{"id":41048,"date":"2020-07-12T11:42:35","date_gmt":"2020-07-12T09:42:35","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=41048"},"modified":"2020-07-06T18:50:25","modified_gmt":"2020-07-06T16:50:25","slug":"por-quien-doblan-las-campanas-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=41048","title":{"rendered":"\u00bfPor qui\u00e9n doblan las\u00a0campanas?  por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry-content\">\n<h3 style=\"text-align: justify;\">A Fernando de Villena, escritor y amigo<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em>\u00a01 Suenan los bronces<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benigno, el campanero de Santa M\u00f3nica, va contando mec\u00e1nicamente las escaleras que lo conducen hasta lo alto de la torre. Ha recibido el recado de do\u00f1a Martirio: que se esmere al doblar a muerto, que para eso se trata de su marido, que a pesar de todo se merece un buen doble, faltar\u00eda m\u00e1s. Que ah\u00ed est\u00e1 ella para pagar un buen campaneo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seg\u00fan su hermana Matilde, Benigno es <em>muy le\u00eddo y muy<\/em> <em>escribido<\/em>, eso de siempre, sobre todo desde que estuvo de <em>machaca<\/em> del sargento Su\u00e1rez, ni m\u00e1s ni menos que en la escuadra de gastadores de El Pardo. Casi dos metros de soldado bien vestido, marcando el paso como un emperador romano, con una prestancia y una marcialidad que impresionaban. Matilde lo cuenta siempre usando las mismas palabras que le ha o\u00eddo a su hermano, pues ella no sabr\u00eda decir esas cosas sin la ilustraci\u00f3n que Benigno irradia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El campanero sabe que le faltan cincuenta y ocho escalones, que sube a la carrera, con la excitaci\u00f3n de un ni\u00f1o. Un momento para recuperar la respiraci\u00f3n y en cada brazo una cuerda para hacer un doble como Dios manda. Despu\u00e9s ir\u00e1 a la casa del muerto, a dar el p\u00e9same y a dejarse ver, seguro de que la gente lo felicitar\u00e1 por lo bien que ha doblado la muerte de don Roque. Est\u00e1 preocupado por extraer esa excelsa musicalidad que solo a veces consigue imprimirle a la Santa Gertrudis y a la Santa Mar\u00eda, las dos campanas\u00a0 de bronce cuyas inscripciones hace tiempo que dej\u00f3 de alcanzar con la vista, pues ya est\u00e1 mayor. Le preocupa la imagen que proyecta en la gente del pueblo. Tal vez la de un ilustre compositor y, como le gusta echarse flores, sue\u00f1a que el paisanaje se preguntar\u00e1 por qui\u00e9n doblan las campanas. \u00c9l ley\u00f3 el libro en la biblioteca del hogar del soldado y a\u00fan lo recuerda, igual que el nombre del autor, Jeming\u00fcey, un americano que se peg\u00f3 un tiro (Dios se apiade de su alma). Le pareci\u00f3 una novela demasiado republicana y se pregunt\u00f3 entonces qu\u00e9 militar lo habr\u00eda adquirido (jam\u00e1s usaba el verbo comprar) siendo un libro tan contrario al R\u00e9gimen. Tal vez la ilustraci\u00f3n de la portada, en que se ve\u00eda una miliciana, habr\u00eda despistado a alg\u00fan teniente, que creer\u00eda haber visto en aquella mujer una esforzada campesina de la nueva Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con la autocomplacencia de un artista del Parnaso empieza a tirar de las cuerdas. Se imagina a s\u00ed mismo como un director de orquesta sinf\u00f3nica, concentrado en extraer el alma de aquellos bronces (nunca hablaba de campanas, sino de los bronces, que lo ley\u00f3 en Espronceda). Siente la tremenda responsabilidad del artista que no quiere defraudar a su audiencia. Sabe que la gente saldr\u00e1 de sus casas para preguntar qui\u00e9n es el finado (otra palabra que se trajo de la villa y corte) y que en un rato todo el pueblo se habr\u00e1 enterado de la muerte de don Roque.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">2 Don Roque<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benigno llega al velatorio y busca alg\u00fan allegado, pero solo encuentra a unas vecinas que bisbisean rosarios, uno tras otro. Hombres hay pocos todav\u00eda, as\u00ed que se acerca al t\u00famulo donde reposan los restos de aquel hombre contradictorio y violento, pero indiscutible en aquel peque\u00f1o ecosistema local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pepe el del banco se le acerca y le comenta por lo bajo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Una apoplej\u00eda, ha dicho don Santos. Com\u00eda y beb\u00eda mucho. En fin, que le lleg\u00f3 la hora. Que Dios lo arregle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Benigno observa la calva del muerto, que espejea los brillos de los cirios. Una palidez mortal ti\u00f1e las facciones de aquel hombre (Benigno se admira de lo bien que le ha salido ese pensamiento, del estilo con que se lo ha contado a s\u00ed mismo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ha sido un gran pecador, pero Dios, en su infinita misericordia, se apiadar\u00e1 de su alma \u2013y traza una ligera se\u00f1al de la cruz, disciplinada y can\u00f3nica, como se la ense\u00f1\u00f3 don Rafael hace casi cincuenta a\u00f1os en la escuela del Soto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un creciente murmullo hace que Benigno y el banquero se vuelvan. Las se\u00f1oras dejan aparte el rezo del en\u00e9simo rosario y miran hacia la puerta de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Eso va a ser que viene la familia \u2013aventura Pepe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Es que un velatorio sin deudos\u2026 \u2013apostilla Benigno, siempre tan remilgado en el uso de la lengua cervantina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, llega una masa de personas y se oyen unos lamentos de pla\u00f1idera que se acercan (paulatinamente, a\u00f1adir\u00eda el campanero). El sal\u00f3n se ha llenado de gente, tal vez movida por la morbosa curiosidad que la situaci\u00f3n genera. No todos los d\u00edas se muere alguien separado de su mujer y el pueblo ofrece tan pocas irregularidades en su rutina, que espiar las reacciones de do\u00f1a Martirio y sus dos hijos es todo un espect\u00e1culo que nadie quiere perderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benigno da un suave codazo a Pepe:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfC\u00f3mo crees que reaccionar\u00e1 la viuda?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Tendr\u00e1 que hacer su papel. Por lo menos hasta que se abra el testamento. Tiene mucha competencia. \u00a1Tuvo tantas queridas y tantos bastardos que nadie sabe nada! Tiene que aparentar\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La viuda, flanqueada por Mar\u00eda Elena y Roquito, hace su entrada en el sal\u00f3n. La puesta en escena es perfecta. Do\u00f1a Martirio se ha quitado el h\u00e1bito del Nazareno, morado con c\u00edngulo dorado, y viste un sayal negro. Viene sin una sola alhaja, con la cara contra\u00edda por un imaginario dolor que todos se preguntan si es sincero, y trae bajo el brazo un libro de misa. Mar\u00eda Elena llora con una cre\u00edble sinceridad desprovista de alharacas y Roquito, muchacho de escasas luces, sonr\u00ede sinti\u00e9ndose protagonista por una vez en su desangelada vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Ay, Roque m\u00edo! \u00a1Que Dios te perdone todo el mal que has hecho y te premie lo mucho bueno que ha habido siempre en ti y que t\u00fa, imp\u00edo, has malgastado! \u2013el planto le sale bordado y provoca muchos nudos en las gargantas, de quienes consideran una santa y m\u00e1rtir a aquella mujer. Benigno hubiera aplaudido con gusto, pero se aguanta las ganas por respeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay sollozos, un amago de vah\u00eddo, ofrecimiento de sales, abanicos y, sobre todo, espectacularidad. Huele a cera y a flores, a tabaco y a an\u00eds y las vecinas acuden a consolar a los dolientes, a los que expresan sus sentidos p\u00e9sames.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Do\u00f1a Encarna, la maestra, se dirige a la viuda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Martirio, deber\u00edas pasarte al gabinete. Te he preparado un asiento con almohadones, que ya sabes que despu\u00e9s te duele la espalda. Adem\u00e1s\u2026 \u2013y la mujer titubea- all\u00ed est\u00e1s m\u00e1s quitada de en medio. Ya me entiendes. Tienen algunas tan poqu\u00edsima verg\u00fcenza que son capaces de presentarse en esta casa, que desde ahora volver\u00e1 a ser una casa decente. Pero no te preocupes, que si viene alguna de ellas, se va a encontrar conmigo y con Patrocinio, que no permitimos ni media tonter\u00eda. \u00a1Digo! \u00a1Con buenas han dado!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Gracias, Encarna. Muchas gracias. \u00a1Qu\u00e9 buena has sido siempre conmigo y c\u00f3mo te agradezco tanta gentileza! \u2013y mansa como una vaca compungida se deja conducir a la peque\u00f1a habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se sienta en el sill\u00f3n preparado por su amiga y llora amargamente el fracaso global de su vida. Roque parec\u00eda tan bueno cuando la pretendi\u00f3\u2026 El negocio iba bien, tanto que incluso super\u00f3 los azares de la guerra, con los art\u00edculos escondidos y vendi\u00e9ndolos de forma casi clandestina y solo a clientes seleccionados que pagaban bien. Despu\u00e9s, Roque empez\u00f3 a vender a cr\u00e9dito. S\u00fabitamente don Roque (el don le cay\u00f3 entonces como una bendici\u00f3n social) era inmensamente rico, aunque malas lenguas dec\u00edan que se hab\u00eda aprovechado de la situaci\u00f3n a base de estraperlo y pr\u00e9stamos a intereses abusivos. Fue en esa \u00e9poca cuando se casaron, ella con veintisiete a\u00f1os y \u00e9l con cuarenta y tres. Todo fue tan bien al principio que aquella casa era una bendici\u00f3n del Se\u00f1or. Despu\u00e9s naci\u00f3 Mar\u00eda Elena y desde entonces ella estuvo siempre mucho m\u00e1s remisa al acercamiento carnal. Por otra parte desde que Roque supo de su embarazo le prohibi\u00f3 bajar a la tienda. Ten\u00eda que cuidarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con ello, perdi\u00f3 el control de lo que suced\u00eda en el negocio. All\u00ed iban muchas mujeres a comprar tabaco para sus maridos, aparejos para las bestias, jab\u00f3n, alimentos, carb\u00f3n, hilos y lanas, almanaques de los de predecir el tiempo\u2026 Algunas no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar y su marido apuntaba en una libreta los importes de las compras. Cuando cerraba la tienda al anochecer, recorr\u00eda parte del pueblo y de los cortijos para intentar hacer efectivas las deudas de sus acreedores m\u00e1s el inter\u00e9s devengado. Ah\u00ed empez\u00f3 a perderse. M\u00e1s de una de aquellas mujeres, al no poder hacer frente a los pagos, se encamaba con Roque, pagando as\u00ed en especie, una triste y desolada especie. Y llegaron los bastardos y las nuevas obligaciones parentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando ella le ped\u00eda explicaciones, Roque entraba en un trance feroz y agresivo, de tal forma que parec\u00eda un desconocido, alguien muy distinto de su considerado marido de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una de aquellas veces la discusi\u00f3n fue m\u00e1s enconada y \u00e9l, fuera de s\u00ed, la golpe\u00f3 con sa\u00f1a. Fueron tres bofetadas que le provocaron unos hematomas\u00a0bajo\u00a0los ojos y una abundante hemorragia nasal. A la ma\u00f1ana siguiente, Roque, m\u00e1s suave que un guante, le pidi\u00f3 perd\u00f3n. Se ve\u00eda un monstruo, le dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No tengo perd\u00f3n de Dios, Martirio. Eso lo s\u00e9. Pero yo te quiero. Si puedes perdonarme, hazlo, porque me siento muy mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Martirio lo perdon\u00f3 y de las efusiones de la reconciliaci\u00f3n naci\u00f3 Roquito, un ni\u00f1o simpl\u00f3n y alucinado, siempre atrasado en todo, que le agri\u00f3 al padre el car\u00e1cter. Desde entonces despleg\u00f3 un odio visceral hacia su mujer y el ni\u00f1o. La \u00fanica que se salvaba de su inquina era la ni\u00f1a, que ya hab\u00eda alcanzado la pubertad y dejaba ver que iba a ser una mujer muy atractiva.<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7678\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=560&#038;h=378&#038;fit=560%2C378&#038;resize=560%2C378\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" srcset=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=560&amp;h=378 560w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=150&amp;h=101 150w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=300&amp;h=203 300w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg 640w\" alt=\"El velatorio (pueblo espa\u00f1ol), fotograf\u00eda de Eugene Smith, 1951\" width=\"560\" height=\"378\" aria-describedby=\"caption-attachment-7678\" data-attachment-id=\"7678\" data-permalink=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2016\/09\/27\/por-quien-doblan-las-campanas\/el-velatorio-pueblo-espanol-eugene-smith-1951\/\" data-orig-file=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg\" data-orig-size=\"640,432\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"el-velatorio-pueblo-espanol-eugene-smith-1951\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=300\" data-large-file=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/el-velatorio-pueblo-espac3b1ol-eugene-smith-1951.jpg?w=560\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-7678\" class=\"wp-caption-text\">El velatorio (pueblo espa\u00f1ol), fotograf\u00eda de Eugene Smith, 1951<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">3 Do\u00f1a Martirio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los golpes, las palizas, se suced\u00edan en aquella casa, ya sin excusas ni perdones. Era una situaci\u00f3n insostenible. Don Roque estaba empobreciendo a la familia, pues el n\u00famero de relaciones ad\u00falteras y de bastardos iba en aumento y eso le costaba una fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Esto no puede seguir as\u00ed, Roque. Me has convertido en el hazmerre\u00edr del pueblo. Eso me duele, pero piensa no en m\u00ed, sino en el patrimonio de nuestros hijos, a los que vas a dejar con una mano delante y otra atr\u00e1s, ya que te est\u00e1s dejando una fortuna con esas pobre mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -El dinero es m\u00edo porque lo he ganado yo y hago con \u00e9l lo que me da la gana, \u00bfte enteras? Si fueras una mujer como tienen que ser las mujeres, si no pusieras mil pegas cada vez que me acerco a ti, yo estar\u00eda aqu\u00ed, igual que estuve cuando nos casamos, pero no tienes ojos m\u00e1s que para los chicos y parece que yo estoy de m\u00e1s en esta casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfY eso te sirve para justificar lo que est\u00e1s haciendo? Todo el pueblo murmura y cambia de conversaci\u00f3n cuando ven que me acerco. Muchas amigas han dejado de venir a visitarme porque he perdido la dignidad. Y t\u00fa, a lo tuyo, a cobrarte en carne joven el pan que comen esas mujeres. No tienes decencia\u2026 \u2013el primer golpe interrumpi\u00f3 el reproche. Despu\u00e9s vinieron muchas m\u00e1s bofetadas y patadas. Los hijos llegaron y trataron de detener aquella paliza. Roquito, que ya ten\u00eda doce a\u00f1os, intent\u00f3 cogerle el pu\u00f1o sangrante al padre, pero este lo derrib\u00f3 de un pu\u00f1etazo. El ni\u00f1o, que hab\u00eda recibido el golpe junto al o\u00eddo, se llev\u00f3 la mano a la cabeza y sinti\u00f3 un intenso pitido. Desde entonces est\u00e1 sordo del o\u00eddo izquierdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La chica sali\u00f3 a la calle a pedir auxilio. Media taberna se present\u00f3 y entre todos consiguieron parar aquella canallada. Los m\u00e1s cercanos se lo llevaron a la calle, donde lo tranquilizaron. Don Santos, acompa\u00f1ado por don Aquilino, el p\u00e1rroco, llevaron a madre e hijo a la ciudad en el taxi de <em>Vozarr\u00f3n<\/em>, en tanto que la hija pas\u00f3 la noche en la vecina casa de do\u00f1a Encarna. A la ma\u00f1ana siguiente, m\u00e9dico y sacerdote se entrevistaron con el marido:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Esta vez, Roque, te has saltado todas las bardas. Varias costillas rotas, una de ellas ha interesado la pleura, as\u00ed que tu mujer est\u00e1 grave, muy grave. No se merece esa paliza, pedazo de canalla \u2013 le espet\u00f3 el cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Y respecto a tu hijo, le has hecho polvo el t\u00edmpano, as\u00ed que si no es por m\u00ed, que he conseguido falsear el parte de lesiones, ahora mismo estar\u00edas prestando declaraci\u00f3n en el cuartel de la Guardia Civil, tal vez acusado de intento de homicidio. Roque, aqu\u00ed te conocemos y te hemos parado el golpe, pero en la ciudad no eres nadie. Si tu mujer empeora, si llegara a morirse, t\u00fa acabar\u00edas en la c\u00e1rcel. Esto no puede repetirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Roque, blanco como la cera, ojeroso y sin afeitar, escuchaba las acusaciones sin poder encontrar un m\u00ednimo argumento en su defensa. A veces abr\u00eda las manos en un gesto de impotencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cura volvi\u00f3 a la carga:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Roque, me tendr\u00edas que aclarar tu situaci\u00f3n. La econ\u00f3mica y la familiar. Y con el adjetivo familiar no me refiero solamente a tus dos hijos, sino a la cantidad de bastardos que has ido sembrando por ah\u00ed, esas criaturas que han nacido con el estigma de lo ileg\u00edtimo sin tener culpa alguna de lo que ha pasado entre t\u00fa y sus madres, unas pobres almas que han tenido que vender sus cuerpos para poder comer. Si quieres, te espero ma\u00f1ana en mi despacho de la parroquia. Te hace falta una buena confesi\u00f3n general y arreglar esta injusticia. Y aqu\u00ed don Santos, ya que est\u00e1 metido de lleno en esto, me gustar\u00eda que sirviera de testigo del arreglo que pienso proponerte, una vez o\u00eddos tus pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Roque, que ten\u00eda mala conciencia, acept\u00f3. El m\u00e9dico tambi\u00e9n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">4 Don Aquilino<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo primero que hizo don Aquilino cuando lleg\u00f3 don Roque fue invitarlo a orar. Ante el desconcierto del comerciante, el p\u00e1rroco aprovech\u00f3 el momento para hincarse de rodillas y unir sus manos. A don Roque no le qued\u00f3 m\u00e1s alternativa que hacer lo propio. El cura, que hab\u00eda clavado sus ojos escrutadores y parec\u00eda husmear su alma con su nariz aguile\u00f1a, rez\u00f3 en silencio un par de minutos que al otro le parecieron interminables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Empecemos por perdonar tus pecados, que parecen ser muchos y muy graves. Ave Mar\u00eda pur\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Roque respondi\u00f3 a mil preguntas llenas de indiscreci\u00f3n. Estaba en las manos de aquel cura lleno de fuerza. Pens\u00f3 que el nombre del cura, Aquilino, le ven\u00eda que ni pintado: era un \u00e1guila, dominadora, imbatible, en\u00e9rgica, mientras \u00e9l se sent\u00eda una impotente liebre que iba a caer en sus garras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tuvo que contarle sus aventuras amatorias, qui\u00e9nes eran las mujeres, cu\u00e1ntos hijos ten\u00eda con ellas, qu\u00e9 cantidades de dinero les hab\u00eda proporcionado para cumplir con sus deberes de padre\u2026 Sudaba copiosamente, pese al fr\u00edo de aquel destartalado despacho y se ve\u00eda min\u00fasculo, peque\u00f1\u00edsimo, \u00ednfimo frente a la trascendencia que emanaba de los gestos del sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s tuvo que aclararle la situaci\u00f3n econ\u00f3mica. El valor del negocio, la renta anual, las casas y fincas, los dep\u00f3sitos bancarios\u2026 Todo lo que hasta entonces lo enorgullec\u00eda y le daba la moral de un triunfador ahora le sonaba a culpabilidad, postrado ante aquel burgal\u00e9s escueto y enteco que se hab\u00eda hecho due\u00f1o inapelable de su alma y de sus finanzas. Cuando recibi\u00f3 la absoluci\u00f3n se sinti\u00f3 aliviado y crey\u00f3 que el mal rato hab\u00eda pasado, pero don Aquilino lo sac\u00f3 de su error:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ahora que est\u00e1s en paz con Dios, tienes que ponerte en paz con tus v\u00edctimas. Como ya se trata de algo ajeno a la confesi\u00f3n, don Santos va a estar presente en el compromiso que vas a firmar. Tal vez no tenga la validez de un testamento, pero se te caer\u00e1 la cara de verg\u00fcenza si no cumples lo firmado \u2013y sin dejarle un segundo para reaccionar, el cura se levant\u00f3, se acerc\u00f3 a la ventana e hizo una se\u00f1al. Un instante despu\u00e9s, el m\u00e9dico entr\u00f3 en el despacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Vamos a ver, amigos m\u00edos \u2013inici\u00f3 el cura su parlamento-. Roque va a comprometerse a varias cosas que va a firmar ante m\u00ed, sirviendo usted, don Santos, de testigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y de nuevo, lleno de verg\u00fcenza, contabiliz\u00f3 sus queridas, sus bastardos y sus bienes, tras lo cual el cura redact\u00f3 un documento en el que el tendero se compromet\u00eda a cumplir con largueza con sus mujeres y sus hijos, a dejar el lodazal de pecado en que viv\u00eda, a proporcionar a su esposa, si sal\u00eda viva del hospital, una casa y bienes para mantener con decencia a sus dos hijos leg\u00edtimos. Adem\u00e1s, don Roque se compromet\u00eda a asistir a unos llamados cursillos de cristiandad, que obraban milagros en las almas de los m\u00e1s descarriados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Roque se vio en manos de aquel hombre aparentemente inofensivo que lo hab\u00eda arrinconado y sometido a base de compromisos. Ni siquiera pens\u00f3 en su mujer o en la sordera de su hijo, ambos en el hospital, pero sent\u00eda la necesidad de salir de all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Si est\u00e1s de acuerdo en todo, firma \u2013el cura, sac\u00e1ndolo de sus pensamientos, le present\u00f3 un prolijo documento escrito con letra de pendolista, cuyos p\u00e1rrafos hab\u00eda ido desgranando con la aquiescencia del m\u00e9dico y con su entregada falta de resistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pero expl\u00edqueme una cosa, don Aquilino. \u00bfPor qu\u00e9 tengo que ponerle casa a mi mujer y a mis hijos? \u00bfNo tienen ya la m\u00eda, la nuestra de siempre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No, Roque, no. Tus hijos no pueden vivir contigo. Te han tomado miedo. Creen que, de seguir juntos, puede volverte el avenate violento y hacerles m\u00e1s da\u00f1o todav\u00eda. Y tu mujer\u2026 tu mujer, o lo que quede de ella, jam\u00e1s aceptar\u00eda seguir bajo el mismo techo que t\u00fa. En una situaci\u00f3n normal, yo ejercer\u00eda mi labor pastoral para mantener unido el matrimonio, pero t\u00fa te has excedido y ahora te toca pagar las consecuencias. Eso s\u00ed, a tu hijo tendr\u00e1s que ense\u00f1arle a llevar el negocio. Poco a poco, con dulzura y paciencia. Ya sabes que tiene pocas luces\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tendero firm\u00f3.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">5 La nueva vida<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Roquito volvi\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s con el o\u00eddo vendado. Su hermana lo hizo exhibirse por todo el pueblo para que a nadie le quedara duda sobre la bestialidad de su padre. La gente les preguntaba por la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Sigue ingresada. Parece que va a salir de esta, aunque est\u00e1 muy desanimada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Roque notaba que la gente lo rechazaba y, aunque intentaba estar m\u00e1s amable que nunca con la clientela, percib\u00eda en cada mirada, en cada fr\u00edo saludo, una muda acusaci\u00f3n que le resultaba irrebatible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cVeremos si esto no me cuesta la ruina\u201d, pensaba a veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00edas despu\u00e9s,\u00a0do\u00f1a Martirio volvi\u00f3 del hospital, demacrada, cojeando y con serios dolores de espalda. De nuevo el cura y el m\u00e9dico se encargaron de poner claras las recientes circunstancias que regir\u00edan sus destinos. Ella se mostr\u00f3 muy agradecida y de acuerdo con todas aquellas disposiciones. Fue entonces cuando decidi\u00f3 vestir para el resto de su vida el h\u00e1bito del Nazareno, medida esta que consider\u00f3 que marcar\u00eda en la conciencia de todo el pueblo su papel de v\u00edctima inocente. Recibi\u00f3 el apoyo y la comprensi\u00f3n de toda la gente de bien, aunque al marido le pareci\u00f3 una ridiculez m\u00e1s de su extravagante esposa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfD\u00f3nde ir\u00e1 esa estantigua vestida as\u00ed? \u2013se preguntaba cada vez que la ve\u00eda cruzar la plaza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y como el tiempo normaliza las cosas m\u00e1s injustificables, la nueva rutina se impuso. Mar\u00eda Elena era ya una mujer adulta que no quer\u00eda o\u00edr hablar de matrimonio y eso que no le faltaban pretendientes, pues adem\u00e1s de ser bell\u00edsima ten\u00eda una renta muy tentadora. Roque hijo (ya odiaba que se le llamara Roquito) se iba haciendo con los entresijos del negocio y ahora era \u00e9l quien visitaba a los acreedores para cobrar las deudas. Don Roque era una vaga sombra de lo que hab\u00eda sido. No le quedaba alegr\u00eda ni en el alma ni en el cuerpo, por lo que su disoluta vida hab\u00eda dejado paso a una huidiza presencia que apenas sal\u00eda de su casa. Hab\u00eda reconocido legalmente a todos sus hijos extramatrimoniales y trataba de encontrarles trabajos a la altura de sus capacidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jam\u00e1s aparec\u00eda ya por el burdel de la Reme ni visitaba a sus antiguas coimas. El m\u00e9dico hab\u00eda aflojado el control, pero el cura no renunciaba a salvar su alma y aburrir su cuerpo. El tedio se adue\u00f1aba de aquel hombre, que cada noche esperaba en su casa la vuelta del hijo con la recaudaci\u00f3n para actualizar las anotaciones y guardar el dinero en la caja fuerte. Despu\u00e9s el chico regresaba a la otra casa con su madre y su hermana. El comerciante se sent\u00eda inseguro, sin nada a que aferrarse. La fiebre religiosa que se adue\u00f1\u00f3 de \u00e9l tras los cursillos de cristiandad dur\u00f3 apenas lo que dura un fogonazo y\u00a0despu\u00e9s no qued\u00f3 de aquella efervescencia m\u00e1s que un sentimiento de rid\u00edculo, de impostura bajo la cual no hab\u00eda nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los d\u00edas de las fiestas patronales, el m\u00e9dico fue a su casa para invitarlo a dar una vuelta. Don Santos, que arrastraba un prestigio impecable, quer\u00eda liberarlo de su c\u00e1rcel. A rega\u00f1adientes, se dej\u00f3 llevar a la verbena, donde tom\u00f3 alguna copa. El m\u00e9dico se retir\u00f3 a una hora prudente, pero \u00e9l sigui\u00f3 bebiendo. Sus impulsos de juerguista impenitente reaparecieron y comprendi\u00f3 que esa era su aut\u00e9ntica naturaleza, que era est\u00e9ril el esfuerzo por apartarse de ella por mucho que se lo exigiera el cura. Su piel parec\u00eda electrizada de deseo y recobr\u00f3 esa fuerza centr\u00edfuga que lo encaminaba, inexorablemente, al burdel para ver c\u00f3mo andaba <em>el ganado<\/em> de la Reme, que siempre tra\u00eda <em>novedades<\/em> durante las fiestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ya est\u00e1 bien de gazmo\u00f1er\u00eda\u2026 \u00a1Tanto don Aquilino, tanto don Santos\u2026! Soy un hombre y no un seminarista \u2013se dec\u00eda a s\u00ed mismo camino de la Reme cuando vio a su hijo con unos amigos. Pens\u00f3 en \u00e9l. Era un perfecto desconocido y eso, en su borrachera, no pod\u00eda permitirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo llam\u00f3 y, venciendo la resistencia inicial de aquellos muchachos, invit\u00f3 al grupo a unas copas. Los chicos se fueron marchando y cuando ya estaban solos su hijo y \u00e9l, le hizo una proposici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfY si nos vamos t\u00fa y yo a casa de la Reme? Seguro que con la feria ha tra\u00eddo alguna pupila nueva. Y t\u00fa todav\u00eda no has catado a una mujer, \u00bfverdad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El chico intent\u00f3 zafarse del padre, pero este segu\u00eda insistiendo. Al filo de la madrugada, ambos entraron en el burdel. Don Roque le mostr\u00f3 a las pupilas, semidesnudas y sugerentes. A un gesto suyo, se acercaron varias y empezaron a hacerle caranto\u00f1as al muchacho, que jam\u00e1s hab\u00eda visto a una mujer en toda su desnudez. Las <em>ni\u00f1as<\/em> le dec\u00edan procacidades al o\u00eddo y \u00e9l not\u00f3, avergonzado, c\u00f3mo su virilidad se presentaba en sociedad, entre las risotadas de su padre y la calculada complicidad de aquellas mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Reme, quiero una ni\u00f1a joven que estrene al chico, que es un poco p\u00e1nfilo. Pero un buen estreno, de los de verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Roque hijo se vio arrastrado a un s\u00f3rdido cuarto con escasa luz y una cama amplia con un espejo encima. All\u00ed lo esperaba una chica joven, fr\u00e1gil y de un hablar muy dulce que abland\u00f3 la firmeza del chico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Hola, me llamo Gladys. Vamos a echar un buen ratico, mi vida. \u00bfTe gusto? T\u00fa me gustas mucho \u2013y ante la falta de reacci\u00f3n del acobardado muchacho, ella pas\u00f3 a dirigir la situaci\u00f3n-. Vamos, vamos, mi ni\u00f1o, que no tenemos toda la noche. Desn\u00fadate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ante la inseguridad del joven fue ella quien tom\u00f3 la iniciativa. Lo hizo con delicadeza, como si ella no fuera lo que era ni \u00e9l fuera un inexperto muchacho calenturiento. Con los primeros contactos, Roque sinti\u00f3 un enorme placer que lo enloqueci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No, mi ni\u00f1o. No hac\u00eda falta tanta prisa. Ahora tendremos que empezar de nuevo, pero quiero que recuerdes esta noche para siempre -y con su sabidur\u00eda logr\u00f3 lo que el chico cre\u00eda imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al salir, le dijo a su padre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Padre, yo quiero casarme con esta muchacha. Es tan\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u2026puta \u2013replic\u00f3 el padre, lleno de ira-. \u00bfPero es que has perdido la cabeza, hombre? \u2013y le sacudi\u00f3 dos bofetadas que acabaron s\u00fabitamente con la alegr\u00eda de ambos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La aventura no hubiera tenido mayor trascendencia si el chico no hubiera ca\u00eddo en una especie de fiebre que lo ten\u00eda trastornado. Si no hubiera empezado a sisarle al padre en los cobros de cada tarde para visitar a la chica. Si varios clientes no hubieran mostrado su en\u00e9rgico desacuerdo con los saldos que don Roque ten\u00eda anotados en su libreta. Pero cuando dos o tres meses despu\u00e9s se descubri\u00f3 el fraude, el padre mont\u00f3 en c\u00f3lera, le dio una paliza y a los gritos acudieron de nuevo vecinos, m\u00e9dico y cura. Este \u00faltimo lo mir\u00f3 de nuevo con toda la energ\u00eda de un fiscal, pero ya nada de eso le import\u00f3. Se hab\u00eda liberado de la tiran\u00eda del cura y volv\u00eda a ser el animal casi irracional que siempre hab\u00eda sido en sus momentos de c\u00f3lera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras una bronca discusi\u00f3n, don Roque puso en la calle a don Aquilino, sin m\u00e1s cortes\u00edas ni acatamientos, y se acost\u00f3. El coraz\u00f3n le lat\u00eda con fuerza y sent\u00eda una sed terrible. Despu\u00e9s apareci\u00f3 un dolor de cabeza muy intenso. A la ma\u00f1ana siguiente, la criada se sorprendi\u00f3 al comprobar que la tienda permanec\u00eda cerrada a una hora en que tendr\u00eda que llevar ya abierta un buen rato. Llam\u00f3 al timbre y comprendi\u00f3 que algo malo hab\u00eda sucedido. Fue hasta el cuartel de la Guardia Civil y con la pareja recogi\u00f3 en su propia casa la llave que don Roque le hab\u00eda dado para situaciones at\u00edpicas. La pareja y la muchacha, tras llamarlo varias veces sin obtener respuesta, abrieron la puerta de su dormitorio y lo encontraron muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"text-align: justify;\" data-shortcode=\"caption\"><a href=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/entierro-de-un-vecino-1980-web-armillaen-el-recuerdo.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7679\" src=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/entierro-de-un-vecino-1980-web-armillaen-el-recuerdo.jpg?w=640\" sizes=\"(max-width: 397px) 100vw, 397px\" srcset=\"https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/entierro-de-un-vecino-1980-web-armillaen-el-recuerdo.jpg 397w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/entierro-de-un-vecino-1980-web-armillaen-el-recuerdo.jpg?w=150 150w, https:\/\/albertogranados.files.wordpress.com\/2016\/09\/entierro-de-un-vecino-1980-web-armillaen-el-recuerdo.jpg?w=300 300w\" alt=\"Entierro de un vecino, ca. 1980. 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Imagen de la web armillaenelrecuerdo.blogspor.com<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">6 El entierro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De nuevo ech\u00f3 un capote don Santos al firmar el certificado de defunci\u00f3n falseando la hora. Con ello, el entierro podr\u00eda celebrarse aquella misma tarde y de esta forma se acortar\u00eda el engorroso velatorio, en el que pod\u00eda pasar cualquier cosa, pues no se sab\u00eda nada del testamento y hab\u00eda demasiadas viudas y todo un tropel de hijos. La gente tambi\u00e9n hab\u00eda intuido que pod\u00eda producirse alguna escena divertida y hab\u00eda acudido en masa a lo que promet\u00eda convertirse en un espect\u00e1culo, tan necesario en un pueblo en que todos se conoc\u00edan y jam\u00e1s pasaba nada de lo que hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se cruzaban comentarios jocosos y codazos cuando alguien estallaba en una inoportuna risotada. El bar de Nicol\u00e1s, del que se dec\u00eda que hab\u00eda conseguido el traspaso por las sospechosas facilidades que le hab\u00eda dado don Roque tras firmar el documento del cura, era un hervidero de hombres que entraban y sal\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfQu\u00e9, Nicol\u00e1s? Te veo hoy muy desanimado, \u00bfno? \u2013dec\u00eda uno, intentando hacer sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Es que hoy hay muerto y eso siempre impone, aunque en mi negocio es para celebrarlo, pero est\u00e1 mal visto, \u00bfcomprende usted? \u2013respond\u00eda el tabernero, rehusando entrar al malintencionado trapo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, toda la ma\u00f1ana hab\u00eda estado sirviendo cervezas y vinos y al aproximarse la hora del entierro se estaba haciendo de oro poniendo caf\u00e9s y copas de an\u00eds y co\u00f1ac. Muchos clientes llevaban invertida una buena cuenta a costa de su negro sentido del humor y de su morbosa afici\u00f3n a lo s\u00f3rdido. Todos sab\u00edan que algunas de las coimas de don Roque hab\u00edan dicho en p\u00fablico que pensaban asistir al sepelio y que muchos de los hijos naturales tambi\u00e9n ten\u00edan intenci\u00f3n de hacerse visibles, especialmente tras haber interpelado a Manolo el Chispas, pasante del notario, sobre la situaci\u00f3n testamentaria del muerto, sin obtener el m\u00e1s m\u00ednimo dato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A las cinco de la tarde, Benigno comenz\u00f3 el doble definitivo. A \u00e9l no le iba ni le ven\u00eda nada de la biograf\u00eda del finado, pero sab\u00eda que iba a ser un sepelio sonado en el pueblo y \u00e9l se jugaba su prestigio como campanero. Ten\u00eda que salir bien, se sent\u00eda inspirado, seg\u00fan le hab\u00eda dicho a su hermana cuando fue a comer con ella, antes de que llegara su cu\u00f1ado, que lo acusaba de gorr\u00f3n y majadero con pretensiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los bronces se alternaban y llenaban la tarde de l\u00e1nguidas notas que pon\u00edan un acento triste en los \u00e1nimos de los del pueblo, pensaba el campanero, y la tarde promet\u00eda un crep\u00fasculo mustio, muy apropiado para unas exequias tan relevantes como las de don Roque\u2026 Ah\u00ed, el campanero fren\u00f3 su mon\u00f3logo interior pues no sab\u00eda si pod\u00eda, en rigor, calificarlo de pr\u00f3cer local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La plaza, que en breve espacio reun\u00eda la iglesia y las casas del muerto y de su viuda, era ya un hervidero, con una multitud de curiosos, fieles y aburridos morbosos, solo equiparable en gent\u00edo a la procesi\u00f3n del Viernes Santo. Las se\u00f1oras, con el traje de acudir a misa los domingos, iban del brazo de sus maridos, que se hab\u00edan venido antes del campo para asearse y vestirse la chaqueta de salir. Los que estuvieran cerca o atentos podr\u00edan o\u00edr a Dimas, el\u00a0 sochantre y sacrist\u00e1n, ensayando el gorigori en el coro, acompa\u00f1ado con el armonio. Era otro que ten\u00eda \u00ednfulas: de tenor, en este caso, y trataba sin \u00e9xito de alcanzar un do sostenido, aunque s\u00f3lo obten\u00eda estridentes gallos que \u00e9l ve\u00eda como errores ocasionados por las escasas oportunidades de ejercitar su voz y su digitaci\u00f3n pian\u00edstica en p\u00fablico. \u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando el f\u00e9retro cruz\u00f3 la plaza, se hizo un silencio prodigioso. Dur\u00f3 solo el breve instante en el que todos intentaron dejarse ver por la viuda. Cuando esta entr\u00f3 al templo, flanqueada por sus dos hijos, se reanudaron las mil conversaciones y aparecieron mil comentarios jocosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Se ha muerto, pero ha vivido muy bien toda su vida. A ver qui\u00e9n le quita lo bailado. Ya quisiera yo\u2026 \u2013comentaba uno, obteniendo asentimientos y codazos de los que lo rodeaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfSab\u00e9is que iban a poner sobre la caja su escudo de armas, pero lo ha prohibido don Aquilino? \u2013aseguraba otro, con gesto c\u00f3mplice de burla, y ante la extra\u00f1eza de los dem\u00e1s elevaba el brazo en un f\u00e1lico gesto que levantaba carcajadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Es que es mucho don Aquilino para estas cosas \u2013terciaba otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Yo he o\u00eddo que quer\u00edan formar el duelo con todas las viudas y bastardos, pero al municipal no le ha dado tiempo a citar a tanta gente \u2013y se o\u00edan nuevas risotadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De fondo se o\u00eda el mal temperado armonio y la voz de tiple del sacrist\u00e1n, que no pod\u00eda con los agudos y machacaba el <em>Sanctus<\/em>, el <em>Gloria<\/em> y lo que le pusieran por delante. Finalmente intent\u00f3 lucirse en el <em>Ite, missa est<\/em> ejecutando unos arpegios que le salieron nada m\u00e1s que regular (\u00e9l mismo se lo reconoci\u00f3 con un gesto de pesadumbre, mientras apagaba el flexo y se alejaba contrito del teclado: \u201cHe tenido una mala tarde, \u00bfqu\u00e9 se le va a hacer?\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la salida del f\u00e9retro, la viuda y los dos hijos recibieron las condolencias de los presentes, alguno de los cuales evidenciaba clar\u00edsimos signos de estar borracho. Las se\u00f1oras besaron repetidamente a los dolientes y se ofrecieron para lo que hiciera falta. Finalmente, las mujeres acompa\u00f1aron a do\u00f1a Martirio y a Mar\u00eda Elena hasta su casa y el chico, junto a don Santos y un lejano pariente venido de la ciudad, form\u00f3 el duelo masculino hasta el camposanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un momento despu\u00e9s, la plaza se hab\u00eda quedado vac\u00eda. El sol, ya muy bajo, lanzaba destellos ros\u00e1ceos sobre el pueblo, que ese d\u00eda hab\u00eda disfrutado de un acontecimiento muy especial. Ahora quedaba hacer la digesti\u00f3n de los recuerdos, las bromas, las conversaciones maliciosas, los chascarrillos de sal gorda que se hab\u00edan contado\u2026 hasta que se abriera el testamento y hubiera nuevos chismes que comentar. La plaza parec\u00eda un campo de batalla. Colillas, alg\u00fan v\u00f3mito de alguien que se hab\u00eda extralimitado con las copas, papeles, paquetes vac\u00edos de cigarrillos, cajas de mixtos\u2026 El barrendero municipal pas\u00f3 la escoba concienzudamente y dej\u00f3 limpio aquel espacio. Nadie podr\u00eda decir que all\u00ed se hab\u00eda despedido a don Roque, el usurero libertino. Ya no quedaba de \u00e9l sino un inc\u00f3modo recuerdo, igual que no quedaba ni un solo resto de la suciedad que hab\u00eda all\u00ed un momento antes. As\u00ed son las cosas de la vida, pensaba el barrendero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tabernero sali\u00f3 para barrer su puerta antes de sacar las mesas y las sillas de la terraza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ambos hombres se miraron, c\u00f3mplices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfQu\u00e9 me cuentas? Que ha pasado a mejor vida, \u00bfno?\u2013pregunt\u00f3 el del bar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pues mira, seg\u00fan\u2026 La vida que se ha pegado el t\u00edo no s\u00e9 si\u00a0ser\u00e1 peor que irse al cielo. No le ha faltado dinero, posici\u00f3n\u2026 y disfrutar est\u00e1 claro que ha disfrutado m\u00e1s que cualquiera del pueblo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Eso es verdad\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -En fin, no s\u00e9\u2026, \u00bfqu\u00e9 quieres que te diga? Esto es lo de siempre: el muerto al hoyo y el vivo al bollo, \u00bfa que es as\u00ed? Pues eso\u2026<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Alberto Granados<\/h3>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Fernando de Villena, escritor y amigo \u00a0\u00a01 Suenan los bronces \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benigno, el campanero&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":41049,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,44,15],"tags":[1742,6093],"class_list":["post-41048","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-noticias-de-hoy","category-ultimas-noticias","tag-campanas","tag-cuento"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/la-foto.jpg?fit=1296%2C968&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=41048"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41050,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41048\/revisions\/41050"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/41049"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=41048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=41048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=41048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}