mistifica a las amas de casa. Y lo hacen metidas en vestidos con cinturas de avispa y faldas voluminosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asistimos a un momento de reacci\u00f3n antifeminista desvergonzada: negacionismo de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2019\/11\/21\/actualidad\/1574341983_562134.html\">la violencia de g\u00e9nero<\/a>, defensa de los roles tradicionales, afortunadamente los trucos son los mismos de siempre. El car\u00e1cter reaccionario es lo que tiene, es muy contrario a la innovaci\u00f3n, vago por naturaleza. \u201cEl patriarcado se empe\u00f1a en repartir espacios y tiempos e insiste una y otra vez en el car\u00e1cter complementario de los sexos para asignarlos. Vuelven siempre a los argumentos biologicistas\u201d, explica Bravo-Villasante. La misma matraca del rosa y el azul, de Marte y Venus cada generaci\u00f3n y media. La reacci\u00f3n repta lentamente en el terreno de lo simb\u00f3lico, del imaginario y de ah\u00ed, por supuesto, a la moda. Escuchando a Bravo-Villasante, de repente vemos las blusas transparentes con lazada al cuello a lo Nancy Reagan de las tiendas bajo otra luz. \u00bfSer\u00e1 esta la etiqueta de la reacci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tendencias hiperfemeninas son el canario en la mina, avisan de que conviene preocuparse. La historia nos ha mostrado varias veces este sistema de vasos comunicantes: la vuelta de la cursiler\u00eda es muy \u00fatil para reforzar la vuelta del machote desacomplejado. Mi consejo es que no se priven de vestir de princesa de noche y primera dama de los noventa de d\u00eda si eso les place, el mundo ya es bastante duro, pero sin bajar la guardia. No vaya a ser que entre los perifollos propios de otros tiempos nos vayan a colar tambi\u00e9n discursos superados.<\/p>\n<div id=\"articulo-introduccion\" class=\"articulo-introduccion\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"firma firma--vertical\">\n<div class=\"autor\">\n<div class=\"autor-texto\"><span class=\"autor-nombre\"> <a title=\"Ver todas las noticias de Nerea P\u00e9rez de las Heras\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/nerea_perez\/a\/\">Nerea P\u00e9rez de las Heras<\/a> <\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\">\n<div class=\"compartir-social\">FOTO: <span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-autor\">Mercedes Debellard<\/span><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<div id=\"compartir-otros\" class=\"compartir-otros\" style=\"text-align: justify;\">https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/01\/08\/eps\/1578483378_499548.html<\/div>\n<div class=\"compartir-social\">\n<div id=\"compartir-otros\" class=\"compartir-otros\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A cada ola de conquistas feministas le sigue una contraola de clich\u00e9s hiperfemeninos. La que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":37081,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[14,44,6937,15],"tags":[2538,6968,6969,6967],"class_list":["post-37080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-feminismo","category-noticias-de-hoy","category-sociedad","category-ultimas-noticias","tag-amor-contrariado","tag-contrareformas","tag-cursileria","tag-olas-feministas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/1578483378_499548_1578484739_noticia_normal_recorte1.jpg?fit=1960%2C1644&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=37080"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37082,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37080\/revisions\/37082"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/37081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=37080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=37080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=37080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}