{"id":40092,"date":"2020-05-28T11:36:48","date_gmt":"2020-05-28T09:36:48","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=40092"},"modified":"2020-05-27T12:03:32","modified_gmt":"2020-05-27T10:03:32","slug":"mala-estrella-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=40092","title":{"rendered":"\u00abMALA ESTRELLA\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<h3>A Antonio Arenas, siempre generoso en los temas de la cultura local<\/h3>\n<h5>ACLARACI\u00d3N PREVIA: Este relato, que solo tiene intenci\u00f3n literaria y en ning\u00fan caso voluntad historiogr\u00e1fica, no se refiere a ning\u00fan personaje concreto. Soy consciente de que el texto carece del riguroso apoyo documental y los visos de exactitud que cualquier historiador exigir\u00eda: solo es una ficci\u00f3n, un cuento. Publicado en 2016<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u2014Mire, desde que vi el nombre del barco supe que mi aventura americana iba a ser azarosa, pero no ten\u00eda m\u00e1s remedio que huir y me daba igual hacia ad\u00f3nde\u2026 Lo importante era poner tierra de por medio o en mi caso, agua, como hice al embarcar. El <em>Mala Estrella<\/em>\u2026 \u00a1no pod\u00eda llamarse de otro modo, si casi me parece ahora una profec\u00eda que entonces no supe interpretar\u2026! He pensado muchas veces que ese fue el arranque de mi desgraciada vida\u2026 Pero no, \u00a0no fue ese\u00a0el origen, sino solo la \u00faltima parte de mi desgracia, pues nac\u00ed con mala estrella como le expondr\u00e9 a rengl\u00f3n seguido\u2026 aunque lo que no entiendo es para qu\u00e9 quiere usted saber los detalles de mis andanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya te lo he dicho, Tom\u00e1s: para entenderte. Para comprender por qu\u00e9 una vida se tuerce hasta llegar a donde has llegado. Por desgracia, tu destino est\u00e1 trazado y ya que esto no es propiamente una confesi\u00f3n, si me autorizas, escribir\u00e9 un libro que recoja los pormenores de tu vida, tan llena de contrastes, de luces y sombras, para que sirva de ense\u00f1anza moral a muchos j\u00f3venes que pueden descarriarse como te sucedi\u00f3 a ti. Pero adem\u00e1s quiero elevar a S. M. don Fernando VII una petici\u00f3n de indulto. Te he o\u00eddo en confesi\u00f3n y s\u00e9 c\u00f3mo eres y c\u00f3mo es tu alma. Tus malas acciones, con ser graves,\u00a0 no merecen la implacable sentencia que el juez ha dictado. El Arzobispo me apoyar\u00e1 y hay muchos sevillanos de pro que firmar\u00e1n mi demanda ante el Rey, Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ser\u00eda acaso la primera cosa buena que me pasara en la vida, padre. No tengo fe en que nadie me indulte. Eso solo le pasa a la gente de buena cuna. Los desgraciados producimos tanto miedo a los poderosos, que creen que es mejor segar la mala hierba\u2026 Haga lo que quiera, padre. Da\u00f1o no me van a hacer ya ni ese libro, ni la petici\u00f3n de gracia. Como le he dicho, mi verdadero nombre es Tom\u00e1s Ruiz y nac\u00ed en un pueblo de Sevilla durante el verdeo de 1802. Por entonces se me conoc\u00eda como Tomasillo el del mulero, pues ese era el oficio de mi padre, un buen hombre que siempre estuvo metido en movimientos revolucionarios y que odiaba a los poderosos y, con perd\u00f3n, a los curas. Mi madre era una mujer honrada, hija del ama de cr\u00eda de la Duquesa y por ello y por el hambre que pas\u00e1bamos en mi casa, mi abuela me coloc\u00f3 a los trece a\u00f1os al servicio de la Se\u00f1ora, que siempre le tuvo aprecio. Llegu\u00e9 al palacio sevillano como paje o sirviente o mozo de recados, sin una tarea precisa, pues todo el mundo me mandaba y as\u00ed pas\u00e9 varios meses, en los que el bozo se me asent\u00f3 y mi cuerpo se estir\u00f3, que digo yo que ser\u00eda por la edad, pero sobre todo porque llevaba un tiempo comiendo caliente todos los d\u00edas. Las mozas de la Duquesa me miraban ya de otro modo y me trataban con m\u00e1s atenci\u00f3n. Yo, pecador de m\u00ed, entend\u00ed que las mujeres eran una tentaci\u00f3n y, algo despu\u00e9s, que yo mismo era un tentador en medio de aquella tropa de cocineras y criadas sin hombre. Y ah\u00ed mismo empez\u00f3 mi perdici\u00f3n, como usted me ha o\u00eddo en el confesionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Recuerda, Tom\u00e1s, que por una mujer, Eva, se perdi\u00f3 la gracia para todo el g\u00e9nero humano, que fue expulsado del Para\u00edso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Pues algo debe de haber de verdad en eso, porque una de aquellas mozas me perdi\u00f3, aunque entonces no lo vi as\u00ed, sino al contrario, que me resultaba muy agradable la coyunda con aquella muchacha, solo unos a\u00f1os mayor que yo. Su cuerpo era c\u00e1lido y me ense\u00f1\u00f3 a gozar y a hacerla gozar a ella, que se volv\u00eda loca entre mis brazos. Una noche de mucho calor me dio por dibujarla desnuda con un tiz\u00f3n apagado. Guard\u00f3 aquel papel tiznado la muy necia y lo encontr\u00f3 una de las gobernantas, que lo entreg\u00f3 a la Se\u00f1ora. No volv\u00ed a ver a la moza, pero la Duquesa me mand\u00f3 llamar y me oblig\u00f3 a dibujar para ella. Al principio hice dibujos de frutas, paisajes, animales, los salones del propio palacio\u2026 Una ma\u00f1ana me pidi\u00f3 que la retratara a ella. Qued\u00f3 muy satisfecha con el resultado y desde entonces me orden\u00f3 ba\u00f1arme a diario, me dio ropajes de calidad y me llev\u00f3 a su gabinete, lleno siempre de damas y caballeros distinguidos, a quienes me hac\u00eda retratar. Algunos me obsequiaban con unas monedas, pero la mejor recompensa fue que la Duquesa me puso un maestro de pintura que me ense\u00f1\u00f3 a usar los colores, los pinceles y pigmentos y, sobre todo, a pensar en la composici\u00f3n de los cuadros. Y as\u00ed, padre, me hice pintor. Pintor de c\u00e1mara me dijeron que se llamaba mi oficio y como tal, adem\u00e1s de c\u00f3mo impostor, he ido pasando la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Lo tuviste todo en tus manos y lo desperdiciaste, Tom\u00e1s. \u00bfTe das cuenta?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Mi mala estrella, se\u00f1or cura, mi mala cabeza o los delirios de un joven que solo tuvo la escuela del hambre. Pero como mi historia es larga, continuar\u00e9 con su venia. El caso es que en aquella peque\u00f1a corte yo aprend\u00ed los buenos modales de aquella gente e incluso algo de franc\u00e9s y de ingl\u00e9s solo de o\u00edrlos, pues all\u00ed se juntaban bastantes afrancesados, algunos exiliados a Inglaterra que hab\u00edan vuelto cuando el Rey jur\u00f3 la Constituci\u00f3n y tambi\u00e9n algunos indianos. Yo, que no debo ser tonto, me empap\u00e9 de todo lo que dec\u00edan, de las ideas de arte y gobierno que debat\u00edan, a veces acaloradamente. Estaba en medio de un mundo que no me correspond\u00eda y di en pensar que me ten\u00eda que pertenecer algo de aquella riqueza, de aquel ambiente culto y de aquellas costumbres tan ajenas a las de mi casa. Yo le daba compa\u00f1\u00eda a aquellas damas que, me figuro, ve\u00edan en m\u00ed un chiquillo, pero eso fue al principio, pues a medida que yo me hac\u00eda un hombre, sus miradas cambiaron y comprend\u00ed que m\u00e1s de una me deseaba y si le apuro, m\u00e1s de uno tambi\u00e9n, que de todo hay en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya veo, Tom\u00e1s, que no te faltaron ocasiones de enfangarte en lo m\u00e1s sucio de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Las veces que la Se\u00f1ora me daba licencia para ir unos d\u00edas al pueblo para ver a mi familia, mi padre, que era muy listo, me advert\u00eda sobre los peligros que corr\u00eda en Sevilla: que si ten\u00eda que considerar que yo estaba fuera de mi lugar, pues solo era un mulero; que si cuidado con relacionarme con aquellas damas caprichosas que me considerar\u00edan siempre como un juguete; que si donde se tiene la olla no se mete\u2026 ya me entiende usted, padre. Pero la juventud de un hombre es un potro desbocado que se salta todas las bardas y una ma\u00f1ana en que la Duquesa estaba tomando un ba\u00f1o en su gabinete, rodeada de sus amigas y petimetres, eso s\u00ed, tapada tras unos tenues cortinajes, percib\u00ed que el ambiente se hab\u00eda cargado de deseo y excitaci\u00f3n. Las damas se miraban y se lanzaban sonrisas nerviosas y los hombres, tensos y excitados, guardaban un silencio mucho m\u00e1s cargado de inconfesables ideas de lo que all\u00ed se ten\u00eda por costumbre. Y yo, tonto de capirote, comet\u00ed la osad\u00eda de inventarme su desnudo: me sab\u00eda de memoria el cuerpo de una mujer y tambi\u00e9n el rostro de mi Se\u00f1ora, as\u00ed que me limit\u00e9 a unirlos en uno de aquellos folios que la Duquesa encargaba para m\u00ed. Toda la tertulia se pas\u00f3 aquel papel y encomi\u00f3 mi maestr\u00eda, hasta que do\u00f1a Pepita de Andrade, que ten\u00eda licencia para ver a la Se\u00f1ora en la m\u00e1s absoluta desnudez, atraves\u00f3 las cortinas y puso mi dibujo en las manos del ama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Una situaci\u00f3n deshonesta y comprometida. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, Tom\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Me reprendi\u00f3 severamente ante todos, pero vi en sus ojos que quer\u00eda algo de m\u00ed, aunque no sab\u00eda qu\u00e9 pod\u00eda ser, pues amantes ten\u00eda por docenas entre aquellos cortesanos. Aquella tarde me mand\u00f3 llamar y me lo plante\u00f3 abiertamente: si Goya hab\u00eda pintado desnuda a la de Alba, ella quer\u00eda atreverse y tener tambi\u00e9n su esmerado desnudo, aunque le daba cierta verg\u00fcenza. Me pregunt\u00f3 si pod\u00eda confiar en mi discreci\u00f3n y en mi silencio. Si estaba dispuesto a pintarla. De momento no deb\u00eda enterarse nadie. L\u00f3gicamente, acept\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00a1Qu\u00e9 atrocidad, por Dios! \u00a1Cu\u00e1nta podredumbre! Y esos son los nobles\u2026 \u00bfQu\u00e9 cabe esperar del pueblo sencillo, que jam\u00e1s ha recibido instrucci\u00f3n? \u00a1Pobre Espa\u00f1a\u2026! Eso es la consecuencia de dejar circular las ideas de la Ilustraci\u00f3n y la Raz\u00f3n!<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7740\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg?w=560&#038;h=388&#038;fit=560%2C388&#038;resize=560%2C388\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" srcset=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg?w=560&amp;h=388 560w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg?w=150&amp;h=104 150w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg?w=300&amp;h=208 300w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/rc3ado-guadalquivir-salc3b3n-de-cristina-y-embarcadero-junto-al-palacio-de-san-telmo-primer-tercio-del-siglo-xix.jpg 614w\" alt=\"R\u00edo Guadalquivir, Sal\u00f3n de Cristina y embarcadero junto al Palacio de San Telmo. 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Primer tercio del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014El caso es que cuando se retiraba a sus aposentos y me mandaba llamar, se despojaba de un albornoz y posaba desnuda para los mil apuntes que hice y que ella recog\u00eda y guardaba bajo llave. Tras varios bocetos, fue ella quien decidi\u00f3 una pose mucho m\u00e1s atrevida que la yacente maja desnuda. Y a ello me apliqu\u00e9 en el vano intento de que no se notara demasiado la turbaci\u00f3n que ver en cueros a una mujer tan hermosa me produc\u00eda. Hasta que una tarde de posado alargu\u00e9 un pincel para abrirle un poco una pierna. No pretend\u00eda nada, sino dar con la postura exacta que estaba reflejando en el lienzo, como hab\u00eda hecho muchas veces. Solo necesitaba un m\u00ednimo cambio en la postura de aquel muslo\u2026 Me da verg\u00fcenza contarle lo que pas\u00f3, algo que usted puede imaginarse perfectamente. Lo entend\u00ed como una gozosa exigencia de quien me daba de comer y ced\u00ed a su descarada oferta. Y no me pareci\u00f3 que quedara descontenta de mis servicios\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014No te recrees en esos torpes pensamientos. Recuerda que muy pronto te vas a ver ante el Juez Supremo y mejor ser\u00eda que te centraras en la contrici\u00f3n de tus faltas, que bien cierto es, no siempre han sido culpa tuya. A ver si S. M. don Fernando tiene a bien concederte la gracia\u2026 \u00a1Dios lo quiera!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Pero d\u00e9jeme que siga cont\u00e1ndole mi triste vida, que as\u00ed me olvido del garrote\u2026 Alguien sospech\u00f3 lo que estaba pasando en las sesiones de pintura y le fue con el cuento al Duque, que tal vez le hubiera perdonado los cuernos a su mujer si todo hubiera pasado entre iguales, pero yo era un pobre diablo, el elemento ideal para pagar el pato, as\u00ed que cuando recib\u00ed el aviso de la Se\u00f1ora, junto a una respetable suma de dinero, antes de v\u00e9rmelas con el problema que se me ven\u00eda encima rob\u00e9 dos o tres ropajes completos del amo y se\u00f1or y me encamin\u00e9 a C\u00e1diz, pensando en desaparecer en cualquier punto de Am\u00e9rica. Tal vez el robo de esa ropa fue mi primer delito, pues lo anterior s\u00f3lo hab\u00edan sido bellaquer\u00edas de un joven hambriento de hembra y ansioso por salir de la pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Nunca debiste franquear esa puerta que te cerraba el mundo de la inocencia y la virtud, Tom\u00e1s, pero contin\u00faa, por favor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Por el camino me encontr\u00e9 a un hombre, ricamente ataviado, que iba andando hacia C\u00e1diz, toda una caminata. Me extra\u00f1\u00f3, porque nobles y burgueses son gente que nunca se esfuerza, teniendo a su disposici\u00f3n carruajes y palafreneros. El caso es que me mir\u00f3 con una extra\u00f1a desconfianza y me dije que hab\u00eda gato encerrado. Supuse que era un arist\u00f3crata o un burgu\u00e9s tan falso como yo mismo. Como yo hab\u00eda aprendido tanto en la corte de la Duquesa, saqu\u00e9 el tema del gobierno. A fin de cuentas, don Fernando VII acababa de recibir el apoyo de los cien mil hijos de San Luis (mi padre les habr\u00eda llamado los cien mil hijos de de la gran puta, con perd\u00f3n) y el pa\u00eds estaba a medias indignado. Le ped\u00ed su opini\u00f3n y vi en sus modales que era un impostor, igual que yo, solo que mucho m\u00e1s tosco e ignorante. Me pregunt\u00e9 a qui\u00e9n le habr\u00eda afanado las calzas, la levita y aquellos zapatos con hebilla de plata y sospech\u00e9 que a un desgraciado que ya estar\u00eda ante el Todopoderoso. Me dije que quien roba a un ladr\u00f3n mil a\u00f1os ha de perd\u00f3n, como asegura el dicho, y en cuanto pude le di un estacazo, le rob\u00e9 su ropa para aumentar mi ajuar, junto a un buen bols\u00f3n de maraved\u00edes y decid\u00ed tomar la c\u00e9dula que hab\u00eda en la levita. Desde entonces yo ser\u00eda don Alfredo de los Monteros y Fajardo-Urrutia, un hacendado de tierras de Castilla que iba en busca de su hermano mayor, embarcado hacia Am\u00e9rica hac\u00eda tres a\u00f1os y del que su desgraciado padre no sab\u00eda nada desde su marcha. Me fabriqu\u00e9 un pasado, una familia y una biograf\u00eda que no eran las m\u00edas, pero que tal vez me permitieran llevar adelante mi impostura y medrar en el Nuevo Mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Inventiva no te falta, por Dios. \u00a1Qu\u00e9 patra\u00f1as has ido urdiendo toda tu vida\u2026!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Espere, espere, padre, hasta saber el resto de mi historia, que solo entonces comprender\u00e1 la locura de mis mentiras. Embarqu\u00e9, pues, en el <em>Mala Estrella<\/em>, que zarpaba para una peque\u00f1a rep\u00fablica antillana. Acababa de independizarse de la corona espa\u00f1ola y yo jam\u00e1s la hab\u00eda o\u00eddo mencionar. Pens\u00e9 que deb\u00eda zarpar cuanto antes y que era igual hacia adonde, como ya le he referido. Pero como siempre me acompa\u00f1\u00f3 mi mala estrella, al llegar all\u00ed me encontr\u00e9 con una especie de guerra civil entre los partidarios del derrocado Presidente, que se hab\u00eda hecho fuerte en un rinc\u00f3n de aquella m\u00ednima isla, y los del nuevo, que hab\u00eda sido la mano derecha del anterior. Aquello era un caos: una isla peque\u00f1a con dos presidentes y dos rep\u00fablicas, dos ej\u00e9rcitos y dos revoluciones distintas. Lejos de arredrarme, decid\u00ed sacar ventaja de aquel <em>pelapollos<\/em>, como habr\u00eda dicho mi abuela, y me present\u00e9 ante el nuevo gobernante como pintor de c\u00e1mara, por si quer\u00eda que lo inmortalizara en un lienzo a la altura de su grandeza. Me mir\u00f3 con absoluto desprecio y cre\u00ed que me mandar\u00eda al verdugo, pero uno de sus adl\u00e1teres le se\u00f1al\u00f3 la conveniencia de un retrato oficial para darle alg\u00fan brillo a aquella corte de ga\u00f1anes y pisaverdes. Y empec\u00e9 a pintarlo. Lo fui haciendo a salto de mata, en los escasos ratos que sus tareas de gobierno le permit\u00edan estarse quieto durante un rato. En el palacio presidencial, que nada ten\u00eda que ver con el se\u00f1or\u00edo de los palacios cortesanos de aqu\u00ed, siempre hab\u00eda mil rufianes y coimas. Aquello era un desprop\u00f3sito que dejaba mi idea de un Presidente por los suelos. Gente borracha, mujeres que se ofrec\u00edan desnudas como en los cuadros antiguos que me ense\u00f1\u00f3 mi maestro de pintura en Sevilla, continuas peleas, machetazos y tiros\u2026 Yo me acostumbr\u00e9 a no mostrar la menor perplejidad ni preguntar por nada: ni por el constante cambio de aquellos extravagantes ministros, ni por los fusilazos que se o\u00edan cada amanecer, ni por los llantos de las mujeres e hijas de los detenidos y desaparecidos, que iban a preguntar por ellos y que eran humilladas, cuando no directamente violadas en el cuerpo de guardia. Algo parecido al horror me avisaba de que yo me estaba dejando llevar por aquel ambiente, pero me dec\u00eda que solo intentaba no desentonar, \u00a0sobrevivir, y me aplicaba aquello de <em>Donde quiera que fueres haz lo que vieres<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014O sea, cerraste los ojos y te dejaste llevar. Cobarde conducta\u2026 Y c\u00f3mplice\u2026 aunque supongo que si hubieras obrado de una forma diferente te habr\u00edas visto metido en alg\u00fan fregado mucho m\u00e1s grave. Serio dilema moral. Pero prosigue, Tom\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Tras varios cientos de estudios de la cara y del cuerpo, acordamos la composici\u00f3n del cuadro. Ir\u00eda sentado en un sill\u00f3n con vagos sue\u00f1os de trono, vestido de general y con la pechera de la guerrera repleta de medallas que a\u00fan no hab\u00eda tenido tiempo de ganar. Tanta majestad le ven\u00eda muy mal a aquel pat\u00e1n, pero aquella corte entera era un puro desvar\u00edo que estallar\u00eda por los aires en cualquier momento, o a manos del otro bando o a manos de los realistas espa\u00f1oles, que a duras penas intentaban contener las ansias de aquellas lejanas colonias por convertirse en rep\u00fablicas independientes, eso flotaba en el ambiente y yo me sent\u00eda triste, que siempre am\u00e9 a mi patria. Todo transcurr\u00eda bien para m\u00ed, cada vez mejor considerado por el extra\u00f1o gobernante. Incluso hac\u00eda de int\u00e9rprete cuando llegaban miembros de las embajadas francesa o inglesa, siempre interesadas m\u00e1s en los posibles beneficios que en el juego limpio entre naciones. Me estaba convirtiendo en un apoyo fundamental para el Presidente, al que segu\u00eda guardando un fingido respeto reverencial, ya que mi acatamiento supon\u00eda una salvaguarda en aquella especia de b\u00e1rbara corte donde cualquiera pod\u00eda amanecer elevado a una alta dignidad o asesinado al d\u00eda siguiente. Hab\u00eda, sin embargo, otros cortesanos que me miraban con verdadero odio y ah\u00ed supe que antes o despu\u00e9s llegar\u00edan los problemas. Y llegaron de la mano de un diplom\u00e1tico enviado por la Corona. Imagin\u00e9 que a la otra corte tambi\u00e9n habr\u00eda llegado otro esp\u00eda con id\u00e9ntica embajada: negociar la vuelta de la isla al Reino de Espa\u00f1a. El esp\u00eda en cuesti\u00f3n se present\u00f3 con credenciales de un ministro de Madrid y mantuvo varias entrevistas privadas con el Presidente. La primera vez que nos cruzamos se qued\u00f3 observ\u00e1ndome. Despu\u00e9s vi c\u00f3mo le hac\u00eda una pregunta al Presidente, una pregunta que a juzgar por las miradas se refer\u00eda a m\u00ed. Me ech\u00e9 a temblar. Y una tarde me interpel\u00f3: \u201c\u2014\u00bfC\u00f3mo est\u00e1is, mi se\u00f1or don Alfredo de los Monteros y Fajardo-Urrutia? Hace mucho que no nos encontr\u00e1bamos\u201d. Yo qued\u00e9 demudado y le pregunt\u00e9 directamente: \u201c\u2014\u00bfQui\u00e9n sois, se\u00f1or? No os recuerdo\u201d. \u201c\u2014Es comprensible: no sois quien dec\u00eds ser. Yo era amigo de don Alfredo, que apareci\u00f3 muerto de una herida de arma blanca en el camino de C\u00e1diz hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o. S\u00ed que reconozco su levita sobre vuestro cuerpo, se\u00f1or, si es que de verdad sois un se\u00f1or y no un impostor, un ladr\u00f3n y un asesino. Cuando vuelva a Madrid desvelar\u00e9 vuestra impostura y conseguir\u00e9 que la justicia os alcance dondequiera que os escond\u00e1is\u201d. Y all\u00ed me dej\u00f3 con la palabra en la boca, sin saber rebatirle sus acusaciones, cosa que era imposible, muerto de miedo al verme acusado de un crimen que yo jam\u00e1s hab\u00eda cometido, pues yo me limit\u00e9 a robar a alguien que, ese s\u00ed, pod\u00eda ser un asesino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Pobre muchacho, bien se sabe que Dios, en su infinita sabidur\u00eda, escribe derecho con renglones torcidos. \u00bfQu\u00e9 hiciste, mi pobre Tom\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Defenderme como sab\u00eda: buscando una argucia a la desesperada, alg\u00fan resquicio por el que salvar mi pellejo. Padre, yo no soy malo ni he querido nunca da\u00f1ar a nadie, pero s\u00ed he sido siempre pobre y la pobreza encuentra siempre una raz\u00f3n o una justificaci\u00f3n para salvar la vida o el bienestar o, siquiera, alejarse del peligro a la menor oportunidad\u2026 Y la oportunidad me lleg\u00f3 una madrugada en que media isla se despert\u00f3 con los ca\u00f1onazos que desde la otra rep\u00fablica y desde el mar nos lanzaban los enemigos del Presidente. El palacio se tambaleaba a cada nuevo impacto, las p\u00e9simas l\u00e1mparas de ara\u00f1a se hac\u00edan a\u00f1icos y los cuarteados m\u00e1rmoles se resquebrajaban como el cascar\u00f3n de un huevo al golpe m\u00e1s suave. Todo el mundo intentaba salvarse de aquel horror y ni siquiera la guardia presidencial aguant\u00f3 en sus puestos, pues abandonaron a aquel pobre espectro que lloraba en el suelo como un ni\u00f1o en plena rabieta. Me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le dije: \u201d\u2014Se\u00f1or Presidente, creo que puedo salvaros\u201d. \u201c\u2014C\u00f3mo, don Alfredo?\u201d \u201c\u2014Igual que en el ajedrez: sacrificando una pieza menor. Creo que este ataque viene de la labor del esp\u00eda espa\u00f1ol. Hacedlo detener, que yo lo har\u00e9 pasar por vuecencia\u201d. \u201c\u00bf\u2014C\u00f3mo es posible eso, amigo?\u201d \u201c\u2014Pondr\u00e9 su rostro en vuestro cuadro y lo tomar\u00e1n por vos.\u201d \u201c\u2014Una idea brillante que jam\u00e1s se me hubiera ocurrido. Hazlo venir.\u201d Y con la conciencia intranquila hice llamar a aquella amenaza para m\u00ed. El Presidente, mientras tanto, se hab\u00eda cambiado las ropas de oropeles falsos y ahora vest\u00eda como un sirviente. Cuando lleg\u00f3 el diplom\u00e1tico lo oblig\u00f3 a ponerse su uniforma de gran gala y \u00a0le dispar\u00f3 al coraz\u00f3n sin el menor miramiento. Entre los dos lo sentamos en el falso trono presidencial, tras lo cual yo pint\u00e9 apresuradamente sus facciones en el retrato, de modo que cuando el palacio fue allanado una hora despu\u00e9s, la turba enemiga y sus colaboradores los militares espa\u00f1oles encontraron a aquel hombre retratado como presidente, muerto por un balazo que la atravesaba la banda honor\u00edfica, llena de borlas sangrantes. Era f\u00e1cil que la falsedad surtiera efecto. El Presidente ni siquiera hab\u00eda tenido tiempo de imprimir los billetes con su efigie y su golpe de estado estaba tan reciente que solo unas cuantas plumillas con su rostro hab\u00edan aparecido en los pasquines. Por otra parte, a los espa\u00f1oles les daba igual un muerto que otro y los escasos fieles se dieron prisa en celebrar un funeral y unas exequias sin p\u00fablico. Para cuando la situaci\u00f3n se calm\u00f3 y lleg\u00f3 el viejo Presidente, ahora repuesto y en negociaciones con la Corona, el cuadro que yo hab\u00eda pintado hab\u00eda desaparecido en el expolio. Poco despu\u00e9s zarp\u00e9 para llegar a Cuba y all\u00ed he vivido unos a\u00f1os de paz y cierta prosperidad, pero ya estaba harto del Caribe, de sus costumbres y su gente. Empec\u00e9 a echar de menos a mis padres y mi paisaje sevillano. Adem\u00e1s, hab\u00eda tenido amor\u00edos con una mulata casada. Era guap\u00edsima y pos\u00f3 para m\u00ed hasta que pas\u00f3 lo que ten\u00eda que pasar. El marido, un mandinga robusto como una torre, me ten\u00eda vigilado y, ante la idea de amanecer cosido a machetazos, decid\u00ed que hab\u00eda llegado el momento de cambiar de aires. Zarp\u00e9 sin despedirme de nadie ni anunciar mi partida. El barco se llamaba el <em>Fortuna<\/em>. Cre\u00ed que, si yendo en el <em>Mala Estrella<\/em> hab\u00eda ido saliendo a flote y hasta ahorrado un peque\u00f1o capital, regresar en un barco llamado <em>Fortuna<\/em> era un buen presagio, pero la vida a veces juega caprichosamente con nosotros, pues fue poner pie en el puerto de Sevilla y la guardia me prendi\u00f3, acusado de matar, no solo al tal don Alfredo, con cuya c\u00e9dula desembarqu\u00e9, sino tambi\u00e9n de haber provocado la muerte del diplom\u00e1tico, acusaciones ambas en las que solo hay una parte de verdad. Yo no mat\u00e9 a don Alfredo y en el caso del diplom\u00e1tico, solo cambi\u00e9 un muerto por otro y ni siquiera fui yo quien apret\u00f3 el gatillo\u2026 La sentencia ya la conoce, padre: garrote vil. No me la merezco, como ha dicho usted, pero toda mi vida he sido un tr\u00e1pala y el destino ahora se burla de m\u00ed pag\u00e1ndome con la misma moneda. Ya solo espero que el verdugo haga su trabajo con acierto para no sufrir demasiado en mi \u00faltimo instante y que Dios se apiade de m\u00ed.<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7741\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg?w=560&#038;h=373&#038;fit=560%2C373&#038;resize=560%2C373\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" srcset=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg?w=560&amp;h=373 560w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg?w=150&amp;h=100 150w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg?w=300&amp;h=200 300w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg?w=768&amp;h=512 768w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/12\/azulejo-de-la-cc3a1rcel-real-de-sevilla-fuente-wikipedia.jpg 800w\" alt=\"Azulejo de la C\u00e1rcel Real de Sevilla. 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Fuente Wikipedia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Hijo m\u00edo, veo que has captado perfectamente la esencia de tu vida equivocada y alejada de Dios y de su Iglesia. Rezar\u00e9 por\u2026 \u00bfQu\u00e9 es ese ruido? Parece\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La frase queda sin terminar, pues parte del techo de la celda se viene abajo aplastando al bienintencionado cura. Tom\u00e1s comprende que ya no tiene quien lo defienda ni eleve al Rey petici\u00f3n alguna. Una nueva sacudida echa abajo los barrotes de la celda en medio de un estruendo infernal. Fuera se oyen los gritos de p\u00e1nico, el ir y venir de presos y guardianes despavoridos, junto a los lejanos alaridos de la muchedumbre, presa del p\u00e1nico o herida de muerte por el terremoto. Hay una segunda r\u00e9plica, muy intensa, que zarandea el cuerpo de Tom\u00e1s. En la galer\u00eda solo polvo que asfixia e impide ver, toses, gritos, confusi\u00f3n. Y Tom\u00e1s se encamina a la puerta de la c\u00e1rcel sin que nadie le ponga el menor obst\u00e1culo hasta llegar al centro de aquella ciudad devastada por el caos. Se dirige al puerto. All\u00ed encuentra un barco a punto de zarpar para Am\u00e9rica. Sonr\u00ede al comprender la nueva burla del destino: es el <em>Mala Estrella<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Granados<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Antonio Arenas, siempre generoso en los temas de la cultura local ACLARACI\u00d3N PREVIA: Este&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":40093,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,1161,44,6937,15],"tags":[1073,7366,1264],"class_list":["post-40092","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy","category-sociedad","category-ultimas-noticias","tag-alberto-granados","tag-antonio-aremnas","tag-vida"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Screenshot_2020-05-27-Mala-estrella.png?fit=546%2C392&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=40092"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40092\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40095,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40092\/revisions\/40095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/40093"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=40092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=40092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=40092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}