{"id":49517,"date":"2021-10-15T10:03:13","date_gmt":"2021-10-15T08:03:13","guid":{"rendered":"http:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=49517"},"modified":"2021-10-13T14:07:40","modified_gmt":"2021-10-13T12:07:40","slug":"la-memoria-y-la-pregunta-notas-a-la-poesia-de-mariluz-escribano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=49517","title":{"rendered":"La memoria y la pregunta: notas a la poes\u00eda de Mariluz Escribano"},"content":{"rendered":"<div id=\"ctd-f2\" class=\"con row-f2 bck_row_f1 d_new\">\n<div id=\"dts\" class=\"col3-f1 con marg-t \">\n<h3>La dominante de <em>Geograf\u00eda de la memoria<\/em> es la memoria individual como vestigio en miniatura de la historia colectiva: la de las v\u00edctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Escribano Pueo, incluida en las filas de la generaci\u00f3n del 60, ha sido definida en la prensa espa\u00f1ola reciente, en varias ocasiones, como \u00abla poeta del perd\u00f3n\u00bb<\/h3>\n<div id=\"txt\" class=\"tam4\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo libro publicado en vida por <strong>Mariluz Escribano Pueo<\/strong> (Granada, 1935-2019), <em>Geograf\u00eda de la memoria<\/em> (2018), retoma la exploraci\u00f3n de la dominante de sus libros inmediatamente anteriores, <em>Umbrales de oto\u00f1o<\/em> (2013) y <em>El coraz\u00f3n de la gacela<\/em> (2015), que es el tratamiento de la memoria individual en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica y compleja con el olvido social. Seg\u00fan <strong>Roman Jakobson<\/strong>, la dominante de una obra literaria es el guion que incide en la construcci\u00f3n del macrotexto, \u00abel componente central de una obra de arte que rige, determina y transforma los dem\u00e1s\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dominante de este libro es la memoria individual construida como vestigio en miniatura de la historia colectiva: la de las v\u00edctimas de la guerra civil espa\u00f1ola y su dictadura ulterior. Y dentro del colectivo de las v\u00edctimas, el yo po\u00e9tico obedece a la mirada de: 1) una mujer; 2) de provincia; 3) hu\u00e9rfana de padre fusilado. Escribano Pueo, incluida en las filas de la generaci\u00f3n del 60, ha sido definida en la prensa espa\u00f1ola reciente, en varias ocasiones, como \u00abla poeta del perd\u00f3n\u00bb. En el tratamiento que su obra hace de la memoria, la \u00e9tica p\u00fablica y la \u00e9tica privada no pueden disociarse precisamente porque se trata de una intimidad que se abre a una lectura m\u00e1s amplia y comunitaria.<\/p>\n<div id=\"sc_intxt_container\" style=\"text-align: justify;\">\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de la intimidad en la poes\u00eda espa\u00f1ola de los siglos XX y XXI es evidente, con sus distintos registros y ret\u00f3ricas, en autores como<strong> Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Antonio Machado, Luis Cernuda, Miguel Hern\u00e1ndez, Luis Rosales, Blas de Otero, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines, Carlos Marzal, Amalia Bautista <\/strong>o <strong>Luis Garc\u00eda Montero<\/strong>. En un volumen colectivo en el que se estudian las diferentes modalidades de la intimidad en cada uno de los autores citados, <em>Sermo intimus. Modulaciones hist\u00f3ricas de la intimidad en la poes\u00eda espa\u00f1ola<\/em>, la cr\u00edtica argentina <strong>Laura Scarano<\/strong> afirma que \u00abla intimidad que se construye en la poes\u00eda actual no responde a una ingenua transposici\u00f3n al lenguaje de vivencias y emociones emp\u00edricas (psicol\u00f3gicas, cognitivas, hist\u00f3ricamente fechadas) de un sujeto, que revelar\u00edan su <em>reino interior<\/em>\u00a0m\u00e1s privado o secreto. Por el contrario, cuando hablamos de su potencial verbalizaci\u00f3n en el poema nos referimos a la elaboraci\u00f3n de un <em>relato de la intimidad<\/em>\u00a0que responde a modelos figurativos de la vida, donde conviven mitos sociales, tab\u00faes culturales, esquemas de comportamiento, convenciones y rasgos epocales. En t\u00e9rminos filos\u00f3ficos sabemos que est\u00e1 categor\u00eda delimita un espacio <em>espiritual<\/em>\u00a0y <em>personal<\/em>\u00a0no material\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las especulaciones de extracci\u00f3n memorial\u00edstica en la poes\u00eda de Escribano obedecen a la b\u00fasqueda de un tiempo perdido que es transitoriamente recobrado a trav\u00e9s de la reminiscencia desencadenada por est\u00edmulos de orden t\u00e1ctil, visual y auditivo. Se trata de una b\u00fasqueda activa y pasiva a la vez. Las telas y bordados reviven el recuerdo de las abuelas, del padre muerto o de la madre, especialmente en los versos de tono eleg\u00edaco: \u00abTengo el color de tus ropas antiguas\/ clavado en la pupila,\/ cuando un ba\u00fal abierto\/ acortaba los siglos lentamente\/ y asomaban abuelas y bordados,\/ encajes de entredoses\/ en manteles de hilo,\/ en s\u00e1banas de Holanda\/ que encend\u00edan la luz en primavera.\/ Las ancianas abuelas\/ re\u00edan en los ba\u00fales\/ ante un aire muy limpio\u00bb. Como sucede en el poema <em>El bosque de Glenn Helen en Yellow Spring, Ohio<\/em>, la vegetaci\u00f3n es metaforizada muchas veces con especies de telas y tejidos de familia, y suele ser depositaria de recuerdos entra\u00f1ables: \u00abY pisar\u00e9 despacio esas primeras hojas que descienden\/ de los ginkgo biloba y los casta\u00f1os,\/ los fresnos, las acacias y los prunos:\/ esa vegetaci\u00f3n af\u00edn a los bordados\/ de unas s\u00e1banas blancas de la abuela\u00bb; \u00abEs ahora, bajo la buganvilla\/ cuando recuerdo un d\u00eda de est\u00edo\/ sentada en el atrio de la ermita\/ mientras las golondrinas\/ paseaban su luto inquieto\/ en las enredaderas\/ de los cables el\u00e9ctricos\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica \u2013de los violines Stradivarius, de los cl\u00e1sicos barrocos, de las canciones populares norteamericanas\u2013 es capaz de resucitar a los primeros amores o las antiguas presencias familiares: \u00abno puedo recordarte\/ m\u00e1s que de esta manera:\/ acariciando ropas elegantes,\/ vigilando la hora de la m\u00fasica,\/ mientras Bach deslizaba\/ su mano en el piano\u00bb; \u00abSolo recuerdo hoy,\/ cuando \u00e9l se ha marchado,\/ una sonrisa eterna\/ una ternura ni\u00f1a,\/ y aquel silbar al viento\/ la canci\u00f3n de Cole Porter\u00bb. En lo que concierne a los est\u00edmulos visuales que activan huellas mn\u00e9micas y hacen emerger la reminiscencia significativa, encontramos que el humo es un \u00edndice del afecto. As\u00ed sucede en el poema <em>Enciendo un Rothmans<\/em>: \u00abentonces te recuerdo\/ como si una paloma triste\/ regresara hasta el barro\/ y dejara en ausencia los pichones\/ tan dulcemente ni\u00f1os.\/\/ Te vislumbro en el humo,\/ y por eso persisto\/ en evocar los bosques,\/ cuando enciendo un cigarro\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como emerge en los p\u00e1rrafos anteriores, la poes\u00eda de Escribano Pueo se sustenta en una l\u00f3gica de <em>correspondencias<\/em> seg\u00fan el modo en que <strong>Walter Benjamin<\/strong> caracteriza el funcionamiento de la memoria involuntaria en la obra de <strong>Charles Baudelaire<\/strong>, una categor\u00eda que es estructurante en la narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica de <strong>Marcel Proust<\/strong>. Sin embargo, en la poes\u00eda de la granadina a veces el desencadenamiento de la reminiscencia se produce de manera inducida \u2013encender un cigarro o mirar por la ventana como ejercicios que empujan voluntariamente a la introspecci\u00f3n\u2013 o de manera azarosa \u2013gracias a una m\u00fasica que se escucha por casualidad a un perfume que se percibe en el aire\u2013. En <em>Sobre algunos motivos en Baudelaire<\/em>\u00a0(1939), Benjamin sostiene que si la reminiscencia es el encuentro con una vida anterior, las correspondencias son esas fechas que pertenecen a la reminiscencia, fechas de la prehistoria para la experiencia de restauraci\u00f3n de lo olvidado o perdido, donde el olfato y el gusto suelen despertar im\u00e1genes indelebles que son como iluminaciones profanas. Como se\u00f1ala <strong>Mar\u00eda Llorens<\/strong>, \u00abse involucran los sentidos, la memoria sensible y un despertar po\u00e9tico-intelectual\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los versos de Escribano la pasividad suele ser una de las condiciones \u00abpara la revelaci\u00f3n de la memoria olvidada\u00bb. El paisaje contemplado a trav\u00e9s de ventanas, visillos y cortinas sincroniza el tiempo de la espera con el de los encuentros, tanto de los sucedidos como de los deseados pero no consumados: \u00abNo cierres la ventana, madre,\/ que me borras la infancia\u00bb. Como dir\u00e1 en otro poema, la suya \u00abno fue infancia alegre\/ sino aquello que no pude contar\u00bb. Esta circunstancia se refleja con claridad en el poema <em>Te esperar\u00e9,<\/em>\u00a0dedicado a la memoria de su padre, <strong>Agust\u00edn Escribano<\/strong>. Y es que en este libro Mariluz Escribano pone a funcionar dos actitudes o posiciones del sujeto en relaci\u00f3n con el pasado y la memoria: la activa y la pasiva, ambas enumeradas por <strong>Henri Bergson<\/strong> en <em>Materia y memoria <\/em>(1896). Se combinan la actitud activa, de b\u00fasqueda, y la actitud pasiva, de espera. El ejercicio activo de la memoria, que incluye la escritura como medio de indagaci\u00f3n interior, est\u00e1 relacionado con el antiguo concepto griego de <em>anamnesis<\/em>, definido por <strong>Paul Ricoeur<\/strong> como <em>rememoraci\u00f3n<\/em> en su volumen <em>La memoria, la historia, el olvido<\/em> (2000). Existe una predisposici\u00f3n a la contemplaci\u00f3n y a la escucha receptiva en la mayor\u00eda de los poemas de <em>Geograf\u00eda de la memoria<\/em> ligada muchas veces al poder oracular de la vegetaci\u00f3n y, especialmente, de los \u00e1rboles, estos \u00faltimos concebidos como seres superiores que conectan la tierra con el cielo y facilitan la comunicaci\u00f3n con un plano sagrado. La poeta propone escuchar la conversaci\u00f3n del bosque, adivinar el movimiento al coraz\u00f3n de los brotes primeros y aprender la sabidur\u00eda de su idioma sereno: \u00abAprendo la paciencia creciendo lentamente en sus hojitas nuevas\u00bb; \u00abMira c\u00f3mo la floraci\u00f3n primera\/ deja en los senderillos\/ la blancura del lino (&#8230;) Deja que te penetre serenidad y sosiego:\/ permite que hable el bosque\u00bb: \u00abY ahora que es un tiempo de nostalgias\/ porque llega el oto\u00f1o apresurado,\/ tenemos que viajar hasta Zujaira,\/ para mirar, tranquilas,\/c\u00f3mo rezan los \u00e1lamos\/ su dorada canci\u00f3n hacia los cielos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nos movemos al terreno de la reflexi\u00f3n sobre la memoria colectiva, <strong>Karl Kohut<\/strong> se\u00f1ala con acierto que fueron Proust y Benjamin quienes repensaron \u00ablas formas de entender la historia y la memoria socavando la concepci\u00f3n lineal y homog\u00e9nea del tiempo\u00bb. Es lo que <strong>Michael L\u00f6wy<\/strong> llama \u00abhistoria abierta\u00bb\u00a0en<i> <\/i><em>Walter Benjamin: aviso de incendio. Una lectura de la tesis Sobre el concepto de historia<\/em> (2004). La historia permanece abierta por la naturaleza heterog\u00e9nea del tiempo, porque hay saltos dial\u00e9cticos, rememoraciones y actualizaciones del pasado desde el presente. Para Kohut, \u00abde modo igual se mezclan la memoria particular de un individuo con las memorias colectivas de los grupos de los cuales forma parte. (&#8230;) En tanto que cada memoria individual forma parte de la memoria colectiva, cada hombre influye en ella, aunque fuera de manera m\u00ednima. El influjo de los escritores y poetas, por el contrario, es mucho m\u00e1s grande y visible seg\u00fan el impacto de sus obras (&#8230;) son trabajadores de la memoria. (&#8230;) la noci\u00f3n de memoria no se restringe al pasado, sino que se abre hacia el presente e incluso hacia el futuro\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intersecci\u00f3n entre memoria individual y colectiva, as\u00ed como la noci\u00f3n de un pasado hist\u00f3rico que debe reformularse en el presente con vistas a una reconciliaci\u00f3n futura son elementos fundantes de la l\u00edrica de Mariluz Escribano. Su poema <em>Esta ciudad<\/em>, inspirado en Granada, alude a una \u00abciudad con nombre de fruta\u00bb\u00a0que \u00abperdi\u00f3\/ bajo el cemento el trono\u00bb y que conoce sus zapatos: \u00abAtraves\u00e9 dos r\u00edos\/ con arenas de oro\/ hasta llegar al verde de una Huerta\/ en donde me esperaba\/ un Federico muerto\u00bb. A esta misma serie que engarza drama \u00edntimo y drama nacional pertenece el poema <em>12 de septiembre de 1936<\/em>, fechado en el momento del asesinato de Agust\u00edn Escribano, catedr\u00e1tico de geograf\u00eda y director de la Escuela Normal de Maestros de Granada, cuando la poeta no hab\u00eda cumplido un a\u00f1o de edad. El poema se construye como un mon\u00f3logo de la madre viuda \u2013que ser\u00eda represaliada y deber\u00eda marcharse de Granada en 1937\u2013 con su hija de nueve meses: \u00abMariluz, peque\u00f1a, ni\u00f1a sin padre.\/ En qu\u00e9 lugar encontrar\u00e1s sus manos\/ en d\u00f3nde su palabra y su sonrisa,\/ en qu\u00e9 lugar sus ojos apagados,\/ cegados por cemento y tierra roja.\/\/ No hay \u00e1rbol que cobije la ignominia\/ de una muerte con fierros y fusiles,\/ con descargas de balas asesinas\/ y un doce de septiembre ya en la historia.\/\/ En la Sabika, en esa arcilla roja,\/ te derrumbaste con los ojos turbios.\/ Nadie acudi\u00f3 al estruendo de la muerte\/ y unos p\u00e1jaros tristes\/ levantaron su vuelo en los olivos\u00bb. El recuerdo del padre muerto es tambi\u00e9n el recuerdo de <strong>Federico Garc\u00eda Lorca <\/strong>y de todas las v\u00edctimas republicanas. La poeta visibiliza el horror pero tambi\u00e9n concibe al poema como espacio para la invocaci\u00f3n colectiva de un perd\u00f3n que es privado y p\u00fablico a la vez: \u00abIzaremos las banderas negras\/ por aquellos que han muerto\/ sin encontrar razones\/ delante de soldados\/ vestidos de fusiles (&#8230;) Levantaremos todas las banderas\/ tranquilos y en silencio\/ trag\u00e1ndonos las l\u00e1grimas\/ porque, a veces, el mundo\/ parece enloquecido\u00bb. Este poema enlaza con otro poema de su libro anterior, <em>El coraz\u00f3n de la gacela<\/em>, por su apolog\u00eda de la reconciliaci\u00f3n colectiva (que no del olvido): \u00abPido el perd\u00f3n del mundo para los asesinos\/ aquellos que mancharon sus manos con la sangre\/ de muchos de los nuestros dej\u00e1ndonos sin padres,\/ dej\u00e1ndonos sin hijos y sin pan para el hambre.\/ Pido la paz del mundo para todos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nivel estil\u00edstico, los poemas de Escribano Pueo apelan con frecuencia a la pregunta, directa o indirecta, con valor de interrogaci\u00f3n ret\u00f3rica, es decir, sin expectativa de respuesta, con la finalidad de resaltar la ausencia del interlocutor que la memoria revive en el presente. Casi siempre estas preguntas sin respuesta se relacionan con la identidad, como sucede en el poema <em>Te esperar\u00e9 (in memoriam, Agust\u00edn Escribano)<\/em>: \u00abTe esperar\u00e9 en la noche\/ con la casa encendida.\/ Doscientos cirios blancos\/ adornar\u00e1n los salmos\/ y esa ser\u00e1 la forma de quererte,\/ de preguntarme d\u00f3nde\/ encontrar\u00e9 tus huesos.\/ Porque el olvido llega,\/ y se instala y crece en los armarios\/ entre la ropa triste del invierno.\/ (&#8230;) Yo s\u00e9 que est\u00e1s muerto\/ por fierros y fusiles,\/ pistolas asesinas\/ para un tiro de gracia.\/ Aunque siempre te espero\/ con la casa encendida\/ por ver si me acaricias\/ con tu mano la frente\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La a\u00f1oranza de la serenidad, el \u00edntimo ejercicio de la paciencia, la resignaci\u00f3n que es resistencia a trav\u00e9s del canto, el tono meditativo y la voluntad de reconciliaci\u00f3n hist\u00f3rica son algunos de los rasgos que he querido destacar en estas notas sobre <em>Geograf\u00eda de la memoria<\/em> de Mariluz Escribano Pueo, una de las voces m\u00e1s notables de la poes\u00eda comprometida espa\u00f1ola de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><em>_____<\/em><\/p>\n<p><em><span class=\"txt_red\"><strong>Marisa Mart\u00ednez P\u00e9rsico<\/strong><\/span> es poeta y profesora en la Universit\u00e0 degli Studi Guglielmo Marconi y la\u00a0Universit\u00e0 di Roma Tor Vergata.<\/em><\/p>\n<p class=\"desc\">FOTO: La poeta Mariluz Escribano, en febrero de 2018.<span class=\"firm\">JUNTA DE ANDALUC\u00cdA<\/span><\/p>\n<p>https:\/\/www.infolibre.es\/noticias\/los_diablos_azules\/2020\/07\/10\/la_memoria_pregunta_notas_poesia_mariluz_escribano_pueo_108685_1821.html<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col6-f1 marg-l marg-t\">\n<div id=\"gadget_col_der_15\" class=\"flo-l brr w-100\">\n<div class=\"cnt-pub  marg-btt\">\n<div id=\"sc-mpu-btf4\" class=\"sc-mpu-btf4\">\n<div 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