{"id":55793,"date":"2022-09-05T11:49:39","date_gmt":"2022-09-05T09:49:39","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=55793"},"modified":"2022-08-29T18:55:53","modified_gmt":"2022-08-29T16:55:53","slug":"el-payaso-y-la-trapecista-por-jose-vaquero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=55793","title":{"rendered":"\u00abEL PAYASO Y LA TRAPECISTA \u00bb por Jos\u00e9 Vaquero"},"content":{"rendered":"<h3>TEXTO PRESENTADO AL CONCURSO DE IDEAL SOBRE RELATOS DE VERANO<\/h3>\n<p class=\"voc-paragraph\" style=\"text-align: justify;\">Ya no escucho la ovaci\u00f3n del p\u00fablico en las gradas ni el eco de las fanfarrias. Viejo y cansado, acompa\u00f1ado de mi ajada y descolorida maleta, he llegado, a media ma\u00f1ana, a la aldea marinera de mi amada esposa. Me apeo del viejo autob\u00fas y me dirijo al \u00fanico alojamiento de la peque\u00f1a localidad. En la cama de la habitaci\u00f3n que me han asignado dejo mi maleta, salgo de la fonda y camino a la eterna morada de mi c\u00f3nyuge. De las dos v\u00edas que tiene el pueblo para acceder al camposanto, elijo la del litoral. Solo se puede recorrer a pie, pero es un espect\u00e1culo hacerlo. Camino por un sendero cuajado de acacias a un lado y otro del mismo. Una brisa fresca mece sus hojas y unos llamativos jilgueros gorjean saltando de rama en rama. La melod\u00eda compuesta por sus trinos me produce un placer inefable. Dejo el sendero y sigo andando por la arena de la playa. Las aguas destellan y danzan bajo la caricia del sol. Y gaviotas de alas blancas descienden hasta rozar su superficie. Ya veo el cementerio en un altiplano pr\u00f3ximo. Un peque\u00f1o pedazo de tierra, resguardado por hortensias y camelias, que mira eternamente al mar. Asciendo por la vereda que conduce a \u00e9l. Entro y me acerco a la tumba de mi esposa. Lloro y rezo por su alma. Luego, regreso a la pensi\u00f3n. All\u00ed morar\u00e9 hasta que la Parca me lleve y me entierren junto a ella. Subo a mi habitaci\u00f3n y deshago mi maleta. Es un equipaje ligero, pero en \u00e9l va mi vida. Al explorarlo, he recordado los hechos m\u00e1s significativos de ella:<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\" style=\"text-align: justify;\">Se acerca la Navidad. Acabamos de llegar a un nuevo pueblo. Mi circo, con sus coloristas carpas y sus atractivos carteles, anuncia su llegada. El desfile por sus calles, lleno de colorido, hace las delicias de ni\u00f1os y mayores que se unen a su paso. El cortejo est\u00e1 compuesto por malabaristas, domadores, payasos, ilusionistas, trapecistas, fun\u00e1mbulos y magos, seguidos de elefantes, caballos y monos. Los metales lanzan al aire sus notas de m\u00fasica de charanga y la magia envuelve a la gente que goza y se divierte con los artistas. Tras el desfile, nos preparamos para la primera funci\u00f3n vespertina. Suena la m\u00fasica, se apagan las luces y, una vez m\u00e1s, comienza el embrujo. La presentadora anuncia el primer n\u00famero. Todo se desarrolla con normalidad, seg\u00fan el guion previsto. Nadie puede presagiar que se avecina la tragedia.<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\" style=\"text-align: justify;\">Llega el turno de los trapecistas. En \u00e9l act\u00faa mi esposa. Yo la observo tras la cortinilla roja que oculta la puerta de salida a las pistas. Segura de s\u00ed misma, se balancea sobre el trapecio, dispuesta a dar el triple salto mortal sin red. En un instante, salta al vac\u00edo y describe tres vueltas en el aire. Otro trapecista, colgado cabeza abajo del trapecio, la espera, para asir con sus brazos los suyos. Pero algo falla, sus brazos se escurren entre los de su compa\u00f1ero y cae al vac\u00edo. El grader\u00edo estalla en un grito de sorpresa y conmoci\u00f3n. El mundo se me cae encima con todo su peso.<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\" style=\"text-align: justify;\">Llorando desconsoladamente y roto por el dolor, recojo su cuerpo de la pista y lo aprieto contra mi pecho. Mi esposa ser\u00eda enterrada en su pueblo, dos d\u00edas m\u00e1s tarde. Yo vuelvo al circo con mi \u00e1nimo por los suelos. Tras el tr\u00e1gico accidente, recogemos todos los enseres y nos marchamos a otro pueblo. En \u00e9l reanudamos las actuaciones. Hago de tripas coraz\u00f3n cuando me toca salir a pista. Nadie debe notar mi dolor. Solo tengo que pensar en hacer re\u00edr al p\u00fablico. Con la pelota roja incrustada en mi nariz y una amplia sonrisa dibujada en mi rostro, saludo a los espectadores. Corro, brinco y doy trompicones, hasta caerme rodando por el suelo. Los ni\u00f1os gritan y aplauden, desternill\u00e1ndose de risa. Me levanto de inmediato con gestos de dolor. Lloro amargamente, desconsolado, como nunca lo he hecho. Las abundantes l\u00e1grimas que corren por mis mejillas desti\u00f1en el maquillaje de mi rostro. Mi sufrimiento es inmenso. No puedo m\u00e1s. Arrodillado en el centro de la pista, clamo al cielo, gritando: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo!, \u00bfpor qu\u00e9 me la has quitado?\u00bb. Los espectadores del circo prorrumpen en un prolongado y emocionado aplauso. Abrumado por el ambiente, me retiro de la pista salud\u00e1ndolos, mientras se intensifican tanto mis lloros como sus aplausos.<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\" style=\"text-align: justify;\">El circo es mi vida. En \u00e9l y con \u00e9l superar\u00e9 mi dolor. Tras mi n\u00famero, contin\u00faan los de los dem\u00e1s artistas. Finaliza la funci\u00f3n con el desfile de todos los participantes, mientras suena la m\u00fasica de la orquesta. Despu\u00e9s, todo queda en silencio. Me retiro a mi caravana. Abro su ventanilla y me asomo al exterior. Un viento g\u00e9lido azota mi rostro. Hace mucho fr\u00edo y comienzan a caer unos copos de nieve que revolotean sobre los aleros de las carpas. Salgo. La nevada se intensifica. Pronto estoy cubierto por una espesa capa n\u00edvea. Me sacudo y vuelvo a la pista central del circo. Tengo que representar mi n\u00famero con normalidad. Con todo mi dolor, alzo mis brazos y lo comienzo. Ahora est\u00e1 dirigido a unas gradas repletas de silencio, desolaci\u00f3n, tristeza y soledad. Todo ha ido bien. A su final, me inclino y saludo a ese p\u00fablico especial. Sus aplausos resuenan en mis o\u00eddos. Ha concluido mi funci\u00f3n. Despu\u00e9s vendr\u00edan muchas m\u00e1s. Poco a poco, mientras mis profundas heridas cicatrizaban, fui envejeciendo en el circo. Yo quer\u00eda seguir en \u00e9l, pero el paso del tiempo es inexorable. Mi cuerpo ya no me respond\u00eda. \u00abCompr\u00e9ndelo, debes dejarlo\u00bb, me dijo, un d\u00eda de primavera, su actual director. Fue mi \u00faltima actuaci\u00f3n. Apenado y entristecido, con una punzada en mi alma, recog\u00ed lo poco que ten\u00eda, lo guard\u00e9 en mi vieja maleta y me fui.<\/p>\n<p>https:\/\/www.ideal.es\/culturas\/payaso-trapecista-20220728182605-nt.html?edtn=granada#vca=fixed-btn&#038;vso=rrss&#038;vmc=fb&#038;vli=Culturas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEXTO PRESENTADO AL CONCURSO DE IDEAL SOBRE RELATOS DE VERANO Ya no escucho la ovaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55794,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,7926,44,6937,15],"tags":[1874,1244],"class_list":["post-55793","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-opinion-de-jose-vaquero","category-noticias-de-hoy","category-sociedad","category-ultimas-noticias","tag-ideal","tag-relatos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/payaso-k9WG-U1708206842755w-624x385%40Ideal.jpg?fit=618%2C385&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55793"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55793\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55797,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55793\/revisions\/55797"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/55794"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}