{"id":3958,"date":"2015-10-20T08:22:32","date_gmt":"2015-10-20T06:22:32","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=3958"},"modified":"2020-06-26T13:17:07","modified_gmt":"2020-06-26T11:17:07","slug":"de-la-persona-al-personaje-visiones-de-mariana-de-pineda-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=3958","title":{"rendered":"\u00abDe la persona al personaje: Visiones de Mariana de Pineda\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<p>\u00a1Oh, qu\u00e9 d\u00eda tan triste en Granada,\u00a0 que a las piedras hac\u00eda llorar\u00a0 al ver que Marianita se muere\u00a0 en cadalso por no declarar! (Canci\u00f3n popular)<!--more--><\/p>\n<p>Granada, ciudad bien cicatera en el halago a sus personajes p\u00fablicos, se desborda en un culto casi id\u00f3latra hacia la figura de Mariana de Pineda. \u00a0Ha habido muchos personajes c\u00e9lebres en la ciudad, pero poco af\u00e1n por perpetuar el recuerdo de sus logros: si acaso, una placa en una ignorada casa natal, una plaza o calle, una estatua a veces, pero siempre el olvido como tel\u00f3n de fondo. Por el contrario, la figura de Mariana de Pineda (tal vez junto a la de Garc\u00eda Lorca) concita desde su propia \u00e9poca una absoluta aquiescencia, una empat\u00eda insoslayable, un aut\u00e9ntico culto al recuerdo de la mujer de carne y hueso, pero especialmente al mito en que \u00e9sta lleg\u00f3 a convertirse.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/rodrigo-antonina-aleluyas-de-mariana-pineda-en-a4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" height=\"640\" width=\"640\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-1982\" title=\"RODRIGO, Antonina ALELUYAS DE MARIANA PINEDA en A4\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/rodrigo-antonina-aleluyas-de-mariana-pineda-en-a4.jpg?w=560&#038;h=791&#038;fit=640%2C640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Aleluyas de Mariana de Pineda. Texto de Antonina Rodrigo, im\u00e1genes de Gallo, 1981. \u201cDep\u00f3sito Legal N\u00ba 565\/96\u201d)<\/p>\n<p>Es indudable que la ciudad, hist\u00f3ricamente escarmentada ante la injusticia, vivi\u00f3 la ejecuci\u00f3n de Mariana Pineda como otro episodio m\u00e1s de arbitrario fatalismo, tan absurdo como la expulsi\u00f3n de jud\u00edos \u00a0y moriscos o los autos de fe en Plaza Nueva, y que bast\u00f3 un cambio de la situaci\u00f3n pol\u00edtica para que las instituciones locales dedicaran mil afanes a preservar la memoria de la hero\u00edna, como indica Carlos Cambronero: <em>\u201c\u2026 la proclamaron hero\u00edna de la libertad, y con este t\u00edtulo pas\u00f3 a la historia, llenando un cap\u00edtulo brillante entre las figuras espa\u00f1olas m\u00e1s representativas y apasionantes del siglo XIX. Su aventura vol\u00f3 en todas las m\u00e9tricas, anduvo en romances que circularon profusamente y rod\u00f3 en coplas de ciego. Durante muchas generaciones, los ni\u00f1os, en los atardeceres, llenaron los aires de las plazas de toda Espa\u00f1a cantando a coro los romances y las coplas de Marianita<\/em>\u201d (\u201cCosas de Anta\u00f1o\u201d, Revista Contempor\u00e1nea, 1899, citado por Antonina Rodrigo en <em>\u201cMariana de Pineda. La lucha de una mujer revolucionaria contra la tiran\u00eda absolutista\u201d<\/em>, Ed. La esfera de los libros, Madrid, 2005).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4873.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1983 aligncenter\" title=\"DSCN4873\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4873.jpg?w=560&#038;resize=411%2C548\" alt=\"\" width=\"411\" height=\"548\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Casa familiar de Mariana en la Carrera del Darro)<\/p>\n<p>La bi\u00f3grafa enumera una larga lista de recreaciones literarias, pl\u00e1sticas, musicales\u00a0e incluso oper\u00edsticas que se han basado en la figura de Mariana y en su indudable fuerza como leyenda a lo largo de los ciento ochenta a\u00f1os transcurridos desde su ejecuci\u00f3n en el Campo del Triunfo el 26 de mayo de 1831, a la edad de 26 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tanto la persona como los personajes literarios en ella basados aparecen en una ciudad enmarcada en pleno absolutismo de Fernando VII, una \u00e9poca de dur\u00edsima represi\u00f3n realista que llena c\u00e1rceles y pat\u00edbulos de liberales y masones. Los h\u00e9roes de la Guerra de la Independencia se convierten repentinamente en traidores a Fernando VII, la Constituci\u00f3n de 1812 queda abolida y el trienio liberal termina violentamente con la nueva invasi\u00f3n francesa, los llamados \u201ccien mil hijos de San Luis\u201d, que el r\u00e9gimen realista trae para aplastar los avances liberales. El exilio, la clandestinidad, la masoner\u00eda, la continua conspiraci\u00f3n generan una odiosa legi\u00f3n de esp\u00edas, infiltrados, delatores o Alcaldes del Crimen, como el sanguinario Ram\u00f3n Pedrosa, el verdugo de Mariana de Pineda. Encarcelamientos y ejecuciones, a las que se llega en juicios de dudosa consistencia jur\u00eddica, son lamentablemente frecuentes en la Granada del momento: <em>\u201cGranada era una ciudad de 18.079 vecinos, con 65.169 almas. Una poblaci\u00f3n un tanto recoleta, de acusado esp\u00edritu religioso, en la que se levantaban 23 parroquias, 3 monasterios y 16 conventos de frailes, 19 conventos de monjas, una importante colegiata y media docena de ermitas. Una poblaci\u00f3n de contrastes, ya que al propio tiempo era extremadamente librepensadora y cuna de sociedades secretas desde el siglo XVIII, existiendo ya en 1772 dos logias mas\u00f3nicas \u2013La Vigilante y La discreta- que un\u00edan estrechamente al elemento militar, can\u00f3nigos de la catedral y destacados comerciantes\u201d<\/em> (Antonina Rodrigo, ob. cit., p.17).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4855.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1984 aligncenter\" title=\"DSCN4855\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4855.jpg?w=560&#038;resize=396%2C528\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"528\" \/><\/a><\/p>\n<p>(\u2026 por bordar la bandera de la libertad\u2026)<\/p>\n<p>Para entender el personaje hist\u00f3rico y, sobre todo, humano, es necesario recorrer las fuentes biogr\u00e1ficas disponibles. La primera biograf\u00eda (Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a y Aguayo: <em>\u201cVida y muerte de D\u00aa Mariana Pineda\u201d<\/em>) se escribe en 1836, s\u00f3lo cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n. Tiene la virtud y a la vez defecto de ser demasiado inmediata, demasiado parcial, ya que el bi\u00f3grafo hab\u00eda sido amante de Mariana, con la que tuvo a su hija Luisa, lo que por un lado le permite dar detalles que de otro modo permanecer\u00edan ignorados, pero por otro lado le hace caer en cierta complacencia con la figura humana, de la que oculta aquello que podr\u00eda da\u00f1ar su perfil.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/escanear00011.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1992 aligncenter\" title=\"escanear0001\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/escanear00011.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Portada de la\u00a0magn\u00edfica biograf\u00eda)<\/p>\n<p>Sobre la base de \u00e9sta y otras fuentes m\u00e1s breves de la \u00e9poca, la escritora granadina Antonina Rodrigo lleva varias d\u00e9cadas completando la biograf\u00eda m\u00e1s documentada y contrastada de la hero\u00edna de la libertad, de tal modo que en la \u00faltima edici\u00f3n, ya mencionada aqu\u00ed, consigue un apasionante retrato del personaje hist\u00f3rico a la vez que aporta una ingente cantidad de material documental, transcrito y hasta fotografiado. Los documentos, citados parcialmente a lo largo de la biograf\u00eda, aparecen recogidos despu\u00e9s en todo un extenso Ap\u00e9ndice de impagable valor historiogr\u00e1fico. El rigor y la exhaustividad hacen de esta amen\u00edsima biograf\u00eda una fuente imprescindible, a la que, inexcusablemente, hay que volver una y mil veces. La bi\u00f3grafa, como Mariana, es mujer y plasma muchas claves de su comportamiento con un enfoque lleno de sutileza, algo que se les escapaba a los primeros que se ocuparon de la vida de la hero\u00edna. Adem\u00e1s, su biograf\u00eda cuenta con un distanciamiento de siglo y medio, por lo que corrige los errores de apasionada apreciaci\u00f3n de la de Pe\u00f1a y Aguayo y dispone de todo un entramado documental perfectamente contrastable.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/mariana_pineda.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1985 aligncenter\" title=\"mariana_pineda\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/mariana_pineda.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(\u201cMariana Pineda en capilla\u201d, Juan Antonio Vera Calvo,\u00a01862. El cuadro preside la Sala de Portavoces del Congreso de los Diputados)<\/p>\n<p>En esencia, Mariana es una mujer que vive los primeros a\u00f1os del siglo del Nuevo R\u00e9gimen, del Romanticismo y de los pronunciamientos pol\u00edticos. Miembro de la baja nobleza granadina, nacida en 1804, hija habida fuera del matrimonio, sufre una ni\u00f1ez absolutamente inestable, pues la muerte de su padre y un pleito habido con la propia madre, hacen que crezca al amparo de distintos tutores, uno de los cuales hace desaparecer los caudales de la herencia. Se da la cruel paradoja de que la justicia, tan r\u00e1pida en lo concerniente a su aniquilaci\u00f3n, fue lent\u00edsima en la larga serie de causas para recuperar lo que le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/foto_antonina1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2017 aligncenter\" title=\"foto_antonina\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/foto_antonina1.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Antonina Rodrigo: bi\u00f3grafa de mujeres comprometidas)<\/p>\n<p>Casada con un militar mediocre a los quince, ya es viuda y madre de dos hijos a los dieciocho. Fervientemente religiosa, abraza la causa liberal aunque se discute el verdadero papel de Mariana en la lucha pol\u00edtica. Mientras hay quien se\u00f1ala una absoluta implicaci\u00f3n directa en la fracasada conspiraci\u00f3n, otros se\u00f1alan que se limit\u00f3 a recibir en su casa a numerosos conspiradores y a hacer continuas visitas a los presos liberales, dos situaciones en las que intercambiaba correspondencia y consignas. Tambi\u00e9n encarg\u00f3 a unas bordadoras albayzineras la bandera, no queda claro si destinada a ser el air\u00f3n de la prevista revoluci\u00f3n liberal o una simple ense\u00f1a \u00a0mas\u00f3nica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4870.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1986 aligncenter\" title=\"DSCN4870\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4870.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Collar mas\u00f3nico exhibido en la Sala Hist\u00f3rica de la Casa Museo de Mariana de Pineda)<\/p>\n<p>S\u00ed est\u00e1 clara su determinante participaci\u00f3n en la fuga, en 1828, del tambi\u00e9n militar, Fernando \u00c1lvarez de Sotomayor, primo suyo y amante, aunque este extremo no se ha podido documentar. Antonina Rodrigo se\u00f1ala que Mariana acud\u00eda casi a diario a la c\u00e1rcel para visitar a su t\u00edo, el presb\u00edtero don Pedro Garc\u00eda de la Serrana y a su primo Fernando, al que despu\u00e9s ayud\u00f3 a escapar disfrazado de fraile, lo que tal vez implicara su muerte tres a\u00f1os despu\u00e9s: <em>\u201cMariana despliega gran actividad. Su presencia all\u00ed estaba justificada y \u201cdiariamente\u201d pod\u00eda comunicar con los dem\u00e1s presos: don Pedro Fern\u00e1ndez, don Mart\u00edn Almela, Cecilio Moreno\u2026 procesados por liberales y estimados conspiradores contra el gobierno absolutista.\u201d<\/em> (Citado del Archivo Municipal de Granada).<\/p>\n<p>Por su parte, Cristina Vi\u00f1es, cita dos testimonios contradictorios respecto al grado de compromiso pol\u00edtico de Mariana. Por un lado, Luis Cucal\u00f3n, al referirse al desembarco del General Torrijos en Gibraltar para dirigir la trama conspiratoria, afirma: <em>\u201cPrincipal agente de este plan, hilo intermediario de los emigrados para sus amigos, fue nuestra Mariana, cre\u00e1ndose con ella un compromiso de mayor escala, puesto que vino a ser la que recib\u00eda y daba la correspondencia\u201d<\/em>. Por el contrario, Luisa S\u00e1enz de Viniegra, viuda de Torrijos, desmiente dicho protagonismo al afirmar<em>: \u201cMi esposo no tuvo ninguna clase de correspondencia, ni la mand\u00f3 para nadie por su conducto, ni estuvo jam\u00e1s en Granada.\u201d <\/em>(Cristina Vi\u00f1es Millet, \u201cMariana de Pineda y la memoria hist\u00f3rica\u201d, en <em>\u201cMariana de Pineda. Nuevas claves interpretativas\u201d<\/em>, editado por Aurelia Mart\u00edn Casares y Manuel Mart\u00edn Garc\u00eda, Ed. Comares, Granada, 2008).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4861.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1987 aligncenter\" title=\"DSCN4861\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4861.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Antonina Rodrigo: varias d\u00e9cadas perfeccionando, edici\u00f3n tras edici\u00f3n, su biograf\u00eda de Mariana)<\/p>\n<p>De un modo u otro, es sorprendida con la bandera y cae sobre ella todo el aplastante peso de una ley arbitraria e injusta, que la llevar\u00e1 a morir por garrote vil, en medio de un desgarrador clima de estupor en la ciudad, ya que nadie lleg\u00f3 a pensar jam\u00e1s que la sentencia fuera a cumplirse: Ram\u00f3n Pedrosa tuvo hasta el \u00faltimo momento la potestad de cambiar la pena capital por otra m\u00e1s leve, pero la negativa de Mariana a delatar a los dem\u00e1s miembros de la conspiraci\u00f3n, la llev\u00f3 al pat\u00edbulo.<\/p>\n<p>Para completar la semblanza de esta atrayente mujer, hay que considerar que tambi\u00e9n se le se\u00f1alan relaciones amorosas con otro militar, Casimiro Brodett, y con su ya mencionado primer bi\u00f3grafo, \u00a0Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a y Aguayo, de quien tuvo una hija el 8 de enero de 1829. Dadas las coordenadas de la mujer a principios del XIX, su biograf\u00eda no coincide con la de una tranquila ama de casa de la burgues\u00eda granadina, sino m\u00e1s bien la sit\u00faan como una persona excepcional,\u00a0 muy avanzada en un tiempo y un mundo de hombres.<\/p>\n<p>Este personaje hist\u00f3rico, con el transcurrir del tiempo, dio paso a varios personajes literarios, entre los cuales, los dos m\u00e1s s\u00f3lidos son los retratados con distinto aire por los dramaturgos Federico Garc\u00eda Lorca (\u201cMariana Pineda\u201d, 1925) y Jos\u00e9 Mart\u00edn Recuerda (\u201cLas arrecog\u00edas del Beaterio de Santa Mar\u00eda Egipciaca\u201d, 1970). Ambas obras teatrales son tan distintas que queda bien patente la diferencia de \u00e9pocas, de coordenadas pol\u00edticas y, sobre todo, de los objetivos de sus autores.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/020_garcia_lorca_02.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1993 aligncenter\" title=\"020_garcia_lorca_02\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/020_garcia_lorca_02.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Boceto de Salvador Dal\u00ed para el vestuario de Mariana)<\/p>\n<p>Un Garc\u00eda Lorca principiante en producci\u00f3n teatral (s\u00f3lo hab\u00eda escrito antes \u201cEl maleficio de la mariposa\u201d, en 1919, y \u201cLos t\u00edteres de Cachiporra\u201d, en 1922) se enfrenta en 1925 a su primera gran obra de teatro convencional y decide hacerlo desde un enfoque po\u00e9tico, renunciando al rigor documental y a la historicidad de los hechos, tal como demuestran una serie de ideas que recojo seguidamente.<\/p>\n<p>Federico crea una Mariana envuelta en una protectora paz dom\u00e9stica de la que forman parte su madre adoptiva (en el drama llamada Angustias, cuando en realidad se llam\u00f3 \u00darsula), sus hijos y Clavela, la vieja sirvienta. Este ambiente s\u00f3lo se romper\u00e1 en la tercera <em>estampa<\/em>, que transcurre en el beaterio de Santa Mar\u00eda Egipciaca, convento donde se reclu\u00eda a las prostitutas y, en aquellos tiempos turbulentos, a varias presas pol\u00edticas<strong>. <\/strong>La calle donde estuvo a\u00fan mantiene en el nombre el vestigio de aquel estigma: la popular calle Recogidas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4858.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1994 aligncenter\" title=\"DSCN4858\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4858.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4853.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1995 aligncenter\" title=\"DSCN4853\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4853.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>Lorca desdobla al personaje de Fernando \u00c1lvarez de Sotomayor en dos: uno llamado Fernando, un joven de dieciocho a\u00f1os enamorado de Mariana, y don Pedro de Sotomayor, que es a quien ella ama.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4854.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1996 aligncenter\" title=\"DSCN4854\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4854.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>En Federico, el tiempo esc\u00e9nico transcurre desde la fuga de don Pedro (la fuga real de Fernando \u00c1lvarez de Sotomayor fue el 26 de octubre de 1928), con que se abre la primera <em>estampa<\/em>, hasta el momento en que Mariana abandona el beaterio para entrar en capilla, es decir, el 23 de mayo de 1831, con que se cierra el drama. Es un tiempo dilatado que se dedica s\u00f3lo al proceso interno de Mariana.<\/p>\n<p>\u00c9sta dice a Amparo y Luc\u00eda, <em>las bellezas del Campillo<\/em>, hermanas de Fernando, que tiene treinta a\u00f1os (\u201c\u00a1Ya pas\u00e9 los treinta!\u201d, Estampa primera), aunque muri\u00f3 antes de cumplir los veintisiete.<\/p>\n<p>La bandera del drama lorquiano se borda en la propia casa de Mariana y no en la casa de las bordadoras, como documenta Pe\u00f1a y Aguayo.<\/p>\n<p>Don Pedro cuenta su fuga en una carta que lee Fernando. Dice haber escapado de la torre de Santa Catalina, extremo este que no se corresponde con los hechos.<\/p>\n<p>Al comienzo de la <em>estampa<\/em> segunda, Clavela canturrea romances y \u00a0los hijos de Mariana la acompa\u00f1an. Sin embargo, la hija de Mariana y Pe\u00f1a Aguayo era un beb\u00e9 de poco m\u00e1s de dos a\u00f1os cuando muri\u00f3 su madre, por lo que dif\u00edcilmente podr\u00eda saber de memoria los romances de la sirvienta\u2026<\/p>\n<p>Queda claro que Lorca decide distanciarse de la realidad hist\u00f3rica, que no le interesa, y dibujar un arquetipo dram\u00e1tico: la hero\u00edna rom\u00e1ntica, apasionada y fiel hasta el martirio a sus principios y a su amor. M\u00e1s creaci\u00f3n literaria que recreaci\u00f3n hist\u00f3rica o biogr\u00e1fica, como \u00e9l mismo se\u00f1ala: <em>\u201cPero me dec\u00eda a m\u00ed mismo tambi\u00e9n que para crear este ente fabuloso <\/em>[la figura de Mariana]<em> era absolutamente necesario falsear la historia, y la historia es un hecho incontrovertible que no deja a la imaginaci\u00f3n otro escape que el de vestirla de poes\u00eda en la palabra y de emoci\u00f3n en el silencio y en las cosas que lo rodean\u201d <\/em>(en el art\u00edculo \u201cLa nueva obra de Garc\u00eda Lorca. El 10 de enero subir\u00e1 a escena \u201cMariana Pineda\u201d. El autor nos adelanta amplias referencias de su pieza\u201d, incluido en el aparado \u201cEntrevistas y declaraciones\u201d de sus Obras Completas, Editorial Aguilar, p. 1617 y ss. Citado por Ignacio Mart\u00edn Villena en la edici\u00f3n de Pe\u00f1a y Aguayo de 2003).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4864.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1998 aligncenter\" title=\"DSCN4864\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4864.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>Lo po\u00e9tico se superpone al drama sociopol\u00edtico, reducido a las zozobras y temores por la suerte de don Pedro y por su propia suerte, conflicto limitado a un plano estrictamente personal, donde afloran aut\u00e9nticos hallazgos po\u00e9ticos, como los que se\u00f1alo s\u00f3lo con voluntad de ejemplo.<\/p>\n<p>Es una Mariana que viste de <em>\u201camarillo claro, un amarillo de libro antiguo\u201d<\/em>, imagen impactante y muy lorquiana.<\/p>\n<p>Su entorno le censura su implicaci\u00f3n pol\u00edtica, nada apropiada para su condici\u00f3n de mujer:<\/p>\n<p>ANGUSTIAS: (Vaga)<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n sabe?<\/p>\n<p>Se le ha puesto la sonrisa casi blanca<\/p>\n<p>como vieja flor abierta en un encaje.<\/p>\n<p>Ella debe dejar esas intrigas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le importan las cosas de la calle?<\/p>\n<p>Y si borda, que borde unos vestidos<\/p>\n<p>Para su ni\u00f1a, cuando sea grande.<\/p>\n<p>Que si el rey no es buen rey, que no lo sea;<\/p>\n<p>Las mujeres no deben preocuparse.<\/p>\n<p>(Estampa Primera, Escena I)<\/p>\n<p>Mariana, expectante porque debe hacerle llegar un pasaporte al fugitivo, espera que llegue la noche con estos po\u00e9ticos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>Hora redonda y oscura<\/p>\n<p>que me pesa en las pesta\u00f1as.<\/p>\n<p>Dolor de viejo lucero<\/p>\n<p>Detenido en mi garganta.<\/p>\n<p>Ya debieran las estrellas<\/p>\n<p>asomarse a mi ventana<\/p>\n<p>y abrirse lentos los pasos<\/p>\n<p>por la calle solitaria.<\/p>\n<p>\u00a1Con qu\u00e9 trabajo tan grande<\/p>\n<p>deja la luz a Granada!<\/p>\n<p>Se enreda entre los cipreses<\/p>\n<p>o se esconde tras el agua.<\/p>\n<p>\u00a1Y esta noche que no llega!<\/p>\n<p>\u00a1Noche temida y so\u00f1ada<\/p>\n<p>que me hieres ya de lejos<\/p>\n<p>con largu\u00edsimas espadas!<\/p>\n<p>En definitiva, un drama muy al gusto de Federico, que confiesa haber quedado siempre fascinado por aquellos romances de Mariana que o\u00eda en su casa. Un delicado drama de tintes de un decadente lirismo, centrado m\u00e1s en la parte amorosa que en el conflicto pol\u00edtico, cuya atrocidad queda soslayada.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4187.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2018 aligncenter\" title=\"DSCN4187\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4187.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Estado actual del monumento erigido en la Plaza de la<\/p>\n<p>Libertad, el lugar donde fue ejecutada)<\/p>\n<p>Por el contrario la Mariana que configura Jos\u00e9 Mart\u00edn Recuerda\u00a0 en su \u201cLas arrecog\u00edas del Beaterio de Santa Mar\u00eda Egipciaca\u201d (1970), pasa toda la obra rodeada de un ambiente hostil en el que las monjas del beaterio apenas le hablan (s\u00f3lo sor Encarnaci\u00f3n se sincera un momento con ella y se declara tambi\u00e9n liberal), las prostitutas sienten cierta distancia hacia ella por su condici\u00f3n social de se\u00f1ora y entre las pol\u00edticas hay celos y hasta acusaciones: Mariana es acusada de haber consentido relaciones con el propio Pedrosa, a lo que ella responde que s\u00f3lo ha propiciado acercamientos para obtener informaci\u00f3n. La desubicaci\u00f3n se ve aumentada con la lejan\u00eda de sus hijos y la incertidumbre sobre su propio futuro, pendiente de la sentencia que, a la postre, la condenar\u00e1.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4867.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1999 aligncenter\" title=\"DSCN4867\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4867.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Una de las escasas fotos que se conservan del Beaterio, derribado en los cincuenta)<\/p>\n<p>La obra de Mart\u00edn Recuerda lleva por subt\u00edtulo \u201cFiesta espa\u00f1ola en dos partes\u201d y aparece en los estertores del franquismo. \u00bfA qu\u00e9 fiesta se refiere el autor? \u00bfQu\u00e9 tiene de festivo un pa\u00eds como la Espa\u00f1a de aquellos a\u00f1os setenta o una obra de teatro que aborda un tema tan sangrante? No puede ser sino que el autor adelanta festivamente\u00a0 la llegada inexorable de la libertad, por eso cuando se estrena (11 de febrero de 1977), reci\u00e9n muerto Franco y a las puertas de las primeras elecciones generales de la transici\u00f3n, la obra se convierte en una <em>abanderada<\/em> referencia de los nuevos tiempos, pues todo suena a nuevo, a ilusionada realidad pol\u00edtica por estrenar.<\/p>\n<p>La escenograf\u00eda rompe con la convencional divisi\u00f3n de espacios esc\u00e9nicos p\u00fablico-actores, ya que todo el teatro, desde el vest\u00edbulo, es una especie de zambra con cante y baile, de dimensi\u00f3n coral, y el personaje de Mariana, con ser el centro de la obra, no eclipsa la dimensi\u00f3n colectiva, que es el vector predominante.<\/p>\n<p>Mariana, en efecto, es la protagonista, pero sin dejar de ser parte de un conjunto formado por unas monjas que reprimen por obligaci\u00f3n; por unas <em>arrecog\u00edas<\/em> de la vida, incultas y excluidas por la injusticia y la miseria (una acotaci\u00f3n las retrata as\u00ed: \u201c\u2026 arrecog\u00edas rebeldes, casi fan\u00e1ticas, que viven entre la realidad y la locura, entre el terror y la contenida paciencia que dar\u00e1 fin a sus vidas\u201d); por otras presas liberales y hasta una opositora carlista, con lo que se abarca as\u00ed todo el arco pol\u00edtico y el beaterio se convierte en un microcosmos que representa la propia pluralidad social de la \u00e9poca, impregnada de una sensaci\u00f3n de desvalimiento general.<\/p>\n<p>En Mart\u00edn Recuerda toda la acci\u00f3n dram\u00e1tica transcurre dentro del beaterio, con la excepci\u00f3n de una breve salida a la tienda de modas de Lolilla la del Realejo, donde una dama desea adquirir un tafet\u00e1n especial. La dama queda desenmascarada y resulta ser un polic\u00eda, que investiga el origen del pa\u00f1o en que se ha bordado la bandera acusatoria.<\/p>\n<p>Respecto al\u00a0 tiempo esc\u00e9nico, todo el drama transcurre en las breves fechas que van desde que Mariana est\u00e1 esperando la sentencia hasta su ejecuci\u00f3n, un per\u00edodo breve y compartido con las zozobras de las otras presas, planteamiento dram\u00e1tico muy distinto del lorquiano.<\/p>\n<p>En esta obra, escrita y estrenada en unas coordenadas de exacerbada efervescencia pol\u00edtica, los valores est\u00e9ticos quedan supeditados al alegato contra todas las tiran\u00edas y las referencias al tema de las dos Espa\u00f1as machadianas es constante. La referencia m\u00e1s patente, aparece nada m\u00e1s iniciarse la representaci\u00f3n, cuando los m\u00fasicos y costureras cantan, coreando a Lolilla:<\/p>\n<p>M\u00daSICOS Y COSTURERAS:<\/p>\n<p>No hay triste destino,<\/p>\n<p>espa\u00f1olito<\/p>\n<p>que naces, tan solito<\/p>\n<p>como las aguas del mar.<\/p>\n<p>(\u201cMART\u00cdN RECUERDA, Jos\u00e9: \u201cLas salvajes en Puente San Gil \/ Las arrecog\u00edas del beaterio de Santa Mar\u00eda Egipciaca\u201d, Ediciones C\u00e1tedra, 1983)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n asoman las cr\u00edticas al sistema judicial y carcelario:<\/p>\n<p>PAULA \u201cLA MILITARA\u201d: \u00bfC\u00f3mo las Audiencias guardan tanto los papeles de los pobres?<\/p>\n<p>Las <em>arrecog\u00edas<\/em>, cada una con su propio problema, tienen en com\u00fan el estar presas por motivos poco claros, por acusaciones poco concretas, sin juicios justos ni la m\u00e1s m\u00ednima garant\u00eda procesal, pues la Pragm\u00e1tica de Fernando VII permit\u00eda cosas muy parecidas a la legislaci\u00f3n franquista de aquellos a\u00f1os, en que se suspendieron temporalmente los exiguos derechos c\u00edvicos a la menor contestaci\u00f3n, al menor cuestionamiento, apelando al deber para con la patria. Bastaba con sospechas, chivatazos interesados, incluso el af\u00e1n por deshacerse de una esposa inc\u00f3moda, como el personaje de Paula \u201cLa Militara\u201d, casada con Ferm\u00edn Gavil\u00e1n, un militar realista al que abandon\u00f3 por sus ideas y que fue quien la denunci\u00f3 por masona.<\/p>\n<p>Junto al malestar de esa inseguridad jur\u00eddica, llegan las dudas, las tentaciones de abjurar del ideal que las ha llevado a vivir el calvario del beaterio:<\/p>\n<p>ANICETA \u201cLA MADRID\u201d [hablando con ROSA LA DEL POLIC\u00cdA]: Las ideas de libertad no liberan, sino condenan, como est\u00e1 ella [Mariana de Pineda], como estamos todas. (p. 157)<\/p>\n<p>M\u00e1s fiel a la realidad hist\u00f3rica, \u201cLas arrecog\u00edas\u2026\u201d respeta la personalidad del hombre que comprometi\u00f3 a Mariana: Casimiro Brodett, un militar documentado en Antonina Rodrigo, con el que tal vez pas\u00f3 una larga temporada en que nuestra hero\u00edna parece estar ausente en los registros censales de Granada.<\/p>\n<p>Posiblemente, la clave exacta de esta obra se halle contenida en el largo di\u00e1logo entre Mariana y Pedrosa, los personajes contrapuestos, v\u00edctima y verdugo, las dos Espa\u00f1as. En ese fragmento se condensa el antagonismo irresoluble de los dos bandos. En \u00e9l, tras las hip\u00f3critas cortes\u00edas e iron\u00edas previas, Mariana se convierte en acusadora del absolutismo con motivo de las manos mutiladas de Rosa \u201cLa Gitanica\u201d, que Pedrosa supone ha sido quien ha bordado la bandera. Son las torturadas manos trabajadoras de una mujer marginada, las que se erigen en s\u00edmbolo de la opresi\u00f3n de Fernando VII (o de Franco, en esa pirueta cronol\u00f3gica que es la obra) y de sus arbitrariedades. Son tambi\u00e9n las que definitivamente cierran la puerta de cualquier esperanza de salvaci\u00f3n para Mariana, pues el alegato de la hero\u00edna no deja el m\u00e1s m\u00ednimo resquicio a la clemencia. Tambi\u00e9n son esas manos las que introducen un elemento candente: el miedo, que en el alegato de Mariana amenaza al propio Pedrosa. He aqu\u00ed una parte del di\u00e1logo (p. 195 y ss.):<\/p>\n<p>RAM\u00d3N PEDROSA: Ha venido a ti un s\u00fabdito del rey con la mayor de las prudencias.<\/p>\n<p>MARIANA DE PINEDA: Y con la mayor de las prudencias intent\u00e9 responder, pero a la vista de unos hechos asesinos, como son las manos de esta ni\u00f1a, no tengo m\u00e1s remedio que exaltarme. Claman los cielos. Pero ent\u00e9rate bien, Pedrosa; te he de llevar a declarar que esta bandera fue introducida en mi casa por tu misma polic\u00eda. No tienes datos para atestiguar lo contrario.\u00a0 Me lo dijiste. <em>(Mirando hacia arriba, desafiante, a ROSA \u201cLA DEL POLIC\u00cdA\u201d)<\/em>\u2026 S\u00ed, Rosa, me lo dijo una noche que yo le abr\u00ed el dormitorio de mi casa y cerr\u00e9 despu\u00e9s los postigos del balc\u00f3n que t\u00fa ve\u00edas cerrar. \u00bfSabes por qu\u00e9 lo hice? Para salvar a los m\u00edos. Y por darle la libertad a los dem\u00e1s, no se puede condenar a nadie. Pero jam\u00e1s este hombre puso las manos en mi cuerpo, jam\u00e1s. S\u00f3lo ha sabido de mis desprecios porque llegu\u00e9 a descubrirlo sin que lograra nada m\u00edo.<\/p>\n<p>RAM\u00d3N PEDROSA: T\u00fa estabas descubierta muchos a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>MARIANA DE PINEDA: Nunca negu\u00e9 mi amor por la libertad. Me cas\u00e9 con un hombre\u00a0 que quiso ser libre. Fui la mujer de un campesino. En este pedazo de tela a medio bordar jurar\u00eda que se concentran los ideales y sue\u00f1os de m\u00e1s de media Espa\u00f1a, es la bandera liberadora. El sue\u00f1o de muchos que esta ni\u00f1a ha pagado con sus manos.<\/p>\n<p>RAM\u00d3N PEDROSA: Y que t\u00fa pagar\u00e1s con tu condena.<\/p>\n<p>MARIANA DE PINEDA: Mucho cuidado con esa condena. Hablar\u00e9 lo que tengo que hablar en la sala de la Audiencia.<\/p>\n<p>RAM\u00d3N PEDROSA: Hay quien puede juzgarte sin tu asistencia a la sala.<\/p>\n<p>MARIANA DE PINEDA: No ser\u00e1s t\u00fa ni el rey. <em>(Acerc\u00e1ndosele con odio.)<\/em> Piensa que alguno de estos soldados que te guardan, puede clavar el machete de su fusil en tu cuerpo. Piensa que estas mismas monjas pueden ser tus peores enemigas. Piensa que al dictar mi sentencia, pueden, en esos momentos, traspasarte el coraz\u00f3n. Ni t\u00fa ni el rey est\u00e1is seguros. Est\u00e1is enloqueciendo\u00a0 de terror en esta \u00e9poca criminal. Ten\u00e9is enemigos por todas partes. Al salir por esta puerta, pueden asesinarte. Granada entera est\u00e1 conmigo y con estas arrecog\u00edas que no las dej\u00e1is defenderse en p\u00fablicos juicios\u2026<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4887.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2000 aligncenter\" title=\"DSCN4887\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4887.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Monumento a la hero\u00edna de la libertad en la popular \u201cPlaza de la Mariana\u201d<\/p>\n<p>Una tercera visi\u00f3n dram\u00e1tica de Mariana Pineda, mucho m\u00e1s breve y de menos pretensiones, es el episodio de la serie televisiva \u201cPaisaje con figuras\u201d, que emiti\u00f3 TVE el 13 de diciembre de 1976. Se trata de un gui\u00f3n firmado por Antonio Gala en que, a partir del momento en que Mariana es conducida en mula por la calle Elvira, hacia el cadalso, una serie de saltos atr\u00e1s nos muestra los principales datos de su biograf\u00eda. El montaje, protagonizado por Blanca Estrada, no aporta nada nuevo: un episodio para media hora de emisi\u00f3n televisiva, que muestra varios aspectos de la biograf\u00eda oficial, sin ninguna concepci\u00f3n especial, algo normal, si se tiene en cuenta que era un encargo de varios episodios para la televisi\u00f3n oficial y \u00fanica de la \u00e9poca. Tal vez el \u00fanico rasgo definitorio es el hecho de que la hero\u00edna llega al cadalso convencida de que los liberales jam\u00e1s consentir\u00e1n su sacrificio: \u201cMe van a liberar\u201d \u2013es su \u00faltima idea, el <em>leit motiv<\/em> de su \u00faltimo paseo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4888.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2001 aligncenter\" title=\"DSCN4888\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2011\/04\/dscn4888.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Un hermoso detalle: alguien puso a los pies de la estatua este ramo con los colores republicanos)<\/p>\n<p>Mariana de Pineda suscita, ciento ochenta a\u00f1os despu\u00e9s de su ejecuci\u00f3n, reflexiones, homenajes, verbenas en su plaza granadina (tan pr\u00f3xima al injustificable monumento fascista a Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera), recreaciones literarias y art\u00edsticas, da nombre al hemiciclo del Parlamento Europeo\u2026 Da la sensaci\u00f3n de que es una figura \u00a0incuestionable, de la que quedan miles de matices que ir adivinando, a\u00fan\u00a0 muy viva en la memoria colectiva de los que amamos la libertad. A fin de cuentas, fue una mujer llena de facetas, algunas tan deslumbrantes como la recogida en la an\u00e9cdota referida por Antonina Rodrigo: los oficiales de justicia intentaron que entregara todo lo que supusiera una posibilidad de suicidio al quedarse en capilla la \u00faltima noche. Transigi\u00f3 en entregar traje y objetos personales (cintas, horquillas, etc.), pero al llegar a las ligas, respondi\u00f3<em>:\u201dEso no, jam\u00e1s consentir\u00e9 ir al pat\u00edbulo con las medias ca\u00eddas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Genio y figura\u2026<\/p>\n<p>Alberto Granados<\/p>\n<p>NOTA: En las im\u00e1genes aqu\u00ed usadas se menciona siempre la autor\u00eda, excepto en las fotos propias. El material propiedad de Antonina Rodrigo ha sido usado aqu\u00ed con su autorizaci\u00f3n expresa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Oh, qu\u00e9 d\u00eda tan triste en Granada,\u00a0 que a las piedras hac\u00eda llorar\u00a0 al ver&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3959,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,1161,186,15],"tags":[350,728,1437],"class_list":["post-3958","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-ciudadania","category-instituciones","category-ultimas-noticias","tag-libertad","tag-mariana-pineda","tag-revolucion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/250px-Mariana_Pineda_en_capilla_1862_Juan_Antonio_Vera_Calvo.jpg?fit=250%2C183&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3958"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3958\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3960,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3958\/revisions\/3960"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}