{"id":49904,"date":"2021-11-03T09:15:47","date_gmt":"2021-11-03T08:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=49904"},"modified":"2021-10-31T12:05:32","modified_gmt":"2021-10-31T11:05:32","slug":"tu-tu-estupido-movil-y-vuestra-relacion-toxica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=49904","title":{"rendered":"T\u00fa, tu est\u00fapido m\u00f3vil y vuestra relaci\u00f3n toxica&#8217;"},"content":{"rendered":"<div class=\"cols2-2\">\n<div class=\"colA\">\n<div class=\"blq-img mainImg\" style=\"text-align: justify;\">\n<h3 class=\"img\">\u00a0&#8216;<em>El m\u00f3vil inteligente es el art\u00edculo de culto de la dominaci\u00f3n digital. Como aparato de subyugaci\u00f3n act\u00faa como un rosario y sus cuentas; as\u00ed es como mantenemos el m\u00f3vil constantemente en la mano. El \u201cme gusta\u201d es el am\u00e9n digital. Seguimos confes\u00e1ndonos. Nos desnudamos por decisi\u00f3n propia. Pero no pedimos perd\u00f3n, sino que se nos preste atenci\u00f3n&#8217;. Entrevista en El Pa\u00eds al fil\u00f3sofo\u00a0<strong>Byung-Chul Han<\/strong><\/em><\/h3>\n<\/div>\n<div class=\"cuerpo\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo un tiempo en el que nuestra m\u00e1xima preocupaci\u00f3n al salir de casa era llevar un reloj, para evitar llegar tarde a una cita, a clase o al trabajo. Cuando llegaban las vacaciones celebr\u00e1bamos como una liberaci\u00f3n poder despojarnos de ese peque\u00f1o objeto que nos esclavizaba. Por aqu\u00e9l entonces, no hace tanto, era sin\u00f3nimo de libertad personal y felicidad olvidarse de regular el tiempo. Hoy d\u00eda no solo hemos sustituido el reloj por un objeto que nos esclaviza significativamente m\u00e1s, el\u00a0<em>smartphone<\/em>\u00a0o m\u00f3vil inteligente, sino que ahora llevar un\u00a0<em>reloj inteligente\u00a0<\/em>asociado al m\u00f3vil se ha convertido en un s\u00edmbolo m\u00e1s del absurdo del\u00a0<em>postureo<\/em>\u00a0social. Llevamos dos objetos que nos dicen lo mismo, uno en el bolsillo, otro en la mu\u00f1eca, y los enarbolamos con orgullo. Estos aparatos no son inteligentes de por s\u00ed, s\u00ed lo son aquellas mega corporaciones que se aprovechan del tr\u00e1fico de datos y mercadean con nuestra vida. En cualquier caso, es dudoso que su uso indiscriminado nos haya convertido en m\u00e1s inteligentes, probablemente sea m\u00e1s bien lo contrario, en m\u00e1s bobos. El m\u00f3vil inteligente nos esclaviza de maneras de las que a\u00fan no somos plenamente conscientes. No es solo un problema de perdida de privacidad, que ya de por s\u00ed es grave, o que manipule constantemente nuestras emociones, opiniones, gustos, deseos, o casi cualquier cosa digna de ser manipulada, sino que hemos pasado de la posibilidad de tener una relaci\u00f3n sana con la tecnolog\u00eda, estar m\u00e1s unidos, estar m\u00e1s comunicados, a una relaci\u00f3n t\u00f3xica de libro de primero de psicolog\u00eda, no con otra persona, sino con un objeto. Triste no, lo siguiente, como dir\u00eda un adolescente al que proh\u00edben el m\u00f3vil durante un solo d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"sumari\" style=\"text-align: justify;\">Uno de nuestros m\u00e1s graves problemas, es que no educamos a la generaci\u00f3n nativa digital en un uso adecuado de este instrumento, que est\u00e1 cambiando nuestra mentalidad, nuestra manera de relacionarnos, nuestra manera de trabajar, nuestra manera de amar, nuestro ocio y nuestras relaciones personales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de nuestros m\u00e1s graves problemas, es que no educamos a la generaci\u00f3n nativa digital en un uso adecuado de este instrumento, que est\u00e1 cambiando nuestra mentalidad, nuestra manera de relacionarnos, nuestra manera de trabajar, nuestra manera de amar, nuestro ocio y nuestras relaciones personales. Crecen con una maquina cuyo abuso puede resultar altamente t\u00f3xico, y qu\u00e9 les vamos a ense\u00f1ar sobre su uso, y no abuso, si crecen observando la malsana dependencia de los adultos del m\u00f3vil. No se trata de volver a aquellos viejos tiempos donde no exist\u00edan, en un absurdo ejercicio de nostalgia, sino aprender qu\u00e9 ganamos y qu\u00e9 perdemos con su uso, hasta qu\u00e9 punto nos esclaviza y altera partes importante de aquello que somos, aprender a regular nuestra dependencia, y controlar legalmente a aquellos que se enriquecen esclaviz\u00e1ndonos, y vendiendo nuestra vida a trozos. Abusar de nuestra dependencia con esta tecnolog\u00eda es tan peligroso para una vida sana como abusar del alcohol, el tabaco o de cualquier otra droga. En cierto sentido mucho m\u00e1s, porque no solo est\u00e1 plenamente legalizado su abuso, sino que parad\u00f3jicamente si no formas parte de ese c\u00edrculo vicioso creado por los\u00a0<em>smartphone<\/em>s, te conviertes en un paria social, en un\u00a0<em>rarito<\/em>\u00a0que no lleva m\u00f3vil o no lo usa constantemente.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Motivos por los que tienes una relaci\u00f3n t\u00f3xica con el m\u00f3vil:<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amamos nuestros m\u00f3viles inteligentes de tal manera que nos obsesiona no pasar horas y horas al d\u00eda sin usarlos. No mirarlos nos produce angustia, y la psicolog\u00eda de la adici\u00f3n ha encontrado una disciplina, el enganche al m\u00f3vil, que provoca una adici\u00f3n igualmente destructiva que las drogas m\u00e1s cl\u00e1sicas. El amor no siempre nos hace libres, en ocasiones nos esclaviza, nos convierte en t\u00edteres de una relaci\u00f3n t\u00f3xica. \u00a0Y amamos nuestro m\u00f3vil inteligente por encima de todas las cosas. Hay muchas se\u00f1ales que la psicolog\u00eda establece a la hora de analizar si una relaci\u00f3n es sana o t\u00f3xica, pero centr\u00e9monos en ver hasta qu\u00e9 punto cumplimos\u00a0<a href=\"https:\/\/psicologiaymente.com\/pareja\/amor-toxico\">diez de ellas<\/a>\u00a0en nuestra relaci\u00f3n con los m\u00f3viles:<\/p>\n<div class=\"divdest\" style=\"text-align: justify;\"><strong>1)\u00a0<em>Limita nuestra vida social<\/em><\/strong>, descuidamos a los amigos o amantes y los sustituimos por panaceas digitales, o lo que es peor, no les miramos a los ojos porque los tenemos pegados al m\u00f3vil y al canto de sirena de su pantalla.<\/p>\n<p><strong>\u00a02)\u00a0<em>Necesidad de aprobaci\u00f3n de amor<\/em>\u00a0y 3)\u00a0<em>dependencia emocional<\/em><\/strong>; necesitamos que continuamente nos digan qu\u00e9 guapos estamos, qu\u00e9 bien nos lo pasamos, qu\u00e9 buenos gustos tenemos, y nuestras emociones sufren un permanente tiovivo al ritmo de los\u00a0<em>me gusta<\/em>\u00a0o de veces que nos miran o comparten nuestras publicaciones.<\/p>\n<p>Estamos<strong>\u00a04)\u00a0<em>obsesionados con la relaci\u00f3n<\/em>,<\/strong>\u00a0hasta tal punto que no podemos estar separados ni temporal ni espacialmente del m\u00f3vil, y si nos vemos obligados a ello nos causa desaz\u00f3n y angustia. No importa que estemos rodeados de personas con las que comunicarnos, nos sentimos incomunicados, si eso no es el sumun del absurdo contempor\u00e1neo, qu\u00e9 lo ser\u00e1.<\/p>\n<p><strong>5)\u00a0<em>Es irracional y poco realista<\/em>\u00a0<\/strong>la relaci\u00f3n que tenemos con el<em>\u00a0smartphone<\/em>, nos hace vivir en una realidad paralela donde ni nosotros somos quienes aparentamos, ni lo que hay tras la pantalla, personas, objetos o emociones, lo son. Si no es total o parcialmente inventada su realidad, como la nuestra, poco le falta.<\/p>\n<p><strong>6)\u00a0<em>Preocupaci\u00f3n con el cambio<\/em><\/strong>; a aquellos que controlan los contenidos de los m\u00f3viles inteligentes no les preocupa nuestra felicidad, les preocupa su cuenta corriente, si nos olvidamos de una aplicaci\u00f3n o de alg\u00fan contenido un breve tiempo est\u00e1n continuamente machac\u00e1ndonos con notificaciones que nos recuerdan lo felices que \u00e9ramos cuando est\u00e1bamos juntos, y lo infelices que somos ahora que nos las utilizamos.<\/p>\n<p>El m\u00f3vil inteligente es\u00a0<strong>7)\u00a0<em>posesivo\u00a0<\/em>y es\u00a0<em>manipulador<\/em>;<\/strong>\u00a0quiere hasta la parte m\u00e1s est\u00fapida que hay en nosotros, hasta la pieza m\u00e1s despreciable, para poder analizarla y utilizarla en su beneficio (el de aquellos que se enriquecen con ellas), no nos permite ninguna autonom\u00eda, nos impide pensar por nosotros mismos, lo digital no complementa lo anal\u00f3gico, lo sustituye, que es algo aborrecible. Y consigue dominarnos y poseernos a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n; nos dice qu\u00e9 vestir, qu\u00e9 comer, a d\u00f3nde viajar, qu\u00e9 partidos o pol\u00edticos votar, qu\u00e9 creer, con qui\u00e9n debemos estar. Nada sucede sin que de alguna manera, burda o sutil, nos controle, nos manipule.<\/p>\n<p><strong>8)\u00a0<em>Intenta cambiarnos<\/em><\/strong>, no le gusta que pensemos por nosotros mismos, ni que tengamos autonom\u00eda, porque eso le hace m\u00e1s prescindible. Cumple al cien por cien en ese aspecto el perfil de pareja t\u00f3xica incapaz de aceptarte tal y c\u00f3mo eres plenamente, porque no eres un buen consumidor si no te adaptas a los productos que te vende constantemente.<\/p>\n<p><strong>9)\u00a0<em>Nos hace sentir culpables<\/em><\/strong>\u00a0si no le prestamos la atenci\u00f3n debida, utiliza a personas reales o\u00a0<em>bots<\/em>\u00a0(esos algoritmos que se hacen pasar por tales) para reclamar nuestra atenci\u00f3n, y nos angustia no responder a sus llamadas de auxilio. Los lectores m\u00e1s veteranos recordaran aquella\u00a0<em>epidemia<\/em>\u00a0popular con un juguete llamado\u00a0<em>tamagotchi<\/em>, donde ten\u00edamos que cuidar y alimentar constantemente a una mascota digital, porque nos hac\u00eda sentir culpables si no lo hac\u00edamos. Hoy d\u00eda, todos estamos enganchados a un\u00a0<em>tamagotchi<\/em>\u00a0may\u00fasculo que nos controla al m\u00e1ximo. Necesitamos alimentar las necesidades de nuestro amo virtual o nos sentiremos desgraciados. Y por \u00faltimo, por si no hab\u00eda quedado claro.<\/p>\n<p><strong>10) N<em>os hace sufrir<\/em><\/strong>. Si alguien nos causa m\u00e1s sufrimiento que bienestar, esa persona es t\u00f3xica para nosotros, si un objeto, su uso, nos trastorna m\u00e1s que nos beneficia, si no podemos estar sin ese objeto durante un tiempo porque eso nos angustia, nuestra relaci\u00f3n es t\u00f3xica. Y por supuesto, un motivo m\u00e1s de propina, esa persona, en este caso objeto,\u00a0<em>no respeta nuestra privacidad<\/em>, est\u00e1 continuamente espiando lo que hacemos. Al igual que para saber si alguna de nuestras relaciones personales es perversa nos basta con analizar ecu\u00e1nimemente si sufrimos la mayor\u00eda de esos s\u00edntomas, analic\u00e9monos qu\u00e9\u00a0 relaci\u00f3n tenemos con ese objeto\u00a0<em>inteligente<\/em>\u00a0del que no somos capaces de separarnos.<\/div>\n<p class=\"sumari\" style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que con las personas estamos educ\u00e1ndonos para sentir afecto por no-cosas, por datos, por informaci\u00f3n intangible. Ejemplifica el mundo infantilizado al que nos dirigimos, donde todo se nos vende como un juego, con el \u00e9xito de la serie de Netflix de &#8216;El juego del calamar&#8217;: el capitalismo nos empobrece al convertirnos en lud\u00f3patas de todas las maneras posibles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Byun-Chul Han<\/strong>\u00a0fil\u00f3sofo surcoreano se muestra desesperanzado con la dominaci\u00f3n capitalista que el abuso del m\u00f3vil est\u00e1 provocando en las sociedades contempor\u00e1neas;\u00a0es una herramienta de subyugaci\u00f3n digital que crea adictos. Lo se\u00f1ala en su \u00faltimo libro\u00a0No cosas. Quiebras en el mundo de hoy; vivimos exhaustos debido a las exigencias que entre otras cosas nos provoca la dependencia del m\u00f3vil inteligente, y la permanente necesidad de narcisismo y exhibicionismo.\u00a0<strong>Byun-Chul Han<\/strong>\u00a0cree que nos hemos convertido en\u00a0inf\u00f3manos: ha nacido una nueva patolog\u00eda, la de aquellos\u00a0datasexuales, personas que recopilan y comparten obsesivamente toda informaci\u00f3n, por superflua que sea, sobre su vida personal. Existen para venderse a trav\u00e9s de las pantallas, sin ellas no son nada. M\u00e1s que con las personas estamos educ\u00e1ndonos para sentir afecto por no-cosas, por datos, por informaci\u00f3n intangible. Ejemplifica el mundo infantilizado al que nos dirigimos, donde todo se nos vende como un juego, con el \u00e9xito de la serie de\u00a0Netflix\u00a0de\u00a0El juego del calamar: el capitalismo nos empobrece al convertirnos en lud\u00f3patas de todas las maneras posibles. Nos engancha continuamente a juegos con los que entretenernos, y alejarnos de la vida m\u00e1s all\u00e1 de las pantallas, porque all\u00ed, en la vida real, no controlan en qu\u00e9 gastamos el dinero, c\u00f3mo sentimos, c\u00f3mo pensamos. Nos obligan a competir, por migajas la mayor\u00eda de las veces, aunque prometan premios millonarios, en dinero o en emociones. Todo tiene un precio para los algoritmos que nos controlan, todo es mesurable, medible, y por tanto controlable. Lo peor es que no nos damos cuenta de nuestra perdida de libertad, porque no nos la presentan como una prisi\u00f3n, sino como una seducci\u00f3n, nos piden que renunciemos a ella, por las regal\u00edas virtuales, peque\u00f1os dulces digitales que nos ofrecen para calmar la sed de emociones que ellos mismos han contribuido a crear. Nos enganchan a \u00a0necesidades superfluas para controlarnos, y a su vez, nos ofrecen peque\u00f1os caramelos con los que satisfacer m\u00ednimamente esas necesidades, y mantenernos controlados. La misma t\u00e1ctica de los traficantes de droga para promocionar su producto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Hemos perdido la vivencia presencial de los acontecimientos, del mundo, del otro, sin darnos cuenta que\u00a0la pantalla es una pobre representaci\u00f3n del mundo. No nos damos cuenta, pero nuestra relaci\u00f3n t\u00f3xica con los m\u00f3viles inteligentes contribuye a la epidemia de depresi\u00f3n que asola, sin explicaci\u00f3n aparente, a las sociedades m\u00e1s tecnificadas, m\u00e1s dependientes de una tecnolog\u00eda que naci\u00f3 para liberarnos, y que por el contrario nos encadena y absorbe nuestras emociones m\u00e1s aut\u00e9nticas, drenando lo que nos hace humanos. Yo, t\u00fa, y el resto, deber\u00edamos reflexionar sobre el abuso del uso del m\u00f3vil inteligente y hasta qu\u00e9 punto tenemos una relaci\u00f3n t\u00f3xica con este objeto. A qui\u00e9n est\u00e1 d<\/em>etr\u00e1s, las corporaciones que se aprovechan, les beneficiar\u00e1, pero a ti y a m\u00ed, desde luego que no.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0&#8216;El m\u00f3vil inteligente es el art\u00edculo de culto de la dominaci\u00f3n digital. 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